¿Estamos suficientemente informados sobre el peligro de las adicciones o se banalizan realidades como el alcohol?

-Antonio García_: “Hay mucha información, lo que pasa es que esto es un tabú, y suele ser algún familiar de la persona que tiene algún tipo de adicción la que empieza a buscar ayuda; pero la gente que no tiene ningún problema, por regla general, no suele informarse verdaderamente (por ejemplo, mirando en Internet) de alcoholismo, de cannabis, de cocaína; a nosotros las personas nos suelen llegar aquí cuando ya tienen la adicción y, en la mayoría de los casos son los familiares los primeros que piden ayuda”.

“A través del Plan de Drogas, ahora queremos hacer con otras Asociaciones alguna campaña de información a la calle, incluso ver si en los autobuses urbanos se puede poner algo de información, sobre todo dirigida a los padres, para concienciar y que conciencien a los hijos del peligro que suponen las drogas (porque la información directamente a los niños, ellos no la leen, pero los padres sí es más fácil que cuando leen una publicidad de alcoholismo, drogas o similar, sí lo lean), y a ver si así poquito a poco vamos concienciando algo”.

Mecanismos para educar en la prevención: “Las mismas advertencias que se han puesto en los paquetes de tabaco podrían ponerse también en las botellas de alcohol”

A.G.: “El alcohol es una droga legal, lleva instalado en la sociedad cientos de años, está socializado, te lo venden como alimento (cuando no es alimento ninguno, no aporta nada, sólo tiene calorías vacías); como freno a esto, se podrían etiquetar los envases de alcohol advirtiendo de los riesgos que supone (por ejemplo, para la mujer cuando está embarazada y el feto puede sufrir un síndrome de alcohólico fetal, síndrome de abstinencia; y es bueno recordar que en el caso de las mujeres no es necesario que sean alcohólicas para que el feto sufra daño…); las mismas advertencias que se han puesto en los paquetes de tabaco podrían ponerse también en las botellas de alcohol”.

“Nosotros estamos luchando para ello, pero yo no sé si es que las alcoholeras tienen un poder tremendo o qué… pero deberían hacerlo, porque es una buena información y es una buena prevención”.

“No solamente tratamos a la persona que tiene la adicción, también tratamos al familiar; el familiar también está enfermo, enferma a la vez que lo hace el adicto”

A.G.: “El trabajo en ARALBA ha evolucionado muchísimo; sobre todo, a raíz de que el Ayuntamiento empezó a darse cuenta de lo que aquí hacíamos con las personas y las familias, porque no solamente tratamos a la persona que tiene la adicción, también tratamos al familiar; el familiar también está enfermo, el familiar enferma a la vez que enferma el adicto; conforme fuimos creciendo desde esta base, fuimos cambiando también las formas de trabajar: la persona con adicción, lo primero, es persona, y como tal la tratamos, a partir de eso trabajamos la adicción”.

“Gracias a que nos empezaron a dar alguna subvención, pudimos contratar psicólogas (a las que podemos pagar con ese dinero) y ellas nos ayudan a crecer, porque nosotros sabemos muy bien cómo hay que dejar la adicción (de la forma que hay que hacerlo y cuáles son las herramientas apropiadas), pero también necesitamos ‘desaprender’ las malas conductas que hemos tenido cuando hemos estado en adicción para poder aprender nuevas conductas que lleven a la correcta reintegración en la sociedad y, para eso, necesitamos a los profesionales; afortunadamente, tenemos dos estupendas psicólogas ( y ) que son las que nos han puesto ‘trabajos’ que debemos poner en marcha porque, si no, no avanzas; aunque te equivoques, tienes que practicar y practicar y practicar para aprender a desaprender”.

“Esto es así, y nosotros a cualquier persona, independientemente del tipo de problema que tenga (de alcohol, cocaína, cannabis, juego…), la tratamos igual; el que pide ayuda necesita ayuda y hay que darle ayuda, y Aralba está para eso”.

Las adicciones más frecuentes en la actualidad: del policonsumo de alcohol y cocaína al cannabis, pasando por un fuerte repunte de la ludopatía

A.G.: “El tipo de adicción que más se más se está dando entre la gente es el policonsumo de alcohol y cocaína; ha repuntado mucho también el cannabis (lo que toda la vida se ha llamado ‘porros’); tiene un repunte grandísimo y el cannabis es muy peligroso, aunque la gente joven no le da la importancia que tiene: puede causar esquizofrenia, muchos miedos, manías persecutorias y de todo… el cannabis es muy peligroso y, además, una de las nuevas entradas a las demás sustancias (porque cada vez se va a necesitar más para querer coger el estado que se persigue)”.

“También abunda el juego; nos están viniendo muchos ludópatas; aquí nunca hemos tocado lo que es la ludopatía, pero empezaron a venir ludópatas y nosotros comenzamos a aplicar a ese tema nuestras terapias y les han funcionado, van muy bien; si alguien tiene un problema de alcohol, de ludopatía o de lo que sea, sabe que si viene a Aralba, no se puede tomar alcohol ni se puede jugar; cuando alguien viene aquí se les dicen todas las cosas y aquí se dejan todas las drogas, todas; lo único que permitimos es que, si fuman, sigan fumando porque no hay ninguna necesidad de crearles una abstinencia más que les lleve de nuevo no sólo a fumar sino, por ejemplo, también a beber”.

Proliferación de los locales de apuestas deportivas: “Nos están invadiendo; en cada calle han puesto un local nuevo de juegos donde hasta te invitan y no pagas lo que te tomas…”

A.G.: “Hemos pasado una crisis bastante fuerte, como es sabido, y muchas familias (por desesperación, por lo que sea…) seguramente han encontrado en el juego una forma de ganar dinero rápido y fácil, y eso un gran error: ahí no se gana dinero, no se gana nada; estamos viendo que los ídolos de la gente joven (Ronaldo, Neymar, muchos otros) salen en anuncios de casas de póker, y un chaval que todavía no es consciente de la problemática que hay, piensa que si juega el futbolista él también puede jugar… todo eso habría que prohibirlo en televisión, yo lo prohibiría (pero yo no soy nadie para prohibir nada)”.

“¿Qué se puede hacer? Con los menores de edad es fácil de hacer: el padre debe restringirle los juegos totalmente llamando por teléfono y dando los datos de su hijo para restringirle los juegos, porque están jugando menores de edad, por Internet hoy en día puede jugar todo el mundo (porque aunque te preguntan la edad, hay muchas fórmulas de acceder porque el que hizo la ley hizo la trampa)… hay que tener mucho cuidado con eso. Siempre que haya un problema de juego, lo primero que tienen que hacer es ir a la antigua Fábrica de y restringirles el juego a nivel nacional (tanto on line como presencial); ante el problema de las tragaperras lo necesario es dejar de ir a los bares durante un tiempo y que vengan a la Asociación (porque si no, no hacemos nada, ya que es como el alcohol: siempre va a estar presente en nuestras vidas, de modo que tenemos a aprender a convivir con ello y, para eso, primero tienes que prepararte bien)”.

“Nos están invadiendo; en cada calle han puesto un local nuevo de juegos y te lo ponen todo tan fácil; me he enterado de que hasta te invitan, no te cobran lo que tomas… les dan todas las facilidades del mundo para que la gente entre a jugar; y eso no lo veo bien, debería haber más medidas de vigilancia y control”

El difícil paso de reconocer que se es adicto: “Cuesta muchísimo; es una enfermedad que nos hemos creado nosotros mismos y no es cuestión de cantidad sino que es cuestión de que se traspasa una línea invisible y ya te ha atrapado, y necesitas el alcohol para hacer tu día a día”

A.G.: “Sí, cuesta mucho, yo te lo digo por mí; yo soy alcohólico rehabilitado y te hablo por mí; cuesta muchísimo, no queremos reconocer el problema; es una enfermedad que nos hemos creado nosotros mismos y no es cuestión de cantidad sino que es cuestión de que se traspasa una línea invisible y ya te ha atrapado, y necesitas el alcohol para hacer tu día a día”.

“Cuesta muchísimo, y es porque no queremos reconocerlo; lo ocurre es que el familiar sí lo hace, y es el primero que viene y nos pide ayuda; por eso cuando vienen los familiares, les decimos que si el enfermo aún no quiere venir, venga solo el familiar y vaya aprendiendo lo que es el alcoholismo y esta enfermedad, porque es una forma de motivar al enfermo; cuando ve que el familiar viene, al enfermo también le hace pensar…; a los familiares les enseñamos qué tienen que hacer para motivar a la persona querida (aunque esto no suele ser determinante), pero también se les enseña a tomar decisiones y a poner ‘muros’”.

“El familiar y el enfermo han de ir ‘todos a una’, de la mano, y es preciso que el familiar sepa poner límites para hacer reaccionar a quien sufre una adicción; nadie quiere echar a un ser querido a la calle (cómo una madre va a querer echar a un hijo a la calle, debe ser durísimo…), pero a veces es necesario, a veces necesitas tocar fondo para darte cuenta de la situación; pero los hijos tienen que ver en los padres personas que les pueden ayudar en el momento que ellos decidan, no pueden ver a unos enemigos; pero si hay que echar a la calle a una persona, se la echa, no pasa nada por decirle ‘coges las maletas y te vas, eres mayor de edad’, con eso no quiero decir que se esté abandonando al hijo…”.

El camino hacia ‘la salida’, lento pero continuo: “La persona tiene que aprender a saber qué es lo que quiere hacer con su vida, tiene que empezar a labrarse un presente para tener un futuro (porque sin presente no va a haber futuro)”

A.G.: “Aquí viene gente, al principio, con muchos miedos y muchas dudas; es un proceso lento, porque es lento y no tiene que haber prisas, es un proceso muy lento pero continuo; la gente cuando lleva tres meses se va encontrando mucho mejor y se va dando cuenta, pero sucede que en esos tres meses tienen que estar pasando el síndrome de abstinencia, y es muy duro: hay personas que logran gestionarlo cuando les vienen impulsos automáticos de consumo, y hay personas cuyos impulsos son más fuertes que su gestión y vuelven a consumir; afortunadamente, en Aralba hay pocas recaídas, pero las hay, porque es normal: en una enfermedad hay recaídas, si bien lo mejor es que no haya”.

“A las personas cuando entran les decimos que tienen que estar de año y medio a dos años y con una continuidad presencial absoluta, viniendo todas las semanas; en ese tiempo, la persona tiene que aprender a saber qué es lo que quiere hacer con su vida, tiene que empezar a labrarse un presente para tener un futuro (porque sin presente no va a haber futuro); nosotros no damos ‘altas’, no somos médicos ni nada, esto es una enfermedad crónica y aquí pueden estar (la persona y el familiar) todo el tiempo que quieran; aquí hay personas que llevan 27 años… nosotros altas no damos”.

Aralba, una ‘familia’ plagada de testimonios que resultan fundamentales: “Lo que más me satisface personalmente es cuando, a los tres o tres meses y medio, veo a una madre o a una espora reír, pero reír de verdad”

A.G.: “Lo que buscamos es hacerle ver que hay una vida nueva; la persona que viene no quiere escuchar; una persona, cuando tiene un problema, se aísla, y cuando vienen aquí… ven que hay gente igual que ellos; lo primero que hacemos nosotros es presentarnos y decirles lo que somos, y ellos empiezan a identificarse porque en las terapias uno ve una cosa, el otro ve otra… Aquí lo primero que les decimos es que esto es una familia, aquí ni les vamos a juzgar, ni les vamos a acusar, aquí no hay ni jueces, ni fiscales, ni policías… aquí no los vamos a seguir, no; nosotros trabajamos mucho en la confianza de los compañeros, les hacemos ver que esto es una familia, y en una familia nos tenemos que ayudar entre todos”.

“La persona empieza a evolucionar muy bien, y a mí lo que más me satisface personalmente es cuando, a los tres o tres meses y medio, veo a una madre reír (pero reír de verdad), a una esposa sonreír de verdad, porque en esto (por desgracia) no saben reír, porque no tienen ganas de reír, pero cuando van viendo que a la persona le va bien, a los familiares se les nota mucho en la expresión de la cara, y eso es… muy gratificante (y para ellos también); nosotros hacemos muchas convivencias para crear vínculos entre nosotros, intercambiamos teléfonos con ellos para que si alguno tiene alguna alteración o ansiedad, nos llame a cualquier compañero (eso es una herramienta que es estupenda, pero tienen que llamarnos siempre antes de consumir, no después); así trabajamos nosotros, siempre desde la empatía a la persona”.

“Yo estoy muy contento porque esto es un voluntariado muy bonito, a mí me llena mucho; y a la hora de hacer trabajos y de hacer lo que sea, ellos están ahí, desde el que llega el primer día hasta el que lleva los 27 años; para mí es tan importante esa persona que empieza hoy, como la que lleva los 27 años; es más: me preocupa más el nuevo que empieza que el otro (porque el otro ya tiene su vida hecha, pero éste tiene que empezar a hacerla)”.

“Actualmente, también tenemos varios jovencitos y jovencitas, de 18, 19, 20 años (algunas chicas), pero a esa juventud lo que hay que hacer es reconducirlas a una vida sin sustancias porque todavía no han llegado a coger la adicción en su pleno apogeo, esas personas se pueden reconducir fácilmente (pero para eso tienen que asistir, para que vayan viendo y vayan haciendo lo que les manden)”.

Cada nuevo caso, un desafío

A.G.: “Cada persona es un mundo; cuando viene, nosotros no conocemos a la persona, conocemos la adicción que puede llevar la persona, pero a la persona no la conocemos, pero es que la persona tampoco se conoce ella: cuando empieza a trabajar esa adicción, empezará a salir la persona; es muy importante la gente mayor que viene (como el que lleva 27 años con nosotros) porque son los primeros que apoyan a la gente joven que llega, pero es necesario que estos jóvenes empiecen a dejarse apoyar (porque hay algunos a los que les cuesta…), y también hay abandonos, pero gracias a Dios tenemos un porcentaje bastante alto de éxito”.

“Sí me gustaría tener un espacio mayor, sobre todo, para pedir alguna donación de algo con lo que los chavales pudieran estar entretenidos y para que pasaran su tiempo en vez de estar por la calle, paseando por delante de bares que les pueden levantar estímulos…”

A.G.: “Me gustaría (porque hay muchos que están parados) tener espacio y que algún donante nos donara alguna mesa de billar o de pin pon, ajedrez… para que esas personas pudieran estar ocupadas y practicar este tipo de deportes de mesa, sobre todo por las mañanas, a la hora de terapia, porque tienen muchas horas libres en el día, y una persona cuando se empieza a rehabilitar sale desubicada: su día a día era la casa, el bar, el bar, la casa, o la casa, el trabajo, el bar… cuando se está rehabilitando, eso se va, y la persona queda desubicada y sin saber qué hacer o dónde ir; por eso nos gustaría que pudieran venir aquí y pasar el rato entretenidos con alguna cosa así que podamos adaptar a nuestro espacio…”.

“No quiero decir nada pero es verdad que a otros les dan cosas… y creo que primero hay que priorizar, y lo primero es la salud de las personas y las familias; los alcohólicos siempre somos los grandes olvidados, pero seguiremos luchando; afortunadamente, el Ayuntamiento (y los políticos que están en el Ayuntamiento) nos tienen mucho cariño (al menos, así nos lo demuestran) y yo no tengo ninguna queja; pero sí me gustaría tener un espacio mayor, sobre todo, para pedir alguna donación de algo con lo que los chavales pudieran estar entretenidos y para que pasaran su tiempo en vez de estar por la calle, pasando por delante de bares que les pueden levantar estímulos… si tenemos un sitio donde ellos puedan estar, pues perfecto; pero bueno, de momento… así tampoco vamos mal”.

Si lo desean, les invitamos a visionar al completo esta entrevista a Antonio García, presidente de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados, otras sustancias y sus familiares (ARALBA), a través del vídeo que acompaña a esta versión por escrito de su interesante testimonio.