Apunta para situarnos Francisco José González que “la exportación en Castilla-La Mancha (y en España, en general) surge como una necesidad; la exportación y los mercados exteriores siempre han estado ahí pero, salvo honrosas excepciones de empresas (también de Albacete) que empezaron su camino exportador hace más de treinta años, hasta que no ha llegado la crisis y nos hemos dado cuenta que el mercado nacional estaba bloqueado, las empresas no han tenido la necesidad de salir fuera”.

Añade que esto nos ha llevado a comprobar que nuestros productos se venden y que el mercado fuera estaba abierto a lo que C-LM ofrecía y que, de alguna forma, lo que había que hacer era “aceptar el reto, dar el paso y olvidarnos de cualquier tipo de complejos o inferioridades que podamos tener”.

Miguel Pardo corrobora que, como solemos escuchar de boca (fundamentalmente) de los diferentes dirigentes o responsables políticos, “los datos de Castilla-La Mancha en materia de exportación en los últimos tiempos son muy positivos, pero no hemos llegado a la media nacional; nosotros nos hemos metido muy tarde en de la exportación porque nuestras empresas no han sentido esa necesidad y no se han enfocado hacia ello; la necesidad se ha ido dando con la globalización”.

Miguel Pardo: “Este Máster ha sido reconocido por el diario ‘El Mundo’ y por la revista ‘Emprendedores’ como uno de los mejores en su materia (entre públicos y privados) de toda España”

El Máster de Comercio Internacional que se imparte en la ha alcanzado “sus bodas de latón y va a por su XVI edición cuando, en sus comienzos, se decía que “llegar a cinco ediciones sería un éxito”. De estos años de experiencia en las aulas, Pardo afirma que “de esos doscientos y pico alumnos que están por ahí ya por ahí como técnicos algo habrán contribuido a ese empuje del Comercio Internacional de Castilla-La Mancha en el que todavía queda muchísimo por hacer”.

El Máster surgió a raíz de que “un par de empresarios” se presentaran en la Universidad a decir que hacía falta un Máster de esas características: “Me lo plantearon como algo que realmente hacía falta en la región y en lo que la Facultad de Económicas podía contribuir; estuvimos un año estudiando cómo hacerlo y lanzamos la primera edición”, recuerda su director.

Desde entonces, han sido quince las ediciones consecutivas que se han desarrollado en este Máster que ha obtenido grandes reconocimientos a escala regional y nacional: “Ha sido reconocido por el diario ‘El Mundo’ y por la revista ‘Emprendedores’ como uno de los mejores en su materia (entre públicos y privados) de toda España, y lo tenemos aquí en Albacete”, añade. El cupo de alumnos máximo está establecido en treinta alumnos pero, como explica Pardo (y a pesar de tener entre cincuenta y sesenta solicitudes por curso), nunca se ha completado esa treintena “porque hemos sido muy selectivos buscando gente que realmente luego pudiese desarrollar su profesión como técnico mirando, fundamentalmente, su nivel de estudios universitarios, idiomas, experiencia profesional en materia de comercio exterior (y cualidades como el saber estar y el esfuerzo)”.

Calculan que ahora mismo “más de un 70-75% de alumnos del Máster están trabajando en Comercio Internacional”, tal y como apunta Francisco José González, que subraya también que tuvieron que limitar a tres el número máximo de alumnos de Universidades extranjeras porque las demandas eran muy elevadas al estar muy bien valorado en lugares como Japón. Alumnos todos ellos que hoy por hoy nuestros invitados se encuentran (nos cuentan con orgullo) por las ferias a las que asisten a lo largo y ancho de todo el mundo.

Miguel Pardo: “A día de hoy, desde las administraciones se les llena la boca con el tema de ‘la necesidad de exportar, de abrir de…’, pero para encontrar líneas de políticas concretas para eso, hay que escarbar”

Miguel Pardo es reacio a buscar ‘culpables’ o responsables en ese retraso que aseguran que tenemos (como región y país) en lo que a Comercio Internacional se refiere; considera que ha sido una cuestión de nuestra “historia económica” y de que “durante muchas décadas hemos estado ‘protegidos’ con un sistema en donde lo interior era lo que valía y lo de fuera era peor, cerrados a las fronteras, y eso marca mucho porque a los empresarios no les hace ver la necesidad de vender fuera; además, no se dan cuenta de que sus productos no son tan buenos como ellos creen: uno de los problemas que tenemos en esta región es creer que lo nuestro es lo mejor de todo, pero lo es porque no hemos conocido otras cosas ni ‘ese mundo’ de fuera; y ahí… las instituciones y la sociedad tuvieron que ver (y así pasamos muchas décadas)”.

Al ‘abrirse’ esa situación, prosigue analizando que “los cambios no se produjeron de la noche a la mañana; en el mundo empresarial se tiene que ir generando un empresario que se vaya adaptando a lo que hay, pero ese empresario va con unos lastres enormes que toda la sociedad hemos ido manteniendo (por ejemplo, los idiomas, porque a diferencia de lo que sucedía en cualquier país avanzado, aquí no se daba la importancia que tiene que seamos bilingües… y eso nos ha retrasado mucho esa apertura al comercio exterior)”.

Asegura que “incluso a día de hoy, desde las administraciones se les llena la boca con el tema de ‘la necesidad de exportar, de abrir de…’, pero para encontrar líneas de políticas concretas para eso, hay que escarbar (incluso tenemos solapamientos enormes: 17 Institutos de Promoción de la Exportación, y luego un ICEX y demás…), hay ‘guerra’ y despilfarro de recursos solapados que yo creo que podría resolver de modo más eficaz”. Recuerda también Miguel Pardo que “no es malo importar (y lo parece): las empresas necesitan ‘inputs’ que les abaraten costes y, si los importa y se hace más eficiente, es negocio; no sólo el negocio está en exportar (aunque todos nos quedemos con esa palabra); existe desconocimiento de lo que se necesita (que, fundamentalmente, es ganas, querer y vocación)”.

Señala que “cuando se sale a exportar fuera, lo primero que hay que hacer es invertir, pero el empresario no lo ve así y cree que cuando llega allí ya está vendido; del mismo modo que para importar lo primero que hay que saber es dónde comprar (y eso lleva detrás un trabajo); y estos son los conocimientos que nosotros intentamos dar a nuestros alumnos: una serie de conocimientos básicos y unas aptitudes que creo que nos han hecho ‘líderes’ en esta materia de formación”.

Francisco José González: “En este país no existe uniformidad de criterio, y ese es un gravísimo problema para la exportación”

Francisco José González (que, además, forma parte del ICEX) corrobora que “se produce un solapamiento de funciones absoluto porque FEDA quiere tener su , ADECA también, y en mi barrio también lo que quieren tener… (y en C-LM lo queremos tener, y en la Comunidad Valenciana también, etc.)”; nos pone el ejemplo claro del vino: “Cuando vamos a vender vino vemos a otros países ‘secundarios’ (en teoría) que señalan su vino claramente en los pabellones de las Ferias (por ejemplo, ‘vinos de Argentina’) y tienes claro dónde estás; pero en España no, nosotros ponemos vino de cada Denominación de Origen que pueda haber, y eso es una dispersión absoluta de esfuerzos porque los compradores internacionales de vino no saben lo que están comprando; eso se debe a que aquí tenemos 17 Comunidades Autónomas con 17 ‘jefes absolutos’, no lo puedo decir más claro; cada uno tiene su ‘reino de Taifas’ y cada uno quiere ser el más listo, el más alto y el más guapo, y no puede ser así”.

Situación que asemeja a lo que sucede cuando, reiterativamente, se insta a las cooperativas a que se unan para salir juntas al mercado internacional: “No hay mentalidad empresarial, por eso no estamos exportando como debiéramos”, afirma González, “ya no es tanto por las ayudas o subvenciones, porque las empresas que tienen un proyecto de exportación exportan por decisión empresarial, no porque les den una ayuda, y ésa es una grandísima diferencia; si no existe un enfoque uniforme y un criterio único, esto es absurdo; en este país no existe uniformidad de criterio, y ese es un gravísimo problema para la exportación”.

González añade que “la exportación no es una cuestión de prisa, sino de procedimiento y, si no somos capaces de aguantar ese periodo, estamos perdidos; las empresas hacen con criterio un plan de exportación y empiezan a exportar a los dos o tres años porque tienen que seleccionar el mercado, adaptar el producto a ese mercado, ver quiénes van a ser sus contrapartes en él, iniciar los contactos, ver la logística… es muy mundo muy bonito pero también muy técnico, o lo sabes hacer o no, de modo que hay que estar en manos de profesionales y preguntar (porque por preguntar ni cobramos ni echamos en cara, sólo estamos dispuestos a ayudar)”.

Francisco José González: “Que los empresarios pierdan el miedo y la vergüenza a exportar”

Pardo concluye asegurando que “si este Máster es interesante es por las prácticas en las empresas que tienen los alumnos (empezamos con cuatro meses y ahora como mínimo hacen seis y pueden ser hasta doce), y eso sin empresas es imposible (porque incluso pagan a los alumnos, una cantidad que está por encima de Salario Mínimo Interprofesional, lo que es un reconocimiento por parte de las empresas de lo que le puede dar el alumno; hay muchas empresas que están apostando en esta región y se están dando cuenta de la situación”. Por su parte, a los alumnos que puedan estar interesados en cursar un Máster de estas características les dice que “lo de fuera está todo bien, pero a veces hay que mirar lo que hay dentro” (en alusión a la calidad de las enseñanzas que, como ésta, pueda ofrecer una Universidad como la de Castilla-La Mancha en un Campus como el de Albacete).

Por su parte, Francisco José González finaliza pidiendo a las empresas “que pierdan el miedo que tienen, por ejemplo, a cómo cobran (porque si en Comercio Exterior hay algo que está garantizado y asegurado es ‘cómo cobro’); el Comercio Exterior es una necesidad para todas las empresas y si no es hoy, será mañana, no hay opciones, porque es el resultado de una economía global; también deben perder la vergüenza a salir fuera porque básicamente cualquier producto se puede vender, sólo hay que acomodarlo y darle el toque final dependiendo del mercado al que vaya, pero el producto español está muy bien considerado en los mercados exteriores, por tanto, hay que subirse a ese carro; y que pregunten: las les proporciona a los profesionales”.

Concluye que a los alumnos lo único que les pide es “implicación, honradez y ganas de trabajar: lo demás se consigue todo; es un trabajo vocacional, viajas por todo el mundo con ‘la mochila’ de tu empresa y te pagan -sonríe-, acumulas muchas experiencias y, además, es un trabajo con una trayectoria muy larga: esto acaba de empezar porque estamos en un país que nunca ha tenido tradición exportadora y, a partir de ahí, tenemos que apostar porque lo nuestro es lo mejor y venderlo”.

Si lo desean, les invitamos a visionar al completo esta entrevista a Miguel Pardo y Francisco José González (director y profesor, respectivamente, del Máster de Comercio Internacional de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Albacete), mediante el vídeo que acompaña a este resumen de la misma.