Historia de la cuchillería, siglos XV, XVI y XVII

Las primeras noticias sobre la tradición cuchillera albaceteña se remontan al siglo XV y las pocas referencias conservadas del siglo XVI indican ya cierto desarrollo, puesto que de esta época son unas pinzas realizadas en 1573 por un maestro apellidado Torres y unas tijeras que pertenecieron a la colección Rico y Sinobas, siendo ambas los ejemplares más antiguos de los que se tiene constancia. Sin embargo, el origen de la fabricación de las navajas de Albacete se atribuye a la cultura musulmana, pudiendo ser su primer foco Chinchilla, enclave importante en época islámica.

Del siglo XVII hay muchos testimonios y se conservan numerosas piezas fechadas en el último tercio de la centuria. Albacete ya contaba con una destacada y consolidada manufactura de , puñales, navajas y tijeras. El emplazamiento y los nombres de muchos maestros y oficiales espaderos y cuchilleros de la villa en el período se conocen, en gran parte, gracias a las investigaciones realizadas por Martínez del Peral.

El siglo XVIII, esplendor para la cuchillería

Los testimonios documentales y las obras ya son abundantes en el siglo XVIII, que es, sin duda, una época esplendorosa para la cuchillería albacetense, a pesar de la legislación restrictiva y prohibitiva que afectaba a buena parte de la producción, lo que inició la decadencia del sistema gremial y que poblaciones renombradas en esta actividad, como Toledo, cayeran en aguda crisis.

Solamente los talleres de algunos centros catalanes y los de Albacete mantuvieron un alto nivel productivo y artístico.

Cuando, hacia 1765, Hermosino Parrilla compara las realizaciones de ambas zonas, escribe que “todas las piezas (las de Albacete) son curiosas, y excelentes, tanto que en lo fume igualan a las barcelonesas, pero en lo grabado las exceden”.

A finales de siglo trabajaban en Albacete unos 18 maestros cuchilleros y, a lo largo de la centuria, encontramos excelentes artífices.

El siglo XIX y el reafianzamiento del sector cuchillero

En el siglo XIX numerosos testimonios indican que la cuchillería albacetense era conocida en toda España y en diversos lugares de Europa. En los informes económicos, manuales, diccionarios y libros de viajeros de ese tiempo podemos encontrar los primeros datos de la producción, con frecuencia contradictorios.

Las características significativas de este siglo son, por un lado, la indiscutible celebridad y considerable producción que había alcanzado la cuchillería albacetense a pesar del duro enfrentamiento comercial con las producciones extrajeras, francesas especialmente, que invadían el mercado español, y de las restricciones que una rigurosa legislación prohibitiva imponía; por otro lado, la nula referencia que se observa en todas las fuentes con respecto a las tijeras, lo que coincide con la práctica inexistencia de piezas conservadas, circunstancia que nos hace pensar que las espléndidas tijeras de escribanía dejaron de fabricarse a partir de principios de la centuria; finalmente, la creciente implantación de los procedimientos de seriación industrial.

A finales del siglo XIX, el sector de la cuchillería tenía considerables dificultades para vender sus productos y con esta tendencia comenzó el recién concluido siglo XX.

La prohibición de los monarcas casi acaba con el sector

Hubo un momento en la historia de la cuchillería, no sólo de Albacete sino de toda España, en el que este espléndido arte estuvo a punto de desaparecer. El agotamiento de los aceros de Mondragón, la desaparición de los gremios de cuchilleros, la competencia de la cuchillería extranjera y las normas de los monarcas que acabaron con la fabricación, venta, uso y tenencia de puñales, navajas, dagas, cuchillos, etc., fueron algunas de las causas de esta profunda crisis.

Una de las restricciones fue dictada por Felipe V (Lerma, 21 de diciembre de 1721) en la que se prohibía “el uso de puñales o cuchillos u otras armas blancas”; además, se daba por condenado “por el simple hecho de aprehensión con esas armas”, con la pena de seis años de presidio si era noble o de galera si era plebeyo. Durante el año siguiente, el Consejo de Castilla completó esta orden notificando a los cuchilleros que no fabricasen ese tipo de armas blancas prohibidas y que rompieran las existentes.

A causa de estas y otras disposiciones jurídicas, los gremios artesanos albacetenses tuvieron que cerrar sus obradores, lo que no supuso, en absoluto, el abandono de la costumbre de llevar y utilizar navajas y sí produjo el aumento del número de navajas importadas del extranjero, hechos comprobables en el Libro de Comercio de España.

La fabricación de cuchillos, y sobre todo de la navaja artesana, necesita un largo aprendizaje

Todo oficio necesita un aprendizaje, y sobre todo la fabricación de una navaja artesana, todo un arte que requiere mucho tiempo y dedicación, algo que han tenido muy claro nuestros maestos cuchilleros y de lo que ahora se encarga la Escuela de Cuchillería “Amós Núñez”, que está realizando una magnífica labo.

En los siglos XVII y XVIII, el aprendiz de cuchillero ya tenía un contrato donde se establecían las condiciones entre el maestro y el que deseaba formarse.

Estos convenios, contraídos por el maestro y el padre o tutor del aprendiz, se celebraban todos ante escribano (notario) y con la firma de varios testigos. El trato consistía en que el maestro cuchillero se hacía cargo del pupilo mientras durase el aprendizaje, comprometiéndose a enseñarle el oficio, darle comida, vestido, calzado, cama donde dormir y vida honesta.

Al final del período de enseñanza debía suministrarle un vestido de paño de la tierra, ferreruelo, ropilla, calzones, medias, zapatos, sombrero, camisa y valona; todo debía ser nuevo.

El maestro, en el caso de echar de su casa al aprendiz por una causa que no fuera justa, debía de pagarle lo que le correspondiera por el tiempo transcurrido. El aprendiz se obligaba a vivir y servir en casa del maestro cuchillero, no podía irse de su casa y servicio. De no cumplir el trato, el padre se comprometía a hacerle volver, a que el aprendiz perdiera lo servido y pagase los daños y perjuicios ocasionados.

Principales centros cuchilleros en Albacete

En el siglo XVII el 90% de los talleres estaban situados en la calle Zapateros y un pequeño grupo, el 16% de los censados, en la Puerta de Chinchilla.

En siglo XVIII el emplazamiento de los talleres se diversificó, no localizándose en núcleos tan delimitados y concentrados como antes. La calle Zapateros, con el 32% de las domiciliaciones, seguía siendo el centro del foco más importante, pero perdía peso en el conjunto de la villa, por el contrario, la zona en torno a la Puerta de Chinchilla, no sólo mantuvo su importancia, sino que se expandió por algunas calles limítrofes. En 1847, ya en el siglo XIX, el 65% de los cuchilleros se concentraba en el círculo que tiene como centro la Plaza de las Carretas y en 1887, el barrio de San José reunía el 60% de las fraguas; solamente en la calle de Santa Quiteria vivía más del 20% del total de los profesionales de la cuchillería censados.

En homenaje a todos esos pequeños talleres de cuchilleros que estuvieron establecidos en la Puerta de Chinchilla, la conocida anteriormente como carretera de Ayora, pasó a denominarse Carretera de la Cuchillería.

Actualmente, excepto algún pequeño artesano, la producción del sector se concentra en fábricas, casi todas ellas en el Polígono Industrial de Campollano.

De la navaja artesana a la producción industrial

El sector cuchillero cerraba su andadura por el siglo XIX con dificultades para vender sus productos, una tendencia que tendrá su prolongación en los inicios del siglo XX, caracterizado por el abandono de la producción artesana que abrió paso a la industrial.

En 1925 funcionaban 12 fábricas de navajas y cuchillos, además de numerosos talleres pequeños y familiares, de manera que cerca de 400 operarios producían anualmente más de 30.000 docenas de navajas. La bonanza de la que gozó esta época estuvo favorecida por la II Guerra Mundial pero el aislamiento de los años 50 generó una crisis sobre la que incidió la ley de 1945 que prohibía las navajas cuyas hojas puntiagudas excedieran de once centímetros.

Tanto la Feria Nacional de Cuchillería de 1965, como las que posteriormente se sucedieron, dieron impulso a esta industria que inició la búsqueda de nuevos mercados. En 1975 había 74 empresas cuchilleras con un total de 500 trabajadores, siendo unas 40 de tipo familiar.

Durante los años siguientes se fue produciendo la progresiva modernización de muchos de los establecimientos, aunque las piezas que han dado prestigio a Albacete continuaban haciéndose artesanalmente.

Sin embargo, la década de los años 80 se inició con la entrada en vigor del Reglamento de Armas de 1981 con el que se prohibía las navajas automáticas, al mismo tiempo que comenzaban a llegar las primeras navajas procedentes del sureste asiático, dos factores que han influido en la prolongación de una crisis de la que se empieza a salir ya en el siglo XXI, gracias al esfuerzo y constancia que caracteriza al sector.

APRECU- FUDECU

Durante el último cuarto del siglo XX, la inmensa mayoría de los establecimientos fueron cerrando o abandonando las zonas tradicionales, produciéndose la traslación de las cuchillerías y dando lugar a una nueva nuclearización en fábricas, ubicadas en su mayoría en el Polígono Industrial Campollano.

Con el fin de luchar contra una crisis que se iba acentuando cada vez más, el sector cuchillero se movilizó, uniéndose a través de una asociación que definiera sus intereses. A tal efecto se constituyó en junio de 1977 la Asociación Provincial de Empresarios de la Cuchillería y Afines, APRECU.

Ya entrado el nuevo siglo, la crisis del sector continúa debido, especialmente, a la competencia desleal del mercado asiático que está poniendo en peligro muchos de los puestos de trabajo de las aproximadamente 2.000 personas que trabajan en él.

Impulsada por APRECU, nació en febrero de 2000 la Fundación para el Desarrollo de la Cuchillería, FUDECU, cuya meta más significativa ha sido la realización de dos proyectos que han visto la luz en los albores del siglo XXI: el Museo Municipal de la Cuchillería y la Escuela de la Cuchillería “Amós Núñez”. APRECU promueve todos los años un concurso literario en la Feria, y este año, con motivo del III Centenario, “están ya en marcha las réplicas de las navajas albaceteñas a tamaño gigante que se expondrán los diez días que dura la Feria y que luego se expondrán por otras ciudades”, explica Andrés Barbero, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Cuchillería y Afines. Escuela de Cuchillería “Amós Núñez”

En el año 2001 y como un centro de formación, aprendizaje y cualificación para jóvenes parados con edades comprendidas entre 16 y 18 años, cuyo proceso formativo tiene una duración de dos años, fue inaugurada la Escuela de Cuchillería “Amós Núñez”. Su objetivo es formar nuevos profesionales en beneficio del sector. Un 60% de los alumnos que terminan los cursos han encontrado empleo.

Museo de la Cuchillería

El Museo de la Cuchillería de Albacete, inaugurado el 6 de septiembre de 2004 por el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, se halla ubicado en el edificio denominado Casa de Hortelano y desde su inauguración ha sido muy bien acogido con una afluencia de 25.000 personas por año. El edificio del Museo Municipal de la Cuchillería, de 1912, es obra del arquitecto Daniel Rubio, por encargo de Joaquín Hortelano.

El edificio fue remodelado por última vez para acondicionar las instalaciones del Museo Municipal de la Cuchillería y próximamente será ampliado ya que, por cuestiones de espacio, de las 4.000 piezas que posee actualmente, solo puede exhibir 1.500, estando el resto guardadas en cajones. Muchas de estas piezas que todavía no habían visto la luz estuvieron expuestas hasta abril de 2009 en la exposición temporal “Legados del Corazón. Donaciones y cesiones al Museo Municipal de la Cuchillería de Albacete”.

El Museo también cede temporalmente sus colecciones, que ya han visitado diversos lugares como Solingen, Thiers , Cerdeña o Manigao.

Con el fin de promocionar el sector, el Museo Municipal de Cuchillería convoca todos los años el Concurso de Dibujo Infantil y el Concurso de Fotografía.

La marca AB-Cuchillería garantiza que se dquiere un producto de calidad fabricado en Albacete

La marca de calidad AB-Cuchillería, de propiedad municipal, surgió como fruto de la labor desarrollada por el alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell, con los representantes de los cuchilleros de Albacete para proteger al sector de la competencia desleal que sufren por parte de productos realizados en países extracomunitarios, especialmente asiáticos, al mismo tiempo que mediante esta marca se ofrece una mayor confianza al comprador.

La marca AB-Cuchillería es un sello de garantía de origen que certifica que el producto está fabricado cien por cien en Albacete. Las condiciones que debe reunir el empresario para hacer uso de esta marca es que todas las materias primas sean transformadas dentro de la provincia de Albacete y que la navaja esté montada y terminada en Albacete, con lo que no sólo se protegen los puestos de trabajo del sector directo sino también los indirectos como los proveedores.

Según nos comenta Juan Andrés Barbero, presidente de APRECU, son ya once los fabricantes que han incorporado este sello de calidad a sus productos. “Lo positivo es que los mayores beneficiados son los consumidores, ya que buscan un producto de calidad, aunque sea a mayor precio, y se van felices de estar completamente seguros de que lo que han comprado es albaceteño, con una garantía que tiene la tradición de más de cinco siglos de trabajo artesanal”, asegura Barbero.

Donaciones y cesiones al Museo de la Cuchillería

El Museo de la Cuchillería cuenta en sus fondos con varias colecciones que le han sido donadas. APRECU donó el año 2001 su colección de 375 piezas premiadas en el Concurso Regional de Cuchillería. Año tras año se incrementa con las nuevas piezas premiadas.

En el año 2002, Caja Castilla La Mancha compró a Rafael Martínez Peral, Marqués de Valdeguerrero, una colección de 500 navajas de los siglos XVII, XVIII y XIX, que más tarde depositó en el Museo con el fin de que estén expuestas permanentemente.

La Colección de Jesús Vico está formada por 15 piezas arqueológicas que van desde la cultura Hallsttat (S.XI-X a.C) hasta el sigo XVI y cinco romanas de Albacete y Madrigueras.

La Colección Caja Murcia está compuesta de 37 piezas, principalmente cuchillos de Albacete del sigo XIX. Otra colección, la de Samuel Satian, está formada por 1400 piezas -navajas, cuchillos y tijeras- de diversas épocas y procedencias, depositada por el coleccionista argentino en el año 2005.

A todas estas colecciones se suman las piezas y documentos propiedad de particulares, vinculados a la historia cuchillera de la ciudad, que han donado o cedido esos objetos que formaban parte de sus recuerdos y ahora pueden ser disfrutados por la colectividad.

Acciones en defensa del sector productivo europeo

Mediante la llamada “Declaración de Albacete”, los alcaldes de Albacete, Solingen y Thiers se comprometieron para defender conjuntamente el sector productivo europeo, y en mayo de 2006 se celebró en Albacete un Congreso Internacional de la Cuchillería en el que los representantes del sector de Portugal, Italia, Francia, Suiza y España firmaron un acuerdo para solicitar a la Unión Europea que los productos cuchilleros exportados por terceros países lleven su denominación de origen, ya que actualmente sólo se exige este requisito en el embalaje pero no en el producto en sí.

Recientemente, Juan Andrés Barbero estuvo en Bruselas acompañado por la directora General de Artesanía de Castilla-La Mancha, Pilar Cuevas, y la directora de Promoción Empresarial, Emilia Millán, “a las que desde aquí quiero agradecerles su compromiso con los comisarios de la UE para elevar la petición de ‘made in’ en el producto”, manifiesta Barbero, añadiendo que “nos reunimos con Paolo Basotti, responsable de redactar el reglamento original y nos dijo que era difícil cambiarlo pero no imposible”.

Congreso de cuchillería en Albacete el 2010

Con el principal objetivo de conseguir de las autoridades europeas el marcado del producto proveniente de la zona asiática y, por otro lado, presentar la artesanía europea mediante la realización de un Knife Show con artesanos de diferentes países, se realizará en mayo del 2010 en Albacete el Congreso Internacional de la Cuchillería que convertirá a Albacete por tres días en la capital europea del cuchillo y que “va a permitir aglutinar a muchos países con las mismas peticiones de igualdad ante el fraude del marcaje”, concluye Andrés Barbero, presidente de APRECU.