“Se necesita que llueva (y que llueva mucho) este invierno” dice Julián abriendo esta entrevista. Y se necesita porque asegura que “la situación es dramática” tras estos tres años de sequía (estamos en el cuarto) en los que el panorama es crítico “no sólo en -La Mancha, sino en toda España”.

El secretario general de la UPA de C-LM señala que “este es una envergadura que no se queda sólo en la agricultura; si no tenemos agua suficiente para que podamos sacar adelante nuestros cultivos, los primeros que sufrimos son los agricultores, los ganaderos (al no tener pastos a la hora de la alimentación del ganado), pero el costo es para toda la sociedad, que tiene un problema que no hemos sido capaces de dimensionar”.

Recuerda que “estamos en un país que va a sufrir más que ningún otro el cambio climático y no hemos sido previsores; no se ha tenido una política a nivel nacional (con la complicidad de las Comunidades Autónomas) para prepararos de cara a una situación que, por desgracia, se viene repitiendo cada vez más y con más intensidad, y por mucho que ahora queramos hablar de pactos y de planteamientos, probablemente ya es tarde; yo lo que espero es que este invierno llueva, que llueva mucho, porque si no estamos abocados a una situación muy dramática” dice, señalando las restricciones para abastecimiento que se están produciendo en o cómo “los pantanos de están secos”.

Sobre la situación en Castilla-La Mancha, explica que se está viviendo “de la misma manera”; apunta que “quizá el año agronómico lo hayamos librado algo mejor que Castilla y León, por ejemplo; aquí la cosecha de cereales fue corta (pero fue), la cosecha de viñero ha sido más corta pero están compensando los precios… y no se ha expresado con toda su crudeza pero, evidentemente, otro año no lo podemos aguantar; no lo pueden aguantar las superficies de secano, no lo pueden aguantar los ganaderos, pero también en los recursos hídricos necesarios que hacen referencia al regadío podemos tener problemas porque estamos viendo los pantanos, algunos de ellos están secos” señala, avanzando que ya en la cuenca del Segura hay planteamientos de “prohibición de riesgo” en algunas zonas de Ciudad Real y ahondando en los pantanos de cabecera de donde “es imposible ya sacar agua porque no la hay”.

De los recursos subterráneos, Morcillo subraya que “a día de hoy creo que se están comportando medianamente bien; hay que recordar que de las algo más de 500.000 hectáreas que tenemos de regadío, 410.000 vienen de estos recursos subterráneos y, de momento, nos están garantizando la supervivencia aunque es cierto que ya hay sobre la mesa planteamientos para reducir las dotaciones de riego también de los recursos subterráneos para este año pero, como digo, si llueve este invierno (y llueve bien) se podría resolver el problema… si no lo hace, tampoco vemos que haya un planteamiento que salve una situación que será muy dramática”, reitera.

“Como sociedad no somos conscientes del valor que tiene el agua en una región como la nuestra donde la economía depende muchísimo del agua”

Profundizamos en la conversación sobre si, como sociedad, no somos conscientes de lo complicado de la situación y del valor que tiene el agua. “Lo estamos viendo a la hora de defender nuestros recursos hídricos como región, donde a veces nos sentimos ‘defraudados’ o faltos de apoyo de la sociedad, de que ésta sea nuestra cómplice… no sabemos realmente lo que nos jugamos; nosotros lo vemos desde un sector que, por desgracia, está muy vinculado al agua: la agricultura en C-LM consume el 91% del agua que se utiliza en esta región y la agricultura depende muchísimo del agua hoy en día para ser competitiva, y vemos las limitaciones que tenemos para poder acceder a ella (sobre todo, los agricultores de secano)… cuando estamos en una región que (por recursos que genera) podría tener atendidas todas esas demandas; pero no lo hemos planificado y tampoco lo hemos defendido como región; por lo tanto… sí que no somos conscientes del valor que tiene el agua en una región como la nuestra donde la economía depende muchísimo del agua”, dice.

Recortes en los riegos por el estado de sequía

Nos centramos en la situación de la cabecera del Segura. Para empezar, por el estado de sequía, la del Segura ha limitado el riego (inicialmente, hasta el 15 de diciembre): el recorte es de casi el 39% para regadíos declarados antes de 1933 y de hasta casi el 50% para regadíos declarados después de ese año. Todo esto en un marco en el que los pantanos de la cuenca del Segura están apenas al 13%, con situaciones límites en la cabecera donde La Fuensanta y El Talave apenas llegan al 5 y 6% de su capacidad.

“En una situación de sequía como ésta (y si no hay recursos para atender la demanda) es razonable que se plantee una reducción de las dotaciones y que primero hay que garantizar el abastecimiento… estas cosas entran dentro de una lógica; lo que no entra dentro de la lógica es que se genere una demanda en parte de la cuenca, que esa demanda se permita (incluso al margen de la ley) y que no se garantice el recurso: eso genera una situación de presión al resto del territorio y al resto de regantes que lo están haciendo bien y crea un conflicto muy grande… Regantes que lo han hecho todo bien y que ven condicionado su futuro por otras cuestiones que no son la sequía… no las entendemos; por una sequía lo podemos entender (porque hay que garantizar unas prioridades), pero por una sequía, no por otras cuestiones…”, afirma.

Cronología de lo que Morcillo advierte que hacer peligrar “el futuro de la cabecera del Segura y de nuestra gente”

Con esas ‘otras cuestiones’ nos adentramos en el que viene tiempo siendo uno de los grandes ‘caballos de batalla’ de la UPA regional. El pasado 8 de septiembre, el aprobaba las obras de emergencia en los pozos de sequía de por un importe de 1,2 millones de euros, para desviar 9,9 hectómetros cúbicos de agua desde el acuífero Mingogil-Villarones hasta la Región de . A pesar de que desde la Confederación Hidrográfica del Segura aseguraban que ese ‘trasvase encubierto’ de agua a Murcia era para el abastecimiento humano, los regantes de la cabecera del Segura, la propia UPA regional y el Gobierno castellano-manchego advertían que era para regadío). Pocas jornadas más tarde, se abrían los primeros pozos y una actuación del Ejecutivo Autonómico (alargando la campaña de extinción de incendios) logró su clausura hasta el 31 de octubre pero, pasada esa fecha, la situación (casi surrealista) sigue dañando a 32 municipios de la provincia de Albacete y cerca de 3.500 regantes.

Para contextualizar, Morcillo recuerda que “los regantes de la cabecera llevan mucho tiempo solicitando una serie de recursos que son necesarios para el mantenimiento de cultivos leñosos que hoy no tienen acceso al agua, una demanda que está siendo sistemáticamente no atendida; hay un Plan de cuenca que plantea una reducción de las concesiones y autorizaciones que hoy tienen esos regantes y que para nosotros no está justificada una situación que, de llevarse al final a la práctica, significa reducir cerca de un tercio las concesiones de agua subterránea de esa zona”.

En ese escenario es donde se plantea la apertura de esos pozos de sequía de los que desde la UPA regional estaban muy pendientes. “Ya a comienzos de año, varias comunidades de regantes (que tienen sus derechos en el trasvase, ni siquiera son regantes de la cuenca del Segura) planteaban derivar 11’65 hectómetros del Mingogil-Villarones directamente para riego; tramitamos las alegaciones y llega un momento en que la propia Secretaría de Estado de () les dice que ese informe no se puede tramitar por la vía simplificada como pretendían porque hay afecciones graves al acuífero (de un acuífero que tiene una disponibilidad de 4’53 no puedes plantear sacar más del doble…), y a nosotros ese informe (publicado el 6 de julio en el BOE) de la Secretaría de Estado nos tranquilizó…”, continúa relatando.

Tras eso, “el 8 de septiembre el Consejo de Ministros toma en razón la obra de emergencia y la puesta en marcha de los pozos de Hellín y es cuando nosotros somos conscientes de que eso prácticamente estaba hecho y que había prácticamente sobre la mesa 1’2 millones de euros para poner en marcha los pozos; nos pusimos a investigar y a recopilar documentación y nos damos cuenta de que el 17 de julio se abre un expediente por parte de la Confederación Hidrográfica del Segura en el que se plantea la derivación de 4’5 hectómetros de agua para abastecimiento desde los pozos de Mingogil-Villarones: todo expediente necesita un mínimo de comunicaciones y no se había comunicado a la JCCM, ni al Ayuntamiento de Hellín, ni a las partes interesadas (agricultores, regantes…); no tiene sentido que a 8 de septiembre, cuando está acabando el año hidrológico, en una cuenca (que es un sistema único de explotación, donde lo primero que hay que garantizar es el abastecimiento a la población) no esté garantizado el abastecimiento a la población y que con el último pozo (el de Hellín) sea el 8 de septiembre cuando va a garantizar el abastecimiento a la población… Eso sería haber hecho una gestión negligente porque , presidente y comisario, deberían haber garantizado el agua para abastecimiento (y si eso implicaba haber recortado antes los caudales a los regantes, lo debía haber hecho), de modo que no tiene sentido… El expediente administrativo (la propuesta de la Confederación) puede poner que es para abastecimiento (pero ojo, que el Ministerio en la toma de consideración no dice eso, sino que simplemente dice ‘para abordar recursos a la cuenca’)”.

Julián Morcillo continúa explicando cómo desde la UPA de C-LM siguieron investigando y descubriendo cómo “previamente a esto se había aprobado una batería de pozos en el acuífero de El Molar (un acuífero que tiene el 70% de su superficie en Hellín y el otro 30% en Murcia) y en este caso especifican muy claro que es ‘para riego de las comunidades de regantes’; conlleva el trasvase de hasta 15 hectómetros (que se hicieron en 2016) y de otros 15 en 2017 y se han vuelto a aprobar otros 15 para riego; pero no existe el informe de impacto ambiental de los pozos de El Molar, lo que es muy raro en un acuífero que tiene una declaración formal de sobreexplotación y en el que de unos recursos disponibles de 11 se están extrayendo 14 y donde se plantean otros 15 más… una situación muy ilógica; la ley dice que debe haber una Comunicación a y estamos pidiendo esa comunicación; el final de esto es que de El Molar se están extrayendo 15 hectómetros anuales y que del Mingogil-Villarones se están derivando 4’5: casi 20 hectómetros del sureste de Albacete se están derivando a Murcia para riego y a nuestros regantes se les está negando el agua, y esto es insoportable, inaguantable y hasta nos vulnera la dignidad como personas y como castellano-manchegos”.

que los regantes han presentado demandas contra la puesta en marcha de estos pozos y explica que la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha los ha respaldado en ellas y ha dado un paso más: “Le hemos pedido al Gobierno de la región que recurra este trasvase de 20 hectómetros anuales; que lo haga en el Mingogil-Villarones y que lo haga también en El Molar porque entendemos que igual que se están recurriendo sistemáticamente los Trasvases del Tajo, éste es un Trasvase del Segura que deja la cuenca en una situación crítica y crea unos desequilibrios en la cabecera que, o los corregimos, o van a hacer peligrar el futuro de la cabecera del Segura y de nuestra gente”, subraya.

“Para nosotros sería lo deseable que se sienten y se plantee un Pacto Nacional del Agua donde nos garanticen a todos nuestros recursos, pero no creo ahora mismo en eso”

Ante la “unidad de acción” que sería conveniente para la defensa de todo esto, Morcillo admite que ha costado mucho sensibilizar a la gente de la cabecera de Segura de que había que manifestarse para defender lo que les corresponde, pero también señala como un paso muy significativo el que, en la manifestación celebrada a tal efecto el pasado 21 de octubre, “los primeros que estaban eran los cuatro partidos políticos de la provincia de Albacete: Izquierda Unida-Ganemos, Ciudadanos, PP y PSOE; esto es lo deseable cuando hay un tema justo”.

Julián Morcillo asegura no creer en un Pacto Nacional del Agua del que asegura que “sólo se habla para intentar diluir las responsabilidades”; no cree “que haya una voluntad realmente de asumir este tema, aunque para nosotros sería lo deseable: que se sienten y que se plantee un Pacto Nacional del Agua donde nos garanticen a todos nuestros recursos; sería deseable pero no creo ahora mismo en eso”, reitera.

Tajo-Segura. “Es una locura, no se puede trasvasar de donde no hay agua”

La situación no es menos dramática si hablamos del Trasvase Tajo-Segura y miramos la situación de pantanos de cabecera como los de Entrepeñas (en Guadalajara) y Buendía (en Cuenca), realidades a las que también se refiere Morcillo en este análisis.

“Es una locura, no se puede trasvasar de donde no hay agua; yo entiendo las necesidades de otros regantes pero su desarrollo no se puede generar a base de unos recursos que no existen o no están o a base de unos pozos de emergencia en Hellín que están hipotecando nuestro futuro; yo veo muy bien que ellos demanden su agua y que se la garanticen , pero no a costa de nosotros; si nuestra región está siendo (es la única) solidaria toda la vida, tenemos que decir ‘basta ya’; tenemos que partir de cuáles son nuestras necesidades y de que éstas se atiendan y, a partir de ahí, si hay que ser solidarios, seguimos siendo solidarios, pero no tiene sentido que se esté pidiendo más trasvase cuando estamos viendo que no hay agua”, zanja.

“Creo que tendríamos recursos suficientes en Castilla-La Mancha para atender todas nuestras necesidades”

Para hablar alternativas a estas situaciones, Morcillo admite que no es tarea fácil porque si no todo esto “ya se habría resuelto”, pero apunta que “está el agua de la desalación, el almacenar más agua, plantear algunas obras hidráulicas más importantes… son cosas que nos salen hasta de la dimensión que deben tener”, apunta.

En Castilla-La Mancha considera que “hay que valorar los datos que tenemos de recursos en nuestra región (que genera más de 9.000 hectómetros anuales en la serie larga y más de 6.000 en la corta, y estamos usando unos 2.500 a lo sumo, de modo que hay margen…); hay que hacer un análisis de los recursos, un estudio serio de nuestros acuíferos…” dice, recordando que la UPA ha planteado recursos a las cuencas del Segura y del Guadiana porque entienden “que la situación de los planes de cuenca no refleja la realidad de nuestros acuíferos, porque creo que tendríamos recursos suficientes en Castilla-La Mancha para atender todas nuestras necesidades”, concluye.

Si lo desean, pueden visionar al completo la entrevista a Julián Morcillo, secretario general de Pequeños Agricultores y Ganaderos de C-LM, mediante el vídeo que acompaña a este texto sobre la misma.