IDR: Los inicios

Santiago Castaño: “La idea del Instituto de Desarrollo Regional nace en 1994, cuando era rector de la UCLM: Fue entonces cuando se crearon los dos primeros institutos de la (que fueron el IDR, en Albacete, y de Instrumentación Científica, Análisis y Tecnología -CICAT-, en Ciudad Real). Ambos se subdividieron y se crearon otros Institutos en todos los Campus de la Universidad. Por tanto, 1994 fue la fecha inicial, y digamos que en 1995 fue comenzaron a llegar más proyectos. Tenemos ya una historia larga”.

¿Con qué fin nació el IDR?

S.C.: “Cualquier tipo de investigación o cualquier desarrollo de investigación que se pueda realizar en la que pueda ser de utilidad para la Comunidad Autónoma que da origen a la Universidad, para Castilla-la Mancha (por eso el nombre ‘Instituto de Desarrollo Regional’). Trabajamos en aquellas líneas de investigación que a corto o medio plazo pueden ser significativas o importantes para la Comunidad de Castilla-la Mancha”.

“Eso nos diferencia un poco del resto de Institutos, que suelen ser muy especializados en una temática concreta; sin embargo nosotros tenemos varios grupos diferentes (Economía, , Teledetección, Materiales, Alimentos…), todo ello centrado, en lo posible, en el desarrollo de Castilla-la Mancha”.

Santiago Castaño nos cuenta que, en estos momentos, son nueve los que hay en este Instituto de Desarrollo Regional. En su momento, este lugar llegó a dar cabida a doce de estos Grupos que, posteriormente, crecieron mucho y dieron lugar a otros Institutos que, autónomamente, se dedican a áreas como la Informática, las Industriales o el Agua…

Ventajas o inconvenientes de la posterior disgregación de Institutos

S.C.: “Quizá aporta la especialización en un tema concreto… la verdad es que llega un momento en el cual, si el crecimiento (del número de personas) es muy elevado, es más difícil de gestionar. Nosotros mantenemos, más o menos, un tamaño… Ahora, con la crisis, somos menos (entre 50 y 60 personas) pero, en su momento, llegamos a ser 120 o 130; ésas son unas cifras que son buenas y útiles para trabajar”.

¿Cómo se ha adaptado el IDR a las coyunturas durante estos años?

S.C.: “Hemos luchado lo posible… Como somos un Instituto no exactamente de Investigación Aplicada (pero muy enfocada a ella), tenemos unas líneas de financiación muy diversificadas: en algunos casos concretos, de ‘pura Investigación’ (como el Plan Nacional de Investigación); en otros casos, algo un poco más ‘mixto’ (como los Proyectos Europeos); financiación también a través de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha; y una parte muy importante (casi la mitad de nuestra financiación) es de empresas”.

“Claro, cuando sobrevino la crisis, el elemento empresarial la sufrió mucho y entonces esa parte de financiación del Instituto sufrió bastante, pero nos mantuvimos. Hemos confeccionado un gráfico que muestra la evolución del Instituto a lo largo de los años, desde 1994 hasta 2015, cuando comenzamos a remontar”.

“Hemos captado, en total en estos años, unos 30 millones de euros (que es bastante); el ‘momento perfecto’ fue en 2009, cuando estábamos captando (en proyectos y en Investigación) casi 3 millones de euros; la bajada fue muy importante hasta 2014 (el peor de los últimos años) y, en 2015, empezó a notarse una recuperación debida a que el elemento empresarial también se está recuperando, de modo que podemos entrar otra vez en contacto con ellos para ayudarles y colaborar con ellos”.

¿Cómo se ha comportado la financiación vía Administración?

S.C.: “Todos lo conocemos: en estos últimos cuatro años, la financiación para Investigación de la Junta de Comunidades prácticamente desapareció; el Plan Nacional de Investigación se redujo bastante… y, en nuestro caso, en el IDR disponemos de una línea de financiación que se ha mantenido, que ha sido la de los proyectos europeos: Los hemos tenido continuamente, y recientemente hemos conseguido uno importante en la sección de Teledetección con una aportación de 8 millones de euros (que representan una financiación importante para trabajar en los años venideros)”.

El papel de la financiación europea

S.C.: “Entrar en la financiación europea ha sido muy difícil; es una labor de muchos años que permite que Europa y las instituciones vayan conociendo estos Grupos de Investigación… A lo largo de veinte años hemos conseguido que nos conozcan, hacernos un nombre, y los contactos, el conocimiento y el prestigio que se va adquiriendo, permite que vayamos abordando Proyectos que se nos han ido concediendo en muy diferentes temáticas”.

“Yo creo que el éxito del IDR estriba en dos cuestiones: que es multidisciplinar, no somos in Instituto que esté ‘especializado’ en nada (es más, los Grupos concretos no se limitan a una sola especialización de sus miembros); y la segunda cuestión a la que siempre me refiero es que ‘la unión hace la fuerza’, el disgregarse demasiado es malo, y el unirse con una meta común un número importante de personas trabajando en lo mismo… es mejor”.

Proyectos Europeos

S.C.: “Ha habido Proyectos Europeos en temas de Biotecnología, de Calidad Alimentaria, de Teletedección, de Economía, etc. Creo que hasta el momento desde el IDR hemos dirigido trece Proyectos Europeos; los que conocemos la dificultad de los Proyectos Europeos sabemos que haber coordinado trece… es un número importante, muy importante”.

2009 fue, como comenta Santiago Castaño, el momento de ‘mayor esplendor’ que ha vivido este Instituto (hasta ahora). Más de 100 personas trabajaban en él y las vías de financiación tenían entonces y buen caudal. En contraposición, 2014 supuso (ojalá) su ‘tocar fondo’ y, aunque meritoriamente ha sabido mantenerse, llegó cierta ‘anemia económica’ que los retrotrajo prácticamente a los primeros años de vida de este lugar, lejos, muy lejos, de aquellos grandes tiempos que dejaron en 2009…

2009 y 2014: el tránsito del ‘apogeo’ a la ‘dificultad’

S.C.: “Fue muy duro… En toda la parte de Investigación y para todos los que nos dedicamos a ella (desde Centros, Departamentos, Institutos, etc.) ha sido realmente muy duro; además, la Investigación es una planta que hay que cuidar mucho porque se muere enseguida y luego es dificilísimo recuperarla… El bajón ha sido muy importante y recuperar… cuesta, cuesta mucho porque se pierde la cotidianeidad, se pierde estar al día de los temas importantes que se están investigando, se dan tesis doctorales que no llevan luego a ningún otro elemento posterior y no se prolongan… es difícil; yo creo que ahora nos va a costar mucho recuperar los niveles que teníamos en 2008 y 2009”.

¿Hay indicios de recuperación de aquellos buenos niveles?

S.C.: “Sí. De hecho este pasado, 2015, ya hemos empezado a remontar un poco y este año incluso se aventura mejor que el pasado y poco a poco van saliendo proyectos; la Universidad, el Vicerrectorado de Investigación ha abordado un Plan ambicioso y perfecto de financiación de nuestra propia Investigación, con lo cual, poquito a poco vamos recuperándonos”.

_ Recorrer estas instalaciones es un auténtico lujo que, cuando menos, suscita a quien no trabaja en ellas, curiosidades, inquietudes, posibilidades… todo aquello que muchos sabemos que se esconde tras la imprescindible labor de investigar y, sobre todo, de hacerlo para mejorar. Aquí hay todo tipo de equipamiento (y de profesionales) a disposición de aquella o aquellas empresas que, sea cual sea su ámbito de trabajo, quieran afrontar el futuro mirándolo desde el presente, desde este presente, quizá a través de la lente de alguno de estos aparatos. Santiago Castaño señala que sería bueno apuntalar la a veces tan lejana relación que hay entre el mundo empresarial y la Universidad. Pero confiesa que es difícil cambiar la mentalidad de buena parte del empresariado para lograr que la Investigación se vea como una inversión (que puede ser positivamente determinante para el futuro) y no como un gasto…_

El IDR, a disposición del tejido empresarial

S.C.: “Estamos desaprovechados, la desaprovechada, eso lo creo sinceramente; la relación con el mundo empresarial no es la que debería ser, nosotros tenemos mucho pero sobre todo con empresas de fuera de Castilla-la Mancha más que de aquí; y creo que nosotros somos una herramienta que, en colaboración con la empresa (pero no a corto plazo, no algo para sacar rendimiento ‘en el ejercicio de este año’ por ejemplo, sino más a medio plazo), podemos crear y desarrollar metodologías que posicionen (para dentro de cuatro o cinco años) como ‘punteros’ en un tema concreto…”.

¿Es complicado que el empresario vea la Investigación como una inversión a futuro?

S.C.: “Muchísimo porque, además, nosotros no somos ‘empresa’, no estamos en la labor de ir al empresario a ‘vender’ nuestros servicios, sino que es el empresario el que debe de detectar una necesidad suya propia y venir a la Universidad (donde tenemos Departamentos, Vicerrectorado de Transferencia de Tecnología y Relaciones con las Empresas) donde le pueden orientar y conectar con nosotros o con otro Instituto determinado para colaborar y solucionar ese problema suyo, pero debería haber más en ese sentido”.

¿Qué ha aportado el IDR al desarrollo de Castilla-la Mancha?

S.C.: “Depende del tema, porque son temas específicos en ocasiones muy aprovechados y que están muy relacionados con la Comunidad y, en otros casos, me gustaría que lo fueran más… pero, por ejemplo, en el tema de Economía Agroalimentaria, hacer las estadísticas agrarias se ha trabajado mucho desde este Instituto; en el tema de Calidad Agroalimentaria, la colaboración con empresas de queso y de cordero manchego ha sido grande, y se ha trabajado con el azafrán también desde el laboratorio de Biotecnología (buscando otras propiedades que puede tener el azafrán, por ejemplo, desde sus características antitumorales); en el tema de Recursos Cinegéticos, tenemos un Grupo puntero en el ámbito de los ciervos y su aprovechamiento cinegético, el mantenimiento de la pureza de la raza, la calidad de las cuernas, etc.; en el tema de Teledetección, diría que somos el Grupo que más años lleva en España de colaboración institución-Universidad- regantes para el control de los regadíos del Acuífero de la Mancha Oriental (llevamos cerca de veinte años coordinándonos con la JCCM, la y la Junta Central de Regantes de la Mancha Oriental)… En definitiva, tratamos muchísimos temas (a veces, muy relacionados con el tejido social y económico de la región y, en otros, por desgracia, no tanto)”.

…De ahí que, el reto de este lugar, sea no marcarse ninguno y, como afirma su director general, simplemente “evolucionar, alcanzar, superar los niveles de hace cuatro o cinco años” y, que Castilla-la Mancha (especialmente su tejido productivo) sepa que en este enclave, en el Campus Universitario de Albacete, existe un lugar con un nombre que, en sí mismo, lo dice todo, porque es nuestro ‘Instituto de Desarrollo Regional’.

Pueden visionar al completo, si lo desean, este reportaje dedicado al Instituto de Desarrollo Regional -IDR-, a través del vídeo que acompaña a este texto.