Mª José comienza señalando que, en general, los ciudadanos “somos conscientes del peligro que entraña fumar”, pero reconoce que “es verdad que el tabaco mata lentamente, no se ven esos efectos nocivos de manera inmediata, con lo cual la sensación que existe de ese riesgo es menor… cuesta asimilar que mata y que, al final, el 65% de las muertes en Europa dependen del tabaco”.

Aumento del número de mujeres fumadoras y disminución de la media edad entre quienes se deciden a dejarlo

La psicóloga de la AECC de Albacete nos explica que se ha notado un cambio en el perfil del fumador en los últimos años; recordando que “ahora mismo un 33% de la población española es fumadora (dos puntos por debajo que en 2009)”, señala que “ahora se ha notado que la gente quiere dejarlo antes; hace unos años quienes daban el paso de tratarlo de dejar eran personas más mayores (por prescripción médica o demás…) pero, ahora, nos encontramos con que la media de quienes acuden a dejar de fumar está en torno a 48-49 años, de modo que es antes cuando nos concienciamos de que tenemos que abandonar ese hábito”.

También pone de relieve que “ahora la mujer es muchísimo más fumadora que lo era antes, de hecho, hay como una ‘epidemia’ de mujeres que ahora tratan de dejarlo y de cuidarse; en nuestros cursos, por ejemplo, hay una ‘goleada’ absoluta porque hablamos de un 66% por de mujeres frente a un 34% de hombres”.

Desde la AECC ofrecen estrategias para trabajar tanto la dependencia física como la psicológica de quienes acuden a sus cursos para dejar de fumar

Desde la Asociación, para ayudar a estas personas que piden apoyo para dejar de fumar, les inculcan desde el primer momento “motivación al cambio porque es fundamental para abandonar el tabaco, la persona tiene que ser consciente de que necesita cuidarse y dejar de fumar”.

Explica que “hay que trabajar mucho la dependencia física (que es la primera que se elimina) y también la dependencia psicológica (que es la que se mantiene durante mucho tiempo), y hay que seguir estrategias para llevar las dos”.

Mª José señala que “son muchos factores los que hacen que tu hábito se mantenga: en parte, es mucho una cuestión de costumbre, de actos automáticos realizados durante mucho tiempo que están ahí, en nuestra cabeza y que podemos tener asociados al café, a después de comer, a cuando me pongo nervioso… Se utiliza cuando estamos estresados, como premio, cuando estamos aburridos, incluso nos lleva a tener dependencia gestual, porque el simple hecho de coger ese cigarro es algo que luego echan mucho en falta… Y abordar todo eso es fundamental para poder llevar a cabo una deshabituación porque hay que tomarlo como una carrera de fondo en la que después es fundamental la constancia, no pensar que dominamos el tabaco porque el tabaco es una droga muy potente y si yo no me digo ‘ni uno más’, siempre somos proclives a una recaída”.

Ilusión y miedo, las sensaciones que predominan entre quienes dan el paso de pedir ayuda para dejar de fumar

Nos comenta que el primer día de cada uno de esos cursos de deshabituación tabáquica que ofrece la AECC y que la propia Mª José imparte, se encuentra tanto con gente muy motivada como con otros que llegan un poco expectantes y también con esos que piensan que allí encontrarán ‘una varita mágica’ que les hará dejar de fumar…

“Me encuentro allí en ellos, por una parte, con su ilusión ante algo pero también con su miedo porque es como su fueran a lanzarse en parapente y se les juntan esas ganas como, una vez se ven al borde del precipicio, ese pensar ‘¿cómo se me ha ocurrido…?’ -sonríe-; en esto pasa lo mismo, piensan ‘quiero dejar de fumar’ pero, al mismo tiempo, sienten miedo a que se les vaya cortando tabaco o se les vayan marcando retos…”.

Hay personas que llegan a esos cursos 100% convencidas de que quieren dejar de fumar y eso es llevar un apoyo importante para lograrlo; pero otros no se lo creen tanto de inicio… Mª José nos dice que “si no vas convencido, puedes ir convenciéndote durante el proceso, pero es fundamental que en algún momento se haga ese ‘click’ de decir ‘no, ya está, fuera’… sobre todo es muy importante el trabajo diario, yo siempre les digo que aunque no consigan una semana el esfuerzo de las pautas que se les hayan puesto en el curso, es fundamental que no dejen de acudir porque una semana tú puedes estar muy mal y haberlo pasado fatal y no conseguir llegar al objetivo que habíamos planteado, y a la semana siguiente puedes pegar el tirón, de modo que es fundamental la constancia”.

Las etapas a seguir en los cursos de deshabituación tabáquica que ofrece la AECC

Esos cursos de deshabituación tabáquica se plantean durante seis semanas con una sesión en cada una de ellas: “Lo que planteamos es, primero, una motivación al cambio y lograr que estudien mucho cuáles son sus hábitos con el tabaco para poder atacarlos; una vez que tenemos eso, ya empezamos con una reducción paulatina del consumo para que nuestro cuerpo se habitúe a una cantidad menor de nicotina y, al mismo tiempo, vamos introduciendo una serie de estrategias”.

Mª José siempre dice a quienes están en ese proceso que “hay que cortar los vínculos, los eslabones que hemos ido creando (por ejemplo, café-tabaco, comida-tabaco…), eso lo tenemos que ir cortando e ir metiendo conductas alternativas porque, al final, es una cuestión de costumbre”.

Existen casos de personas muy fumadoras que, de la noche a la mañana (nunca mejor dicho) pasan de fumar grandes cantidades de cigarrillos a no probar ni uno más en su vida (en el menor de los casos, claro está) y de manera drástica. Mª José asegura que es posible, si bien explica que “es cierto que los estudios indican que es mucho más sencillo hacerlo con apoyo de un grupo (las terapias grupales son mucho más exitosas que tratarlo de manera individual) porque hace que tengas una ayuda y como ‘un examen’ semanal (lo que hace que haya más éxito); además, lo que ocurre cuando uno lo deja de manera drástica es que su cuerpo está acostumbrado a un nivel de nicotina alto y de repente lo deja a cero, haciendo que el síndrome de abstinencia sea mucho mayor y tampoco le da tiempo a introducir una serie de estrategias para ir cortando… al hacerlo con reducción paulatina del consumo se tabaco mucho mejor la dependencia psicológica”.

“Para evitar recaer, sobre todo, no debemos confiarnos nunca; hay que tener claro que nosotros somos ‘drogodependientes’ y que igual que un alcohólico no puede volver a oler el alcohol, me engaño si digo que por un cigarro no pasa nada…”

Reconoce que una vez que concluyen esas seis sesiones, la actitud de quienes han pasado por ellas cambia muchísimo con respecto al tabaco: “Cambia de manera fundamental, sobre todo, el empoderamiento que le dan al tabaco; pasan de decir ‘es que no puedo vivir sin tabaco’, ‘el tabaco me calma y pienso mucho mejor con él’ a, de repente, perciben que nada de eso es así, que han metido en su vida el tabaco y que igual que lo metieron pueden decidir dejarlo (y muchos se arrepienten de no haber tratado de dejarlo antes””.

Para evitar recaer, Mª José afirma que lo fundamental es “sobre todo, no confiarnos nunca, tener claro que nosotros somos ‘drogodependientes’ y que igual que un alcohólico no puede volver a oler el alcohol, me engaño si digo que por un cigarro no pasa nada… por un cigarro no pasa nada hasta cierto punto, porque mi cuerpo en el momento en el que huele otra vez la nicotina empieza otra vez a pedirme…y al final, la gente que recae vuelve otra vez al mismo consumo o incluso mayor”.

Las mejorías físicas de quienes dan el paso de dejar de fumar son muchas y llegan enseguida

Una de las cosas más positivas con las que, de partida, se encuentran quienes acuden a estos cursos de deshabituación tabáquica es con la información sobre los beneficios que muy pronto van a comenzar a notar en su cuerpo conforme se vayan ‘esfumando de fumar’… “La mayoría de la gente que nos llega a la Asociación lleva muchísimos años como fumadores (veintitantos, treinta y tantos…) y creen que después de todo ese tiempo han dañado tanto su cuerpo que no se pueden reparar esos daños, pero enseguida se notan: a las ocho horas de dejar de fumar, tu nivel de oxígeno es el mismo que el de una persona no fumadora, y ya sólo eso, oxigenación en nuestros órganos y en nuestro cuerpo, ya es fundamental; además, se recuperan muy pronto los sentidos del gusto, del olfato, la sensación de poder respirar mejor”.

Explica también que “el tabaco eleva también la tensión arterial, de modo que los fumadores tienen su tensión en constante cambio cada vez que se encienden un cigarrillo… pues, a los veinte minutos de dejar de fumar, la tensión se regula, y eso tiene muchos beneficios”.

Además, está el hecho de que cada vez somos más conscientes de lo importante que es para nuestro entorno más cercano que dejemos de fumar: “Vienen muchas personas que nos dicen que no quieren que sus hijos vean eso, que cojan esa educación y ese hábito y que cómo les van a decir que no fumen si les están viendo fumar a ellos en casa… sí que creo que cada vez somos más conscientes de que no se ve ‘tan bien’ como antes el hecho de ser fumador; socialmente, los fumadores tienen cada vez también mayor sensación de estar como un poco más en minoría y en getto, se restringe más dónde fumar y la gente a la que le molesta el humo lo dice claramente… ahora esas cosas también influyen y hacen que no esté ya tan aceptado el ser fumador”.

Actividades en torno al Día Mundial sin Tabaco, si bien la labor frente a ‘los malos humos’ se mantiene en la AECC todo el año

En torno a la celebración del Día Mundial sin Tabaco del 31 de mayo (que, en el caso de Castilla-La Mancha, coincide con el Día de la Región), desde la AECC ponen en marcha diferentes iniciativas con las que seguir concienciando a la sociedad (especialmente, a la fumadora) de la importancia de dejar este hábito.

De cara a esa conmemoración, Mª José nos cuenta que “todas las Juntas Locales de la Asociación en la provincia realizamos mesas informativas en la calle; hacemos cosimetrías para que la gente fumadora vea ese monóxido de carbono que tiene en su organismo (y hacerles así un poco sensibles a esa situación) también realizamos charlas informativas de médicos en diferentes municipios (en , en Tobarra) para tratar de concienciar”.

No obstante, pone en valor que “realmente, este tipo de campañas las desarrollamos durante todo el año porque, por ejemplo, los cursos de deshabituación se hacen todo el año en todas las Juntas Locales que lo solicitan; y también en colegios e institutos realizamos una labor de concienciación continua a lo largo de todo el curso porque ahí es donde tenemos que empezar a trabajar”, incide, no sin antes invitar a todo aquel que esté interesado en dejar de fumar, a pedir ayuda a la AECC y participar en uno de estos cursos de deshabituación tabáquica, acudiendo a informarse sobre ellos a la sede albaceteña (C/Albarderos, 1) o a través del teléfono 967 50 81 57.

Como su gran mensaje final, uno fundamental en torno al problema del tabaco: “Necesitamos salir de esa dependencia y quitárnosla de en medio porque, al final, nuestro cuerpo es nuestro templo y tenemos que cuidarlo lo mejor posible”, concluye.

Si lo desean, pueden visionar al completo esta breve e interesante charla con Mª José Fernández, psicóloga de la AECC en Albacete (que imparte los cursos de deshabituación tabáquica), con motivo de la próxima celebración de un nuevo Día Mundial sin Tabaco. Pueden hacerlo mediante el vídeo que acompaña a este texto.