Pasión, entusiasmo, profesionalidad, incluso amor por la justicia, halagos de José María Barreda

Cuando el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, José María Barreda, realizó estos halagos en mi presencia, me dejaron muy impresionado porque creo que son muy inmerecidos. Quizá algo de lo que dice el Presidente de mí sí que sea cierto, y es que tengo amor por la justicia, por la profesión que desempeño, por la función judicial y tengo espíritu de servicio. Lo de conocedor, capacidad, todo ese tipo de consideraciones son, seguramente, opiniones subjetivas del Presidente que yo agradezco muy vivamente pero que se deben a su gran generosidad, a su gran educación y respeto por la Justicia. Tuve la oportunidad de hablar con José María Barreda largo y tendido y creo que logré transmitirle un sentimiento natural y sincero que surge de una persona que siente amor y vocación por el servicio a los ciudadanos desde el mundo de la Justicia. Quise hacerle comprender al Presidente ese sentimiento sincero y noble de todos los que trabajamos en el mundo judicial. Se hace necesario hacer hincapié, tanto a la administración Regional como a la administración Autonómica, de la importancia que tiene la administración de Justicia en la sociedad y de la importancia que tiene el papel al servicio de los ciudadanos de toda aquella función que realiza el personal de Justicia. Igualmente es de resaltar la pasión y la entrega con que se hace, con dedicación a la causa y servicio a los ciudadanos.

Evolución de Castilla-La Mancha

A nivel general lo que se aprecia o percibe en los distintos pueblos, en las distintas zonas de nuestra Región, es una pasión por integrarse en una sociedad moderna. Se aprecia una gran generosidad, que es continuación de un espíritu que ha sido permanente en los ciudadanos de Castilla-La Mancha; un espíritu muy emprendedor y una gran pasión por mejorar y por encontrar un lugar importante en el futuro; además de esfuerzo, sacrificio y de ponerse en primera línea y en vanguardia, al mismo nivel que otras comunidades de España.

En los castellano-manchegos se aprecia una defensa apasionada por los derechos y necesidades que se perciben en la sociedad y se observa, al mismo tiempo, junto a la entrega y servicio a la comunidad nacional, una gran inquietud por ser tratados con dignidad y a la altura de los derechos de los ciudadanos de cualquier otra comunidad española. Es decir, ven que la forma de jugar un papel importante en España es defenderla desde dentro de Castilla-La Mancha, luchando por el progreso y el futuro de nuestra Comunidad.

La Justicia y su cercanía con los ciudadanos

El papel que desempeña la Justicia en la sociedad es esencial e importante. Anteriormente la Justicia se tenía como algo lejano o frío pero en la actualidad ha evolucionado mucho hacia posiciones, quizá, de mayor cercanía. De todas maneras, hay veces que la administración de Justicia tiene que tomar decisiones difíciles, transcendentales en la vida de los conflictos de los ciudadanos, de las personas, de las entidades, de las empresas y estas decisiones a veces son serias. Liberarse de la seriedad y de las formas cuando se tienen que adoptar este tipo de decisiones es complicado.

También es verdad que hay que hacer un esfuerzo para lograr transmitir aquello que hace la Justicia y que se comprenda cómo se hace. Desde la administración de Justicia estamos concienciándonos de la importancia de relacionarnos, al menos desde los puestos institucionales, con la sociedad, a través de los medios de comunicación, con la Administración, con los poderes públicos y transmitir esa importancia de lo que se hace y cómo se hace. Tratando de difundirla y así cambiar un poco esa imagen de alejamiento.

A todo esto contribuye, en gran medida, algo que se percibe en la carrera judicial y en el personal de Justicia, ya que la administración de Justicia no permanece quieta: lo mismo que la sociedad ha cambiado también lo ha hecho la administración de Justicia que está formada, sobre todo, por personas que salen de la propia sociedad y eso nos lo dan los datos, por ejemplo, relativos a la composición de la carrera judicial.

Mujeres y juventud: la nueva imagen de la Justicia

La composición de la carrera judicial hace veintitantos años, formada por personas mayores, ha evolucionado hacia una composición donde predomina la juventud y, cada vez, más la mujer.

Tengo que decirlo con orgullo: en nuestra carrera no hacemos cuotas; las cuotas, valga la expresión, las hace la propia ambición, el propio mérito de la mujer que se sacrifica, incluso más que los hombres, y llega cada vez más lejos en la carrera judicial a cargos de responsabilidad. Muy pronto las mujeres ocuparán los puestos más relevantes de la administración de Justicia.

Hoy, prácticamente el 70% de las promociones de la carrera judicial está formada por mujeres; los últimos juramentos y posesiones de jueces en nuestra Comunidad arrojan datos muy significativos. No es raro encontrarnos, como lo hicimos el otro día, con cuatro nuevas magistrados, y ningún sólo hombre, que juraban su puesto de promoción de ascenso a desempeñar destinos relevantes en nuestra Comunidad Autónoma.

Las mujeres, que ahora desempeñan la función de magistradas en las capitales de provincia en puestos de responsabilidad importantes, pronto irán a más. Además, transmiten esa percepción nueva de la carrera, una carrera dominada por la juventud que es al mismo tiempo vocacional y sacrificada al servicio de los ciudadanos y que comparte esa necesidad de transmitir a los ciudadanos una imagen nueva de la administración de Justicia.

La modernización de la Justicia en el siglo XXI. Medios e infraestructuras

La administración de Justicia ha sido una secular olvidada en el mundo de la Administración, en lo que se refiere a medios, a infraestructuras y a tecnologías.

Yo recuerdo, como anécdota, que cuando llegué a la Sala de lo Contencioso Administrativo por segunda vez, en el año 1993, sólo una de las secciones de la mencionada Sala estaba informatizada, gracias al esfuerzo de colaboración que había hecho entonces la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha estableciendo un convenio con el Ministerio de Justicia para dotarla de unos aparatos que pronto se quedaron anacrónicos. La otra sección que se había improvisado no disponía de aparatos informáticos y yo, que estaba empezándome a iniciar en el uso de las nuevas tecnologías, me preocupé, con el entonces presidente de la sección, don Emilio Frías, hoy en el Tribunal Supremo, de ir a buscar unos ordenadores viejos, -que nos cedían de la Caja de Castilla La Mancha porque los habían retirado de sus oficinas- y con esos estuvimos funcionando durante cinco o seis años hasta que, nombrado presidente don Emilio Frías, transmitió la necesidad de impulsar el proceso de informatización de los órganos judiciales en nuestra Comunidad. Un proceso que no se completó, prácticamente, hasta finalizar el pasado siglo, es decir, hace unos poquitos años, en los que hemos ganado mucho pero nos queda mucho por andar.

El nuevo Palacio de Justicia de Albacete

El nuevo Palacio de Justicia de Albacete no estará disponible pronto. Esta es una labor en la que se empeñó mi predecesor, y aun sé que también el anterior. Lo que sí quiero transmitir en este capítulo es que, desde mi punto de vista, cualquier solución que se aborde debe contar con el máximo consenso social e institucional y además debe aportar una solución de futuro para que dentro de 20 años no tengamos el mismo problema, es decir, debe ser una solución ambiciosa, de futuro, y que resuelva el problema con posibilidades de que cualquier incremento de órganos judiciales que se produzca en una ciudad, que está en expansión, no genere el mismo problema dentro de otros 20 ó 25 años.

Importancia de las transferencias de Justicia para Castilla-La Mancha

El proceso de transferencias a Castilla-La Mancha contribuirá a mejorar la gestión desde el prisma de la cercanía y del conocimiento de la realidad de los problemas e implicará a los responsables públicos de la Región en la mejora de un servicio que también tiene importancia para los ciudadanos.

Desde nuestro punto de vista creo que sabremos convencer a los responsables públicos de la necesidad de dotar a ese servicio de una gestión adecuada en esos medios materiales y personales al servicio de la administración de Justicia.

Esos responsables públicos sabrán hacer buen uso de esas transferencias, al mismo tiempo respetando la independencia del Poder Judicial, de los jueces y magistrados, que es un poder que no se cede o que no se transfiere a las comunidades autónomas porque es un poder, como digo, exclusivo del Estado.

La inversión financiera en el proceso de las transferencias

Es cierto que la administración de Justicia tiene muchas carencias y que esas carencias pueden incidir en una cierta resistencia de la Comunidad Autónoma a la hora de asumir el proceso de transferencias y creo que está ahí (en el tema financiero) el problema principal o puede estar uno de los problemas principales del proceso de las transferencias. No le puedo decir respecto a la voluntad de dotar esas transferencias del Ministerio de Justicia. Yo creo que no debería haber problema de que existiera un acuerdo tratándose de gestores políticos de una misma opción en el caso que nos concita aquí, en Castilla-La Mancha y en el Gobierno de España. En todo caso lo que sí debería destacarse es que tanto unos como otros han manifestado su voluntad en que ese proceso culmine y se acometa. Comprendo que debe hacerse en condiciones por el bien de los ciudadanos porque si los presupuestos del Estado o los presupuestos de la Comunidad Autónoma son limitados y se producen esas transferencias, en realidad lo que habremos transferido son los problemas, sin los recursos suficientes para hacer frente a las soluciones. Pero yo creo que es posible encontrar algún punto de encuentro.

Los profesionales de la justicia ante las transferencias

Hay una esperanza común, por parte de la práctica unanimidad de todos estos cuerpos profesionales, en que el proceso de transferencias puede aportar una solución a una serie de cuestiones que tenemos planteadas de tipo material porque, además, el horizonte realmente nos aboca a ello y lo que quieren es que se desbloquee ese horizonte. La opinión que existe es: hágase ya porque se tiene que hacer, hágase lo mejor posible pero hágase porque, si no, no se van a adoptar soluciones nunca.

El programa “Educando en Justicia”

El programa “Educando en Justicia”, que impulsó el Consejo General del Poder Judicial, se va a empezar a desarrollar mediante un convenio que se firmó con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Se trata de dar a conocer entre los jóvenes, entre los estudiantes, los valores y el mundo de la Justicia. Es una forma de transmitir la imagen de lo que es la Justicia, la importancia de la misma, desde los colegios, a los chicos y chicas jóvenes.

Los jueces van a tratar de colaborar con las autoridades educativas de la Comunidad Autónoma para transmitir esa idea, educando a los chicos y chicas desde jovencitos en lo que es la Justicia y los valores que emana.

La educación en valores más generales le corresponde a toda la sociedad, a las autoridades educativas, pero no sólo a ellas, sino a la familia, a los padres, etc.

Yo, que he sido niño y he sido joven y que comparto las responsabilidades de educación, como padre, con mis hijas, y que soy un hombre en contacto con la sociedad y con los problemas de la misma, creo que es absolutamente esencial desarrollar esa educación en valores. Es algo que se ha perdido y que, desgraciadamente, se ve en los tribunales.

Es una responsabilidad colectiva, general. Algo hemos hecho mal entre todos; hay responsabilidad por parte de todos, de los padres y de la sociedad.

Quizá se haya incidido mucho en el progreso económico, en los elementos que tienen actualmente a su disposición los jóvenes, y se haya prescindido de transmitir, mediante el ejemplo, la importancia del sacrificio, del respeto a los demás, del esfuerzo, del trabajo, de una serie de cosas que yo creo que antes se hacía mucho hincapié en ellas.

Nombrado “Albacetense del año” de 2005

Tanto a nivel de nuestra pequeña Comunidad Autónoma, tan querida, como en Albacete, se siente y aprecia la labor que se realiza de manera serena, callada, e intentamos que rigurosa y con la mejor buena fe por parte de todos los jueces y personal al servicio de la administración de Justicia, con fallos muchas veces, con equivocaciones, sin duda, pero con la mejor intención.

Yo soy una modesta pieza que pertenece a ese engranaje, modesto, que quiere servir a los ciudadanos y a su ciudad. Creo que el hecho de que se me nombrara “Albacetense del año” no es un reconocimiento a mí, como persona, sino en todo caso al Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.

Lo que sí dije y repito es que a mí, siendo de La Puebla de Montalbán, en la provincia de Toledo, el hecho de que me consideren albacetense me llena de mucha emoción y de mucha satisfacción porque en eso sí que creo que me hacen justicia: yo, de verdad, me considero albacetense, uno más.