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Albacete, tierra de buenos artesanos y maestros navajeros, constituye una de las poblaciones más importantes del mundo dentro del sector cuchillero. Desde el acero empleado, las empuñaduras de asta de ciervo y toro, de madera, de hueso o de marfil, hasta el filo o el abrillantado de cada una de las piezas, tienen algo especial que las diferencia de las navajas fabricadas en otros lugares, tanto dentro como fuera de nuestro país. La cuchillería artística ya sólo la practican unos pocos maestros, pero sus creaciones alcanzan gran calidad y belleza, gozando de gran prestigio en el mercado de los coleccionistas. Aunque el sector cuchillero ha pasado por duras crisis, incentivadas por las sucesivas prohibiciones que los monarcas españoles han ido promulgando en sus respectivos gobiernos, Albacete sigue siendo una de las poblaciones más importantes dentro del sector, a pesar de la férrea competencia internacional, especialmente de los países asiáticos.
Para incentivar el desarrollo del sector, sus representantes han desarrollado diversas iniciativas en los últimos años, entre ellas, la inauguración del Museo de la Cuchillería, la creación de la marca AB-Cuchillería, así como la unión de las más importantes ciudades productoras europeas a través de la “Declaración de Albacete” mediante la firma de un acuerdo para defender los intereses del sector europeo en Bruselas.
Las primeras noticias sobre la tradición cuchillera albaceteña se remontan al siglo XV y las pocas referencias conservadas del siglo XVI indican ya cierto desarrollo, puesto que de esta época son unas pinzas realizadas en 1573 por un maestro apellidado Torres y unas tijeras que pertenecieron a la colección Rico y Sinobas, siendo ambas los ejemplares más antiguos de los que se tiene constancia. Sin embargo, el origen de la fabricación de las navajas de Albacete se atribuye a la cultura musulmana, pudiendo ser su primer foco Chinchilla, enclave importante en época islámica.
Ya en el siglo XVII aumentan los testimonios y se conservan numerosas piezas fechadas en el último tercio de de este siglo, lo que refleja que Albacete ya contaba con una destacada manufactura, que se consolidó, sin duda alguna, en el siglo XVIII, época esplendorosa para la cuchillería albacetense, a pesar de las restricciones legislativas como la dictada por Felipe V en 1721 en la que se prohibía el uso de armas blancas o la notificación, al año siguiente, del Consejo de Castilla a los cuchilleros para que no fabricasen este tipo de armas y que rompieran las existentes.
A causa de estas y otras disposiciones se inició la decadencia del sistema gremial y renombradas poblaciones en esta actividad, como Toledo, cayeron en aguda crisis. Solamente los talleres de algunos centros catalanes y los de Albacete mantuvieron un alto nivel productivo y artístico.
En el siglo XIX numerosos testimonios indican que la cuchillería albacetense era conocida en toda España y en diversos lugares de Europa.
Las características más significativas de este siglo son, por un lado, la indiscutible celebridad y considerable producción alcanzada, a pesar del duro enfrentamiento comercial con las producciones extrajeras, francesas especialmente, que invadían el mercado español, y de las restricciones impuestas por la rigurosa legislación.
Por otro lado, la nula referencia que se observa en todas las fuentes respecto a las tijeras, coincidiendo con la práctica inexistencia de piezas conservadas, hace pensar que las espléndidas tijeras de escribanía dejaron de fabricarse a partir de principios de la centuria; y, finalmente, la creciente implantación de los procedimientos de seriación industrial.
Finalmente, en el siglo XIX se empieza a producir una creciente implantación de los procedimientos de seriación industrial.
En los siglos XVII y XVIII, el aprendiz de cuchillero ya tenía un contrato donde se establecían las condiciones entre el maestro y el que deseaba formarse. Estos convenios, contraídos por el maestro y el padre o tutor del aprendiz, se celebraban todos ante escribano (notario) y con la firma de varios testigos. El trato consistía en que el maestro cuchillero se hacía cargo del pupilo mientras durase el aprendizaje, comprometiéndose a enseñarle el oficio, darle comida, vestido, calzado, cama donde dormir y vida honesta.
Al final del período de enseñanza debía suministrarle un vestido de paño de la tierra, ferreruelo, ropilla, calzones, medias, zapatos, sombrero, camisa y valona; todo debía ser nuevo. El maestro, en el caso de echar de su casa al aprendiz por una causa que no fuera justa, debía de pagarle lo que le correspondiera por el tiempo transcurrido.
El aprendiz se obligaba a vivir y servir en casa del maestro cuchillero, no podía irse de su casa y servicio. De no cumplir el trato, el padre se comprometía a hacerle volver, a que el aprendiz perdiera lo servido y pagase los daños y prejuicios ocasionados.
En el siglo XVII el 90% de los talleres estaban situados en la calle Zapateros y un pequeño grupo, el 16% de los censados, en la Puerta de Chinchilla.
En siglo XVIII el emplazamiento de los talleres se diversificó, no localizándose en núcleos tan delimitados y concentrados como antes: la calle Zapateros, con el 32% de las domiciliaciones, seguía siendo el centro del foco más importante, pero perdía peso en el conjunto de la villa; por el contrario, la zona en torno a la Puerta de Chinchilla no sólo mantuvo su importancia, sino que se expandió por algunas calles limítrofes.
En 1847, ya en el siglo XIX, el 65% de los cuchilleros se concentraba en el círculo que tiene como centro la Plaza de las Carretas y en 1887, el barrio de San José reunía el 60% de las fraguas: solamente en la calle de Santa Quiteria vivía más del 20% del total de los profesionales de la cuchillería censados. En homenaje a todos los pequeños talleres de cuchilleros que estuvieron establecidos en la Puerta de Chinchilla, la conocida anteriormente como carretera de Ayora, pasó a denominarse Carretera de la Cuchillería el 20 de mayo de 2000.
El sector cuchillero cerraba su andadura por el siglo XIX con dificultades para vender sus productos, una tendencia que tendrá su prolongación en los inicios del siglo XX, caracterizado por el abandono de la producción artesana que abrió paso a la industrial.
En 1925 funcionaban 12 fábricas de navajas y cuchillos, además de numerosos talleres pequeños y familiares, de manera que cerca de 400 operarios producían anualmente más de 30.000 docenas de navajas. La bonanza de la que gozó esta época estuvo favorecida por la II Guerra Mundial pero el aislamiento de los años 50 generó una crisis sobre la que incidió la ley de 1945 que prohibía las navajas cuyas hojas puntiagudas excedieran de once centímetros.
Tanto la Feria Nacional de Cuchillería de 1965 como las que posteriormente se sucedieron dieron impulso a esta industria, que inició la búsqueda de nuevos mercados. En 1975 había 74 empresas cuchilleras con un total de 500 trabajadores, siendo unas 40 de tipo familiar. Durante los años siguientes se fue produciendo la progresiva modernización de muchos de los establecimientos, aunque las piezas que han dado prestigio a Albacete continuaban haciéndose artesanalmente.
Sin embargo, la década de los años 80 se inició con la entrada en vigor del Reglamento de Armas de 1981 con el que se prohibía las navajas automáticas, al mismo tiempo que comenzaban a llegar las primeras navajas procedentes del sureste asiático, dos factores que han influido en la prolongación de una crisis que continúa en el siglo XXI y de la que se está intentando salir mediante el esfuerzo y la constancia que caracteriza al sector.
Durante el último cuarto del siglo XX, la inmensa mayoría de los establecimientos fueron cerrando o abandonando las zonas tradicionales, produciéndose la traslación de las cuchillerías y dando lugar a una nueva nuclearización en fábricas, ubicadas en su mayoría en el Polígono Industrial Campollano.
Con el fin de luchar contra una crisis que se iba acentuando cada vez más, el sector cuchillero se movilizó, uniéndose a través de una asociación que definiera sus intereses. A tal efecto se constituyó en junio de 1977 la Asociación Provincial de Empresarios de la Cuchillería y Afines, APRECU.
Ya entrado el nuevo siglo, la crisis del sector continúa debido, especialmente, a la competencia desleal del mercado asiático, que está poniendo en peligro muchos puestos de trabajo de las ocho mil personas que viven del sector.
Impulsada por APRECU, nació en febrero de 2000 la Fundación para el Desarrollo de la Cuchillería, FUDECU, cuya meta más significativa ha sido la realización de dos proyectos que han visto la luz en los albores del siglo XXI: el Museo Municipal de la Cuchillería y la Escuela de la Cuchillería “Amós Núñez”, inaugurada en 2001 como un centro de formación, aprendizaje y cualificación para jóvenes parados con edades comprendidas entre 16 y 18 años.
En este último año, dado que los productos relacionados con la cuchillería no son de primera necesidad, la actual crisis económica está haciendo mella en este sector que venía arrastrando, y superando con gran esfuerzo, muchos problemas desde hace más de un siglo.
No obstante, el presidente de APRECU, Andrés Barbero, muestra un gran agradecimiento a la sociedad albaceteña, siempre volcada con el sector cuchillero y a la que no le está afectando la crisis para regalar cuchillería cuando quiere realizar un obsequio representativo de Albacete: “El ciudadano albaceteño está siendo un importante embajador para nosotros”, agradece Andrés Barbero.
Un hecho destacado para promocionar el sector, iniciado por el Ayuntamiento en 1926, es la celebración de concursos que empezaron a cobrar relevancia desde que APRECU convoca en el mes de septiembre el Concurso Regional de Cuchillería, que este año cumple su XXVIII edición y para el que está prevista una ampliación con una nueva categoría, el premio a la pieza internacional, una invitación a concursar a cuchilleros artesanos de italia, Alemania y Francia. Como paso previo a esta internacionalización del Concurso Regional, este año habrá expuestas en el Salón de la Cuchillería de la Feria, por primera vez, piezas de artesanos de Maniago, Italia.
Asimismo, este año se celebra la XV edición del Concurso Literario García Carbonell y la tercera entrega del Trofeo Cuchillero Mayor del Año, muestra de reconocimiento a personas que, siendo ajenas al sector, han trabajado por la cuchillería y que, habiendo sido concedido en las anteriores ediciones a Manuel Pérez Castell, como alcalde de Albacete, y a José Sánchez de la Rosa, gran defensor de la cuchillería desde sus libros y columnas periodísticas, este año el Trofeo de Cuchillero Mayor ha recaído sobre la Asociación de la Prensa, en reconocimiento al apoyo recibido a lo largo de los 31 años de vida de APRECU.
También en agradecimiento a la labor realizada en pro del sector, la Asociación, en su tradicional comida de hermandad de la Feria, realizará una Mención Especial al representante de la cuchillería en FITUR, José Luis Mayoral, quien vestido de mochilero ha hecho llegar navajas a grandes personalidades, entre ellos el Rey.
La Asociación tampoco ha querido olvidar los 25 años de dedicación de Amós Núñez ocupando diversos cargos dentro de la Junta Directiva de la Asociación y, con motivo de su 65 cumpleaños, va a ser nombrado Socio de Honor de APRECU.
Asimismo, el Museo Municipal de la Cuchillería, también con el fin de promocionar el sector, convoca anualmente el Concurso de Dibujo Infantil, que este año cumplirá su sexta edición, y el Concurso de Fotografía, que celebra su octava edición.
El Museo Municipal de la Cuchillería de Albacete, inaugurado el 6 de septiembre de 2004 por el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, se halla ubicado en el edificio denominado Casa de Hortelano y este verano ha recibido a su visitante número 100.000, lo que implica una afluencia de 25.000 personas por año.
El edificio del Museo Municipal de la Cuchillería, de 1912, es obra del arquitecto Daniel Rubio, por encargo de Joaquín Hortelano. Desde que este singular edificio fuera adquirido, en la década de los ochenta, por el Patrimonio Arquitectónico del Ayuntamiento de Albacete, fue sede del Consejo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha, y sede de la Policía Local.
El edificio fue remodelado por última vez para acondicionar las instalaciones del Museo Municipal de la Cuchillería y próximamente, antes de que acabe este año, se iniciarán las obras para la ampliación del Museo, que por cuestiones de espacio de las 4.000 piezas que posee actualmente solo puede exhibir 1.500, estando el resto guardadas en cajones. Muchas de estas piezas que todavía no han visto la luz se exhibirán hasta abril de 2009 en la exposición temporal “Legados del Corazón. Donaciones y cesiones al Museo Municipal de la Cuchillería de Albacete”.
El Museo también cede temporalmente sus colecciones, que ya han visitado diversos lugares como Solingen, Thiers o Cerdeña.
Actualmente se encuentran algunas piezas en Maniago y otras acaban de estar expuestas en el Centro de Arte Canal de Isabel II de Madrid, donde con motivo del bicentenario del 2 de mayo se ha organizado la exposición “Madrid 2 de mayo 1808-2008. Un pueblo, una nación” y a la que el Museo Municipal de la Cuchillería ha aportado dos cuchillos y trece navajas.
El Museo Municipal de la Cuchillería exhibe permanentemente la colección de Caja Castilla La Mancha y la colección APRECU.
En junio de 2002, Caja Castilla La Mancha adquirió la colección de navajas de Rafael Martínez del Peral y Fortón, marqués de Valdeguerrero, una rica y variada colección de 500 piezas cuyo valor reside tanto en su antigüedad y belleza como en la nobleza de los materiales empleados para su elaboración, el detalle y precisión con que han sido ornamentadas, la diversidad de tipologías de las navajas y el hecho de ser, todas ellas, fruto del trabajo de artesanos de diferentes poblaciones españolas y de otros países.
La piezas procedentes del Concurso Regional de Cuchillería convocado por APRECU son donadas al Museo, pasando a formar parte de sus fondos. Las piezas pertenecientes a las dos últimas convocatorias, 2006 y 2007, después de haber estado en Solingen y Thiers, forman parte de la exposición “La Cuchillería Española” que se exhibe en Maniago desde agosto de 2008 hasta febrero de 2009.
En cuanto a las piezas del concurso de este año, estarán expuestas durante un mes en la cuarta planta de El Corte Inglés de Albacete, con la intención de que se inicie un recorrido por otros centros del Grupo, demostrando una vez más que este centro comercial quiere ser un miembro más de Albacete transmitiendo la cultura y las raíces de la ciudad.
Mediante la llamada “Declaración de Albacete”, los alcaldes de Albacete, Solingen y Thiers se comprometieron para defender conjuntamente el sector productivo europeo y en mayo de 2006 se celebró en Albacete un Congreso Internacional de la Cuchillería, en el que los representantes del sector de Portugal, Italia, Francia, Suiza y España firmaron un acuerdo para solicitar a la Unión Europea que los productos cuchilleros exportados por terceros países lleven su denominación de origen, ya que actualmente sólo se exige este requisito en el embalaje, pero no en el producto en sí.
La última acción emprendida por el sector de la cuchillería albaceteño frente al intrusismo de los productos procedentes de otros no europeos ha sido la solicitud de APRECU, en colaboración con la Confederación de Empresarios de Albacete (FEDA), del apoyo de la Consejería de Turismo y Artesanía para conseguir que este sector se incluya en el ámbito de aplicación de una propuesta de Reglamento comunitario sobre la indicación del país de origen de determinados productos importados de terceros países, presentada en 2005 y actualmente bloqueada por la oposición de algunos países.
Esta normativa comunitaria, que faculta a la Comisión a añadir o suprimir otros sectores, no contempla a la cuchillería entre los productos incluidos mientras que otros, como calzado, cuero, textil o muebles, sí están incluidos.
A esta iniciativa a nivel regional, hay que sumar el apoyo de la CEOE, Confederación Española de Organizaciones Empresariales que, como continuación a la reunión que el Comité Ejecutivo de FEDA mantuvo en su Delegación de Bruselas el pasado 7 de febrero, ha trasladado la inquietud sobre este asunto al responsable en la Representación Permanente de España ante la Unión Europea.
La Marca de calidad AB-Cuchillería, de propiedad municipal, surgió como fruto de la labor desarrollada por el alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell, con los representantes de los cuchilleros de Albacete para proteger al sector de la competencia desleal que sufren por parte de productos realizados en países extracomunitarios, especialmente asiáticos, al mismo tiempo que mediante esta marca ofrece una mayor confianza al comprador.
La marca AB-Cuchillería es un sello de garantía de origen que certifica que el producto está fabricado cien por cien en Albacete. Las condiciones que debe reunir el empresario para hacer uso de esta marca es que todas las materias primas sean transformadas dentro de la provincia de Albacete y que la navaja esté montada y terminada en Albacete, con lo que no sólo se protegen los puestos de trabajo del sector directo sino también los indirectos como los proveedores.
Esta marca está a disposición de todos aquellos empresarios que deseen utilizarla para garantizar que sus productos han sido elaborados en Albacete.
Actualmente, según indica Andrés Barbero, está siendo usada por diez empresas, las cuales, a través de APRECU, han solicitado su uso al Ayuntamiento y al Comité regulador de la marca, encargado también de realizar inspecciones periódicas para comprobar que las empresas cumplen las condiciones.
En opinión de Andrés Barbero, la evolución en estos dos años ha sido muy satisfactoria, puesto que cerca de un 50% de las empresas que reúnen los requisitos para poder usar la Marca AB-Cuchillería ya lo están haciendo.
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Grupo de Comunicación La Cerca
exelente nota,didactica y con gran conocimiento de causa, los felicito…sigan con estos aportes que hacen a la cultura y el reconocimiento de estos oficios olvidados. m salomon(argentina)