Excelente propuesta la que centra, en esta ocasión, los ‘Encuentros Digitales’ de La Cerca. Y es no puede haber mejor modo de trabajar por un fin común (la dinamización de una zona concreta) que la capacidad de unir esfuerzos, desde diferentes ámbitos, para lograrla de manera más efectiva. Y eso es precisamente lo que está viviéndose en Casas Ibáñez a través de Maridajes que pusieron en marcha (con éxito, como vamos a comprobar) desde el Hotel Cañitas Maite y diversas bodegas de La Manchuela como la de la Familia Vega-Tolosa, cuyo gerente () está hoy junto a nosotros, acompañado de Javier Sanz, el Jefe de Cocina del Hotel Cañitas Maite (y uno de los mayores ideólogos del arte que, en sí mismo, se esconde tras esta oferta interesantísima, sobre todo, para los paladares más exigentes).

Javier Sanz: “Tanto la gastronomía como el vino el nuestra zona, abundan, porque hay muchas bodegas, muchos restaurantes…. Había que unirlo y llevarlo un poquito más alto; así que nos dedicamos a hacer con cada bodega una jornada gastronómica, con sus vinos y nuestros platos”

El propio Javier nos cuenta que son ya más de cinco años celebrando esta iniciativa, sabedores de que “tanto la gastronomía como el vino el nuestra zona, abundan, porque hay muchas bodegas, muchos restaurantes…. Había que unirlo y llevarlo un poquito más alto; así que nos dedicamos a hacer con cada bodega una jornada gastronómica, con sus vinos y nuestros platos: por ejemplo, cogemos seis vinos de esa bodega y los maridamos con seis platos nuestros”.

“De esta forma –añade Juan Miguel-, ambos nos ‘aprovechamos’ un poco de poder promocionar tanto la cocina como los vinos; ni que decir tiene sobre los vinos que en La Manchuela (todos acogidos a la D.O.) lanzamos no solamente una idea de vinos de calidad de la propia bodega, sino que abrimos un poco más el abanico a promocionar una D.O. Manchuela que lo necesita mucho”, asegura Tolosa.

Juan Miguel nos explica que a lo largo del tiempo ha venido costando mucho que desde el sector de la hostelería en nuestra tierra se apostase y se apoyase a nuestros vinos, pero asegura que poco a poco esa dinámica va cambiando: “Está siendo difícil pero poco a poco el hostelero ya se da cuenta de que el cliente ya empieza también a ir pensando en comprar o en probar esos vinos de la región, porque igual que está el cordero manchego o toda nuestra gastronomía típica, pues por qué no acompañarla con vinos de la tierra”.

Juan Miguel Tolosa: “Albacete tiene una gran riqueza gastronómica y la de los vinos no es menor: hay cuatro D.O. en la provincia y dos Pagos… tenemos una riqueza vitícola que ya le gustaría a Rioja (que no tiene ni la mitad del potencial vitícola del que tenemos nosotros…)”

Al hilo de esto, indica que “parece que hace unos años era más complicado de cara al hostelero (que buscaba ‘las erres’ como digo yo… siempre ‘las erres’ eran las protagonistas) –dice, En referencia a los Rioja- pero, de un tiempo a esta parte, ya nos dan esa oportunidad de ofrecer nuestros vinos al hostelero y sus clientes se quedan maravillados con la calidad que tienen; en ese sentido, hay que darles las gracias a los hosteleros que apuestan por los vinos de Albacete porque Albacete tiene una gran riqueza gastronómica y la de los vinos no es menor: hay cuatro Denominaciones de Origen en la provincia y dos Pagos… tenemos una riqueza vitícola que ya le gustaría a Rioja (que no tiene ni la mitad de potencial vitícola del que tenemos nosotros…)”, añade.

Y es que Juan Miguel considera que precisamente esos Rioja alguna de las cosas que nos llevan de ventaja radica justamente en la hostelería: “En la hostelería se apostó desde el minuto uno por esos vinos; es imposible ir a , ir a , llegar a un restaurante y que no te ofrezcan esa botella de vino de allí… pero es que también te ofrecen el ir a visitar la bodega, de modo que también el enoturismo ha tirado del carro también para ayudar…”.

Y, poco a poco, también nuestra tierra las bodegas se han animado a lanzar su oferta enoturística, como es el caso de la de Familia Vega-Tolosa, que está haciéndola llegar también a hoteles, restaurantes y agencias del entorno, haciendo posible que les esté llegando mucha gente enoturista que viene a visitar pueblos de la zona (tan espectaculares como Alcalá del Júcar), a comer nuestra gastronomía, a pasear por nuestras bodegas y conocer nuestros vinos.

Javier Sanz: “Es otra forma de comer, ya no nos sentamos y con la misma botella de vino pasamos toda la comida, sino que con cada plato, con cada diferente sabor, metemos un vino distinto que aporta algo especial; la gente cada día lo entiende más”

Desde el lado de la hostelería, Javier nos cuenta sobre la filosofía que en este sentido existen en el Hotel Cañitas Maite que piensan que “todo es un conjunto y debemos dar a conocer lo que tenemos en la zona”, algo que aplican también a la cocina, de primerísimo nivel, que ofrecen a sus clientes: “se basa en utilizar los recursos que tenemos en nuestra zona, y los vinos son un punto donde apoyarnos; nos gusta meterlos en nuestros menús no sólo para beberlos, sino también para cocinar con ellos, para tenerlos en el restaurante dando a conocer a la gente lo que es Manchuela (tanto en gastronomía como en vino); hay gente que viene a ver la bodega y luego viene a ver nuestro restaurante, y gente que viene al hotel a hospedarse que, al día siguiente, va a ver la bodega… de modo que todo es ‘un conjunto’ y hay que fuerza entre todos para poner Manchuela en el sitio que se merece”.

Tanto Javier Sanz como su compañero, Juan Enrique Sahuquillo, son los ‘cabezas pensantes’ de esa oferta gastronómica que ofrecen a través de esta iniciativa de los Maridajes (que el público espera cada vez más expectante): “Ambos somos los que estamos en la cocina, empezamos a darle forma a los menús con productos de La Manchuela, con mucha historia; nos basamos en platos muy típicos llevados a la vanguardia; también nos gusta mucho trabajar con caza, con productos que nos da nuestra naturaleza, con cocina manchega,, con caza, con productos de temporada… no queremos que se pierda nuestra historia: tenemos una cocina que en o en muchos sitios no tienen (gachas, morteruelo, migas, platos de caza…), tenemos muchísimas opciones y las aprovechamos; trabajamos con lo que tenemos en nuestra zona y creo que es el camino correcto”, reitera.

Asegura que la gente lo acepta muy bien y que cada vez se interesa más (tanto por la comida como por los vinos), y que incluso muchos de quienes les visitan se sorprenden al encontrarse ante un trabajo así. Relata que poco a poco la gente se va a acostumbrando a ser más consciente de que el maridaje es fundamental para disfrutar plenamente de una comida: “Es otra forma de comer, no nos sentamos y con la misma botella de vino pasamos toda la comida, sino que con cada plato, con cada diferente sabor, metemos un vino distinto que aporta algo especial; la gente cada día lo entiende más”, afirma Sanz.

Además, confiesa que tanto él como su compañero se inclinan en ocasiones por ser “muy rompedores” y combinan cosas que, a priori, sobre el papel no funcionarían pero que, en la práctica, resultan espectaculares al paladar; por ejemplo, combinando una comida suave y fresco (nos habla de un espárrago blanco) con “un Capricho Di Vino 2017 (bobal tinto potente)”.

Lo que resulta especialmente interesante de todo esto (además de, por supuesto, poder degustarlo) es que se acompaña de las pertinentes explicaciones al cliente de lo que se les ha ofrecido en el menú degustación (tanto a nivel de comida como de vino y de la unión de ambos en cada caso): “Todo tiene un porqué que, cuando explicas a la gente, lo entiende muchísimo mejor”, afirma Javier.

Juan Miguel asegura que “este año se ha notado muchísimo que el cliente ha ido a estas citas sabiendo que iba a encontrar cosas que no había probado nunca y que iba a disfrutar”, a lo que Javier añade que “es necesario probar cosas nuevas y dejarse sorprender; no se puede salir a cenar y pedir lo mismo de siempre con el vino de siempre; nosotros ofrecemos cosas de nuestra tierra de una forma muy diferente que a los clientes les acaba maravillando”.

Juan Miguel es de los que piensan que no es necesario ser un entendido en vinos para poder disfrutar de ellos y de iniciativas como ésta: “El cliente debe tener libremente la capacidad de discernir entre lo que le gusta y lo que no, tanto en el vino como en la comida, al margen de todas las recomendaciones que se puedan hacer”, asegura.

En la misma línea se expresa Javier, que tampoco considera que haya que ser un experto en estas cuestiones para poder disfrutarlas: “No hace falta, nosotros metemos muchas cuestiones que a mucha gente le pueden extrañar y que desconoce, pero estamos ahí para explicarlo, para contarle qué es, de dónde proviene, cuáles son sus sabores… intentamos ayudar a la gente a entenderlo, y la gente se deja; además, para nosotros es un placer que nos dejen aconsejarles, que nos dejen decirles cómo, por qué… y que se atrevan a probarlo”.

Desde el Hotel Cañitas Maite, Javier y Juan Enrique diseñan un menú de seis platos y seis vinos, con explicaciones de todo y que intentan ofrecer en viernes alternos; y se da el caso de que a veces esos clientes vuelven otro día a cenar o a comer, y son ellos mismos quienes les preguntan por aquél determinado vino que se les puso en el maridaje… y lo consumen. Así se abren oportunidades para todos. “Entre los dos, damos a conocer a la gente lo que tenemos en Manchuela, que son productos muy muy envidiables y que, cuando la gente los prueba, lo aprecia”, explica Javier.

Juan Miguel Tolosa avanza que La Manchuela trabaja en la que será la primera Ruta del Vino certificada de C-LM

Es importantísimo no perder nunca de vista que, con estas uniones estratégicas (vino-gastronomía), además de los respectivos negocios que están tras ellas, quien sobre todo se beneficia es el propio entorno en el que se enmarcan; en este caso, Casas Ibáñez.

“Ahora en Casas Ibáñez estamos siete bodegas, y todas hemos invertido muchísimo en tecnología, en sacar nuevos vinos al mercado con muchísima calidad; y la gastronomía también se ha esforzado por diferenciarse en algunos casos; juntos, lo que debemos hacer ahora es potenciar porque, si lo hacemos bien, es un hecho que tenemos a 100 kilómetros y que puede ser un punto de referencia para atraer visitantes y clientes: ya no se quedarán en Requena, sino que cruzará el río y llegará a nuestro pueblo a disfrutar de nuestra oferta cultural, gastronómica, vitícola… serán atractivos para pasar un fin de semana, o incluso un sábado o un domingo, porque está cerca”, comenta Juan Miguel Tolosa.

En cuanto a la iniciativa del enoturismo que puso en marcha la Bodega de Vinos de Familia Vega-Tolosa, su gerente nos relata que primero pusieron en marcha “una pequeña sala de catas” para intentar aprovechar el tirón turístico que es la cercanía de uno de los municipios más hermosos del país: Alcalá del Júcar, punto de un cada vez mayor número de visitas. Así, hablaron con los hoteles del entorno para ofertarles la posibilidad de realizar a través de ellos estas actividades de cata comentada tras una visita guiada por la Bodega. Hace tres años, esa sala de catas se les quedó muy pequeña, e invirtieron en una mayor (para unas ochenta personas), perfectamente equipada también a nivel de tecnología audiovisual.

“Creo que el del enoturismo es el único futuro que le queda a nuestro pueblo; aunque hace unos años hablar de turismo en Casas Ibáñez parecía una locura, ahora (atraído también por otros municipios de la zona) existe un turismo de calidad que va más allá de los comerciales que se hospedaban en la zona; no hay industria, la gente (sobre todo la más joven) poco a poco se aleja de la agricultura, de modo que nos queda esto; ahora mismo se está trabajando en la Ruta del Vino de La Manchuela, donde nos debemos implicar los Ayuntamientos, la hostelería y las bodegas; será la primera Ruta del Vino certificada que se haga en Castilla-La Mancha”, comenta Juan Miguel.

Un proyecto ambicioso pero que el gerente de Vinos de Familia Vega-Tolosa está convencido de que “va a ser fundamental para dinamizar Casas Ibáñez”. En el caso concreto de esta bodega, Juan Miguel nos cuenta que desde que pusieron en marcha su iniciativa de enoturismo, han pasado de exportar fuera de España el 90% de su producción, a mantener en nuestro país el 40% de la misma “porque cada vez viene más gente de otras zonas de nuestro país a conocer los vinos y eso está resultando una forma interesante de marketing que creamos desde dentro; así hemos ido creando una red comercial importante en España mientras antes pensaba que mi futuro era vender mis vinos fuera del país; actualmente veo muy interesante y rentable vender los vinos aquí (y, de hecho, hace ya cinco años que tuvimos que contratar un comercial para España); hace quince años era impensable tener un comercial en España para vender vinos de Manchuela porque lo primero que te decían es ‘¿dónde está Manchuela?’; ahora ya se pueden ubicar y, además, todas la bodegas se han involucrado en hacer buen vino, de calidad, y salir para adelante”.

También nuestros invitados coinciden en resaltar como fundamental implicar más a los jóvenes en el mundo del vino y desterrar algo esa frase hecha de ‘irse de cañas’ para sustituirla poco a poco también por la de ‘irse de vinos’… En ello, en la zona de Casas Ibáñez influyen mucho las jornadas de la tapa donde los bares y restaurantes se implican ofreciendo en ese formato cocina más asequible para la juventud (que la que puede suponer un menú cerrado de cierto nivel), pero también basada en la calidad y en la innovación y, sobre todo, en los vinos de la tierra.

Ésta es la filosofía que lleva a quienes encarnan el proyecto del Hotel Cañitas Maite (ya en la tercera generación) a trabajar para crecer de forma que, al mismo tiempo, crezca su entorno. Su carta de presentación, en lo gastronómico (además de los inmejorables productos que hay en la zona) es la excelente formación que atesoran quienes están en la cocina, con Javier Sanz a la cabeza, que se ha formado (y lo sigue haciendo) con los mejores.

Y no menos especial es el esfuerzo de las bodegas, hoy representadas aquí por la de Vinos de Familia Vega-Tolosa en la persona de Juan Miguel (cuarta generación vitícola). Ambos, unidos, dan lugar a unos catorce maridajes diferentes año que son esperados casi con ansia por los clientes, que asisten a la cita casi con la sensación de que asisten a un espectáculo, en este caso culinario y del gusto y tras el que, una y otra vez, se producen las felicitaciones, los abrazos… y el aplauso.

Si lo desean, les invitamos a visionar al completo esta entrevista a Javier Sanz (jefe de Cocina del Hotel Cañitas Maite de Casas Ibáñez) y a Juan Miguel Tolosa (gerente de Vinos de Familia Vega-Tolosa, de Casas Ibáñez), hablando sobre la iniciativa de Maridajes que vienen ofertando las bodegas de la zona y el hotel con mucho éxito para todos. Pueden hacerlo a través del vídeo que acompaña este resumen por escrito de la misma.