Jardín Botánico de Castilla-La Mancha

El Jardín Botánico de Castilla-La Mancha es el único centro de estas características que existe en la Región. Se encuentra ubicado en el Campus universitario de Albacete, en una parcela cedida por el Ayuntamiento de la localidad. Un proyecto sin duda ambicioso que comenzaba su andadura el año 2003 con la colocación de su primera piedra, traída expresamente desde el municipio albaceteño de Yeste, en representación de la ecología de esta tierra, según señalaba el director técnico de este centro y director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos (ETSIA) de Albacete, Francisco Montero Riquelme.

Desde ese momento, las cuatro instituciones impulsoras de este proyecto, es decir, Gobierno de C-LM, Universidad regional, Ayuntamiento de Albacete y Diputación Provincial, han colaborado estrechamente para que el Jardín Botánico se convierta en una realidad lo antes posible.

Con su puesta en marcha, Albacete ha entrado a formar parte de la Red Nacional de Jardines Botánicos, formada por un total de 13 ciudades españolas (Córdoba, Barcelona, Madrid, Valencia, Gijón, Soller, Blanes, Málaga, Granada, Alcalá de Henares, Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria).

Un auténtico museo vivo del mundo vegetal, con más de 500 especies vegetales diferentes de todo el mundo.

5 grandes áreas temáticas

El proyecto del Jardín Botánico de C-LM ha contado con una inversión de 6 millones de euros, sin incluir la dotación destinada para la creación del que se encuentra ubicado en este espacio y que asciende a un millón de euros.

Lindante con la AB-20, este centro ocupa una superficie cercana a los 70.000 metros cuadrados, de los cuales 1.800 son ocupados por dos edificios: uno social y otro investigador, de 900 metros cuadrados cada uno de ellos.

Según explicaba Montero Riquelme, el Jardín Botánico de C-LM está dividido en cinco grandes áreas temáticas: zona de entrada; plaza de acceso; una tercera zona que, a parte del invernadero y el umbráculo, está dedicada a colecciones de material vegetal propio del “paralelo 40”, ordenada en tres anillos concéntricos; la zona de los humedales, con dos lagunas, una endorreica y otra kárstica; y la última zona, al fondo, donde se encuentra el área natural.

En la zona de entrada, está el aparcamiento y los dos edificios: uno de ellos, ya en funcionamiento, está destinado a Servicios Sociales, incorporando en su interior un salón de actos, aulas de naturaleza, cafetería y zona de recepción, y el otro, aún por finalizar, alberga los laboratorios de investigación.

Una vez atravesada la primera zona, se encuentra una plaza de acceso de forma semicircular, a modo de anfiteatro, que en un futuro podrá servir para celebrar actos, presentaciones, conciertos o representaciones teatrales.

A la izquierda del conjunto, se extiende la tercera gran área. Alberga jardines históricos, un invernadero de exhibición, en el que destaca una colección de flora canaria, así como un umbráculo, palmetum, especies frutales y cultivos industriales. Un espacio donde además encontramos una colección sistemática donde las plantas están ordenadas según su taxonomía botánica, sin olvidar los cultivos extensivos, como herbáceos y leñosos, los viñedos y una pequeña huerta. En este sentido cabe destacar que en estos jardines históricos se rinde tributo a los botánicos de C-LM, eligiendo cuatro de ellos para representar diferentes épocas culturales y políticas correspondientes a la Edad Media en el Al-Andalus, el Renacimiento, la Ilustración y el siglo XIX. Cada espacio, incluye especies representativas de su época y su ambiente, o bien de sus conocimientos o aportación a la Ciencia.

A la derecha, están representados diferentes humedales de Castilla-La Mancha, en una superficie que ocupa el 25% del jardín, destacando el proyecto que están llevando a cabo, en colaboración con el Plan Especial del Alto Guadiana, para reproducir las Tablas de Daimiel, con una laguna hundida donde el agua fluye de abajo a arriba, y las Lagunas de Ruidera.

En la última zona, la más elevada, al fondo del conjunto y pegando al Parque de La Pulgosa, se encuentra el área natural con especies arbóreas y arbustivas típicas de la región como encinas, pinos y sabinas, simulado espacios naturales como los Montes de Toledo o la Serranía de Cuenca.

Montero Riquelme señalaba además, la participación del Jardín Botánico en la elaboración del proyecto llevado a cabo en la parte de la Vía Verde que linda con este centro, incorporando diferentes árboles en este entorno con el objetivo de “incluir el Jardín Botánico en la Vía Verde y viceversa”.

La importancia del viento para el desarrollo agrario de C-LM se refleja en el diseño del Jardín Botánico

El director técnico del Jardín Botánico de C-LM señalaba que la importancia del viento, y su aprovechamiento energético, se ha materializado en el diseño de este centro. De este modo, en la idea central del proyecto se ha intentado plasmar este recurso natural como un elemento significativo para la economía de Castilla-La Mancha.

Según apuntaba, históricamente ha formado parte de la gran cultura de los molinos de viento, considerándose como uno de los ejes centrales a la hora de generar riqueza en la región.

En este sentido, Francisco Montero explicaba que nada más entrar al jardín encontramos un abanico donde hay distintas franjas de colores oscuros, grises, rojos y amarillos que vienen a representar los distintos suelos que encontramos en la Región, junto a una cortina de encinas.

A continuación, se pueden apreciar aspas de molinos de viento enlazadas unas con otras como un engranaje para aparentar movimiento alrededor de un anillo del denominado ‘paralelo 40’ de la Tierra. La zona más alta representa la Sierra, donde hay unos caminos que no son caprichosos, ya que al ser circulares y formar triángulos esféricos intentan representar un ala delta.

Montero Riquelme apuntaba que, a pesar de no haber podido elegir el terreno, ya que se trata de una parcela cedida por el Ayuntamiento de Albacete, casualmente su forma está relacionada también con el viento al asemejarse a un boomerang. En este sentido apuntaba una conexión con el mundo de la investigación. “El boomerang va y vuelve al mismo punto, al igual que ocurre con las investigaciones que llevamos a cabo, teniendo que regresar al paso anterior e incluso al origen de la misma continuamente para verificar y seguir avanzando”, añadía.

La importancia del sector agrario para C-LM

El director técnico del Jardín Botánico de C-LM señalaba que uno de los objetivos que persigue este centro es cambiar la sensibilidad de la sociedad castellano-manchega hacia el sector agrario.

En este sentido destacaba que una de las características que definen y diferencian al Jardín Botánico de C-LM del resto de centros de estas características que existen en España, es que las especies de uso agrícola o aprovechamiento forestal que se encuentran en su interior están orientadas a resaltar la importancia del sector agrario en Castilla-La Mancha.

Francisco Montero Riquelme considera que la región castellano-manchega depende en gran medida de la actividad económica y laboral que genera la agricultura y la ganadería, siendo ésta una de sus principales fuentes de ingreso. “Tenemos que contar con el sector agrario y con el agroalimentario, la principal vía de salida económica para estos productos, con el fin de conseguir un mayor arraigo de la población hacia campo castellano-manchego, conociendo y valorando todas nuestras posibilidades”, añadía.

Función investigadora

Según explicaba Montero Riquelme, la idea de poner en marcha un Jardín Botánico en Albacete surge de la mano de un grupo de trabajo de la Cátedra de Botánica de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos (ETSIA), desde donde comenzaron a justificar desde hace muchos años el tratamiento del material vegetal desde un punto de vista específico.

El director de la ETSIA de Albacete destacaba el compromiso que la Universidad regional ha mantenido siempre a la hora de favorecer el desarrollo agrario y forestal de C-LM, abordando este sector desde diferentes variantes, entre las que destaca el estudio y la adaptación del material vegetal.

Con este compromiso surge la necesidad de crear un Jardín Botánico, entendido principalmente como un centro de investigación, contando para ello con la colaboración de la . “La investigación es la función principal de un jardín botánico, es el elemento que justifica su existencia”, añadía.

Como en todos los jardines botánicos, el de Albacete destaca por su amplia labor de investigación científica en el campo de la Botánica y materias relacionadas, de la mano de los investigadores que trabajan en el campus universitario hasta la inauguración del Instituto de Investigación que, a pesar de depender de la Universidad de Castilla-La mancha, se encuentra físicamente ubicado en este Jardín Botánico.

Una labor en la que la ETSIA de Albacete está inmersa desde la década de los 90, generando una importante tarea investigadora que, a partir del mes de septiembre o octubre de este año, seguirán desarrollando desde este Instituto de Investigación, una vez que cuente con las condiciones de habitabilidad necesarias.

Con referencia a las investigaciones que está llevando a cabo en estos momentos el , su Director Técnico señalaba que el trabajo del Instituto de Investigación se divide en cuatro secciones: dos de ellas están orientadas al campo de la Botánica (colecciones vegetales, banco de germoplasma y herbarios); una a la incidencia mediambiental de estas colecciones vegetales y otra a la caracterización y mejora del material vegetal.

En esta última sección es en la que Montero Riquelme está trabajando de manera más decidida, haciendo hincapié en los materiales que tienen capacidad de adaptación en situaciones negativas. “Trabajamos con un material vivo que puede ser determinante en los próximos 50 años”, añadía.

Francisco Montero Riquelme hacía referencia a la elaboración de un herbario regional con un catálogo de las especies propias de Castilla-La Mancha para su investigación y conservación, así como a los estudios taxonómicos orientados hacia el esclarecimiento de las relaciones de parentesco entre los diferentes grupos de plantas.

La conservación, manejo y propagación de material vegetal (determinación de viabilidad, requisitos de germinación y eliminación de latencia), la biología reproductiva y las técnicas de cultivo “in vitro”, son otras de las líneas de investigación en las que trabajan los investigadores de este centro, sin olvidar el desarrollo de aspectos propios de la etnobotánica para conocer las relaciones planta-hombre e interpretar el significado cultural de las mismas.

En relación al aspecto científico, cabe destacar que es un elemento intrínseco a cualquier jardín botánico, al considerar que este tipo de centros debe contar con indicadores de investigación como los estudios de adaptación de material vegetal a determinadas zonas, de caracterización o de identificación de las características propias de ese material.

Para ello, se introducirán técnicas de biología molecular e identificación a través de ADN para abrirse paso en la investigación en caracterización de material vegetal.

Función conservacionista

El Jardín Botánico de Castilla-La Mancha nace con una clara finalidad multifuncional. De este modo, su función de investigación científica está íntimamente relacionada con la conservacionista, teniendo en cuenta que los jardines botánicos son los principales centros de conservación de flora silvestre, especialmente de las especies raras o en peligro de extinción.

El interés creciente de esta actividad radica en que, gracias a las modernas técnicas genéticas, el material disponible puede utilizarse como valiosa fuente de genes para el desarrollo de nuevas variedades con características deseables, en concreto las especialmente adaptadas a hábitats marginales, zonas degradables, erosionadas, salinas o con aridez creciente.

En este sentido, el Jardín Botánico de C-LM nace con el objetivo de conservar y proteger los recursos genéticos vegetales de la Región.

Dentro de este contexto destacan los estudios de adaptación que se están realizando con las cerca de 500 especies vegetales diferentes de todo el mundo que alberga este centro, y más concretamente en el hábitat que se representa en el ‘paralelo 40’ del Globo Terráqueo, donde es posible una igualdad de comportamiento frente a las condiciones climáticas.

Las plantas procedentes del entorno de ese punto están situadas en los anillos que hay situados en el lado izquierdo del Jardín Botánico. Se trata de un conjunto de iniciativas de tipo investigador, encaminadas a disponer de material foráneo, que permitirán que los estudios giren en torno a un espectro más amplio, evitando que se vean reducidos al desarrollo de nuevas variedades o a la conservación de las que se encuentran en peligro.

De este modo, de los resultados obtenidos se podrán sacar importantes conclusiones sobre el cambio climático y la repercusión que está teniendo en las especies.

El Jardín Botánico es una obra de diseño de gran complejidad donde ningún elemento es estandar

En relación al retraso que acarrea la inauguración del Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, prevista para el pasado año 2005, Francisco Montero Riquelme explicaba que, aunque la obra civil de las infraestructuras estaba concluida en 2008, hasta el pasado año no comenzaron a realizarse actividades de manera puntual en este Centro, teniendo en cuenta que “es una obra de diseño de gran complejidad, un ente vivo en continua actividad, en donde ningún elemento es estándar”, destacando la existencia de elevaciones, cambios de perfiles, y diferentes orientaciones para justificar esta demora.

De este modo, la falta de disponibilidad económica para realizar inversiones en el Jardín Botánico en determinadas épocas, las complicaciones que ha supuesto transformar una superficie, totalmente lisa en otra con diferencias de nivel, así como el elevado coste que supone la implantación de especies de interés y de tamaño, se convierten en las principales causas de este retraso. “Si estuviéramos hablando de un colegio o de un hospital, este retraso no tendría explicación, pero al tratarse de un espacio natural vivo creo que es mucho más comprensible”, añadía.

En relación al número de personas que trabajan en las labores de mantenimiento y conservación del Jardín Botánico cabe destacar que este servicio lo llevan a cabo un total de cinco trabajadores de la empresa . Además, el Centro cuenta con la ayuda de los alumnos del programa mixto de formación y empleo de la VII del Ayuntamiento de Albacete para la realización de parte de las obras y mejora de las instalaciones. Por su parte, la plantilla propia del jardín de momento sólo cuenta con cinco personas, sin olvidar el trabajo que realizan los investigadores dependientes de este Centro.

Función didáctica

En cuanto a la función didáctica, el director de la ETSIA de Albacete señalaba que la presencia de las colecciones del Jardín Botánico será de enorme utilidad para facilitar las labores docentes al profesorado de los diferentes Centros del Campus que impartan disciplinas relacionadas con la naturaleza (Botánica, Biología, Ecología, Selvicultura, Cultivos Herbáceos y Leñosos, Horticultura, Jardinería y Paisajismo, Genética y Mejora Vegetal, entre otras).

Montero Riquelme destacaba que esta Escuela se convertirá en una opción diferente con la llegada de las nuevas titulaciones, al poder vincular su oferta formativa con la presencia de un jardín botánico en el que predomina una importante vertiente agraria.

De este modo, los grados de nueva implantación en Albacete tendrán un campo de experimentación de colecciones de material vegetal único.

En su opinión, es todo un privilegio teniendo en cuenta que casi ninguna de las Escuelas de Agrónomos y Montes de España tienen la suerte de estar vinculadas a un jardín botánico, a excepción de Córdoba o Valencia. “Lo normal es que estén relacionados con los ayuntamientos o al Consejo Superior de Investigaciones Científicas”, explicaba.

Francisco Montero destacaba además la visita puntual de alumnos de Centros de Enseñanza Primaria y Secundaria de toda la región, como complemento a su formación, con el claro objetivo de sensibilizar y resaltar la importancia que tiene el sector agrícola y forestal en C-LM.

Cultural-recreativa y prestación de servicios

La cuarta función que de-sarrollará el Centro albaceteño es la cultural y recreativa.

En este sentido cabe destacar que el Jardín Botánico estará en un futuro no muy lejano abierto al público, convirtiéndose en un lugar cultural de referencia conectado con su entorno a través de la organización de exposiciones, conferencias, visitas, reuniones, etc, sin perder de vista en ningún momento que por encima de todo se trata de un centro de investigación.

La prestación de servicios a la sociedad se llevará a cabo a través de la realización de cursos de formación relacionados con el manejo de material vegetal, destacando los de jardinería, gestión de viveros o de diseño.

Además está previsto que el Jardín Botánico de Albacete preste asesoramiento y resolución de cuestiones de carácter fitosanitario, nutricional o de adaptación a todos los ciudadanos que lo soliciten.

Con la puesta en marcha del Jardín Botánico, Albacete ha entrado a formar parte de la Red Nacional de centros de estas características que existen en nuestro país, ocupando el número 13. Un hecho realmente importante teniendo en cuenta que “es una oportunidad excelente que debemos aprovechar para intercambiar información y para crecer en el conocimiento”, según apuntaba Francisco Montero Riquelme, director técnico del Jardín Botánico de C-LM.