Si algo tienen (y de sobra) estos tiempos que vivimos son, sin duda, incertidumbres. “Hemos llegado ya a un fin de ciclo y está empezando otro…”, señala Pérez Royo. Asegura que el origen de ese ‘fin de ciclo’ no está claro, pero añade que “en las elecciones al en 2014 ya se vio claro que se había llegado a ese fin de ciclo, y quien primero así lo entendió fue la (porque fue a las tres semanas cuando se produjo la abdicación del Rey ); fueron unas elecciones en las que desde el punto de vista del poder no había nada en juego y que, sin embargo, lo cambiaron todo”.

Relata que ahí se confirmó que lo que había sido el sistema de partidos que se constituyó desde las elecciones del 15 de junio de 1977, había terminado. ‘Fin de ciclo’, por tanto, tras el que señala que “estamos empezando otra cosa que ya veremos en qué se consolida…” y cuyas raíces brotan, a su juicio, “con la crisis económica del 2008-2009, cuando verdaderamente se resquebraja el Estado Social y de Derecho, comienzan todos los recortes y se rompe el ‘contrato social’ en base al cual se había organizado la convivencia, en general (después de la II Guerra Mundial) en toda Europa y, en España, desde el ’78; ahí fue donde empezó la erosión…”.

Erosión que ha dado lugar, como comenzábamos señalando a tenor del nombre de las Jornadas en las que ha venido a participar en Albacete, ‘incertidumbres’ que no sabemos bien dónde nos llevarán. Tampoco, a nivel político. “Tenemos un que puede desaparecer (yo creo que va a desaparecer y las del Partido Popular no van a ser las siglas definitivas de la derecha española); es un partido que, para mí, está podrido de una manera irreversible y que no tiene capacidad de regeneración (y lo que estamos viendo estos días con Cristina Cifuentes lo confirma todavía más)”, indica.

“El de Cifuentes es el último episodio, pero no es el primero; el problema es que el listón lo puso muy alto (o muy bajo, según se quiera) Rajoy con el famoso ‘sé fuerte’ a Bárcenas”

Sobre esa ‘desaparición’ del PP a la que apunta podría estar supeditada directamente a lo que acabe aconteciendo precisamente al caso del controvertido Máster de la presidenta de la Comunidad de , Pérez Royo señala que “el de Cifuentes es el último episodio, pero no es el primero; el problema es que el listón lo puso muy alto (o muy bajo, según se quiera…) Rajoy con el famoso ‘sé fuerte’ a Bárcenas: cuando un presidente del Gobierno se comporta casi como un mafioso que se dirige a otro mafioso y le dice ‘aguanta, Luis, que hacemos lo que podemos’_ y no pasa absolutamente nada… pues aquí ‘ancha es Castilla’, cabe todo”.

A raíz de esto, subraya que “es muy difícil reprimir conductas corruptas en el interior del partido cuando el presidente del Gobierno ha tenido esas conductas y cuando al presidente del Gobierno le ha llevado a su despacho de ministro de Interior en cajas de puros billetes de 500 euros el tesorero del partido, y eso lo ha dicho y sabe la sociedad española que es así; y después ha salido , lo del Canal de , lo de , lo de Mallorca, lo de Madrid… con lo cual, es complicado decir que Cifuentes puede ser la responsable del fin del partido, pero sí que puede ser la gota que está colmando el vaso (y quizá por eso el Partido Popular ha puesto tanta carne en el asador inmediatamente y ha cerrado filas en torno a Cristina Cifuentes)”. Considera que el PP tiene “pánico” ahora mismo a que se le planteara una crisis en la Comunidad de Madrid que “no sabe cómo resolver”.

“Lo que Cifuentes está poniendo en cuestión con esto es la credibilidad es la credibilidad de la universidad pública española y el valor de los títulos, y no hay ninguna sociedad que pueda sobrevivir si se ponen en cuestión los títulos de la universidad”

Nos detenemos especialmente con Javier Pérez Royo en ese asunto del controvertido Máster de Cristina Cifuentes y las ‘incertidumbres’ que siguen (seguramente acrecentadas) tras la comparecencia que la propia presidenta de la Comunidad de Madrid hacía este miércoles en la Asamblea madrileña… Siendo, como es, un ‘hombre de Universidad’, y visto y oído lo que en ese escenario se dijo en torno a todo esto (con una ‘pelota’ que parecía que Cifuentes arrojaba directamente al tejado de la Rey Juan Carlos)… ¿en qué situación cree que queda por el momento no sólo la citada universidad sino, en conjunto, la Universidad pública española con esto?

Cifuentes acreditó que hay una matrícula, unas actas con unas calificaciones, un título oficial emitido por la Universidad… ahí no ha habido ninguna irregularidad porque los documentos aportados señalan que todo eso es verdad, tal y como apunta Pérez-Royo. El problema viene si se demuestra que (como todo parece indicar) todo eso es fraudulento, cuestiones con las que Cifuentes estaría dejando ‘a los pies de los caballos’ a la URJC, a la que en todo momento se remitía ayer la presidenta madrileña durante su ejercicio de ‘defensa’.

“Ella sabe lo que ha hecho” dice el catedrático, que continúa explicando que Cifuentes aporta los papeles ‘en orden’ y señala a la universidad como responsable en el caso de que esos papeles no sean verdad. “Lo que ella está poniendo en cuestión con esto es la credibilidad es la credibilidad de la universidad pública española y el valor de los títulos, y no hay ninguna sociedad que pueda sobrevivir si se ponen en cuestión los títulos de la universidad, ninguna puede sobrevivir si la gente no confía en que una institución de docencia da los títulos de una manera correcta y si se da la impresión de que no valen nada”, recalca.

“La propia URJC debería poner en marcha un mecanismo para anular el título y para prohibirle a esta señora que se acerque a una universidad pública el resto de su vida”

Apenas unos instantes antes de que Javier Pérez Royo llegara a nuestras instalaciones, se conocía que la traslada a la Fiscalía el caso por detectar indicios de delito. Algo que el Catedrático preveía que iba a ocurrir.

“Esto ya no pueden controlarlo, han perdido el control; intentaron controlarlo la misma mañana que el asunto se hacía público y lo hicieron en rueda de prensa alegando que había sido un error de transcripción, pero todo eso se ha evidenciado que no era así y la investigación avanza y cada día se descubren más cosas” indica, aludiendo a la falsificación de firmas del acta presentada (y sobre la cual hoy la profesora Alicia López de los Mozos ha confesado que no la firmó y que tampoco evaluó el trabajo de Cifuentes).

Además, asegura que en la rueda de prensa que la presidenta de Madrid dio tras comparecer en la Asamblea, “lanzó una acusación al que era Rector en el momento en el que se cursó el Máster (que ahora mismo es magistrado del , ) y a todos los profesores del Máster; los acusó de prevaricación cuando dijo que ella no había asistido a las clases y que había pactado no sé qué con los profesores… eso es prevaricación, porque el Máster es presencial, oficial, está acreditado por la ANECA bajo unas condiciones que no son disponibles por los profesores o los alumnos… no es un título de la universidad sino que es un título del Estado”.

Se pregunta “a ver qué dicen ahora esos profesores y en base a qué acreditan que han podido darle el sobresaliente…”. Por tanto, la situación se torna complicada para la propia universidad: “Ella personalmente no ha cometido ningún delito, lo que pasa es que se ha beneficiado de un fraude (por lo menos es lo que parece a primera vista porque, analizando con detenimiento, no sé si habrá algún tipo delictivo que le pueda ser aplicable); pero ahora lo que hay es un título fraudulento que debería ser anulado”.

Considera que la propia URJC debería poner en marcha un mecanismo para “anular el título” y, yendo más allá, “para prohibirle a esta señora que se acerque a una universidad pública el resto de su vida, porque esto lo hacemos, a los alumnos que cogemos copiando se les expulsa y no se les permite matricularse…, eso debe hacerlo la Rey Juan Carlos y la CRUE (la Conferencia de Rectores) porque no ha sido la Rey Juan Carlos la universidad que se ha puesto en cuestión con esta actitud de la señora Cifuentes, prácticamente es toda la universidad pública española la que se ve afectada y la que debe reaccionar”, apunta.

“Una Comisión de Investigación es un balón de oxígeno para Cifuentes”

Políticamente, esto se ha trasladado en un PSOE que opta por la Moción de Censura en la Comunidad de Madrid apoyado por Podemos, pero que no saldrá adelante porque Ciudadanos no la respaldará. El propio ha asegurado hoy que “no son suficientes” las pruebas de “un periódico digital” para plantear una moción de censura contra Cifuentes. ¿Hasta qué punto un trabajo de investigación periodística (que haya sido correcto, evidentemente) tiene o no valía como para acarrear consecuencias (sin confundir, lógicamente, lo que puedan ser responsabilidades penales con las responsabilidades políticas…)?

“Para exigir responsabilidad política, con esa información hay de sobra” asegura, añadiendo estar convencido de que, con esa información, en ningún país europeo el político que la protagonizase duraría en su puesto “ni un segundo” y “presentaría su dimisión inmediatamente”, y va incluso más allá y afirma que eso sería así “por muchísimo menos que esto”, aludiendo casos que se han producido en otros puntos del viejo continente.

Por tanto, lo único que considera que podría motivar que Ciudadanos haya decidido no apoyar la Moción de Censura es “porque no le interesa, por los cálculos políticos que ellos hacen (aunque no lo quieren decir así y por eso lo visten de otra forma)” y considera que “lo que quieren es mantener esta situación de desgaste del Partido Popular, que se vaya quemando a fuego lento, hasta que llegue el momento de las elecciones con el fin de quitarle todos los votos que se pueda para ganar; pero éste es un problema de dignidad porque esta señora no puede seguir ni un minuto más, es una vergüenza para la Comunidad de Madrid y para la democracia española”.

Frente a la Moción, C’s ha optado por solicitar una Comisión de Investigación, y sobre la utilidad de este mecanismo precisamente preguntamos al catedrático Pérez Royo: “Las Comisiones de Investigación sirven, acaban teniendo efecto, lo que ocurre es que se hace muy lentamente, se tarda mucho… y la complejidad de crear mayorías entre los propios partidos políticos hace difícil a veces extraer conclusiones con la rapidez que exigirían las circunstancias… pero sirven”.

Sobre ésta en concreto del ‘caso Máster de Cifuentes’, asegura que “es un balón de oxígeno para la presidenta porque mientras pones en marcha la Comisión de Investigación, ves quiénes deben comparecer, pides trámites para solicitar documentación… pasan meses y meses y meses, y ella gana tiempo” dice, recordando la sonrisa que asegura que vio en el rostro de la presidenta madrileña cuando ayer desde las filas de Ciudadanos se comenzó a apuntar ya la posibilidad de esa Comisión de Investigación.

“La reforma de la Constitución hay que hacerla, no es una opción, sino una necesidad”

Abriendo mucho más la mirada hacia muchas otras de las cuestiones que nos están afectando como país, ¿hasta qué punto considera Pérez Royo que una mejora en nuestra calidad democrática ha de pasar por una reforma (y, de ser así, en qué términos) de nuestra Constitución?

“La reforma de la Constitución es la asignatura pendiente que tiene la sociedad española, la gran patología que tiene España es que no hace reformas de la Constitución (y es el único país europeo democrático que no lo hace)”, introduce.

Javier Pérez Royo afirma que “la reforma es la máxima expresión del principio de legitimidad democrática del Estado Constitucional, la máxima; todo el ordenamiento jurídico del Estado Constitucional descansa en la reforma de la Constitución, y no se puede hacer uso de ella diariamente pero tampoco dejar de hacerlo recurrentemente…”.

Con rotundidad señala que “la reforma hay que hacerla, no es una opción, sino una necesidad; una sociedad tiene que ser capaz de reformar periódicamente la Constitución como condición de supervivencia porque es el mecanismo que vincula la legitimidad de origen con la legitimidad de ejercicio y que proyecta la renovación de una manera democrática del sistema político y del ordenamiento jurídico de la democracia… pero España es el único país que no lo hace”, reitera.

Dando un paso más allá, el catedrático ‘se moja’: “No va a haber reforma de la Constitución; desde luego ahora mismo, mientras esté el 155 en aplicación en Cataluña, no se puede ni iniciar siquiera porque no es posible mientras haya una situación de excepcionalidad en marcha… y ya veremos el 155 en qué condiciones se levanta y cómo está el sistema político y el ordenamiento jurídico cuando eso ocurra (si se levanta, porque todavía no tenemos ni garantías de que eso va a ocurrir)”.

Indica, por otra parte, que no se trata de un problema académico porque “la academia española ha estudiado la reforma de la Constitución más que cualquier otro país europeo, en ninguno se ha publicado tanto sobre esto como aquí (y con mucha diferencia)”, sino que hablamos de un problema “exclusivamente político”.

Al hilo de esto, subraya como importantísimo que, unilateralmente, “no se puede presentar un proyecto de reforma de la Constitución porque nadie lo va a aceptar” y deja claro que “la reforma que se tiene que hacer la tienen que pactar los partidos políticos que tengan que hacerla, uniéndose entre ellos, partiendo de un diagnóstico sobre la situación y empezando a elaborarla (y ahí ya pueden pedir todo el asesoramiento que quieran)”, recalcando que eso no sucederá “hasta que los partidos no estén en condiciones de ser capaces de reunirse, de no jugar con trampas y de tomar el consenso como ‘punto de llegada’ y no como ‘punto de partida’…”.

El PSOE logró que se creara una Comisión para reformar la Constitución en la que, a día de hoy, sólo quedan los propios socialistas y el PP. “¿Quién está siguiendo esa Comisión? No le interesa a nadie, y estoy seguro de que se están diciendo cosas interesantes allí, pero incluso la forma en que se presentó llamando a ‘los padres de la Constitución’… no fue adecuada, porque con ‘los padres de la Constitución’ en esto hay un conflicto de intereses, no son ellos los que tienen que hablar porque ¿qué van a decir, si ha sido ‘su obra’, cómo van a querer cambiarla…?” concluye.

Si lo desean, pueden visionar al completo esta entrevista realizada al Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla, Javier Pérez Royo, mediante el vídeo que acompaña a este versión escrita de la misma.