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La Denominación de Origen “Manchuela”, reconocida oficialmente desde el año 2000, es una de las más recientes de Castilla-La Mancha. Comprende un amplio territorio que abarca 44 municipios del sureste de la provincia de Cuenca y 26 del noreste de la provincia de Albacete, en el que se cultivan 100.000 hectáreas de viñedo que producen vinos a granel en grandes cantidades. Sin embargo, desde hace diez años se ha reorientado la producción hacia una mejora de sus parámetros de calidad, a lo que obedece la creación del Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Manchuela”, cuyo objetivo es establecer un rasgo de identidad propio para sus caldos y afianzar su reconocimiento en los mercados nacionales e internacionales.
Aunque también se cultivan en esta comarca variedades blancas, por sus características climáticas es una zona especialmente privilegiada para el cultivo de uvas tintas, entre las que destaca la variedad autóctona Bobal, prácticamente exclusiva de esta región y con resultados extraordianarios para la elaboración de vinos rosados.
Con motivo de su nombramiento en noviembre de 2007, la revista LA CERCA ha entrevistado al nuevo presidente del Consejo Regulador de la D.O. “Manchuela”, Cecilio González, quien transmite en el siguiente reportaje los problemas a los que se está teniendo que enfrentar esta Denominación de Origen para ganar el sitio que, por su calidad, merecen sus caldos en el mercado.
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Manchuela”, constituido el 29 de julio de 2000, engloba un total de 70 municipios, 26 del sureste de la provincia de Albacete y 44 del noreste de la provincia Cuenca.
La comarca de La Manchuela, situada en las faldas de las sierra que separan las provincias de Cuenca y Albacete de la vecina Comunidad Valenciana y surcada por los ríos Júcar y Cabriel, tiene un clima continental, seco y de acusados contrastes térmicos a lo largo del año, si bien recibe cierta influencias suavizadoras mediterráneas.
Las características del terreno, suelos desarrollados sobre sedimentos terciarios y cuaternarios y predominantemente de naturaleza arcillocalcárea, junto al clima, de contrastes térmicos acusados, proporcionan a la zona un microclima y unas características especialmente propicias para el cultivo de la vid, como lo demuestra su larga tradición vitivinícola que siempre ha tenido un enorme peso en su economía, hasta el punto que son muchos los pequeños pueblos que viven enteramente del cultivo de la vid, siendo ésta su única fuente de ingresos.
En los periodos de maduración de la uva, la combinación de los vientos cálidos de poniente y el frescor y humedad de la brisa mediterránea favorece la formación de la materia colorante de las uvas, haciendo de esta comarca una zona vitícola especialmente adecuada para el cultivo de las variedades tintas. Con los planes de reestructuración para la modernización del viñedo mediante ayudas europeas, se introdujeron nuevas variedades que sustituyeron, en gran parte, a las autóctonas de la zona, que son Bobal en variedad tinta y Macabeo, en blanca.
Aunque se trata de una zona fundamentalmente de vinos tintos, tanto jóvenes como de crianza, también se elaboran blancos y rosados de calidad, entre los que destacan los elaborados con las variedades autóctonas de la zona.
Con un 70% de uva tinta y un 30% de blanca, las variedades amparadas por el Consejo Regulador son Bobal, Tempranillo, Garnacha, Cabernet, Merlot, Monastrell, Syrah y Moravia, en variedad tinta, y Macabeo, Albillo, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Verdejo, en variedad blanca.
El primer reconocimiento de la Denominación de Origen “Manchuela” se realizó mediante una Orden Ministerial de 2 de marzo de 1966, al amparo del Estatuto del Vino de 1933.
No obstante, la Ley 25/1970 estableció el requisito de revisión y de reordenación de las Denominaciones de Origen existentes, proceso que no llegó a culminarse en el caso de La Manchuela, perviviendo la asociación entre el nombre de esta comarca y sus vinos al amparo de la indicación geográfica “Vinos de la Tierra”.
En 1997, un grupo de viticultores y bodegueros de esta comarca quisieron rehabilitar la antigua Denominación de Origen “Manchuela” e iniciaron el proceso administrativo necesario hasta que en julio de 2000 se constituyó legalmente la Denominación de Origen “Manchuela”, con el fin de situar los vinos amparados en un lugar relevante dentro del difícil mercado de los vinos de calidad.
Actualmente, se encuentran inscritas en el Consejo Regulador 35 empresas, entre cooperativas, bodegas y embotelladoras, pertenecientes a 25 municipios de los 70 que abarca la comarca de La Manchuela, de manera que de las 100.000 hectáreas que se cultivan en toda la comarca, son ya 4.000 las hectáreas de viñedo protegidas bajo esta Denominación de Origen, repartidas prácticamente al 50% entre las dos provincias que abarca.
Según indica Cecilio González, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Manchuela”, la crítica situación por la que está pasando el sector vitivinícola de esta zona es una copia de lo que ha ocurrido con otros sectores como el del calzado o el textil: los países emergentes, ampliamente respaldados por los correspondientes Gobiernos de sus países, están copando el mercado con unas prácticas enológicas no permitidas en los vinos producidos en la Unión Europea, ante lo cual el único recurso para competir con ellos es mediante la elaboración de producciones con un valor añadido, de calidad y diseño, “no podemos seguir con producciones masivas como hemos estado haciendo hasta ahora, sino que debemos apostar por la calidad”, defiende Cecilio.
Actualmente, gracias a las subvenciones recibidas para la modernización de las infraestructuras, continúa Cecilio, “tenemos, con diferencia, las mejores cooperativas de Europa, sin embargo la Administración, que ha premiado mucho las ayudas para mejorar infraestructuras, no ha favorecido la comercialización, y las cooperativas, cuando hace diez años teníamos unos beneficios anuales que ahora no tenemos, los repartíamos entre los socios en lugar de apartar un tanto por ciento para la comercialización y la promoción”, censura, para añadir que a la gran mayoría de los agricultores les cuesta ver los beneficios de algo tan intangible como es la promoción, que se difumina y que además son inversiones a largo plazo, cuyos resultados tardan en hacerse visibles.
Bajo el punto de vista de Cecilio, esta carencia de tradición en comercialización en esta Denominación de Origen, así como la falta de redes de distribución, ha generado tal disminución en los precios de venta de la materia prima que los beneficios son tan exiguos que apenas permiten la supervivencia del negocio y en algunos casos ni eso, por lo que vaticina el cierre de muchas cooperativas.
A todo ello, hay que sumar el amplio margen comercial existente en el mercado del vino, que en opinión de Cecilio no es tan grande en otras bebidas alcohólicas.
En definitiva, el problema reside en que desde el precio de origen hasta el precio final que paga el consumidor “se produce un encarecimiento del producto por la intervención de mediadores y distribudores que realizan el trabajo que nosotros no hemos sabido hacer”, resume Cecilio.
La Denominación de Origen “Manchuela” se caracteriza por cultivar variedades de uvas autóctonas, en tintos la variedad Bobal, prácticamente exclusiva de la zona ya que es compartida con la D.O. Utiel-Requena de Valencia, y en uva blanca, Macabeo, muy utilizada para la elaboración de cavas.
Según indica Cecilio González, durante mucho tiempo la variedad Bobal no ha tenido el reconocimiento que merecía, destinándose a mezclas y coupages, pero desde hace aproximadamente ocho años “las cooperativas hemos hecho un esfuerzo por elaborar vinos de calidad de esta variedad, con los que hemos demostrado que los mejores rosados del mundo salen de la variedad Bobal”, destaca, avalado por los premios conseguidos a nivel mundial con rosados de esta variedad. De hecho, el 70% de los premios conseguidos en 2007, excepto dos vinos de Cabernet Sauvignon y tres de Tempranillo, son de las dos variedades autóctonas de la zona, Bobal y Macabeo.
Con la reestructuración del viñedo, a juicio de Cecilio, se han esquilmado un poco las variedades autóctonas a favor de variedades nuevas sin saber qué nivel de adaptación iban a tener. Algunas, prosigue, como Tempranillo y Syrah sí se han adaptado bien pero otras, al no tener muchas hectáreas de riego, no han tenido tan buena adaptación al secano. Por ello, Cecilio estima que los informes de técnicos y enólogos de las cooperativas de la zona se tendrían que haber tenido más en cuenta a la hora de plantear la reestructuración del viñedo, puesto que “estamos vendiendo mejor las variedades autóctonas por la sencilla razón de que casi nadie tiene Bobal, excepto Utiel-Requena, y muy pocos tienen Macabeo”, señala.
De las empresas protegidas por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Manchuela, la gran mayoría son cooperativas cuyo futuro se vislumbra incierto.
En primer lugar, con las nuevas primas por arranque establecidas en la reforma de la OCM del vino, muchos agricultores mayores, así como los que ven peligrar la rentabilidad de su producción, abandonarán el sector, lo que se traducirá en una ostensible disminución de la cantidad de producción de uva que entra a las cooperativas.
Por ello, Cecilio cree que la opción del arranque sólo resulta positiva para que las personas mayores reciban una compensación a toda una vida dedicada a la viña pero no soluciona el problema del sector ni sirve para fijar la población, por lo que se congratula de que la Consejería de Agricultura haya enfocado tan bien el tema del arranque en las negociaciones de la nueva OCM.
Por otro lado, para Cecilio, la Ley de Cooperativas, aunque se reformó hace poco tiempo, está obsoleta, ya que le parece inconcebible que los votos de todos los socios tengan el mismo peso porque es evidente que para los que no viven de la agricultura no resulta ventajoso invertir en promoción.
Además, a pesar de que está empezando a producirse un cambio generacional, Cecilio defiende que se impone una renovación bastante grande dentro del mundo cooperativo, en el cual los agricultores deben pasar a tener una mentalidad empresarial para que “tomen conciencia de que si en nuestra comarca la mitad de las cooperativas están condenadas a desaparecer y la otra mitad no van a poder hacer inversiones porque no van a poder amortizarlas, la única solución pasa por hacer un proyecto de gran envergadura mediante la fusión de las cooperativas de La Manchuela, de manera que se centralice la producción de vino”, propone el Presidente.
Para Cecilio González, un gran problema al que se enfrenta ahora la Denominación de Origen es la demora que existe para conseguir la certificación de los vinos.
En la actualidad, se está cambiado el sistema y, en lugar de realizarse las certificaciones desde las propias Denominaciones de Origen, se está centralizando el proceso gradualmente desde el Instituto de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha (IVICAM), de manera que las primeras Denominaciones de Origen que están consiguiendo las certificaciones mediante este nuevo procedimiento son las últimas que se han incorporado, es decir, Manchuela, Uclés y Ribera del Júcar.
En palabras de Cecilio González, “lo único que pretendemos es estar en igualdad de condiciones respecto a las demás Denominaciones de Origen, puesto que conseguir las certificaciones a través del IVICAM supone una complejidad que aumenta bastante el tiempo que transcurre desde que se toma la muestra de una bodega hasta que llega la etiqueta de la Denominación de Origen a esa bodega que la ha solicitado”, expone, para añadir que, además, con este nuevo procedimiento ya no se evalúa el vino de uno a diez, sino que simplemente adquiere la calificación de acto o no acto, con lo cual no se sabe qué valoración real tiene un vino.
Por todas estas razones, Cecilio cree que La Manchuela se está viendo perjudicada respecto a otras Denominaciones de Origen.
Dada la difícil situación por la que atraviesa el mercado del vino, cada una de las bodegas y cooperativas de la comarca han empezado a incorporar a sus empresas gerentes y comerciales para realizar proyectos de comercialización y promoción.
No obstante, están empezando a tomar conciencia que, tratándose de pequeñas empresas, va a ser más beneficioso para todos potenciar la comercialización a través de la Denominación de Origen.
En opinión de Cecilio, “el mayor problema al que se enfrentan estas pequeñas empresas es la complejidad de los mercados internacionales, a los que no se puede ir con unos presupuestos irrisorios. Por ello, agrupada la comarca bajo nuestra Denominación de Origen y con la ayuda de los organismos creados para prestar ayuda a la comerialización internacional, como es el caso del Instituto de Promoción Exterior (IPEX), sí podremos competir en los mercados internacionales, puesto que la calidad la tenemos, igual o mejor que otras Denominaciones de Origen”, subraya, mostrando su convencimiento de que los vinos de la Denominación de Origen “Manchuela” van a conseguir situarse en un buen lugar en los mercados internacionales.
Ante la dispersión por la proliferación de tantas Denominaciones de Origen, tanto a nivel nacional como regional, Cecilio González opina que aunque es positivo que a nivel internacional se identifiquen todos los vinos españoles por el nombre de nuestro país o los vinos regionales con el nombre de nuestra Comunidad Autónoma, también es imprescindible que cada Denominación de Origen se distinga por sus peculiaridades propias.
Ante un futuro poco esperanzador, diversas zonas de la comarca de La Manchuela han unido sus fuerzas con el objetivo prioritario de promocionar los diversos vinos de la Denominación de Origen de manera conjunta mediante la realización de diversos proyectos.
Se ha creado la Asociación Entre Vinos de La Manchuela, en la que paticipan de momento seis cooperativas de la D.O., y el 20 de febrero se realizará la presentación de los vinos de la Denominación de Origen, con la presencia de la consejera de Agricultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez.
También está previsto, en colaboración con las Asociaciones de Hostelería y Turismo, tanto de Cuenca como de Albacete, realizar actividades en diversas ferias, por ejemplo en la Feria de la Tapa que se celebra en el parque San Julián de Cuenca.
Además, existen varios proyectos a largo plazo como es la creación de una nueva sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Manchuela”, así como ampliar el número de hectáreas amparadas por la D.O., “de las 4.000 hectáreas que tenemos ahora mismo creemos que en cuatro años podemos llegar a cerca de 20.000”, calcula Cecilio.
Por otra parte, ya ha sido solicitado la institucionalización del Premio Bobal con categoría de premio regional, una propuesta que, en caso de ser admitida, al precisar formalidades técnicas y administrativas no estaría habilitada hasta 2009.
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Grupo de Comunicación La Cerca
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