Tal y como comienza relatándonos el propio Naranjo, el hecho de que este pasado enero se conmemorase exactamente el 40º aniversario de aquellas trágicas muertes de Atocha 55 ha hecho que los homenajes, las citas y los eventos en torno a esa efeméride se hayan multiplicado (también en la Fundación ).

“Ya incluso a finales de 2016 empezamos a recibir este tipo de gestos -nos explica-; incluso un par de Premios por parte de algunos pueblos…concretamente, Cabeza de (en ) nos dio el Premio a la Libertad y también pusieron un parque a su nombre; y hace un par de semanas estuve participando en un acto en Morata de Tajuña donde el pleno del Ayuntamiento decidió poner de nombre a una plaza ‘Plaza Abogados de Atocha’…”, recuerda.

Gestos que, unidos a otros tantos (por ejemplo, por parte del Colegio de Abogados de , que ha puesto una placa en recuerdo de aquellos compañeros a la entrada de su sede) hacen que el recuerdo de quienes perdieron su vida tan injustamente y en defensa de la libertad y la democracia, sigan vivos en muchos que son incapaces de olvidar algo así.

“Un tema como éste no puede quedar en el olvido”

Francisco Naranjo nos cuenta que, en el ambiente de cada una de estas citas que han tenido lugar a lo largo de los años para homenajear a aquellos hombres que murieron el 24 de enero de 1977, subyace “la emoción al recordar aquellos años de la Transición democrática en España y, sobre todo, lo que supuso (para esta democracia y esa Transición) el atentado de los abogados de Atocha 55”.

Una emoción que afirma que se hace “especialmente intensa” cuando a esos actos acude “el presidente de la Fundación (que, en este caso, es uno de los abogados laboralistas que, de alguna manera, fueron sobrevivientes de aquella matanza)”.

Sobre si considera que, como sociedad, hemos sabido estar a la altura a la hora de conservar en nuestras memorias lo que supusieron figuras como las de aquellos abogados en unos tiempos tan convulsos como aquellos, Naranjo considera que no y lamenta que, sobre todo los jóvenes, estén tan alejados de lo sucedido en esos días de 1977.

Para evitar que este desconocimiento entre la población más joven continúe y se acreciente, explica que precisamente desde Comisiones Obreras se creaba esta Fundación “con el objetivo de mantener vivo el recuerdo de esas personas que sufrieron el atentado, de organizar actos y homenajes que, de alguna manera, contribuyeran a extender la memoria”, pero no obvia que “en la práctica somos ‘pequeños’” y que eso haría necesario y conveniente que fundamentalmente las instituciones (y los medios de comunicación) dieran “un paso más” y se fuesen conscientes de que “un tema como éste no puede quedar en el olvido, porque creo que fue ‘un antes y un después’ lo que ocurrió con los abogados de Atocha’ y merecen su reconocimiento (y, sobre todo, que los jóvenes de este país sepan lo que ocurrió en esa Transición democrática)”.

Recuerda que en el último patronato incluso se aprobó realizar “una campaña para que en los estudios, en los libros de texto, se incluya una referencia a los abogados de Atocha y a lo que ellos significaron para la Transición democrática en España” pero lamenta que “en ese sentido se ha hecho poco: posiblemente se tienen en cuenta más globalmente las cuestiones de la Transición pero lo que fueron los ‘hecho puntuales’ (que fueron importantes para ir avanzando en la misma) no se transmiten en los libros”.

“En ese momento, lo que estaba ocurriendo en España es que se intentaba por todos los medios que se retrocediera en lugar de que se avanzara”

Sobre lo que supusieron aquellas muertes en esos momentos, Francisco Naranjo relata que “el intento de democracia por parte del Gobierno de turno (que en ese caso era el Gobierno de Suárez) iba muy despacito, excesivamente despacio (a pesar de las luchas que había habido en las calles por parte de Comisiones Obreras, por parte del Partido Comunista y por parte de otras Organizaciones)… En ese momento, lo que estaba ocurriendo en España es que se intentaba por todos los medios que se retrocediera en lugar de que se avanzara”.

Como ejemplos de esas pretensiones de retroceso en las todavía entonces incipientes libertades, recuerda que “en esos días se tenía retenido al Teniente General Villaescusa; Antonio María de Oriol (presidente del ) también estaba secuestrado; acababan de matar a por disparos de los guerrilleros de Cristo Rey; el propio 24 de enero por la mañana, la estudiante Mª Cruz Nájera resultó muerta por el impacto de un bote de humo… Y todo eso por parte de grupos que no se tenía muy claro quiénes eran (si el GRAPO, o no sé quién o no sé cuántos…); y la aciaga noche del 24 de enero esos guerrilleros de extrema derecha entraron en el despacho de Atocha 55 y se liaron a tiros con las nueve personas que allí había (cinco fallecieron y cuatro quedaron malheridas)”, recuerda.

Fue dos días después cuando se dio el último adiós a esas cinco víctimas en un entierro que se convirtió “en una gran manifestación de absoluto silencio: más de 100.000 personas salieron a las calles de Madrid e hicieron posible un silencio que dijo adiós a esos hombres, y eso hizo que el Gobierno tomara nota de la necesidad de dar mayores avances en la democracia; en ese entierro, los servicios de orden fueron gente de Comisiones Obreras y del Partido Comunista (porque el propio ministro de Interior, que era Martín Villa, de alguna manera se negó a que hubiese otro tipo de servicio de orden)”, rememora.

“Cuando se aprobó la Constitución del ‘78 se dio una lección de tolerancia y de buscar fórmulas de acuerdo, cosa que notamos que últimamente no ocurre”

¿Qué no hemos sabido aprender de todo aquello, a tenor de la realidad que hoy tenemos? Quizá sea complicado analizar algo así a través del paso de los años, pero Francisco Naranjo sí atisba que “quizá valores universales (como , la libertad, la democracia, la justicia y la solidaridad) es necesario que entren fuertemente en la población”.

Resalta de manera especial que esos valores son precisos “incluso dentro de esto que se lleva ahora tanto y que se llama ‘Redes Sociales’, porque veo que hay excesiva crispación de unos contra otros… y en aquella época de la Transición democrática, cuando se aprobó la Constitución del ‘78, se dio una lección de tolerancia y de buscar fórmulas de acuerdo, cosa que -insiste- notamos que últimamente no ocurre”, lamenta.

“Es necesario que los Partidos políticos (lógicamente, apoyados por los sindicatos) se den cuenta de que hay que mirar más hacia los más desfavorecidos y menos a los del IBEX 35”

Muchos coinciden en destacar que los ideales de los abogados de Atocha siguen intactos… pero la gente en las calles, ¿es consciente de que los derechos no se regalan, sino que se conquistan?

“Yo creo que sí que se sigue siendo consciente, lo que ocurre es que quizás (y ahí tenemos que meternos todos) no se hace ver por parte de lo que consideramos ‘izquierda’ la necesidad de que hay que seguir defendiendo esos derechos una vez conseguidos… y considero que ésa segunda parte (la de defenderlos después de conseguirlos) es la que quizá falta…pero creo que hay posibilidades de que eso pueda volver otra vez”, afirma.

Dicho esto, señala que lo que le preocupa “bastante más” es precisamente lo que antes comentaba sobre la necesidad de que se afiancen esos valores universales porque la otra cuestión (la de hacerle ver a los trabajadores que es necesario luchar por defender los derechos adquiridos) es algo que considera que “se encargan de hacer los sindicatos, especialmente, Comisiones Obreras”.

Con el objetivo de profundizar en nuestra democracia y hacerla más honda, Naranjo señala “la necesidad de que los Partidos políticos (lógicamente, apoyados por los sindicatos) se den cuenta de que hay que mirar más hacia los más desfavorecidos y menos a ‘los del IBEX 35’; estamos en una situación prácticamente de emergencia en cuanto al sufrimiento de una amplia capa de la población y es necesario que los derechos se restituyan a través de los parlamentos (tanto regionales como central) y con ayuda de los sindicatos; se debe avanzar en esta sociedad que está perdiendo de alguna manera el pensamiento de que Europa podía ser una Europa de los trabajadores y no solamente de los mercados”.

La Fundación Abogados de Atocha recibirá uno de los IX Premios Solidarios de La Cerca el próximo noviembre

En pocos meses, allá por noviembre, probablemente Francisco Naranjo sea alguno de los integrantes de la Fundación Abogados de Atocha de quienes podremos disfrutar en Albacete. Y es que esta casa, el Grupo Multimedia de Comunicación La Cerca, ha concedido a dicha Fundación uno de sus IX Premios Solidarios que entregará en esa fecha (y en los también serán galardonados el cantautor flamenco y la Plataforma CERMI C-LM).

“Cuando recibí el telegrama de vuestra parte comunicándonos esa decisión, sentí una gran alegría y una gran satisfacción de que un Grupo como el vuestro nos diese un Premio teniendo en cuenta que son muchas las cosas que hacéis y, sobre todo, por ir acompañado de los otros dos galardonados; allí estaremos porque creemos que merece la pena que la Fundación esté ahí y, sobre todo, para agradeceros ese gesto que habéis tenido con ella”, concluye.

Si lo desean, pueden escuchar la conversación completa con el director de la Fundación Abogados de Atocha, Francisco Naranjo, a través del archivo de audio que acompaña a este texto.