Abierta la veda en Castilla-La Mancha

La superficie destinada al aprovechamiento cinegético en Castilla-La Mancha supera los 7 millones de hectáreas, de las que aproximadamente 5 millones están destinadas a caza menor y 2 millones a caza mayor. En la actualidad existen en toda la Región 5.681 cotos privados de caza, 5 cotos sociales, 2 reservas de caza y 39 zonas de caza controlada.

La temporada cinegética 2007-2008 se inició el 8 de octubre en toda Castilla-La Mancha. Para la caza menor, el periodo hábil será hasta el 8 de febrero de 2008, mientras que en la caza mayor se extiende hasta el 21 de febrero. La modalidad de perdiz con reclamo, únicamente en terrenos sometidos a régimen cinegético especial, abarca 40 días, del 1 de febrero de 2008 hasta el 14 de marzo.

La pasada temporada, debido a la sequía que disminuyó de forma importante las poblaciones de caza menor, el Consejo Regional de Caza decidió prohibir cazar en los terrenos cinegéticos de aprovechamiento común, conocidos como “terrenos libres”. Sin embargo, esta temporada, tras la recuperación equilibrada de las poblaciones de caza menor, se ha decidido abrir estos terrenos cinegéticos, desde el primer domingo de noviembre al último domingo de diciembre, ambos inclusive, limitándose la caza a los domingos de las 9.00 a las 13.00 horas, exclusivamente en terrenos con superficie continua igual o superior a 250 hectáreas y pudiendo abatir cada cazador como máximo 2 piezas por día de caza.

Por otra parte, se reitera la prohibición de la práctica de la caza en el área lagunar de Ojos de Villaverde, en Albacete; en las lagunas de Ruidera, en Albacete y Ciudad Real; y queda prohibida la caza de la cabra montés en toda la provincia de Cuenca, a excepción de los terrenos incluidos en la reserva de caza de la Serranía de Cuenca y en los cotos privados de caza que linden con la reserva natural de las Hoces del Cabriel.

Además, se mantiene la veda de la práctica de la caza en los embalses del El Talave, Camarillas, Cenajo, Fuensanta, Tolosa y Turilla, en Albacete; en Ciudad Real, en el embalse de Peñarroya; en Guadalajara, en la Laguna Honda del término municipal de Campillo de Dueñas; y en Toledo, en los embalses de Castro y La Portiña, en la laguna de la Sal y en el Humedal de Los Charcones de Miguel Esteban.

Grandes expectativas para esta temporada

Según los informes de los técnicos y los agentes medioambientales, han mejorado las expectativas de caza con respecto a otros años.

En todo el territorio castellano-manchego las poblaciones de perdiz han experimentado un notable aumento. En caza menor también hay que destacar la notable recuperación del conejo, llegando incluso en algunos lugares a ser problemáticas las poblaciones excesivas.

En cuanto a la caza mayor, el corzo continúa con su expansión a nivel regional y ya se empieza a notar su presencia en territorios que no estaban ocupados por esta especie. Respecto al ciervo o el gamo, las parideras ha sido buenas, por lo que las expectativas también son positivas.

Según indica Antonio Mompó, delegado de Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Albacete, la perdiz roja, especie cinegética reina en Castilla-La Mancha, se ha criado bien en toda la provincia, “si bien es cierto que los hábitats de algunas zonas son más favorables que los de otras para la reproducción de la perdiz”, matiza.

En cuanto al conejo, destaca que va a ser una temporada muy buena, hasta el punto de que ha habido una superpoblación de conejo en algunas zonas, especialmente en las más llanas, de Minaya hasta Hellín, por lo que “se han tomado medidas excepcionales de limitación de poblaciones para evitar los daños en la agricultura y en las infraestructuras”, manifiesta, para aclarar que en las zonas de sierra y montaña, a pesar de existir buenas densidades, este problema no existe.

En opinión del Delegado, es importante que haya un nivel alto de conejos porque son un eslabón fundamental dentro del equilibrio y la sostenibilidad de la caza y de los animales silvestres, ya que los zorros y las aves rapaces si tienen conejos como presa para poder comer, no atacan a la perdiz, quedando así mayores poblaciones de perdices para la práctica de la caza.

Por otra parte, en caza mayor, la cabra montés se está recuperando y va aumentando las poblaciones, mientras que el jabalí ha mejorado mucho con respecto al año anterior.

De la responsabilidad de los aficionados depende, en gran parte, la sostenibilidad de la caza

Cuando se crea un desequilibrio en la naturaleza, bien sea por la acción artificial del hombre o bien por causa natural, debido a cualquier plaga enfermedad o catástrofe, transcurre mucho tiempo hasta que se vuelve a recobrar el equilibrio que la propia naturaleza tiene.

Por ello, Antonio Mompó realiza un llamamiento para que en los años como éste, en el que han criado bien las especies, seamos prudentes en dejar parejas, sobre todo de perdiz, para ir recuperando lo perdido en años anteriores.

Por otro lado, Antonio Mompó también realiza un llamamiento a la prudencia, puesto que todos los años, por desgracia, hay que lamentar algún percance serio, no solo en accidentes de caza directos sino también indirectos, ya que el campo es abrupto y caerse con un arma en la mano es peligroso. Además, también solicita la colaboración de todos los que acudan al campo para mantener el medio natural limpio y sano.

Riqueza cinegética de Castilla-La Mancha

Sin desmerecer la oferta cinegética de otras regiones, Antonio Mompó destaca en general una magnífica gestión por parte de los titulares de cotos de Castilla-La Mancha, así como nuestra gran riqueza en caza menor, tanto en cantidad como en calidad, sobresaliendo especialmente la perdiz roja: “No hay ninguna zona en España que tenga la calidad que tiene la perdiz roja de Castilla-La Mancha. Tenemos mucha perdiz autóctona, que cría en el campo y que, por lo general, es una perdiz más brava y de más calidad”, significa.

A juicio de Antonio Mompó, resulta difícil distinguir una provincia que resalte por su riqueza cinegética del resto porque en todas ellas hay cotos muy buenos, sobre todo de caza menor. Quizás, continúa, Toledo, Ciudad Real y Albacete tengan hábitats más adecuados para la perdiz, es decir, que sin grandes esfuerzos cría mejor que en otros lugares, así por ejemplo, Cuenca tiene mucha superficie de montaña y, por tanto, una superficie menor de cotos, pero eso no quiere decir que no haya buenos cotos de caza menor en Cuenca, sobre todo en la zona que linda con Ciudad Real y Toledo.

Del mismo modo, en Ciudad Real y Toledo hay más cotos de caza mayor que en Albacete, pero bien es verdad que “los cotos de caza mayor de Albacete hacen una excelente gestión, hasta el punto que tenemos grandes trofeos y medallas de oro, sobre todo en ciervo, que es la estrella de la caza mayor aquí en Castilla-La Mancha”, sostiene Mompó.

Albacete, rica en recursos cinegéticos

En la provincia de Albacete, la superficie acotada es de 1.300.000 hectáreas, lo querepresenta aproximadamente el 87% del total provincial, y existen 1.397 cotos, de los cuales 1.334 son de caza menor y 63 de caza mayor, cinco zonas de caza controlada, dos refugios de caza y 17 zonas de seguridad.

En cuanto al número de licencias emitidas en la provincia de Albacete, se ha producido un aumento, con 14.176 licencias anuales y 619 licencias quinquenales.

Aunque se ha planteado la posibilidad de proponer acuerdos a otras comunidades autónomas para lograr la validez conjunta de las licencias de caza, bajo el punto de vista de Antonio Mompó, es un asunto bastante complejo, puesto que cada comunidad autónoma, al ser una competencia transferida, tiene su propia normativa. No obstante, el Delegado apunta que sería más factible que existiera un acuerdo entre las comunidades autónomas para gestionar las licencias desde cualquier lugar con arreglo al ordenamiento jurídico de caza que cada comunidad tiene, “si bien es cierto que nosotros damos muchas facilidades a través de entidades bancarias con el fin de evitar que se tengan que realizar desplazamientos únicamente para solicitar la licencia”, aclara el Delegado.

Importante fuente de ingresos para la Región

Con un volumen de negocio estimado de 300 millones de euros y en torno a 5.000 jornales fijos, el sector cinegético tiene una gran importancia en el desarrollo económico de la Región ya que genera una intensa actividad que afecta a diversos sectores, especialmente al de la hostelería, tanto en pernoctaciones como en restauración, puesto que nuestra riqueza cinegética atrae a cazadores del resto de España, principalmente de Madrid y la zona levantina, así como extranjeros, dadas “las facilidades que ofrece el aeropuerto de Albacete, no sólo para tener como destino nuestra provincia sino también las zonas contiguas de Ciudad Real y Cuenca”, subraya Antonio Mompó.

Además, en los meses en los que está abierta la veda se incentiva el comercio, tanto en el volumen de ventas de artículos de caza y aprovisionamiento en general como los gastos que realizan las parejas de los acompañantes de los cazadores que no son aficionados.

También tiene un gran desarrollo el aprovechamiento industrial de las piezas abatidas en la Región, cuya calidad es muy buena, para la elaboración de productos alimentarios y la comercialización de los mismos, no sólo en Castilla-La Mancha y España sino también en el extranjero, puesto que tienen un alto nivel de exportación.

Por otra parte, existen granjas donde se crían especies cinegéticas para las repoblaciones artificiales de cotos, incluso en El Jardín hay un coto que tiene su propia granja, lo que “favorece la prevención de enfermedades, que es el mayor riesgo que corren las especies con los movimientos”, indica, matizando que también se realizan repoblaciones con especies criadas en granjas de otras Comunidades Autónomas, cuya autorización es firmada previamente.

La actividad cinegética genera también una cantidad importante de jornales, tanto en la gestión diaria de los cotos, como también en lo que concierne a los puestos de trabajo indirectos, como por ejemplo las industrias que se dedican a la elaboración de productos alimentarios en Tobarra y El Bonillo o las granjas cinegéticas de La Roda y Alpera, donde la actividad se mantiene durante todo el año.

El Delegado señala que cualquier actividad en el medio rural, “por pequeña que sea, ayuda a fijar la población, evitando así la despoblación de estas zonas, ya que todas las actividades que se derivan de la gestión del medio ambiente, incluyendo la lucha contra los incendios forestales, que ocupa actualmente nueve meses al año y dentro de tres años estará activa todo el año, son fundamentales para la creación de riqueza y puestos de trabajo en las zonas rurales”, significa.

Convenio con la Federación de Caza

Con el objetivo de promover la utilización racional de los recursos como garantía de futuro para la actividad cinegética, la consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural ha renovado esta temporada el convenio de colaboración con la Federación de Caza, a través del cual, por un lado, se han distribuido bebedores en los cotos de caza gestionados por las Sociedades de Cazadores federadas, y, por otro, se impartirán cursos, en La Roda (Albacete) y Toledo, para fomentar la formación de vigilantes de cotos y guardas privados de caza en materia de control de predadores.

En definitiva, “se trata de aportar un apoyo a las Federaciones de Caza para que vayan mejorando la gestión de los cotos”, afirma, añadiendo la importancia de la distribución de bebederos, no sólo en años de sequía, ya que siempre es una mejora para la sostenibilidad y el mejor desarrollo de las poblaciones, al mismo tiempo que manifiesta su confianza en “la buena gestión que se realiza en los cotos de caza de Castilla-La Mancha”, garantiza Antonio Mompó, delegado de Medio Ambiente y Desarrollo Rural.

La actual Ley de Caza de Castilla-La Mancha permite la cetrería como actividad cinegética

El año pasado se aprobó la modificación de la Ley de Caza de Castilla-La Mancha, por la cual se incluye la cetrería dentro de las modalidades de caza que actualmente existen en la Región.

Con una larga tradición que se remonta a la Edad Media, la modalidad de la cetrería fue prohibida en 1989 por el Real Decreto 1095 en atención a los riesgos que esta actividad suponía para la conservación en el medio natural de las aves de presa. Según el delegado de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, en la modalidad de la cetrería lo que acarrea realmente problemas de desequilibrio es cuando se comete expolio en nidos naturales y se cogen las crías para criarlas en cautividad.

Sin embargo, en la actualidad se ha estimado que este riesgo ya no es tan preocupante, fundamentalmente por la existencia de centros privados de cría en cautividad de aves de cetrería. Además, en opinión de Antonio Mompó, a los cetreros que tienen todos los animales con la documentación pertinente y que pasan todo el año criándolos, lo que les atrae es observar en la naturaleza cómo el instinto de supervivencia se enfrenta al instinto depredador.

Por otra parte, con el objetivo de mantener la calidad del sector cinegético en Castilla-La Mancha, en la modificación de la Ley de Caza, no se permite la instalación de nuevos cerramientos cinegéticos sobre superficies inferiores a 1.000 metros cuadrados, en los que se adoptarán medidas para no poner en riesgo nuestras especies y ecosistemas autóctonos.