Un gran descubrimiento para la investigación sanitaria internacional

El equipo del Laboratorio de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha, dirigido por el profesor Jorge Laborda Fernández, decano de la Facultad de Medicina de Albacete, ha identificado un nuevo gen, el Dlk2.

Para Jorge Laborda, la importancia de este descubrimiento reside en que “el nuevo gen identificado tiene una función, es decir, que funciona en determinado proceso biológico”, manifiesta el Profesor, explicando que todos los procesos biológicos son mecanismos en los que intervienen diversas unidades y se podría decir que un gen es lo necesario que hay en una célula para producir una unidad que encaje en ese mecanismo y que participe en un proceso determinado. En los procesos biológicos, las células madre, que son células inmaduras que de alguna manera no se han especializado en nada, se convierten en otra que sí tiene una función (en célula de grasa, en célula de la sangre…), es decir, se van convirtiendo de precursores en células especializadas, por ejemplo, las de la sangre aparecen de células madre que están en la médula de los huesos y de ahí tenemos los glóbulos rojos, los glóbulos blancos, los macrófagos… Todas las células que tienen distintas funciones especializadas las han adquirido por esos mecanismos de transformación que dependen de genes que producen los elementos necesarios para que hagan una determinada función.

Concretamente en el caso que nos ocupa, continúa, “estamos hablando de un proceso biológico en el que una célula preadiposa, que no tiene la capacidad de almacenar grasa, mediante un proceso de transformación se convierte en una célula que almacena grasa”, especifica el decano de la Facultad de Medicina de Albacete, para puntualizar que la contribución del hallazgo es “el descubrimiento de un elemento más, que no sabíamos que existía antes, de todo ese mecanismo de transformación de las células de precursoras a adiposas”.

El nuevo gen puede estar implicado en varios procesos patológicos

El gen Dlk2 pertenece a una familia de genes muy importantes que prácticamente controlan cómo de un embrión se van formando los distintos órganos y sistemas del ser humano o de un animal, lo que hace pensar a su descubridor que el gen Dlk2 participa en el mecanismo de todos estos genes para controlar los procesos de diferenciación celular, con lo cual puede intervenir no solamente en el tejido adiposo sino también en el sistema inmune, en la sangre y en otros sistemas del cerebro.

Según el profesor Laborda, el descubrimiento del gen Dlk2 “nos abre ahora mismo la posibilidad de poder entender una serie de mecanismos celulares que nos llevan a procesos muy importantes, a que una célula madre se convierta en una célula especializada con una función e, incluso, que pueda controlar el crecimiento celular, en el caso del cáncer hay fallos que tienen que ver con el crecimiento y este podría ser uno de los que intervienen; de hecho, uno de la familia de éste se sabe que interviene en el cáncer, por lo que habría que determinar a qué nivel interviene el nuevo gen”, cuestiona Laborda.

El gen Dlk2 pertenece a la familia del gen Dlk1, que inicialmente descubrió el profesor Laborda en Estados Unidos. El gen identificado por el equipo del Laboratorio de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de Albacete tiene que ver con el descubierto en Estados Unidos y, en opinión de Laborda, “posiblemente afecte al funcionamiento del Dlk1, es más, para entender el funcionamiento del primero hay que entender el funcionamiento del segundo y viceversa, es decir, que se van a tener que entender de manera global”, estima, interpretando que a lo mejor no se entendía bien cómo funcionaba el Dlk1 porque se ignoraba la existencia del Dlk2. Esto justifica que hubiera cosas en las células que no se entendían pero “con lo que ya sabemos del Dlk1 ahora podemos intentar averiguar si el Dlk2 está funcionando a la vez. La cuestión es por qué existen esos dos genes tan parecidos, en qué son iguales y en qué son distintos. Vamos a ver si podemos quitar los dos genes a la vez en animales para ver si eso realmente nos da una respuesta a lo que los dos están haciendo en colaboración. Ese tipo de investigación es en lo que queremos avanzar”, revela el Decano.

El largo camino de la investigación

En la investigación del gen Dlk1, identificado en Estados Unidos hace 16 años y publicado desde el año 1993, han habido aproximadamente 10 grupos en el mundo implicados, “tanto en colaboración conmigo como en competición; y en el receptor Notch, del que se sabe bastante más, en lugar de 10 grupos han trabajado 300 y se han divulgado más de 4.000 publicaciones sobre este gen, aunque algunas son redundantes”, precisa Jorge Laborda, para subrayar que entre colaboradores y competidores todavía no se sabe, 16 años después del descubrimiento del Dlk1, cómo está funcionando.

Lo que quiere transmitir el Profesor es que llegar a entender realmente bien un proceso biológico requiere muchos años de esfuerzo, no de un grupo, sino de varios grupos internacionales que se dedican a trabajar sobre genes.

Bajo el punto de vista del Decano, la investigación todavía está generando más ignorancia que conocimiento, es decir, “al investigar conocemos la amplitud de lo que nos falta por saber y, por eso, un descubrimiento genera más cuestiones que las que resuelve. Ahora, por ejemplo, tenemos un gen nuevo pero hay una serie de cuestiones: qué hace en el animal, si produce enfermedades, qué pasa cuando está mutado. Se nos han abierto muchos interrogantes que no teníamos cuando no sabíamos que existía el nuevo gen”, advierte, declarando estar muy lejos de poder interpretar qué es lo que pasa en la célula y poder predecirlo, que es un poco de lo que se trata en la ciencia, predecir qué es lo que puede pasar.

Trascendencia práctica del descubrimiento

Todavía no se sabe cuál va a ser el alcance de este hallazgo. Para que este gen sea importante en el diagnóstico de enfermedades hace falta una investigación todavía importante a nivel de la Biología celular y de la Fisiología pero “esto será posible porque ahora sabemos que el Dlk2 existe, no podemos investigar lo que hace algo si no somos conscientes de su existencia; ahora sabemos que ese gen está y podemos investigar cómo funciona”, defiende Jorge Laborda.

Este descubrimiento, añade el Profesor, “igual participa de aquí a 20 ó 30 años a que se pueda curar alguna enfermedad pero esto no se puede precisar ahora. Lo que está claro es que sin saber que existen esas unidades no podemos entender los mecanismos biológicos y, por tanto, no podremos avanzar en la intervención sobre esos mecanismos, que es, al fin y al cabo, lo importante para curar una enfermedad. El entendido de esos mecanismos, junto con la tecnología y la informática, va a permitir poder diseñar fármacos personalizados y este tipo de conocimientos es el que puede hacer posible que si un paciente tiene una variante del gen, es decir, tiene el gen con alguna deformación, se pueda encontrar la manera de neutralizar esa deformación mediante fármacos, pero primero hay que entender la deformación”, expone Laborda.

“Una vez identificado el gen hay que entrar a conocer cómo encaja en el mecanismo que ya conocemos y si participa en alguno que no conozcamos”, augura el Investigador.

Por tanto, con el descubrimiento del nuevo gen “no quiere decir que se vaya a curar el cáncer o la obesidad, sino que se trata de entender mejor los mecanismos complicados para poder intervenir en el freno o el control de los mismos”, asevera el decano de la Facultad de Medicina.

Investigación realizada en su totalidad en Albacete

Del equipo del Laboratorio de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina, dirigido por el decano de esta Facultad, Jorge Laborda, los que más han intervenido en el proceso investigador han sido el propio director del equipo, descubridor del gen; el doctor Victoriano Baladrón y la doctora María Luisa Nueda, “aunque todos los demás del equipo han contribuido con distintos experimentos a que entendamos un poco mejor de qué gen se trata y cómo está funcionando”, aclara Laborda.

El descubrimiento y la investigación del gen Dlk2 se ha llevado a cabo en su totalidad en la Facultad de Medicina de Albacete. A partir de este momento se ha abierto la colaboración pero el trabajo que se va a publicar en la revista estadounidense Journal of Molecular Biology ha sido realizado totalmente en Albacete. Actualmente ya hay grupos de Estados Unidos y Dinamarca que están colaborando con el equipo castellano-manchego, incluso no se descarta el intercambio de estancias de investigadores para estudiar este nuevo gen y, una vez que aparezca publicado en la prensa especializada, “es posible que haya más investigadores interesados en estudiarlo y nos muestren su interés”, prevé el Profesor.

Agradecimientos a las instituciones

La investigación del gen Dlk2 ha sido financiada por la Junta de CLM, a través de la consejerías de Sanidad y la de Industria y Tecnología, así como por el ministerio de Educación y Ciencia mediante ayudas en distintos conceptos para avanzar, también en la investigación de la función del primer gen, que todavía está por concretar.

Jorge Laborda agradece esta financiación recibida de la Junta y el Ministerio, haciendo extensible el éxito obtenido en la investigación a la Universidad regional y a todos los que han trabajado para que la Facultad de Medicina sea una realidad: “Hace ocho años no existía esta Facultad y actualmente los estudiantes salen bien preparados, ya que hemos tenido buen resultado MIR, y estamos teniendo unos resultados de contribución a la investigación, lo que hace diez años era un sueño, cuyo efecto hecho realidad es una cadena de gente haciendo un esfuerzo: los que apostaron por una Facultad de Medicina en Albacete, en la Universidad de CLM; los que pelearon por conseguirla; los que montaron los primeros años de docencia; los que trajeron los grupos de investigación, con todas las dificultades que esto conlleva, y pusieron unas condiciones que pueden mejorar, porque todo es susceptible de mejorar, que nos han permitido ya tener unos resultados tanto en docencia como en investigación. Nuestra contribución es un granito más de arena que hubiera sido imposible sin ese trabajo, que a lo mejor es más ingrato porque no se ve”, destaca el Decano.

Aumentar la inversión en investigación en CLM

El deseo del profesor Laborda es que los recursos de la Facultad de Medicina sean proporcionales, especificando que, según los datos del propio rector de la Universidad, “Castilla-La Mancha dedica el 0,45% de su PIB a la investigación mientras que Madrid dedica el 1,9%. Teniendo en cuenta que el PIB de la Comunidad de Madrid es muy superior al de Castilla-La Mancha, en términos reales de dinero, la diferencia es enorme”, indica, manteniendo que lo idóneo sería “llegar al 1,5%, al 2% o al 2,5%, aunque fuera sólo del PIB de Castilla-La Mancha, lo que significaría multiplicar por 5 lo que tenemos ahora, es decir, el 2,5%, que no es una barbaridad, ya que hay países que dedican el 3% o el 5%”, señala, deduciendo de todos estos datos que “queda mucho camino por avanzar todavía para poder llegar a lo que podemos contribuir”, opina.

En los próximos presupuestos de investigación de la Región va a haber un sustancial aumento y, “aunque el beneficio no lo vamos a ver ni ahora ni el año que viene, es la dirección que hay que tomar para hacer que la sociedad en la que vivimos avance”, defiende, añadiendo que contamos con el beneficio de los datos de otros países que indican que a los que han invertido en esa preparación les ha ido bien, es decir, no estamos invirtiendo con el interrogante de si será rentable o no.

Otro punto importante para Laborda es lo que se llama el efecto umbral, “hay que dar lo mínimo necesario para que la investigación funcione y crezca, no le podemos dar menos porque si no estamos tirando el dinero y al final no tenemos nada, es decir, hay que tener muy claro cómo gestionar y si tenemos o no el dinero suficiente porque si nos metemos sin contar con toda la inversión no va a funcionar”, advierte, subrayando que siempre hay que tener en cuenta que si los proyectos florecen cada vez necesitan más inversión.

Por tanto, continúa, “para sacar la investigación adelante es preciso el compromiso serio y decidido de la inversión necesaria para tener las herramientas que permiten competir”, asevera, confiando en que las sociedades políticas están haciendo un esfuerzo importante por avanzar en la investigación: “Observo que hay una voluntad de potenciar la investigación y si lo veo de manera continuada, que no sea sólo un escaparate, me alegraré de que sea real porque creo que existen razones importantes por las que se debe invertir en investigación”, concluye el decano e investigador de la Facultad de Medicina de Albacete, Jorge Laborda.

La investigación, Patrimonio número uno de la Humanidad

Para Jorge Laborda, toda la humanidad tiene que contribuir, en la medida de lo que pueda, a aumentar el conocimiento que, cree sin ninguna duda, es el Patrimonio número uno de la Humanidad. España, continúa, tiene monumentos que son Patrimonio de la Humanidad pero “en donde España no ha contribuido al Patrimonio de la Humanidad número uno, en lo que le corresponde debido a su capacidad económica y técnica, es en este conocimiento científico”, advierte.

Laborda destaca tres factores de la investigación: la obligación, moral o no, de contribuir al conocimiento de la humanidad y además sentirse orgulloso, como país y como cultura, de haber contribuido a ese conocimiento porque una vez que se descubre algo ya no se vuelve a descubrir; las repercusiones económicas de la investigación, así como su beneficio social y, en su opinión, los países que mejor van económicamente no son necesariamente los que más han contribuido al conocimiento, pero sí los que se han dedicado a investigación, poniendo como ejemplo a Dinamarca, “un país que conozco y que tiene una base investigadora importante que les ha permitido, sobre todo, incorporar a su país los desarrollos tecnológicos de los demás, es decir, están investigando y contribuyendo, pero al mismo tiempo tienen gente preparada para poder entender los descubrimientos y los avances para incorporar la tecnología lo antes posible”, apunta, aclarando que se trata de disminuir el tiempo desde que se produce un avance hasta la utilización del mismo. Jorge Laborda subraya que en todos los países debe haber personas preparadas para incorporar los descubrimientos, propios y ajenos, a la tecnología de su país y, además, forman parte de un tejido social que hace que la sociedad progrese.