Primeros trabajos en Reproducción Asistida

Dado que las cuernas de los venados representan, además de unos interesantes trofeos, caracteres sexuales muy elaborados, sus características se transmiten muy bien de padres a hijos, de manera que si un venado tiene una cuerna buena, hay muchas posibilidades de que sus hijos la posean.

Por ello, la conservación de los gametos masculinos de los ibéricos de grandes trofeos y la aplicación en la hembras de ese semen congelado procedente de venados excelentes mediante inseminación artificial abría grandes posibilidades para obtener nuevos ejemplares a partir del semen de los venados más interesantes.

La posibilidad de la inseminación artificial fue considerada inicialmente por los propietarios de las fincas cinegéticas, los cuales pensaron que podría ser de enorme utilidad encontrar técnicas de fácil aplicación en los individuos de la subespecie Ibérica.

Dentro de este contexto, el Grupo de Biología de la Reproducción congeló en el otoño-invierno de 1993 las primeras dosis de semen obtenido postmortem de diferentes venados, muchos de ellos procedentes de cotos cinegéticos de las provincias de Ciudad Real, Córdoba y Jaén.

Una vez congeladas las muestras, se descongelaron y se evaluó la calidad de las mismas en laboratorio, con resultados relativamente positivos, puesto que el 50% de los espermatozoides mantenían su motilidad después de la descongelación.

Por ello, a finales del verano de 1995 en una finca del Valle de Alcudia, en la provincia de Ciudad Real, este Grupo de Biología de la Reproducción planificó la primera inseminación artificial de ciervas ibéricas que se desarrolló en nuestro país.

Julián Garde, director del Grupo de Biología de la Reproducción, reconoce que los conocimientos sobre la fisiología reproductiva de las hembras, así como sobre la eficacia de los tratamientos de inducción de la ovulación o sobre el efecto del estrés en la reproducción de las ciervas, en aquellos momentos, eran mínimos, pero que, “debido a los buenos resultados obtenidos en la congelación del semen de ciervo, unido al entusiasmo de algunos gestores cinegéticos, y también, por qué no decirlo, al nuestro, realizamos esa inseminación sobre un lote de 45 ciervas ibéricas”, detalla.

Después de la inseminación, continúa, se realizó un diagnóstico de gestación, confirmado posteriormente en la paridera, y “los resultados obtenidos no pudieron ser peores, ya que ninguna de aquellas ciervas quedó gestante”, advierte, para añadir que las conclusiones de este primer paso en la investigación fueron evidentes: era necesario llegar a una base científica sólida mediante el desarrollo de numerosas investigaciones sobre la que apoyarse para la aplicación ulterior de las nuevas tecnologías.

Conservación del semen con éxito

El desarrollo de un programa de inseminación artificial en condiciones óptimas para el ciervo ibérico, igual que para cualquier otra especie, necesitó del abordaje de varios estudios.

Inicialmente, se desarrollaron estudios de endocrinología básica de la reproducción, así como los referentes a la evaluación de los tratamientos empleados para el control de la ovulación en las hembras.

Además, se caracterizó el ciclo estral y la temporada reproductiva de las hembras de ciervo ibérico.

Posteriormente, se mejoró la eficacia de los protocolos de congelación del semen en esta especie. Para ello, previamente fue necesario evaluar la calidad de las muestras seminales después de su congelación, ya que “es muy habitual que durante dicho proceso, en cualquier especie animal, un porcentaje variable de espermatozoides muera”, observa, puntualizando que la congelación seminal, a pesar de ser el método más ventajoso para la conservación de las muestras espermáticas, ocasiona frecuentemente la muerte de numerosos espermatozoides.

En este sentido, el catedrático de la Universidad de CLM, Julián Garde, muestra una gran satisfacción por haber conseguido mejorar la resistencia del semen de ciervo al proceso de congelación por medio de la incorporación de antioxidantes a los diluyentes de congelación seminal, gracias a lo cual el semen de excelentes venados ha sido congelado con éxito, posibilitando la obtención de hijos suyos por medio de la técnica de inseminación artificial.

Aplicación de las técnicas de inseminación artificial

La prueba definitiva que indica la eficacia de la congelación del semen es su aplicación en hembras por medio de inseminación artificial.

En los últimos años, la eficacia de las técnicas desarrolladas por el Grupo de Biología de la Reproducción se ha incrementado de manera notable, desde un 0% en 1995 a más del 65% de media en la actualidad.

Concretamente, “en este año hemos conseguido tasas de fertilidad de un 92% después de realizar la inseminación artificial con semen descongelado en ciervas ibéricas”, asegura el Investigador, demostrando así la eficacia del Banco de Semen, en el que actualmente se conservan más de 51.000 dosis seminales congeladas procedentes de unos 825 venados, algunas con casi 15 años de antigüedad.

Bajo el punto de vista de Julián Garde, el dato más curioso es que el semen pueda obtenerse de los testículos después de la muerte de los animales y que “hayamos logrado descendencia viva después de aplicar, por medio de inseminación artificial, semen descongelado que había sido obtenido 48 horas después de la muerte del ciervo”, subraya, para resaltar las importantes implicaciones de este logro de cara a la conservación del patrimonio genético de machos de interés cinegético.

En cuanto a la inseminación artificial propiamente dicha, es decir, la aplicación del semen en la hembra del ciervo ibérico, “se realiza durante celos y ovulaciones inducidas y/o sincronizadas mediante el empleo de tratamientos hormonales, lo que permite realizarla a tiempo fijo tras finalizar el tratamiento de sincronización, sin la necesidad de detección previa de celos, lo cual en animales silvestres resultaría muy complicado o incluso imposible”, aclara, para diferenciar el empleo de dos técnicas distintas: una, más sencilla, aplicando el semen a través de la vulva y otra, más compleja, por vía intrauterina.

La creación del Banco de Semen de ciervo ibérico garantiza la preservación de la genética autóctona

Con el objeto de conservar el semen de los mejores venados que se abaten cada año en España, en 1993 se inició, por parte del Grupo de Investigación en Biología de la Reproducción, la creación del Banco de Semen de ciervo ibérico, una iniciativa surgida de los propios propietarios y gestores de cotos de caza mayor, los cuales animaron a los investigadores a trabajar en esta subespecie.

A pesar de ser una subespecie que aparentemente no se encuentra en peligro de extinción, según indica Julián Garde, existen algunos factores que pueden amenazarla, lo que justificaba la creación de una reserva genética ex situ en el ciervo ibérico.

Entre los beneficios específicos que ha tenido la creación del Banco de Semen de ciervo ibérico, Julián Garde resalta la preservación de la genética autóctona ante la eventual amenaza de hibridaciones con otras subespecies.

Además, en algunas fincas, y como consecuencia de las elevadas densidades de animales, existen importantes tasas de animales afectados por enfermedades de importancia en sanidad animal y para la salud pública, como la tuberculosis. Ante esta circunstancia, los bancos de semen pueden ayudar a minimizar los riesgos sanitarios de los traslados de animales, o servir para conservar la variabilidad genética ante operaciones de descaste selectivo.

No hay que olvidar que el interés principal de la explotación de ciervos en nuestro país es el cinegético, determinado a su vez por la calidad de los trofeos de los machos. La congelación de los espermatozoides de estos machos permite su uso posterior por medio de inseminación artificial para obtener nuevos ejemplares.

Resultados de trascendencia mundial

En colaboración con los investigadores Montserrat Gomendio y Eduardo Roldán, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) de Madrid, el Grupo de investigación dirigido por Julián Garde ha avanzado notablemente en el conocimiento de algunos aspectos de la Ecología Reproductiva de esta especie.

De entre todos los estudios realizados, los más destacados son aquellos que demostraron, por primera vez, la contribución masculina a la tasa de machos nacidos de los diferentes venados: “Nosotros demostramos que los machos de ciervo ‘eligen’ el sexo de sus crías”, manifiesta, explicando que los venados más fértiles generan una mayor proporción de machos en su descendencia, cuyo éxito reproductivo se puede ver incrementado al heredar de sus padres las características seminales que determinan una elevada fertilidad.

Por otra parte, prosigue, los machos menos fértiles producen crías hembra que, al no heredar una mala calidad de eyaculado, no se ven afectadas por la baja fertilidad del padre.

Para realizar este estudio, que se prolongó durante cinco años, se inseminaron 350 ciervas en Castilla-La Mancha y Andalucía, y los resultados fueron publicados en 2006 por la revista Science, referente internacional dentro de las publicaciones científicas.

Estudios anteriores habían demostrado que en poblaciones naturales los machos presentaban una gran variación en sus tasas de fertilidad, concluyendo que los machos más fértiles tenían cuernas de mayor tamaño y más elaboradas, mientras que, hasta ese momento, sólo se sabía que “la cuerna de los ciervos de gran tamaño y muy elaborada era capaz de conferir ventajas a los machos a la hora de pelear con otros machos y nosotros evidenciamos que la cuerna de los ciervos tiene, además, una importante función de señalización para las hembras, ya que refleja la fertilidad del macho”, puntualiza.

Otros estudios, desarrollados exclusivamente en hembras, habían demostrado que las ciervas dominantes producían más machos, mientras que las subordinadas producían más hembras. Para Julián Garde, “estos sesgos en el sexo de las crías tienen consecuencias importantes para el éxito reproductivo de las madres, pues las madres dominantes pueden dar a sus hijos más leche y de mejor calidad, lo que asegura un crecimiento rápido y un gran tamaño corporal cuando son adultos”, analiza.

Garde pone en relevancia que la selección de la descendencia por parte de los machos “fue una novedad que no se había demostrado antes, de ahí la importancia y trascendencia de nuestros resultados”, subraya.

En proyecto nuevas contribuciones

El Grupo de investigación dirigido por Julián Garde quiere seguir avanzando para contribuir a la mejora de la calidad de los trofeos del ciervo ibérico y a la rentabilidad de los cotos y fincas.

Para ello, “intentaremos mejorar aún más los protocolos de congelación del semen; desarrollaremos otras técnicas de producción de nuevos individuos, como la fecundación in vitro; e intentaremos desarrollar una metodología de manipulación de los espermatozoides que nos permita obtener solo machos en la descendencia”, proyecta.

En relación con este último objetivo, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, CDTI, está financiando un nuevo proyecto, para el que se ha asignado un total de de 257.600 euros y en el que colaboran una de las empresas cinegéticas de caza mayor más importantes de Europa y la Universidad de Murcia.

En palabras del Investigador, el objetivo final del proyecto es que después de la inseminación artificial de la ciervas, el 90% de las crías nacidas sean machos.

En los ciervos, los trofeos están presentes sólo en los machos, lo que hace que el sexo condicione el valor económico del individuo. El interés de este proyecto reside, precisamente, en esa diferencia de valor entre los machos y las hembras, de manera que “el desarrollo de una metodología que desvíe el sexo al nacimiento hacia animales de sexo masculino, permitiría incrementar la eficiencia de la actividad cinegética”, asegura.

“La combinación de las técnicas de reproducción asistida en ciervos desarrolladas por el equipo de investigación de la Universidad de Castilla-La Mancha, combinada con la experiencia en los procesos de selección y separación espermática del grupo de la Universidad de Murcia, permitirían desarrollar una metodología para la producción de gabatos de sexo deseado, especialmente machos”, señala, resaltando que la consecución del proyecto conllevaría la aplicación, eficientemente y por primera vez en el mundo, de las tecnologías reproductivas a producciones con fines cinegéticos.

Además, el éxito de este proyecto permitiría establecer la proporción adecuada de sexos en la población de ciervos que redundaría en un beneficio productivo, medioambiental y en el bienestar animal de esta producción cinegética.

Unos trabajos decisivos para la mejora de la calidad del trofeo del ciervo ibérico

La obtención de descendencia viva de un venado excelente, muchos años después de su muerte, mediante la conservación de su semen por medio de la congelación, es un hecho de gran interés. En primer lugar, Julián Garde pone de manifiesto la posibilidad de conservar el semen de animales de gran interés desde el punto de vista cinegético y conservacionista, además de permitir obtener descendencia suya a posteriori.

En segundo lugar, desde el punto de vista de la investigación en la materia, Julián Garde asegura que la conservación con éxito del semen obtenido de los venados después de su muerte ha abierto una gran cantidad de aplicaciones, entre las que destaca la evaluación de las características espermáticas de un macho con una cuerna extraordinaria y la posibilidad de compararlas con las de otros machos con otros tipos de cuerna, incluso determinar si existe algún tipo de relación entre la calidad de la cuerna y las características del semen. Además, añade, también se puede evaluar cómo se comportan machos nacidos del mismo padre en ambientes muy diferentes o la influencia de la genética de un animal sobre la calidad del trofeo.

En opinión de Julián Garde, esta última aplicación es una de las más interesantes para la investigación en materia cinegética.