Un sueño hecho realidad

A punto de cumplir los 22 años de edad, el albaceteño Juan Luis Rodríguez trasmite una serenidad y seguridad envidiable, propia de las personas que saben que han elegido la profesión adecuada, caminando con los pies en el suelo y la maleta cargada de ilusiones en busca de su máximo sueño: convertirse en primera figura del toreo.

Hijo del banderillero del mismo nombre, que formó parte de la cuadrilla del gran Dámaso González, Juan Luis Rodríguez dio sus primeros pasos en la aunque, debido a la profesión de su padre, desde muy pequeño siempre ha estado en contacto con el mundo del toro.

En este sentido, durante la entrevista concedida al Grupo Multimedia de Comunicación La Cerca, recordaba que se puso delante de su primera becerra en la finca de Dámaso González con sólo cinco años de edad. A partir de ese momento, su interés por esta profesión fue aumentando hasta que finalmente entró a formar parte de la Escuela Taurina de su ciudad natal, destacando desde el primer momento entre sus compañeros por su firmeza y capacidad delante de los becerros.

Cualidades que le llevaron a representar a su entidad de origen en la final de becerristas celebrada en El Palacio de Vistalegre de Madrid en diciembre de 2004.

El diestro albaceteño resultó ganador del certamen de “Puerta Grande” celebrado el pasado año 2007

Después de su debut de luces en el Palacio de Vistalegre de Madrid, Juan Luis Rodríguez se mantuvo un par de temporadas como novillero sin picadores hasta que, en febrero de 2007, debutó con caballos en el certamen de “Puerta Grande” celebrado en la Plaza de Toros de Tobarra.

Una tarde inolvidable que brindó a su madre, lidiando reses de la ganadería albaceteña de “Los Chospes, junto a “El Javi” y Daniel Cuevas, alzándose finalmente con el trofeo al cortar tres orejas en la novillada clasificatoria y otras tres en la final del ciclo, con astados de “El Ventorrillo”.

En la temporada 2007, Juan Luis Rodríguez lidió 30 festejos y cortó 58 orejas y dos rabos. Un año en el que además se presentó con éxito en la plaza de Valencia, durante la feria de Julio, y en la de septiembre, de Albacete.

En marzo de 2008 debutó en la Real Maestranza de Sevilla, con reses de “El Serrano”, junto a Antonio Nazaré y Oliva Soto y, dos meses después, en la Monumental de Las Ventas durante la Feria de San Isidro, con novillos de Guadaira, compartiendo cartel con El Sombrerero y José Manuel Mas.

Un año importante para el novillero albaceteño, teniendo en cuenta que tuvo la oportunidad de lidiar en plazas de prestigio como Bayona, Dax y Mont-de-Marsan, donde cortó dos orejas a un encierro de Bucaré, así como en Albacete y Arganda del Rey, donde salió a hombros por la Puerta Grande.

En la temporada 2009, aún como novillero, Juan Luis Rodríguez lidió en Las Ventas unos meses antes de tomar la alternativa en la Feria Taurina de su tierra, con Vicente Barrera como padrino y José Tomás como testigo.

“El torero se hace toreando y el aprendizaje se consigue en el campo”

Juan Luis Rodríguez recordaba con cariño su paso por la , a la que llegó con 15 años de edad, habiendo matado antes de su ingreso algunos cuantos becerros.

En este sentido, el diestro albaceteño destacaba la importante labor que realizan los profesores de este centro de formación, y , así como las grandes oportunidades que ofrece a sus alumnos a la hora de salir al campo y participar en tentaderos, sin olvidar la asistencia a certámenes y festejos en plazas importantes, al considerar que “fuera de la Escuela conseguir todo esto cuesta mucho más”.

En su opinión, la facilidad de torear que brinda la Escuela Taurina de Albacete es uno de sus mayores atractivos, teniendo en cuenta que “el torero se hace toreando y el aprendizaje se consigue en el campo”.

En estos momentos, Juan Luis Rodríguez se entrena físicamente a diario, junto a un preparador personal, para estar a punto en todas las plazas, prestando especial atención a su alimentación.

A la hora de torear de salón, el diestro albaceteño considera que “los trastos deben cogerse con ganas para ver la viveza de las manos y del cuerpo, evitando hacer de este entrenamiento una rutina porque corres el riesgo de adquirir vicios y defectos que cuesta mucho trabajo quitarte y que además se notan mucho en la plaza”.

Alternativa por sorpresa y sin triunfos

A pesar de que la intención de su apoderado, , “Jocho”, y la suya era la de tomar la alternativa el último día de la Feria Taurina de Albacete del pasado año, junto a los diestros Enrique Ponce y , finalmente el cartel se cerró sin que Juan Luis Rodríguez estuviera anunciado.

Una vez que sus aspiraciones se truncaron, el joven albaceteño recibió una llamada el día 8 de septiembre por la noche en la que los responsables de la empresa taurina , adjudicataria de la Plaza de Toros de Albacete, le ofrecían la posibilidad de tomar la alternativa en una de las corridas de mayor tirón de la Feria Taurina del pasado año. Concretamente, la del día 11, lidiando reses de la ganadería albaceteña de “Las Ramblas”, vestido de blanco y oro, junto a Vicente Barreda y José Tomás, en sustitución del convaleciente Miguel Ángel Perera, tras la cogida sufrida en Mérida.

Una oportunidad única que Juan Luis Rodríguez no quiso desperdiciar, teniendo en cuenta el nivel del cartel y la calidad de los toros. Según apuntaba, “yo tenía muy claro que tenía muy poco que perder y mucho que ganar, por lo que no dudé ni un momento en aceptar la oferta”.

A pesar de que confiesa que casi no tuvo tiempo para hacerse a la idea de que iba a tomar la alternativa, se encontraba en perfecta forma para enfrentarse a este gran reto. “Fue el día que más despejado he ido a Albacete y que más seguridad he notado”, añadía.

Como para todos los toreros, el día de la alternativa es uno de los más importantes de su vida, aunque en el caso de Juan Luis Rodríguez, el recuerdo que guarda tiene cierto sabor agridulce, teniendo en cuenta que, a pesar de realizar unas faenas sensacionales, finalmente perdió los trofeos por la espada. “Es una espina que llevaré clavada toda mi vida”, señalaba.

El diestro albaceteño recordaba de una manera especial el cariño y el apoyo que la afición albaceteña le mostró el día de su alternativa, lamentando no haber podido regalarles ningún trofeo.

Según explicaba, el primer toro de su vida se lo brindó a su padre porque “es quien me ha enseñado a ser torero y persona”. El segundo, fue para Dámaso González y su mujer, como muestra de agradecimiento por el apoyo y la ayuda que le han prestado en su camino hasta convertirse en torero. “Se lo debía porque siempre me han tratado como a un hijo más”, añadía.

Aunque Juan Luis Rodríguez no pudo rematar con éxito ninguna de sus dos apariciones, el día de su alternativa quedó lo suficientemente claro que este joven albaceteño ha nacido para ser torero.

Prueba de ello, es el reconocimiento especial que recibió por parte del Jurado de la IV edición de los prestigiosos Premios Taurinos Samueles que concede el Grupo Multimedia de Comunicación La Cerca, al obtener tres votos, al igual que Vicente Barrera, frente a los cuatro de , en la votación del Premio ‘A la faena más completa’ de la Feria Taurina de Albacete del pasado año.

Un galardón que Rodríguez guarda con un cariño especial, teniendo en cuenta que es el primer premio que ha recibido como matador de toros, agradeciendo que se le reconocieran sus dos faenas, ya que “por muy buenas que sean, cuando se complican con la espada, normalmente suelen quedar en el olvido”.

Ponce, Perera y Juan Luis Rodríguez en Albacete

Un año después de tomar la alternativa en la Feria de su tierra, Juan Luis Rodríguez regresa al coso albaceteño para demostrar su valía y su buen hacer delante del toro, en una de las corridas más rematadas del cartel taurino.

De este modo, el próximo día 16 de septiembre hará el paseíllo junto a los diestros Enrique Ponce y Miguel Ángel Perera, lidiando toros del hierro de Albarreal.

Una oportunidad de oro para quitarse esa “espinita” que lleva clavada desde el día de su alternativa y abrir la Puerta Grande de Albacete, ya que ”cortar orejas siempre sirve, pero si lo haces al lado de grandes figuras mucho más, porque, aunque la responsabilidad es mayor, el triunfo también”.

Ésta será la quinta corrida del diestro albaceteño en lo que va de temporada, aquejado como muchos otros de los efectos que la crisis económica está dejando en el mundo del toro.

Dámaso González: un espejo en el que mirarse

Entre los toreros de referencia de Juan Luis Rodríguez destaca por encima de todos el diestro albaceteño Dámaso González, uno de los apoyos más importantes que ha tenido desde el día en el que decidió convertirse en torero.

En este sentido, recordaba que la primera becerra que toreó con un saco de pan vacío, a los cinco años de edad, fue en la finca de Dámaso González, quien además le regaló su primer capote, su primera muleta y su primer vestido de corto.

Según apuntaba, el maestro y gran figura del toreo, Dámaso González, ha sido y sigue siendo un espejo en el que mirarse, tanto en lo profesional como en lo personal, del que señala que tiene “una técnica salvaje e inmejorable”.

“El toreo es ante todo emoción y tienes que innovar y sorprender si quieres estar entre los mejores”

Aunque Juan Luis Rodríguez prefiere que sean los demás quienes definan su estilo toreando, durante esta entrevista hacía referencia al concepto que tiene del toreo señalando que “ante todo debe ser emoción”. Para ello, considera que es imprescindible transmitir, aunque reconoce que es muy complicado conseguirlo en algunas ocasiones porque depende de muchos factores. En estos momentos, explicaba que está trabajando para intentar conseguir “un toreo de mucha clase y muy espacioso, sacándole mucho partido al cuerpo”.

En su opinión, “vivimos en una tierra en la que siempre se ha toreado muy puro, con mucho temple y muy largo, pero hoy en día tienes que sorprender e innovar si quieres convertirte en primera figura del toreo y estar entre los mejores”.

El diestro albaceteño considera que hay que ser una especie de “ladrón de toreros”, para tomar nota de lo más destacado que se hace en otras plazas con el objetivo de adaptarlo a su propio concepto y brillar con luz propia, con un sello personal.

Además de la admiración que Juan Luis Rodríguez siente por el maestro Dámaso González, reconoce que desde pequeño siempre ha sido un gran seguidor de “El Juli”, al que denomina como “uno de los toreros de mi infancia”, sin olvidar el respeto que le causan figuras de la talla de Morante de la Puebla, José María Manzanares, Miguel Ángel Perera y Sebastián Castella, entre muchos otros, al considerar que “de todos se puede aprender algo”.