A dos meses vista de una nueva cita con FENAVIN, su director (Manuel Juliá) nos explica que la Feria Nacional del Vino “lleva preparada tiempo en un porcentaje bastante importante, sobre todo en lo relacionado con la estructura básica de la feria (definición de expositores, espacio, pabellones, etc.)”.

El 31 de noviembre se cerraba el plazo de solicitud de participación, y ya se ha comunicado a las bodegas que no pueden asistir que se quedan en reserva: unas 411 (que serían más porque Manuel nos explica que algunas de éstas son varias agrupadas).

Lo que queda por definir de cara al próximo FENAVIN es lo que tiene más que ver con las actividades que enmarcará (algo que, en cualquier caso, también se pretende tener completamente cerrado “a mediados de este mes de marzo”, cuando Juliá asegura que “FENAVIN estará cerrada en su totalidad”.

“FENAVIN es una feria muy estructurada, muy profesional, y la novedad fundamental está tanto en la presentación de vinos como en la mejora de los instrumentos de negocio que tiene la feria”

El director de la Feria Nacional del Vino nos habla de “muchas novedades” de cara a la cita que arranca el 9 de mayo. “Como feria profesional basada exclusivamente en el negocio, FENAVIN tiene una parte interior sobre las propias novedades que protagonizan las bodegas (en lo que respecta a presentación de nuevos vinos, nuevas marcas, nuevos diseños, etc.)”, introduce Juliá.

También nos detalla que “este año, como novedad desde FENAVIN, se va a colaborar en la realización de un programa llamado ‘La cultura del vino’ en el que habrá actividades por diversos pueblos de la provincia (catas, monólogos en clave de humor, etc.)”.

Igualmente advierte que en la Feria habrá novedades “en cuanto a crecimiento y tratamiento de vino ecológicos, o en cuanto al aumento de compradores internacionales”. Manuel Juliá pone en valor, en síntesis, que “FENAVIN es una feria muy estructurada, muy profesional, y la novedad fundamental está tanto en la presentación de vinos como en la mejora de los instrumentos de negocio que tiene la feria”.

“Si no hubiera habido FENAVIN, pienso que un porcentaje importante de bodegas que han accedido a multitud de mercados internacionales y que los buenos datos que existen sobre el vino… habrían sido muy difíciles”

Al preguntarle sobre cuál diría él que ha sido el papel de FENAVIN como instrumento para el impulso del negocio del sector vinícola nacional e internacional desde su primera edición (en 2001), el director de la Feria Nacional del Vino subraya (en lo que respecta al ámbito nacional) que “en un momento de crisis económica FENAVIN ha tenido una enorme capacidad de captación de compradores internacionales, facilitando muchísimo a las bodegas que han venido de media en las anteriores ediciones (rozando las 1.000) y que han podido trabajar en FENAVIN una actuación de internacionalización de su producto que, en otras circunstancias, les habría sido muy complicado y costoso desarrollar”.

Haber sabido dinamizar el mercado entre la oferta nacional y la demanda internacional “ha hecho posible que en plena crisis, el sector del vino haya sido el único importante del PIB que mantenía beneficios” tal y como destaca Juliá; además, “los datos de crecimiento en exportación son realmente excelentes”. Como ejemplo, destaca que desde Alemania han podido venir a FENAVIN (desde su primera edición) “más de 4.000 compradores internacionales que, de no haber venido a FENAVIN, no habrían conocido nuestras bodegas”.

Afirma que la feria “ha tenido una gran importancia para Castilla-La Mancha (y para Ciudad Real en especial)”; sin ir más lejos, en el caso de los datos de exportación en dicha provincia, Manuel Juliá explica cómo han pasado de los 90 millones de euros de aquel 2001 a los más de 500 millones de euros actuales; además, añade el “crecimiento de imagen espectacular” para los vinos de Ciudad Real (así como de nuestras Denominaciones de Origen y, en general, los elaborados en Castilla-La Mancha) el hecho de que esta feria de referencia se celebre en nuestro territorio, (una situación similar a la que explica que VINEXPO otorga a ).

Asegura que todo esto “ha sido muy importante, sobre todo relacionado con el déficit comercial que esta región nuestra (por nuestra enorme producción, por el porcentaje tan bajo de vino que se embotella y por el perjuicio histórico de vino que haya podido haber), para mejorar nuestra imagen y la comprensión de nuestros vinos hacia grandes compradores extranjeros”.

Además de “la dinamización del mercado interno que significa”, suma lo importante que es “el hecho de tener a las mejores bodegas más expertas (en comercialización de sus vinos, en marketing, etc.) ‘en casa’, también ha empujado y ha favorecido el hecho de que las propias bodegas y cooperativas de Ciudad Real y de Castilla-La Mancha hayan mejorado su cualificación, ‘obligadas’ a perfeccionarse para poder competir con ellas; si no hubiera habido FENAVIN, pienso que un porcentaje importante de bodegas que han accedido a multitud de mercados internacionales y que los buenos datos que existen sobre el vino… habrían sido muy difíciles”, reitera.

Y es que, el hecho de que esta feria se haga aquí ha hecho posible “que muchas bodegas han podido vender a Rusia o a India, o a Estados Unidos sin tener que moverse ‘de casa’, y eso es también muy importante”.

Desde el punto de vista económico en un sector tan estratégico como es el del vino para Castilla-La Mancha (influye de manera directa o indirecta en un porcentaje importante de nuestro Producto Interior Bruto), Manuel Juliá considera que “el haber generado en nuestra el evento comercial (no ‘festivo’ ni ‘verbenero’) más importante del vino, ha tenido un importantísimo beneficio (que se ha traducido en creación de empleo, en mejora tecnológica, en mejora comercial, en mejora de marca y en mejora de la imagen hacia el exterior de nosotros)”.

Hacia el mercado nacional, no olvida que también en éste nuestros vinos tenían una escasa penetración, y explica que “el hecho de que también todos los distribuidores nacionales a la hora de hacer sus portafolios y visitar bodegas (e partir de las herramientas que pone FENAVIN a su disposición en tres días) también ha beneficiado a nuestra imagen y demanda”.

“Si de verdad se quiere hacer algo que tenga claramente un beneficio positivo en un sector económico, hay que hacerlo de una manera muy profesional, basándose fundamentalmente en los elementos de negocio y cuidando la marca que ha sabido ganarse FENAVIN”

Precisamente ahí ha podido estar ‘el secreto del éxito’ de FENAVIN durante estos años: en profesionalizarse en el objetivo fundamental de la creación de oportunidades verdaderas de negocio para los participantes. Sobre ello, su director es claro al afirmar que “no habría tenido sentido de otro modo (salvo que hubiéramos querido pasar un buen día y ya está…)”.

Cree firmemente en que “si de verdad se quiere hacer algo que tenga claramente un beneficio positivo en un sector económico (que es algo muy serio porque es de lo que de manera directa o indirecta vive mucha gente), hay que hacerlo de una manera muy profesional, basándose fundamentalmente en los elementos de negocio y cuidando la marca que ha sabido ganarse FENAVIN”.

De ahí que considere que “esta clave de negocio que ha tenido FENAVIN desde el principio con el objetivo de dinamizar la demanda, ha sido importante para lo que ha ocurrido”.

Dicho esto, señala que no quiere decir con esto que no sea importante también otra faceta más ligada a la difusión de la llamada ‘cultura del vino’ (también, dice, “fundamental, pero en otro sentido”), si bien este año FENAVIN hará un guiño como apuntaba a ese fin porque “también concienciar a la población, a nuestra gente, de que somos zona vinícola (y, por lo tanto, tenemos que tener ‘cultura del vino’) es importante, pero ya no es tan estratégico como la cuestión comercial”.

Reitera en este sentido que “lo importante es que crezca el PIB y, una vez que crezca el PIB, ya se verá cómo se distribuye (si se distribuye más en empleo, más en una cosa o más en otra…) pero, si no crece el PIB… no hay nada que distribuir; FENAVIN genera la posibilidad de que el PIB crezca, de que haya ingresos de valor añadido muchísimo mayores en nuestras empresas, y eso es un gran beneficio y es la clave…”.

¿2.500 millones de euros de facturación anual en el sector del vino regional? “Me parece que es un objetivo viable, completamente viable… si se hacen bien las cosas”

Al hilo de esto, y sobre el reto que el propio consejero de Agricultura, y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha () marcó para el futuro del sector en materia de facturación (2.500 millones de euros al año, apuntó, partiendo de los aproximadamente 1.000 que se facturan actualmente), Juliá no es de los que ‘se echan las manos a la cabeza’ ante un reto como ése.

“Me parece que es un objetivo viable, completamente viable… si se hacen bien las cosas -afirma-; otra cosa es que sea fácil… fácil no es, pero imposible tampoco”. Explica que “si nosotros estudiamos una relación entre nuestra producción y nuestra creación de valor añadido, nos damos cuenta que en lo segundo (si nos comparamos con Cataluña, o con , o con cualquier otra provincia) estamos todavía muy bajos, es decir, que realmente tenemos un camino terrible que recorrer en este tema (embotellando más, generando marcas de mayor calidad, etc.)”.

Asegura que todo esto “supondría un beneficio espectacular para nuestra región puesto que nuestra renta per cápita crecería y se pondría entre las primeras de España; es un sueño posible si se hacen bien las cosas (y para esto es vital no perder de vista lo fundamental y dedicarse a lo accesorio)”.

Como ‘fundamental’ entiende cuestiones como “seguir perfeccionando los sistemas de producción de nuestras bodegas; seguir mejorando la imagen que tienen nuestras bodegas; seguir apoyando FENAVIN como el evento comercial que marca el camino para los vinos de Castilla-La Mancha; seguir la senda de aumentar la industria de los vinos (y también los vinos de Pago como ha ocurrido con los ‘Vinos de la Tierra…’); hay un inmenso mercado ahí fuera que puede recoger ese vino que nosotros no embotellamos, de modo que lo que tenemos que hacer (aparte de vender ese vino) es embotellar cada vez más, generar más valor añadido porque podemos hacerlo, porque la relación calidad-precio de nuestro vino nos favorece… y se puede llegar ahí”.

Recuerda que “el valor añadido se genera fundamentalmente no vendiendo más barato de lo que cuesta, sino vendiendo cada vez más caro de lo que cuesta, y eso se hace porque el concepto de la demanda del producto es cada vez mayor y la gente acepta pagar ese precio (ahí intervienen la fama de nuestros vinos, la imagen… hay muchos componentes); y en esto FENAVIN es un núcleo fundamental y básico porque vienen aquí más de 1.500 o 2.00 compradores de todo el mundo, y todo el sector del vino está aquí, en Castilla-La Mancha, y esto es bastante importante y beneficioso; yo creo que se puede conseguir si se hacen las cosas bien, si se tiene claro qué es lo estratégico y qué lo coyuntural y no dejar de apoyar FENAVIN ni aquello que se ha hecho bien desde el principio”, concluye.

Si lo desean, pueden escuchar al completo esta entrevista telefónica con el periodista y escritor Manuel Juliá, director de la Feria Nacional del Vino (FENAVIN) a través del archivo de audio que acompaña a esta versión por escrito de la misma.