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La Feria germen, de Albacete

El año 2010, fecha en que se conmemoró el III Centenario del Privilegio de la Confirmación de la Feria de Albacete por Felipe V, cobró una importancia especial al remontarnos a los orígenes de , para lo que es preciso remover antiguos documentos, de los siglos XV y XVI, que evidencian la existencia de la Feria en el siglo XV, o antes, cuando tenía lugar en Albacete una feria comercial y de ganado.

Los tratadistas de nuestra Feria fijan erróneamente su origen en Los Llanos a finales del siglo XVII, así como en el XVIII su instalación por primera vez en el sitio que ocupa ahora.

y Sotos, cronista que fue de nuestra provincia, descubrió estos errores en que incurrieron los tratadistas por el hallazgo fehaciente de que la Feria se celebraba ya, y en el mismo lugar que hoy, dos siglos antes, por lo menos, que en Los Llanos. Testimonios probatorios de este aserto son, el padrón de la moneda forera (tributo que se paga al siete en siete años) de 1572, en el que se dice a los que lo han de formar: “tomaréis por la calle de San Catalina a la puerta de la feria” (esta calle iba de la de los Baños hasta el Paseo de la Feria. Era, pues, el final de la Feria. En cuanto a la palabra puerta debe tomarse en el mismo sentido que hoy cuando decimos la Puerta de o la de ). Un acuerdo del Ayuntamiento de 28 de octubre de 1542 manda “que se pregone en esta Villa la Feria el día de San Andrés”. Y, finalmente, un documento del Archivo Municipal fechado el 9 de octubre de 1496, evidencia que la calle de la Feria existía con tal nombre casi tres siglos antes de la construcción del Edificio Ferial (1783). Por ello, según las investigaciones del citado cronista, la Feria no tuvo su origen en Los Llanos sino en nuestra Villa en el siglo XV, o incluso antes.

Influencia de la Feria en el progreso de Albacete

La Feria se trasladó el siglo XVII al paraje de Los Llanos, donde se rendía culto a la Patrona de Albacete, la Virgen de los Llanos.

A raíz del Privilegio de Confirmación de la Feria, el 6 de marzo de 1710 por Felipe V, y tras largas vicisitudes y pleitos en relación a la ubicación definitiva que debería de tener la Feria, que duraron hasta el año 1783, fecha de construcción del Recinto Ferial denominado La Sartén en Albacete, comienza el resurgir económico de esta ciudad ligado al establecimiento definitivo de su Feria, verdadero centro de peregrinación comercial hacia la ciudad de gentes de todas las comarcas vecinas, e incluso procedentes de otras regiones como , Murcia, Valencia, etc.

Esta gran afluencia de feriantes de todas las provincias limítrofes, y aún de algunas bastante alejadas, constituye la base más progresiva de la historia de Albacete. Las cifras de concurrencia de algunos años, por ejemplo de 1831, “en el que se traen de lugares lejanos 56.744 cabezas de ganado mayor para venderse en ‘La Cuerda’”, colocan a la Feria de Albacete a la cabeza de todas las de España.

La influencia histórica de la Feria en el progreso de Albacete se manifiesta también en la inmigración de elementos humanos que afluían a la ciudad. Muchos de los comerciantes e industriales que se establecieron en Albacete durante los siglos XVIII al XIX lo hicieron primeramente como feriantes, que se establecerían después definitivamente considerando el gran futuro que veían en la ciudad.

Su importancia para Albacete hizo que en el año 2008 fuera declarada por el Gobierno de España de Interés Turístico Internacional.

“La Sartén”, nombre popular del edificio ferial

El Edificio Ferial, conocido como “La Sartén”, fue construido en el siglo XVIII -concretamente en 1783- con planos del arquitecto albacetense , constituyendo un ejemplo de arquitectura manchega destinada a la actividad comercial.

“La Sartén” está formada por anillos concéntricos que albergan espacios para la actividad comercial.

Aunque ha sido reformado y ampliado a lo largo del tiempo, podemos decir que es el único en su género y tiene la suficiente entidad arquitectónica para ser considerado Monumento Nacional.

El 7 de septiembre de 1783 se inauguraba el edificio, cuyo gran hallazgo fue el levantar una construcción funcional, con toda una serie de dependencias administrativas, judiciales y sobre todo comerciales que le dan una peculiar personalidad.

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Cuando se inauguró el edificio de la Feria constaba solamente de los muros de la calle de entrada y el círculo interior, obra que fue realizada en el plazo de un mes bajo la dirección del maestro arquitecto Josef Ximénez, autor del plano.

Este edificio quedó totalmente terminado al siguiente año 1784, dirigiendo entonces los trabajos el arquitecto .

Posteriormente se han hecho importantes modificaciones, en 1912 se construyó el templete del círculo central; en 1944 se añade el tercer círculo, el salón de exposiciones y los dos pabellones del paseo de la entrada; en 1974 se sustituyó la portada neoclásica por la actual de ladrillo blanco.

Con motivo del III Centenario se han realizado importantes obras para hacer el recinto más accesible y embellecer el entorno.

La Feria de Albacete nació siendo un mercado comercial y de ganado de diez días de duración

La Feria de Albacete tiene un origen comercial y de ganado que se remonta a la celebración de un mercado de 10 días de duración, que inicialmente empezaba el día de San Andrés, el 30 de noviembre, y más tarde pasó a celebrarse desde el día de San Agustín, el 28 de agosto. Este evento se celebraba en la hoy llamada calle de la Feria, vendiéndose el ganado en los ejidos de Santa Catalina. Esta Feria, que empezó celebrándose en el propio casco de Albacete, se trasladaría en el siglo XVII al paraje de Los Llanos, donde se había iniciado el culto popular a la Patrona, y donde, posteriormente, en torno al año 1672, se fundaría un convento de Franciscanos, adosado a la ermita de la Virgen de Los Llanos.

La antigua Feria de los días de San Andrés o de San Agustín, cambió nuevamente de fechas y empezó a celebrarse el día 8 de septiembre, como una actividad económica paralela a la romería de la Virgen.

El 6 de marzo de 1710, el monarca Felipe V concedía un Privilegio de Confirmación de la Feria, en el que se recuerda expresamente su origen de 1375, al decir que el derecho lo tenía Albacete “de los mismos que gozaba la ciudad de y sus vecinos”. A raíz de esta confirmación, el Ayuntamiento de Albacete quiso trasladar de nuevo la Feria, que en estos momentos todavía se celebraba en el Paraje de Los Llanos, al casco urbano, lo que provocó un largo pleito con los frailes del convento franciscano que no querían perder los beneficios económicos que el mercado les reportaba. Tras ganar el Ayuntamiento el pleito con los franciscanos, la Feria de Ganado se acerca de nuevo al núcleo urbano y en 1783 se construyó el embrión del actual edificio del Recinto Ferial, conocido como La Sartén.

Historia de los carteles de la Feria

El Archivo Municipal de Albacete conserva una espléndida colección de carteles que son una verdadera joya de la historia de la Feria de Albacete. Hay constancia de que durante el siglo XIX existieron carteles que anunciaban la Feria de Albacete, estos eran meros programa de los festejos feriales en los cuales solamente los elementos tipográficos y decorativos se representaban en el cartel, como lo muestra el cartel de 1901. Será a partir del año 1902 cuando empiezan a verse en los carteles imágenes reproducidas.

Los documentos que existen sobre las convocatorias de concurso por parte del Ayuntamiento se han encontrado a partir del año 1912. El cartel elegido por la corporación tenía el espacio libre suficiente para que se pudiera colocar el escudo de la ciudad y el texto del programa ferial.

La tirada de los carteles era pequeña debido al gran coste que suponía su adquisición. En los años posteriores a la guerra civil los carteles disminuyeron considerablemente de tamaño. Actualmente se trabaja con el tamaño de un metro por 70 cm.

La Cuerda, la médula de la Feria

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En los ejidos de la Feria, tiempo atrás, y durante los días que duraba el evento, se levantaba un campamento de comerciantes que exponían para su venta el ganado traído desde todos los puntos de España. El sitio donde se ubicaban estos comerciantes fuera del edificio ferial era, y es todavía hoy, conocido como “La Cuerda”.

“La Cuerda” era el importantísimo mercado de ganado caballar, mular y asnal, donde se hacían los tratos y se celebraban las ventas; donde los labradores se proveían de hermosas mulas, indispensables para las faenas agrícolas. “La Cuerda” era como la médula de la Feria.

Los carros tirados por las caballerías acudían en multitud a “La Cuerda” desde los cuatro puntos cardinales para dedicarse al “chalaneo”, que es el acabose de la picaresca, o a la “chachipén” como dicen los gitanos.

Eran muchas las personas de raza gitana que acudían al mercado de ganado para ofertar sus productos. Unos - payos- y otros -gitanos- llegaban sin otro bagaje que su gran tesoro de ingenio y fantasía, o a lo más con alguna bestia maulona con la que intentar hacer negocio con algún incauto.

En los días de Feria quedaba el campo desierto. Los labriegos con la mujer y los hijos venían a “La Cuerda”, enganchaban el carro, se acomodaba en él la familia, atrás echaban un cajón con pollos y conejos, y en “La Cuerda” se pasaban unos días teniendo el carro por casa y su alrededor por comedor y cocina.

Los presuntos compradores examinaban la dentadura del rucio para saber la edad que tenía. Después de mucho estira y afloja se cerraría el trato, se daría una cantidad en señal y después vendría el “alboroque”, en la garita, bien con aguardiente, ya con la típica cuerva de vino refrescante de la tierra.

Según José S. Serna (1907-1983), “uno de los motivos más típicos y pintorescos de la Feria albaceteña es su famosa ‘Cuerda’. Tradicional feria de ganados ésta que todos los años acampa en los adyacentes ejidos de Santa Catalina. Es ‘La Cuerda’ campesina, abigarrada, caótica, llena de sol y de sal. Porque hay una sal manchega, como hay una sal andaluza. Llámese a ésta ‘gracia’, y a aquélla ‘socarronería’. Alada la una, profunda -incluso sentenciosa- la otra. No olvidemos que un decir de Sancho tiene tanta ‘vis cómica’ como el mejor donaire andaluz”. (Párrafo extraído del ensayo -inédito- del mencionado Serna, premiado por el Colegio Notarial de Albacete. De la revista de Albacete y su Feria).

La mecanización del campo dio al traste con aquel mercado ferial de ganado y con ese ir y venir de caballerías que constituían el objetivo fundamental para el que se creó la Feria de Albacete.

Actualmente, en “La Cuerda” hay sitio para los puestos ambulantes y casetas.

Fundación III Centenario de la Feria

Con la finalidad de la promoción y el desarrollo de actividades que configuren desde diferentes perspectivas las acciones que representan nuestra ciudad desde los campos de la sociología, el urbanismo, la historia y la economía nació la Fundación III Centenario de la Feria de Albacete.

Promovida por el Ayuntamiento y presidida por la entonces Alcaldesa de Albacete, , el III Centenario de la Feria de Albacete tuvo el apoyo de todos los Alcaldes de nuestra ciudad desde 1974: , , , , , y , que se constituyeron en Consejo de Patronos de la Fundación.

El año 2010, un año para recordar y una feria para no olvidar

En el año 2009 se celebraron numerosos actos para conmemorar el III Centenario, desde exposiciones como la de las Navajas del III centenario, 15 navajas de gran tamaño en fibra de vidrio que han sido decoradas por artistas locales o la exposición “Albacete. Feria” que se inaugurará en septiembre y hará un recorrido por la historia de la Ciudad tomando como eje la Feria.

Además, en la edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) 2010, el III Centenario de la Feria de Albacete, con sus distintas actividades a realizar, fue presentado a bombo y platillo a toda la comunidad internacional.

Para embellecer la ciudad se han pintaron cuatro murales decorativos con motivos feriales en medianeras; engalanado edificios públicos con banderolas del III Centenario de la Confirmación de la Feria; y colocando 250 banderolas en las farolas. Además, se han construido 5 fuentes del III Centenario de la Confirmación; el monumento a de Portugal; obras de infraestructura como el Paseo de los Planetas en el Parque Lineal y la remodelación del Recinto Ferial.

Con motivo del III Cenenario de la Feria de Albacete se realizaron gran cantidad de espectáculos musicales para todas las edades y gustos, como las actuaciones de , , , o la actuación del Ballet Nacional de Rusia, entre otros espectáculos. Todas estas actividades, junto con los eventos deportivos y espectáculos taurinos, sin duda harán que este año del III Centenario de la Confirmación de la Feria permanezca en la memoria de los albaceteños y de los miles de visitantes que estos días llegan a nuestra ciudad.

Eventos, actos y espectáculos que se prolongaron durante todo el 2010, un año emblemático para la ciudad de Albacete.

Feria en honor a la Patrona de Albacete, la Virgen de Los Llanos, que la preside desde su capilla

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La tradición popular más extendida cuenta que la imagen de la Virgen de Los Llanos la encontró un agricultor labrando en el paraje de Los Llanos, en época indeterminada. Según el “Pensil del Ave María” de y Córcoles (1730), la leyenda se enriquece asegurando, fantásticamente, que la escultura fue realizada por San Lucas y traída por , quien la escondió en aquel lugar.

En 1624, la imagen de la Virgen de Los Llanos se encontraba en la parroquia de y ante ella el Ayuntamiento de la Villa de Albacete hizo el solemne voto y juramento de la defensa de la en un acto propio del momento barroco español del XVII. En el año 1627 se construía un nuevo santuario en el paraje de Los Llanos, ermita que en 1672 pasaba a ser la iglesia del convento de la Orden Descalza de ; sin embargo, la Villa de Albacete mantendría el patronazgo y el dominio sobre la imagen y sus pertenencias. Durante el siglo XVIII continuaron las romerías entre Los Llanos y Albacete, trayéndose regularmente a la villa la imagen de su Patrona. En 1836, tras la desamortización y supresión del convento, el Ayuntamiento reclamó para sí la Virgen y la depositó en la Parroquia de San Juan. A partir de 1940 quedó entronizada en la capilla del ábside del lado del evangelio de la mencionada parroquia y desde allí es trasladada, durante los días de Feria, a su capilla del recinto ferial, por donde miles de devotos pasan a visitarla.