Un rico hallazgo fruto de una casualidad

En un paraje natural de gran riqueza biológica, flanqueado por el río Guadarrama, se encuentra el Parque Arqueológico de Carranque, emplazado en la provincia toledana que lleva su nombre. Limítrofe con los municipios madrileños de El Álamo y Batres y con el toledano de Casarrubios del Monte, este complejo arquitectónico fue construido a finales del siglo IV después de Cristo por órdenes del emperador romano Teodosio.

La presencia de las aguas del río Guadarrama, cuyos márgenes presentan visibles diferencias, ya que en el derecho, donde se encuentran los principales monumentos descubiertos hasta la fecha, escasea la vegetación y, por el contrario, en el margen izquierdo se abre un bosque de pinos y una zona de cárcavas, ha aportado gran riqueza a este estratégico enclave. No fue hasta el año 1983 cuando un vecino de la zona descubrió por casualidad los primeros restos de lo que posteriormente sería un gran hallazgo arqueológico que ha permitido tener un mayor y más profundo conocimiento sobre la Antigüedad Tardía en Hispania. Tanto, que las excavaciones que se han llevado a cabo en los últimos años han sacado a la luz un variado e interesante número de edificios pertenecientes al Bajo Imperio Romano característicos por su gran originalidad y riqueza ornamental lo que los relaciona de forma directa con el poder de tal imperio.

La riqueza arqueológica y arquitectónica de este yacimiento hizo que en el año 1989 la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha decidiera declararlo Bien de Interés Cultural y no fue hasta abril de 2003 cuando el regional declaró este yacimiento como Parque Arqueológico. Anteriormente, en 1985 las excavaciones permitieron el descubrimiento del edificio denominado La Villa de Materno. Desde este momento, los trabajos en este yacimiento han continuado hasta nuestros días, permitiendo su restauración y consolidación como Parque Arqueológico.

El primer descubrimiento, ‘La Villa de Materno’

Como ya se ha mencionado anteriormente, La Villa de Materno fue el primer edificio que se halló y probablemente, el más emblemático y representativo de lo que era una villa tardorromana. Con sus más de mil metros cuadrados esta mansión señorial está construida a base de piedra y ladrillo y sus habitaciones se distribuyeron en torno a un patio central.

Este edificio, denominado Villa de Materno por haberse encontrado en el dormitorio principal un mosaico con el mismo nombre, por lo que se intuye que fue su propietario, seguía la estructura de las mansiones típicas de la época. Una vivienda para su dueño, con lujosas habitaciones pavimentadas con mosaicos de una gran calidad artística y estética y paredes revestidas de pinturas murales, y una zona de estancias domésticas para el servicio de la villa y los establos. La residencia principal estaba compuesta por dos torreones y un pórtico por el que se accedía al vestíbulo principal pavimentado también por un mosaico. Contaba con las máximas comodidades para la época, como agua corriente y un sistema de calefacción compuesto por un horno y conductos de aire bajo el suelo lo que permitía calentar todas las estancias. Esto, sumado a su magnífico estado de conservación, sus características arquitectónicas y arqueológicas y la temática de los mosaicos encontrados, convierten a este edificio en uno de los conjuntos más importantes de la época.

En la actualidad, esta edificación, de la que se conservan veinte habitaciones, destaca por su rica colección de mosaicos. Estos, pertenecientes al menos a tres talleres diferentes, gozan de una elevada calidad. Prueba de ello es que uno de los autores y dos talleres dejaron su firma en el mosaico, lo que no era habitual en la época.

En el mosaico del dormitorio principal se puede contemplar un medallón central con una figura femenina que está siendo custodiada por Atenea, y . El amor y la metamorfosis son las principales temáticas de estos mosaicos, plasmadas en cuatro sensuales escenas grecorromanas. Héroes y dioses dan forma a estos espectaculares mosaicos formados por minúsculas teselas en los que las tragedias amorosas o las escenas de caza son los motivos principales de los mismos. Ya en el espacio circular hay una fontana en la que aparece uno de los bustos más bellos del mundo romano, Océano, el dios de las aguas.

La Villa de Materno debe entenderse como parte del conjunto arquitectónico que forma con el resto de edificaciones encontradas y no como un elemento independiente. Incluso, puede que se construyera al mismo tiempo que el edificio denominado Palatium.

Los espectaculares mosaicos que conformaban el pavimento de estas estancias conferían a la villa una gran majestuosidad y denotaban la posición social y el poder de su propietario e inquilinos.

Las últimas excavaciones han permitido vincular la actividad productiva con la elaboración de aceite

El descubrimiento del yacimiento de Carranque en el año 1983 fue el comienzo de un largo camino en el que aún queda mucho por descubrir. Tal y como explica Entero, codirectora de las excavaciones y profesora de Historia Antigua en la UNED, en el yacimiento se distinguen dos grandes etapas; desde 1983 hasta el año 2003, momento en el que el Parque Arqueológico abre sus puertas al público, y desde 2004, fecha en la que ella se incorpora al equipo investigador, hasta la actualidad. En esta segunda etapa es cuando un equipo, dirigido por Carmen Fernández Ochoa y formado por Manuel Bendala Galán y la propia Virginia García, se pone al frente de las excavaciones.

Las voces discrepantes que surgieron en 2004 en relación a la primera hipótesis, que vinculaba la propiedad del conjunto arquitectónico -formado por la Casa de Materno, el Ninfeo y la Basílica a Materno Cinegio hicieron que, en un primer momento, los trabajos de investigación se centraran en intentar comprender estos tres edificios, cómo se articulan en el conjunto arquitectónico y determinar la evolución cronológica del yacimiento. Por ello, según comenta García, lo primero fue volver a interpretar los restos de la Casa de Materno. Una interpretación que permitió localizar la zona productiva de la villa y vincularla a la elaboración de aceite y vino. Asimismo, también ha permitido saber que la evolución cronológica del conjunto es mucho más compleja de lo inicialmente se pensaba y que el origen de la villa es anterior a la época teodosiana, ya que los datos de los que se dispone permiten asegurar que su existencia arranca en el siglo III. Lo que antes se denominaba Ninfeo, ahora Mausoleo y la antigua Basílica, ahora Palatium, entendiendo este último como un edificio civil de representación. Gracias al estudio de la evolución de la ocupación del Palatium se reconstruirán más de 1.500 años de historia.

El edificio más rico hallado hasta la fecha

Originariamente la palabra mosaico deriva de mousaes, que en griego significa musa, probablemente porque en la antigüedad se creía que un arte tan admirable sólo podía estar realizado por artistas inspirados en musas.

Aunque fueron los griegos los grandes maestros de la técnica, los romanos se convertirían en auténticos expertos de este arte, propagándolo por toda la cuenca mediterránea, como muestra la riqueza de los mosaicos hallados en Carranque.

Un pórtico con grandes columnas de mármol de una sola pieza traídas expresamente desde de las canteras imperiales de oriente daba paso al que es, en la actualidad, el edificio más rico de los hallados hasta la fecha. Denominada Palatium esta edificación, construida en piedra caliza verdosa alternando con hileras horizontales de ladrillo, está formada por cuatro áreas bien diferenciadas.

Una zona alargada, probablemente de una sola planta, donde se ubicaría la entrada principal al edificio a modo de vestíbulo y a la que se accedía mediante varios peldaños y un gran pórtico descubierto en su parte central. Flanqueado por dos pasillos alargados, quizá cubiertos con techo a dos aguas, este gran corredor, por el que se accedía al edificio principal, estaba rodeado por dos hileras de doce majestuosas columnas de mármol de algo más de tres metros de fuste y una sola pieza. Estas columnas, los exóticos materiales empleados, como marfiles tallados o nácares, los mosaicos o las pinturas murales son algunas de las joyas decorativas con las que se adornó este edificio, lo que ponía de manifiesto la posición social de su propietario.

La tercera zona es la planta central, con fachada realzada por un gran frontón sostenido por cuatro inmensas columnas. Siendo el cuerpo principal de esta edificación contaba con un vestíbulo y una zona con planta de cruz griega cubierta por una bóveda decorada con un mosaico. Un cuerpo de forma cuadrangular, que se comunicaba con el corredor de las hileras de columnas, conforma el cuarto área de este edificio, que se construyó alrededor de un pequeño patio descubierto. En torno a este patio existían pequeñas habitaciones destinadas para el servicio.

La iglesia cristiana más antigua de la Península

Hoy en día aún se conserva uno de los muros formeros de una de las capillas, lo que hace pensar que el edificio fue reconstruido en su totalidad.

La disposición arquitectónica, la abundancia de enterramientos de la época romana y la proliferación de restos litúrgicos y objetos relacionados con el culto hacen pensar que este edificio estaba destinado para uso funerario.

Esta edificación paleocristiana, que se alza como la iglesia cristiana más antigua de la Península construida entre los años 383 y 388 después de Cristo, goza de una gran importancia arquitectónica y destaca también por su riqueza decorativa. Mármoles lisos y tallados, pórfidos verdes y rojos, bóvedas y cúpulas decoradas con teselas de pan de oro y vidrieras, mosaicos y pinturas murales dotan a este conjunto arquitectónico de una sublime relevancia.

Situado a unos 70 metros de la Villa de Materno entre ésta y el Palatium se encuentra otro de los edificios excavados en el yacimiento. Se trata de un pequeño templo arquitrabado de planta cuadrangular sobre podio y cabecera semicircular, con un zócalo de granito y cubierto por una bóveda. En su interior estaba pavimentado con un mosaico formado por diminutas teselas del que sólo se conservan pequeños fragmentos.

Es un edificio de difícil interpretación que, por su ubicación, se cree que pudo haber sido un depósito de agua embellecido con una fuente que albergaba en su interior imitando a un templo dedicado a las ninfas o un pequeño mausoleo, en el que fueron enterrados el dueño de esta villa y su familia.

Se encuentra enclavado en el punto más alto del yacimiento y tanto por sus medidas como por sus características técnicas, esta edificación es contemporánea al resto de los monumentos construidos sobre la terraza del río. De lo que se trataba era de orientarlo de tal manera que permitiese ser visto desde el Camino de la Calzadilla, una vía que, a 200 metros al oeste de este edificio, comunicaba las mesetas norte y sur.

Ejemplo de la ingeniería hidráulica de la época

A pesar de que la zona está acotada y cerrada al público y, por el momento, no se prevén cambios al respecto, en el yacimiento también se puede contemplar un buen ejemplo de lo que fue la ingeniería hidráulica de la época.

En el margen izquierdo del río Guadarrama, siguiendo la cuenca del arroyo de La Sacristana, se alzan los molinos y represas utilizados para el abastecimiento de agua y energía. Este legado de ingeniería está formado por una serie de represas en los riachuelos de la zona y unos cubos de molino de ladrillo de aproximadamente seis metros de altura que, a pesar del paso del tiempo, aún hoy se conservan en pie. El funcionamiento de estos molinos posibilitaba que una canalización llevase el agua recogida en los alrededores hasta el molino desembocando en la zona más elevada del cubo o estanque que se hacía en los molinos para recoger el agua cuando no era suficiente con la intención de poder mover la muela. Así, el agua accedía al molino desde la parte superior rellenando el cubo, de tal manera que la presión provocada por el peso del agua en el cubo movía la rueda y salía por otro canal para volver al arroyo.

Fruto de los trabajos realizados en la zona se cree que el propietario de esta villa era algún pariente y colaborador del emperador de origen hispano Teodosio I ‘El Grande’. Numerosos indicios, como el nombre de Materno incluido en uno de los mosaicos del dormitorio principal de la villa, apuntan a Materno Cinegio, un alto funcionario romano del Imperio de Oriente merecedor de la construcción de un complejo de semejantes características.

A Cinegio Materno se le ordenó prohibir los sacrificios con fines adivinatorios y durante su primera visita a Grecia y a Egipto cerró los templos y prohibió los sacrificios, además de emitir varias leyes contra los judíos. También se le atribuye la destrucción de numerosos templos paganos. Fue en el año 388 cuando Teodosio le elevó al consulado, aunque falleció ese mismo año.

La posibilidad de que esta villa perteneciera a Cinegio Materno no es aceptada de forma unánime por los historiadores y entre sus detractores se encuentran la 3 (Francia) y el (CSIC).

Castilla-La Mancha pone a disposición del visitante una completa Red de Parques Arqueológicos

Las cinco provincias castellano-manchegas pueden presumir de albergar cada una de ellas un yacimiento que entre todos conforman la Red de Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha, proporcionando una visión más global de los distintos periodos de ocupación humana más representativos de la comunidad.

La ciudad romana de Segóbriga en Saelices (Cuenca); la villa romana de Carranque (Toledo); el óppidum ibero-medieval de Alarcos (Ciudad Real); la ciudad visigoda de Recópolis en Zorita de los Canes (Guadalajara) y el Tolmo de Minateda en Hellín (Albacete) conforman esta red regional con la que se pretende proteger, mejorar y transmitir a las generaciones venideras aquellos elementos más representativos de nuestro patrimonio arqueológico. Asimismo, esta Red de Parques Arqueológicos persigue una intensificación en la divulgación del patrimonio histórico regional, el fomento del desarrollo sostenible en el ámbito de estos parques y al mismo tiempo, impulsar la corresponsabilidad y la colaboración de las administraciones públicas con competencia en esta materia para evitar posibles disfunciones.

Mención aparte merece la Red de Yacimientos Visitables de Castilla-La Mancha de la que destacan el Yacimiento de Valeria (Cuenca); el Yacimiento de Libisosa (Albacete); Yacimiento de Ercávica (Cuenca); el Yacimiento del Cerro de las Cabezas (Ciudad Real); el Poblado Hispano-Musulmán de los Casares (Guadalajara); Motilla del Azuer (Ciudad Real) y la Villa Romana de Noheda (Cuenca). Lugares todos ellos con los que se pretende facilitar el acercamiento, la comprensión y valoración por parte de los ciudadanos castellano-manchegos de su rico y variado patrimonio arqueológico.

Un sinfín de posibilidades lúdicas y formativas

De vuelta al parque, cabe destacar que durante el desarrollo de las excavaciones se dispuso de dos escuelas taller y un taller de oficios, responsables de las labores de acondicionamiento de las distintas estancias de este yacimiento arqueológico.

Por otra parte, y con la finalidad de fomentar e impulsar la promoción de empresas en la zona dedicadas a producir y comercializar útiles de la época romana se ha llevado a cabo un módulo de formación sobre reproducción de este tipo de utensilios, además de varios cursillos sobre mosaicos.

En la actualidad, el Parque Arqueológico de Carranque está dotado de las infraestructuras necesarias para que los visitantes disfruten de un placentero y productivo recorrido por el yacimiento. A través de un itinerario interpretativo se ofrece información sobre los aspectos más relevantes del parque. Dispone de una sala de audiovisuales, en la que se proyecta un video sobre este estratégico enclave romano y sobre los trabajos arqueológicos que se han llevado a cabo en la zona.

La visita arranca con una presentación del yacimiento de Santa María de Abajo, y continúa con la muestra de los trabajos que se realizan en una excavación arqueológica para dar paso a los aspectos más relevantes de los distintos edificios descubiertos, como la Villa de Materno, la riqueza del Palatium y la devoción propia de un lugar como el Mausoleo.

Para los más pequeños, el Parque Arqueológico de Carranque pone a su disposición un amplio abanico de actividades lúdicas como recortables, colorear fichas, interpretación de mitos, búsqueda de objetos romanos o búsqueda de animales en el entorno del parque con las que podrán comprender mejor en qué consistía este enclave.

El yacimiento cuenta también con una sala de exposiciones, donde se exhiben las piezas halladas en las excavaciones, algunos mosaicos y las maquetas que se han realizado de los edificios descubiertos lo que permite tener una visión más global de cómo era la vida en esta villa romana.

Asimismo, el parque cuenta con un servicio de visitas guiadas a cargo de personal formado en Patrimonio Histórico Artístico. Una tienda de souvenirs y una cafetería completan la oferta turística de este yacimiento.