Lucía Izquierdo se casó muy joven con el hijo de Miguel Hernández, (Manuel Miguel Hernández, ya también desaparecido). ¿Hasta qué punto para ella (y para sus dos hijos, nietos del poeta) termina siendo ‘normal’ ser la familia, el legado más directo que existe, de una figura tan tremenda como la de Miguel Hernández? ¿Es posible acostumbrarse alguna vez a algo así de trascendente…?

Lucía nos cuenta que prácticamente ha crecido con el legado de Miguel Hernández rodeándola: “Cuando me casé no tenía aún los 18 años -recuerda-; día a día estás viendo poemas, libros, escuchando discos con poemas de Miguel (cantados por Serrat y por tantos y tantos autores…), de modo que te acostumbras a eso”.

Asegura que “la poesía de Miguel te lleva a la reflexión, a pensar muchas cosas, a aprender”, por lo que asegura que esa ‘forma de vida’ no ha sido difícil para su familia, sino todo lo contrario porque “Miguel es tan accesible y tan entrañable… que para nosotros ha sido un honor y un orgullo estar con su espíritu constantemente; y para mis hijos… lo mismo: ellos han crecido con la poesía en casa, viendo a muchas personas que venían a casa a visitarnos y a conocernos… de modo que para nosotros ha sido algo ‘normal’…”.

“La poesía de Miguel Hernández es él mismo”

Miguel Hernández tuvo un don (y lo fue, en sí mismo), que le valió ser considerado por méritos propios ‘poeta del pueblo’. Tuvo una capacidad innata de regalarnos una poesía única y genuinamente espontánea que nadie más supo alcanzar de esa forma.

Lucía lo resume en un concepto: “Era un hombre… ¡tan humano! -dice-; ¡tan entrañable, tan cariñoso, tan verdadero…! Escribir como él escribía es muy difícil, yo creo que nadie ha llegado a alcanzar esa categoría que tiene Miguel, ‘Poeta del pueblo’; y lo fue por lo humano, por sus tantos y tantos valores; en su poesía se refleja su personalidad, su forma de sentir, de ser… la poesía de Miguel Hernández es él mismo”.

“En casa de Josefina era raro el día que no había alguien, venía mucha gente a visitarla de toda España y del extranjero (sobre todo de Argentina, de México, de Venezuela…)”

Nos adentramos en los recuerdos de Lucía sobre cómo rememora que se hablaba de Miguel Hernández en casa, de boca de su mujer (), de su hijo (Manuel Miguel Hernández); sobre esa vida ‘a la sombra’ de un personaje tan inmenso como ése pero, además, siendo parte de él.

“Yo en aquel tiempo viví mucho con Josefina; cuando luego falleció mi marido, volvimos otra vez a juntarnos para no quedarnos ‘solas’ (aunque yo tenía mis dos niños muy pequeñitos); y en casa de Josefina era raro el día que no había alguien, venía mucha gente a visitarla de toda España y del extranjero (sobre todo de Argentina, de México, de Venezuela…); hablaban, contaban, y era un placer y un disfrute estar allí sentada con estas personas y con Josefina al lado relatando y contando cosas de su marido, de la Guerra, de la República, de la cárcel… Tantas y tantas anécdotas”, explica.

Lucía recuerda que era “estremecedor” escuchar todas aquellas cosas y, al mismo tiempo, “muy emotivo”. Afirma que eso la ha enriquecido mucho como persona y la ha ayudado “a poder entender mejor aún la poesía de Miguel a través de Josefina”.

La procedencia de “una nana bellísima”

Conversamos sobre uno de los escritos más famosos de Miguel Hernández, esas sublimes ‘Nanas de la Cebolla’ que el poeta escribió a su hijo, quien acabó siendo esposo de Lucía. “Esa nana es bellísima, es una de las mejores nanas que se han escrito; y yo sabía muy bien (por Josefina) la procedencia”.

Nos relata las condiciones que llevaron a Miguel a escribir esa nana: “Josefina se quedó sin padres y con cuatro hermanos muy pequeñitos (por cierto, una hermana de Josefina tenía sólo tres añitos más que su hijo y la tuvo que sacar adelante y criarla ella…); pasaron muchísima necesidad, mucha hambre, y Josefina cuando le escribía a Miguel a la cárcel le comentaba… (sin querer decirle mucho para que él no sufriera tanto, porque ya bastante estaba pasando); ella le dijo en una carta que no sabía cómo el nene se criaba tan gordo y tan hermoso con el hambre que estaba pasando, que solamente tenía cebollas hervidas… De esa carta y de ésas explicaciones que Josefina le da a Miguel, viene que Miguel Hernández le hace esa ‘Nana de la Cebolla’ a mi marido…”.

Lucía nos cuenta que “es muy estremecedora”, sobre todo porque conoce la historia que hay tras esa nana, y algo así “emociona”.

El poeta que más veces se ha hecho canción

Son muchos los gestos de diferentes artistas (por ejemplo, de la música) que han querido rendir tributo a lo que significó la figura de Miguel Hernández en muchos ámbitos de la vida y reconocérselo a través de su arte (en estos casos, en forma de canciones, por ejemplo, de o de Manuel Genera que dedicaron trabajos completos al poeta…).

De algunos de esos gestos que también a través de la música mantienen ‘vivo’ al poeta, nos habla Lucía Izquierdo.

“Miguel Hernández es el poeta más musicado que hay, así lo confirman los estudios; el poeta al que más se le ha cantado ha sido Miguel Hernández”, explica. De entre esas ‘joyas sonoras’ Lucía habla de “, que canta ‘Para la Libertad’ (en una versión que hizo nueva y que es preciosa, extraordinaria); de aquellos tiempos recuerdo también a cantando ‘Tristes Guerras’ (preciosa, la cantaba de maravilla), y Dylan también musicó algún poema de Miguel (también ‘Tristes Guerras’ la cantó él)… hay muchos cantautores que me han emocionado muchísimo, y que son muy buenos; por ejemplo, también , Carmen Linares, Camarón (que en su día también musicó y cantó ‘El pez más viejo del río’); (que también ha cantado la ‘Nana de la Cebolla’)… Hay muchísimos, muchísimos” dice sintiendo por ello mucho orgullo.

“Coges cualquier poema de Miguel (‘El Niño Yuntero’, ‘Andaluces de Jaén’, ‘Las Manos’, ‘Las Cárceles’…) y te transporta a todo lo que está sucediendo en estos momentos”

Al preguntarle a Lucía si considera que, en general, conocemos suficientemente bien la figura de Miguel Hernández o si, por el contrario, percibe que no han terminado de trascender aspectos del ‘hombre’ y del ‘poeta’ que serían esenciales para reconocerle justamente, ella considera que “todavía hay que acercar un poquito más a las aulas la figura de Miguel, hay que insistir un poquito más…”.

Lucía está “segurísima” de que “toda aquella persona que se acerca a un libro de Miguel y lee un poema suyo… ya le es fiel para siempre, ya no se desprende de Miguel: Miguel arrolla, Miguel arrastra muchísimo; pero sí que es cierto que hace falta que en los colegios se haga más hincapié en la obra de Miguel y, sobre todo, en sus valores humanos porque es un ejemplo a seguir”.

Pone muy en valor también que “es un poeta, ‘de ahora mismo’, muy actual; coges cualquier poema de Miguel (‘El Niño Yuntero’, ‘Andaluces de Jaén’, ‘Las Manos’, ‘Las Cárceles’…) y te transporta a todo lo que está sucediendo en estos momentos: tanto sufrimiento de tantas personas de un lado para otro, sin rumbo, sin norte; refugiados a los que no se quiere acoger y tantas tragedias como estamos viviendo… están en la poesía de Miguel Hernández”.

Recuerda que “él tiene un libro que se llama ‘El hombre acecha al hombre’, y es lo que está sucediendo… Miguel Hernández es muy necesario”.

“Si hubiera vivido estos tiempos, Miguel estaría montando en cólera, preguntando si para llegar a donde estamos ha servido todo lo que se ha vivido…”

Qué habría de un genio así si hubiera sido poeta de estos días (en los que las cosas, como Lucía apuntaba, no han cambiado mucho en el fondo pero existe algo que a él le fue negado: libertad).

“Yo pienso que, con la sensibilidad que tenía, lo comprometido que estaba con el pueblo y con las personas que sufrían, con el hambre, con la desigualdad… Miguel estaría montando en cólera, preguntando si para llegar a donde estamos ha servido todo lo que se ha vivido (con tantos muertos en las cunetas y en fosas y tantas historias y tanto malo…), yo creo que Miguel se volvería loco, no lo entendería, diría que no hemos aprendido nada y se preguntaría qué ha pasado para llegar a donde estamos”, afirma.

“Los muertos que hay en cunetas y en todos estos sitios (que es una vergüenza) los hacemos nuestros, son de la familia de Miguel Hernández también”

Le planteamos a Lucía si quizá este 75 aniversario del fallecimiento de Miguel Hernández puede ser una ocasión maravillosa para reivindicar que hemos de rescatar esa memoria que a tantos parece que sigue asustando.

“Yo creo que sí, porque Miguel es otra víctima más, una víctima tremenda porque le dejan morir en la cárcel en un asesinato de los más crueles que uno se puede imaginar: le dejaron morir con 31 años cuando se le podía haber curado (porque tenía cura su enfermedad) y no quisieron; fue otro crimen como tantos que hay y que estamos a la espera de que se solucionen para que de una vez por todas se les den a los familiares los restos de todas las personas que hay en cunetas y en fosas; nosotros, como familia de Miguel, también queremos que sea así porque los muertos que hay en cunetas y en todos estos sitios (que es una vergüenza) los hacemos nuestros, son de la familia de Miguel Hernández también”.

Afirma que ellos lo que quisieran es “que hubiera la sensibilidad (ya de una vez) de acabar ya con todo esto”.

Trabajar con el deseo de que “Miguel sea cada día más conocido”

Con el objetivo de seguir siendo altavoz del legado inmenso de Miguel Hernández, Lucía nos cuenta que tanto ella como sus hijos van a seguir con lo que han estado haciendo en todos estos años: “Estaremos animando y diciendo a la gente que lea a Miguel, que se acerque a su obra y a su personalidad, que vea los valores que tiene… Nosotros haremos todo lo que esté en nuestra mano, yendo a todos los sitios a los que podamos ir cuando el trabajo nos lo permite, y apoyando (porque también hay centros e instituciones que hacen cosas sobre Miguel y que nos llaman y cuentan con nosotros)”, afirma.

Todo con el noble y justo afán de que “Miguel sea cada día más conocido y que cada año sea un 75 aniversario, un centenario… que no se acabe aquí”.

Si lo desean, les invitamos a escuchar al completo esta entrevista telefónica con Lucía Izquierdo (nuera de Miguel Hernández) con motivo del LXXV aniversario del fallecimiento del poeta. Pueden hacerlo mediante el archivo de audio que acompaña a esta versión por escrito de la misma.