Puede que la de don haya sido una de las mejores ‘adopciones’ que Albacete, y los albaceteños y albaceteñas, hayan podido hacer a lo largo del tiempo. Y es que la trayectoria de este murciano nacido en Cehegín (que, con tan sólo 18 años llegó a nuestra ciudad para quedarse y hacerla suya) es, ante todo y sobre todo, ejemplar.

Una trayectoria que hizo que el pasado 13 de abril, cuando se reunía el Jurado de los X Premios Solidarios que organiza La Cerca para seleccionar a los galardonados de tan especial edición, su nombre saliese rápidamente a la mesa como candidato y, por unanimidad, se aceptase la decisión de concederle uno de esos Premios. Una propuesta que nacía del actual concejal de Hacienda y Personal del Ayuntamiento de Albacete, Alberto Reina que, junto a Rafael López Cabezuelo, explicaban entonces los motivos (más que sobrados) para otorgarle uno de estos galardones a don Miguel.

“Miguel Muñoz es, como diría Machado, ‘un hombre bueno’ en el mejor sentido de la palabra; es un ejemplo y un modelo de lo que todos querríamos ser en este mundo; ha trabajado en muchas facetas: ha sido concejal en el Ayuntamiento (dicen que ha sido el mejor concejal de Hacienda que hemos tenido); ha sido presidente de la Hermandad de Donantes de Sangre, ha sido presidente de Asprona, presidente de una gestora que se hizo en la UGT en 1979, y ha sido un hombre conciliador en todos los sentidos, un hombre siempre dispuesto a dar su vida (como la ha dado) por los demás”, indicaba Rafael López Cabezuelo ese día sobre nuestro protagonista de hoy .

Y el propio Alberto Reina, también se refería a él, así: “La propuesta, efectivamente, la he hecho yo; creo que es de justicia porque Miguel Muñoz es un gran hombre; yo tenía 18 años cuando lo conocí y era presidente de la Hermandad de Donantes de Sangre; luego fue presidente de Asprona y no he visto a nadie que la defendiese como lo hizo Miguel porque decía que ‘Asprona estaba por encima de todo el mundo’; fue concejal de Hacienda a tiempo parcial, y algo que dice mucho de su persona es que pasan los años y todavía el personal municipal le recuerdan y dicen que ha sido el mejor concejal de Hacienda que ha existido en el Ayuntamiento de Albacete; en cuanto a solidaridad, a saber hacer y a trabajo bien hecho, creo que debe estar reconocido”.

Este 16 de mayo, visionamos junto a Miguel Muñoz ese momento y escuchamos lo que de él dijeron. Para empezar, nos cuenta que recibió la noticia de ese reconocimiento “con sorpresa”, y, en la línea de profunda humildad que pone y ha puesto en práctica a cada paso de su vida, intenta quitarse ‘honores’ diciendo que esa propuesta lanzada para que recibiera este galardón “tiene el mérito de la amistad” de quienes la pusieron sobre la mesa y que no fue porque él fuera “alguien importante”. Pero lo es. Y mucho.

Le hace especial ilusión que fuese Alberto Reina quien propusiera su nombre ese día porque cree no es normal que alguien de un partido político completamente opuesto al que defendió Miguel Muñoz le reconozca de ese modo: “Conforme está hoy día la política, que un concejal del alabe a uno del Partido Socialista… pues la verdad es que no es demasiado habitual, y me ha hecho más ilusión; además, a Alberto lo conozco toda la vida, a su familia… se parece mucho a su padre (que era una persona encantadora, como su madre); pero que sea del Partido Popular y que sea de la misma Concejalía que ocupé yo (Hacienda y Personal)… no es común; creo que lo está haciendo bastante bien”, afirma.

Bien es verdad que no son tiempos de reconocimientos cuando, sobre todo en política, se está más a la búsqueda de cualquier fallo en el otro (por pequeño que sea) que en la capacidad de saber reconocerle cuando ha hecho algo bien (aunque hayan sido muchos más los aciertos que los errores). “Yo creo que ese desprestigio tan enorme que tiene ahora la clase política (y que se manifiesta en las encuestas muy palpablemente) se debe, en buena medida, a eso; no se puede estar a la gresca con el contrario si la propuesta que ha hecho es interesante y conveniente para los ciudadanos; si la propuesta es buena hay que alabarla, y tenerle ‘envidia’ para mejorarla pero políticamente, no estando siempre acusándose de cada cosa, esperando a ver dónde está el fallo… aunque hay políticos que se lo merecen también, desde luego; pero lo cotidiano debería ser lo contrario; no digo que se vayan a tomar ‘chatos’ juntos pero, por lo menos, que haya un respeto y que la acción política se coordine en beneficio de los ciudadanos”, señala.

“El dinero público es sagrado, es de todos los ciudadanos y nadie tiene derecho de utilizarlo inadecuadamente… eso sí que lo tuve en cuenta yo en el Ayuntamiento, pero con mucho”

Tal y como Alberto Reina recordó ese 13 de abril, quienes de aquella época aún trabajan en esa Concejalía recuerdan a Miguel Muñoz como ‘el mejor concejal de Hacienda y Personal que ha tenido Albacete’. Y eso, a nuestro protagonista, le agrada mucho por ellos: “Yo a los funcionarios les tenía un respeto absoluto porque yo cuando entré en el Ayuntamiento no tenía ni idea de cómo funcionaba un Ayuntamiento, y los propios funcionarios me fueron enseñando; yo cuando ya tenía que tomar la decisión, la tomaba (lógicamente), pero les hacía bastante caso porque ellos eran los que al final tenían que sacarte las castañas del fuego…”, sonríe.

Recuerda que le decían “roñica” porque “en el verano, a las cuatro de la tarde, decía que apagaran las luces” y porque “trataba de usar los lapiceros al máximo para gastar lo menos posible… aunque era ‘el chocolate del loro’, eso me creó la fama de que era algo roñica… y qué va, yo roñica no soy, desde luego”.

Pero, para Miguel Muñoz, “el dinero público era sagrado”, y recuerda que “hasta en las negociaciones con los sindicatos entonces, eso lo teníamos en cuenta, y los propios funcionarios también lo tenían en cuenta; cuando hablábamos del dinero público, nos serenábamos todos y las decisiones que tomábamos siempre eran las más convenientes para respetar eso”.

Una conciencia que quizá a veces no se tenga tan presente actualmente y ante lo que Muñoz lo tiene cristalino: “Eso no se debe olvidar, porque es fundamental para la gestión política; el dinero público es sagrado, es de todos los ciudadanos y nadie tiene derecho de utilizarlo inadecuadamente… eso sí que lo tuve en cuenta yo en el Ayuntamiento, pero con mucho; a veces tenía discusiones hasta con mis propios compañeros de partido por esa circunstancia porque hacían propuestas que a lo mejor yo no veía convenientes, y al final se convencían”, relata.

Un camino variado con un nexo común: la voluntad de ayudar a los demás

Tal y como les contábamos, Miguel nació en un pueblo de , Cehegín, pero en 1955 (cuando apenas contaba 18 años) llegó a Albacete para trabajar en la nueva Central Contable de Banesto. Un lugar en el que coincidió con un gran grupo de compañeros (eran unos 350) de esos que marcan la vida (no sólo a uno mismo, sino que puede que a toda una ciudad), y en las palabras de nuestro protagonistas van a descubrir por qué.

“Mi vida ha transcurrido aquí –rememora-; llegué con 18 años, y entonces con esa edad los chavales teníamos mucho menos conocimiento que el que tienen los jóvenes de 18 años ahora, en esa época aún estábamos ‘imberbes’; yo lo he aprendido todo aquí, y me considero de Albacete; tengo cinco hijos y mi mujer, que son de aquí” dice, recordando esas muchas reuniones fuera en las que preguntaban por alguien de Albacete y rápidamente se levantaba y respondía como tal.

A lo largo de todos estos años, Miguel ha ido dedicándose (absolutamente, en cuerpo y alma) a actividades que, a priori, no tienen nada que ver una con otra pero que, al conocerle, dejan vislumbrar un claro nexo de unión: la vocación de ayudar a los demás, allá donde estuviera y con la responsabilidad que fuera. “Eso ha sido fundamental, y es que no podía remediarlo… yo soy así, no tengo ningún mérito porque a mí no me ha costado ningún trabajo hacer todas esas cosas”, nos dice.

Una certeza que se despertó en él en aquellos primeros años en la ciudad, como trabajador de la Central Contable. “Allí mis compañeros me enseñaron la solidaridad” relata, refiriéndose a esa necesidad que tuvieron de ser solidarios entre ellos cuando comenzó el sufrimiento laboral y los momentos duros fruto de que por encima tenían un director no tan solidario…: “Quería demasiado al banco, intentaba achucharnos y tuvimos que defendernos solidarizándonos unos con otros”, recuerda.

Así fue como formaron un movimiento sindical clandestino (llamado ‘GOA’, Grupos Obreros Albacetenses) que, como nos cuenta, alcanzó una enrome fuerza y difusión, incluso nacional, en el seno del propio banco y que les llevó hasta a crear iuna revista propia. “Estábamos en plena dictadura, y llegamos a tener un grupo tan potente que llegaron a temernos un poco; en la policía teníamos mucha gente detrás de nosotros en aquellos tiempos y nos jugábamos el bigote con cualquier cosa… en esa época era difícil actuar así, pero eso me llevó a la conclusión de que había que estar con la gente y había que solidarizarse con los problemas que tenía la gente”.

También así surgió la Hermandad de Donantes de Sangre, con aquella Central Contable como maravilloso ‘caldo de cultivo’ de grandes cosas para mejorar la sociedad del momento. “La Hermandad nació a raíz de que un compañero de la Central Contable tuvo un accidente en el que perdió el bazo; necesitó mucha sangre y desde el Hospital nos llamaron para ver si alguno (como éramos muchos) podíamos ir por allí… y fuimos; así empezamos, y eso fue el germen de la Hermandad porque ya teníamos incluso un listado (en el cual incluso el director del hospital colaboraba, porque nos llamaba para ir diciéndonos de qué tipo de sangre les iba faltando e íbamos a donar compañeros que lo teníamos); para organizar todo eso bien, creamos la Hermandad de Donantes de Sangre”.

“Mi idea como presidente de Asprona siempre fue que aquí no había más remedio que tener residencias para que cuando faltaran los padres, los hijos no se quedaran desamparados”

En el caso de Asprona, ya estaba creada (de la mano del gran doctor Eloy Camino) pero, de nuevo, la Central Contable tuvo mucho que ver en ella y en la llegada a su seno de Miguel. “Teníamos un compañero que tenía un hermano con discapacidad y entonces él nos hizo socios a casi todos; cuando yo empecé a tener relación con Eloy Camino, él intentó ya ‘ficharme’, pero yo estaba tan liado sindicalmente y tal… que le pedí que esperara; y al poco tiempo me enrolé (en el año 1966) y, al nacer mi chiquillo con una discapacidad importante en el año 1969, pues ya me metí un poco mejor”, recuerda.

Miguel asegura que esos años previos ya en Asprona que precedieron la llegada de su hijo con esa dificultad, le ayudaron mucho porque ya estaba muy mentalizado con todo lo que esa realidad suponía; asegura que lo que más le costó fue “el peregrinar médico de aquellos tiempos” por diferentes ciudades cuando, a la llegada de su pequeño, había doctores que apuntaban que su problema podía tener solución. Pero no la tenía. Y eso le hizo pasar una época un tanto complicada que ahora prácticamente ni recuerda, porque tan sólo tiene la enorme verdad de un hijo al que adora y que, crecidos ya el resto de los que ha tenido, es con el que pasa prácticamente todo su tiempo y el que le sirve de compañía, como nos cuenta sonriendo.

Miguel Muñoz estuvo en la presidencia de Asprona ocho años, cuando dejó de ser concejal en el Ayuntamiento de Albacete. La experiencia en primera persona que le brindó su hijo también fue clave para liderar una lucha importante buscando en todo momento lo mejor para Asprona y para sus usuarios y usuarias por encima de cualquier otra cosa. Entre sus principales objetivos, trabajar por dar cierta tranquilidad al desasosiego inevitable de todas las familias que están en esa situación y que se preguntan qué será de ese hijo o esa hija con discapacidad cuando su entorno falte. Miguel nos habla de ello, y se emociona.

“Mi idea siempre fue ésa, ya desde antes de ser presidente de Asprona pero, ya siendo presidente, aquí no había más remedio que tener residencias para que cuando faltaran los padres, los hijos no se quedaran desamparados; porque teníamos casos concretos de que eso sucedía; en esos tiempos íbamos a pueblos de la provincia y nos encontrábamos familias que habían tenido a chiquillos quince años metidos en una habitación, aislados por completo y sin salir… Eso era intolerable y aquello tenía que desaparecer” nos cuenta, aplaudiendo esa ley de Protección y Apoyo Garantizado para Personas con Discapacidad que ahora mismo está en trámite parlamentario en las Cortes de Castilla-La Mancha (este 16 de mayo precisamente, se han aprobado 31 enmiendas para ella): “Ojalá y salga en buena forma, y pueda paliar un poco esa preocupación”; un texto que específicamente viene a dar respuesta a esa angustia de los padres de cara al futuro de sus hijos e hijas, porque asegurará por ley su tutela por parte del Gobierno regional y todas las atenciones que precisen cuando su entorno ya no esté.

Otra de las cosas que Miguel Muñoz tuvo meridianamente claras para Asprona es que la ayuda para esas personas con discapacidad “no podía venir de la caridad del público”. Por eso luchó para que se cambiase la política de subvenciones por convenios en los que todo quedase claro, negro sobre blanco: “Eso se lo tengo que agradecer a (que, para mí, ha sido el mejor consejero de Bienestar Social que ha tenido la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha) que facilitó mucho todo cuando yo le dije que aquello no podía seguirse haciendo con subvenciones, sino con conciertos concretos y claros; y, desde entonces, Asprona tiene sobre todo conciertos”, nos cuenta.

“Había gente que se moría porque no había sangre en los hospitales para ponérsela, y aquello me reventaba”

Al preguntarle por momentos o situaciones que se le hayan quedado especialmente grabados en la memoria a lo largo de este tiempo, le vienen a la cabeza esos de los albores de la creación de la Hermandad de Donantes de Sangre: “Había gente que se moría porque no había sangre en los hospitales para ponérsela, y aquello me reventaba; ¿cómo era posible que se pudiera morir una persona porque otro no quisiera dar sangre…? Había que traerla de otros sitios, y aquello no podía ser así; había algunas noches (que eso no se me va a olvidar en la vida y pasó, al menos, en tres o cuatro ocasiones) en las que a las 03:00h. o a las 04:00h. de la mañana nos llamaban del Hospital (entonces la residencia antigua) a (que fue el primer presidente) y a mí y, a los quince o veinte minutos juntábamos allí a veinte o treinta personas para donar sangre, a esas horas de la madrugada… a mí aquello me impresionaba”, relata.

En este momento, Miguel nos cuenta que cuando desde La Cerca le comunicábamos esa distinción del Premio Solidario que recibirá en noviembre, pensó en aquella gente: “Lo ingrata que es la vida… esos son los que se merecían reconocimientos” dice, cuando vuelve a romper a llorar mientras reitera que a él no le ha costado hacer nada de lo que ha hecho y que apenas hay en él razones para merecer ese premio… Y, precisamente por esto, lo merece más. Porque cuando una persona ‘es’, no tiene que aparentar nada; y porque, mientras muchos en el mundo van ‘de boquilla’, existen seres como él que hablan con sus acciones, siendo ejemplares allá donde han estado y están.

Precisamente por ser ejemplar, Miguel Muñoz nunca ha estado más de dos mandatos (ocho años) en ninguna responsabilidad: ni en el Ayuntamiento como concejal ni al frente de la propia Asprona o la Hermandad. Tampoco quiso nunca ostentar más de un cargo a la vez, porque es de los que piensa que si estás, estás, plenamente. Ambas cosas difícilmente hallables en el panorama actual (sobre todo político).

“No sé por qué es tan complicado que se haga esto; en el partido lo he dicho cada vez que he tenido ocasión, que la limitación de mandatos es fundamental; yo soy un acérrimo defensor de eso, simplemente porque creo que eso va a beneficiar el comportamiento de las personas que luego van a ocupar los cargos porque, sin querer, si estás en un sitio mucho tiempo te vas anquilosando y te lo vas tomando un poco menos en serio, vas cerrando puertas a gente más joven, con otra inquietud y mayor formación que puede ocupar ese cargo y hacerlo mucho mejor… y yo lo he experimentado: cuando me fui de Asprona, la gente que me sustituyó nos mejoraba sustancialmente, era gente mejor formada que nosotros que hicieron una tarea estupenda y que dio un avance importante a Asprona; en la Hermandad, llegamos a ser de los primeros en Albacete en donaciones de sangre, y eso se quedó ahí y sigue (y sequirá) siendo fundamental porque, si no hay sangre, la gente se muere”, afirma.

“Siempre quedan cosas por hacer”

A pesar de todo lo que ha hecho a lo largo de su trayectoria hasta ahora, Miguel Muñoz asegura que “siempre quedan cosas por hacer”; siempre ha estado “liado”, y así sigue en la actualidad, por lo que ni tiempo tiene para pensar si hay algo que hubiera querido hacer que no ha hecho todavía. Pero tiene una gran certeza: “Yo creo que se pueden hacer las cosas muy acertadamente usando el sentido común; en todos los órdenes de la vida, actuar con sentido común es fundamental; si pierdes el sentido común, seguramente vas a errar; en eso le he hecho mucho caso a mi mujer…”, sonríe.

También profesa admiración absoluta a la idea de ‘equipo’, de contar con buena gente alrededor a la que escuchar y en la que apoyarse para cualquier tarea que se pusiese ante sí: “Mis compañeros de la Central Contable han sido fundamentales en toda mi vida; yo no hacía nada sin contar con ellos”, resalta.

Pide sentido común para solucionar los problemas que están en la calle: “Si quieres conseguir algo, actúa con toda la honestidad del mundo”

Por eso ahora, ante los problemas de todo tipo que nos rodean (a nivel político, económico, social, territorial), siente casi frustración porque es de los que, precisamente porque tiene sentido común (siempre se ha dicho que el menos común de los sentidos), ve soluciones muy fáciles para todos esos conflictos que hay en la calle. “Es que es tan fácil comportarse bien con la gente (con tus vecinos, con los compañeros de trabajo…), vivir de una manera normal, lo veo tan fácil… que me extraña muchísimo todo lo que pasa; lo que está ocurriendo en Cataluña… pero qué barbaridad, el energúmeno ése que han elegido y del que seguro que se tienen que avergonzar muchos catalanes; cómo van a conseguir la independencia de España saltándose las leyes, eso es imposible” dice, casi con la indignación asomando a su cara.

“Si quieres conseguir algo, actúa con toda la honestidad del mundo, porque así es imposible” lanza como consejo en ese sentido; no obstante, también admite que “tampoco los partidos políticos (el PP especialmente) han hecho demasiado para que haya cada vez menos independentistas, más bien al revés…”. Igualmente, reconoce que “el PSOE tuvo unos bandazos que no se sabía muy bien dónde estaba, y lo está pagando aún”, por lo que admite que “todos tenemos un poco de culpa, y creo que hace falta sentido común en la vida porque, si no, no vamos a ningún sitio”.

Una ‘receta’ que aplicaría también para las reivindicaciones legítimas (en las que participa cada vez que puede) que están protagonizando en nuestro país los pensionistas y que, considera, necesitan que ese derecho “quede blindado en la Constitución” porque “no hay otra manera” para evitar que “el partido que llegue y se vea necesitado, eche mano a coger el dinero de ahí, de donde no es posible”.

Aseguraba que el PSOE aún paga por aquellos errores que ha podido cometer, pero Miguel confía que, aunque sea difícil, se puede recuperar para ser una alternativa real a todo esto: “Yo recobré la ilusión en que podíamos hacer algo cuando ganó las primarias, pero veo que aun así está teniendo demasiados enemigos y nos va a costar…; sin embargo, yo creo que el PSOE (en Cataluña sobre todo pero, en general, en España) es el que en mejor disposición está para arreglar cualquier asunto que pueda presentarse (incluso el de la independencia) porque tiene la posibilidad de hablar con todos los demás, y eso todos los partidos no lo pueden hacer; si sus dirigentes saben llevarlo a cabo, el PSOE está en muy buena disposición de recuperar la confianza de los ciudadanos (que son los que tienen que votar); si no, no iremos a ningún sitio, eso está claro”, concluye. Tan claro como que Miguel Muñoz es… EJEMPLAR.

Si lo desean, pueden visionar al completo esta entrevista a Miguel Muñoz de Gea mediante el vídeo que acompañan a esta versión por escrito de la misma.