El siglo XX supuso una época de grandes cambios para las mujeres, gracias a su incorporación al ámbito educativo, que le permitió acceder al mundo laboral y desempeñar puestos de trabajo que anteriormente eran ocupados exclusivamente por hombres.

Precisamente se han cumplido los 100 años desde aquel 1910 en que se permitió a la mujer estudiar en la universidad por primera vez. Así , Catedrática de la señala que “en esos primeros momentos estudiaban las mujeres que tenían una clase social media más favorecida, las clases sociales más bajas han tenido más dificultades. Al no tener recursos no podían acceder a una ciudad para poder seguir estudiando”.

Mujeres y emprendimiento

El aumento de la población activa femenina provocó evidentes avances a la mujer a nivel social y cultural.
Tanto es así que las mujeres representan a día de hoy un número importante en cuanto al emprendimiento de nuevos negocios y empresas. En Castilla la Mancha concretamente, el número de mujeres emprendedoras se ha duplicado en el último año, hasta alcanzar las 46.000.

Uno de esos casos es el de Asunción Martínez, que de su afición por las plantas creó su propio negocio en Albacete cuyas señas de identidad son la innovación y creatividad.

Como explica, fue al encontrarse en paro cuando de un hobby hizo una profesión. “Empecé haciendo mercadillos de artesanía y medievales y luego al final todo el mundo me animó porque en Albacete no había ninguna tienda de ‘Kokedamas’ y aquí estoy a pleno funcionamiento”.

Está demostrado que las mujeres pueden aportar grandes ideas a la sociedad. “Podemos crear puestos de trabajo, empresas y además podemos llevar una casa, aportamos exactamente lo mismo que el hombre”. Aun así, confiesan que a la hora de emprender se tienen que enfrentar a complicaciones que dificultan materializar sus ideas y negocios.

En este sentido, Asunción Martínez confiesa que “a una mujer se le mira con más miedo que a los hombres, parece que ellos dan más seguridad. Pero digamos que luchando con ilusión y con ganas, conseguimos llegar a las mismas metas que los hombres”.

Mujeres que con pasión, ilusión y sacrificio creen en ellas mismas y no se dan por vencidas. Con esa filosofía, la diseñadora y empresaria albaceteña Lola Muñoz comenzaba su andadura en el apasionante mundo de la moda hace ya 7 años, en los que ha comprobado que los inicios no son fáciles y más cuando al ámbito profesional hay que sumar otra faceta importante como la de ser madre.

Lola Muñoz nos confiesa que los inicios no son fáciles “por temas financieros o familiares. Yo tengo dos niños pequeños y la conciliación familiar te tiene que acompañar y es difícil hoy en día aunque yo no tengo queja. En mi casa siempre mi familia me ha apoyado, al final emprender un negocio nuevo es quitarle horas a tu familia, que te necesitan también”.

Lola Muñoz confiesa que durante su andadura por el mundo empresarial “he sido muy valorada por el hombre. Siempre la mujer ha tenido más complicaciones a la hora de trabajar, de lanzarse con un proyecto, y en mi caso no. Llamé a puertas, trabaje muy duro y a mí me recibieron con las puertas abiertas”.

Mujeres deportistas

Quizás a día de hoy, sea el ámbito deportivo el que más discrimine a las mujeres. Los éxitos masculinos destacan más que los femeninos y con frecuencia se ven situaciones discriminatorias en los terrenos de juego que evidencian que la participación de la mujer en el deporte, aún no está bien vista.

“Todavía nos falta dar un pasito más, creo que los medios como la televisión todo va dedicado al fútbol masculino sin dar informaciones sobre otros deportes, pero sobre todo la diferencia con el masculino sigue estando ahí”, afirma Sara Navarro de la . Algo en lo que coincide con su compañera, . “Todavía está la cosa que no hemos llegado a ser iguales, pero yo creo que poco a poco lo vamos a conseguir”.

Aun así, el deporte sigue siendo una herramienta que empodera a niñas y mujeres. Les hace sentirse libres, ayudarles a romper barreras y superarse tanto personal como profesionalmente.
“Les hace ver que al final en un deporte todos somos iguales y que da igual que seamos chicas y chicos, es indiferente, todos estamos capacitados para hacer lo mismo y hacerlo igual de bien”. Destacaba Sara Navarro, jugadora del Fundación Albacete Balompié.

Mujeres y discapacidad

Pero sin duda uno de los ámbitos más desconocidos es el que afecta a las mujeres con discapacidad. La invisibilidad de éstas, las ha mantenido en una situación de discriminación de género grave: sufren las mismas desigualdades que el resto de mujeres, pero con peores efectos.

“Si las mujeres todavía tenemos algún tipo de discriminación con respecto a determinados puestos o en las empresas a la hora de entrar a trabajar, si tienes discapacidad todavía más. Incluso si has accedido a tu puesto de trabajo en condiciones normales sin discapacidad y tienes una discapacidad sobrevenida, seguro que con el tiempo tendrás problemas en tu trabajo”, determinaba Cristina Goméz, presidenta del CERMI Castilla la Mancha.

Las desigualdades se acentúan si esas mujeres con discapacidad viven en el mundo rural. Desde los colectivos y asociaciones de autoayuda proponen dotar de herramientas inclusivas a las niñas con discapacidad, y de puestos de trabajo adaptados a ellas, para que puedan desarrollarlos sin problemas. “El empleo dignifica a las personas con discapacidad y a las mujeres con discapacidad sobre todo, porque si no te quedas relegada al mundo del hogar y estar solamente en el entorno familiar. No te da la oportunidad de salir al mundo y de tener una oportunidad de hacer tu vida”, destacaba la Presidenta del CERMI Castilla La Mancha, Cristina Gómez.

Es por ello por lo que destaca la importancia de las mujeres referentes en este sentido, como Irene Villa, víctima del terrorismo que perdió sus dos piernas. “Hay que ver toda la iniciativa que ella tiene, el deporte que ella hace incluso de riesgo y ella dice que lo hace porque puede y como puede lo hace. Hay que tener referentes de ese tipo, no sólo para personas con discapacidad sino para la sociedad en general”.

En este sentido, la Presidenta del CERMI, afirma que las familias juegan un papel importante en la inclusión de las mujeres con discapacidad al mundo laboral y educativo. Así afirma que “tendemos a proteger a las personas con algún tipo de discapacidad. Desgraciadamente nos han educado en un patrón patriarcal que todavía tendemos a esa protección. Lo que tenemos que hacer es ayudarlas desde niñas a que tengan herramientas para que se desenvuelvan y puedan tener una oportunidad para desarrollar un trabajo”.

La educación, pieza clave en el cambio

La educación sigue siendo una pieza clave para conseguir erradicar las desigualdades entre hombres y mujeres. Pero en la actualidad, ¿se educa en valores de igualdad en centros educativos? En este sentido, Ascensión Palomares afirma que “todavía queda camino que recorrer, porque llevamos muchos años de retraso. Hemos estado trabajando mucho para que no haya discriminaciones de ningún tipo y se está avanzando pero lamentablemente estos derechos que tanto han costado conseguir penden de un hilo”.

Por eso apuesta por “seguir luchando y trabajando desde una perspectiva global defendiendo, hombres y mujeres unidos, que haya una sociedad mucho más democrática en la práctica que potencie los derechos humanos para que podemos ir avanzando todos y todas”.

A día de hoy, se determina que la tasa de escolarización de la mujer es superior a la de los varones, incluida la educación universitaria, a excepción de las carreras técnicas. Aunque cada vez en menor medida, siguen existiendo diferencias a la hora de elegir qué carreras estudiar. Así los puestos de trabajo en educación y sanidad se relacionan más con las mujeres y carreras como las ingenierías, a los hombres.

“Las carreras que se empezaron a desarrollar más con la incorporación de la mujer a la universidad fueron magisterio y enfermería. Actualmente todavía hay diferencias significativas en las ingenierías. Ahí tenemos que ir avanzando”, señala Ascensión Palomares.

Lo mismo ocurre con las mujeres que eligen entrar a formar parte de instituciones como el ejército, Policía y Guardia Civil: cada vez son más las que aceden a estos puestos de trabajo, pero el número de hombres sigue siendo mayor.

En este sentido, Sara Gadea, opositora al ejército, piensa que en el ejército hay igualdad entre hombres y mujeres. “Aunque hay menos mujeres, pero es porque no se deciden a entrar. Ellos también piensan que las mujeres están igual de capacitadas para desempeñar las mismas funciones. En proporción hay muchísimos más hombres que mujeres, pero hay, y cada vez habrá más”.

Con el objetivo de conseguir un futuro más igualitario entre hombres y mujeres, desde el sector educativo, las futuras profesionales de la educación reclaman una asignatura de igualdad implantada en los centros de primaria, secundaria e incluso en la universidad.

Así, desde la , las estudiantes creen que sería necesario implantar una asignatura de valores de igualdad en los centros educativos de todos los niveles. Afirman que durante su formación están recibiendo clases relacionadas con este ámbito, en el que se hace especial hincapié por ser uno de los principales temas de actualidad, aunque lamentan que este tipo de educación en valores de igualdad no se enseñaran en las aulas desde hace más tiempo.

Cambio de rol en la estructura familiar

Los avances conseguidos han permitido que la mujer haya modificado su rol dentro de la estructura familiar. Ahora la mujer no sólo es cuidadora si no que colabora aportando una parte importante de los ingresos a la unidad familiar y ya no sorprende como antes ver que los hombres desempeñan por igual las tareas y cuidados de los hijos.

Aun así, la lucha por conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres todavía continúa. Eliminar la brecha salarial y conseguir que las mujeres accedan en igualdad de condiciones a los puestos de dirección son algunos de los objetivos a conseguir.

Objetivos a conseguir

En el caso de la brecha salarial, las cifras han incrementado en los últimos años hasta alcanzar el 30% de diferencia entre hombres y mujeres que desempeñan un mismo puesto. Mientras las cifras de ocupación de puestos femeninos en los órganos de dirección de las empresas se han estancado al llegar al 31% de cargos directivos de mujeres en España.

En este punto aunque hay diversidad de opiniones, en mayor medida se pide que tanto el salario a percibir como la ocupación de puestos femeninos en órganos de dirección de empresas sean equitativos porque las mujeres, al igual que los hombres, “se encuentran igual de capacitados para desempeñar las mismas funciones”.

Con paso firme, las mujeres se han abierto un importante hueco en la sociedad. Han demostrado que disponen de las mismas capacidades para sacar adelante sus sueños, a sus familias y todo aquello que se propongan. Se han convertido en referentes a seguir y son fuentes de motivación para el resto.

“Hemos demostrado que podemos trabajar, que podemos hacerlo bien, en igualdad de condiciones y que no tiene que haber ningún tipo de etiqueta ni discriminación”, sentencia Ascensión Palomares.