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Julio Antonio Virseda Rodríguez, actual jefe del Servicio de Urología del Hospital General Universitario de Albacete, supone un referente dentro de la medicina española, particularmente en su especialidad, la Urología. A sus cualidades profesionales, se unen sus características personales y humanas: Julio es un ser humano, sencillamente, excepcional y la sensibilidad que profesa sobre las cosas más elementales le hace ser cercano y comunicativo. Amigo de sus amigos, coloquial, servicial y humilde, Julio Virseda es una de las personas más queridas y admiradas de Albacete.
Estas cualidades, tanto profesionales como humanas, le han hecho merecedor de distintos galardones que otras tantas entidades le han otorgado a lo largo de sus 20 años que lleva residiendo en Albacete, ciudad en la que se siente tan a gusto y arraigado que probablemente le ha llevado a desestimar cualquier tentación de cambiar de lugar de residencia.
Dedicado a diversas actividades, tanto profesionales como culturales y sociales, que requieren de un componente bastante importante de altruismo, Julio Virseda es un hombre con grandes inquietudes sociales, siempre inclinado a contribuir con los sectores más desfavorecidos.
Como profesional de la medicina y castellano-manchego, aunque no de nacimiento sino de corazón, tiene una gran esperanza en el futuro general de la Región y, particularmente, en el futuro sanitario de la ciudad de Albacete, ya que ha sido testigo directo de su positiva evolución y donde la Facultad de Medicina constituye en la actualidad un referente a nivel nacional.
El consejo de dirección del Grupo de Comunicación La Cerca ha decidido otorgar uno de los Premios Solidarios, en su IV Edición, a este gran médico y mejor ser humano, si cabe, Julio Antonio Virseda Rodríguez, por su trayectoria vital marcada por inquietudes en defensa de la justicia y la igualdad.
Julio Antonio Virseda Rodríguez nació en Madrid en 1949. Tras finalizar sus estudios de Bachiller en 1966, y a pesar de no existir antecedentes familiares, inició la carrera de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, finalizándola en 1972, antes de cumplir 23 años. Todos sus años de estudios fueron mediante una beca concedida por el grupo financiero “Fierro”, donde su padre trabajaba como contable.
Su vocación era la cirugía, pero el ver a su padre sufrir frecuentes cólicos nefríticos, por lo que fue operado en varias ocasiones, e influenciado por la recia personalidad de su cirujano-urólogo, el Dr. Carlos Younger de la Peña, le llevarían a la urología como especialidad quirúrgica. Sus primeras prácticas médicas las realizó en Madrid (en el Hospital Provincial de Atocha y en el Hospital Clínico de San Carlos). En 1977 obtuvo plaza de Adjunto de Urología en el Hospital Virgen de Aranzazu de San Sebastián, y pocos meses después se trasladó a Toledo. Las siguientes oposiciones nacionales le llevaron a las Jefaturas de Servicio de los hospitales de Ávila y Palencia.
En 1987 pasó a ocupar el cargo de Jefe del Servicio de Urología del Hospital General Universitario de Albacete, responsabilidad que ocupa en la actualidad. La ampliación de sus estudios le llevó al Hospital Necker de París durante un año e inició su tesis doctoral en el Hospital Shalgrenska de Goteborg, aunque la finalizó en la Universidad Complutense de Madrid en 1989.
Después de 20 años viviendo en Albacete, la felicidad que ha encontrado Julio Virseda en esta ciudad le lleva a manifestar no tener ninguna motivación ni profesional o laboral, ni afectiva, ni cultural para moverse hacia ninguna parte que no sea Albacete y su entorno.
En su opinión, cualquier ciudad del mundo puede ser muy parecida a Albacete pero lo que varía profundamente es el carácter de los ciudadanos, que hacen de ella una ciudad enormemente acogedora, cordial y entrañable. Por esta razón, añade, “siempre me he sentido absolutamente integrado en Albacete”.
Julio Virseda se confiesa un gran aficionado a conocer mundo, particularmente “las piedras”, como él las llama, refiriéndose al patrimonio cultural; y a la lectura, como su padre, quien fomentó en él esta pasión, ya que de su mano leyó “El árbol de la ciencia”, “El médico rural”, “Cuerpos y almas” o “Sinuhé el egipcio”, naciendo así en él una precoz inclinación hacia la medicina y la aventura.
También siente especial predilección por la historia y cree que el pensamiento humano no es más que una herencia del anterior: “En la vista del futuro, esa gran esperanza que es el futuro para todos, el nuevo conocedor se puede representar como un niño pequeño subido a hombros de un gigante, que es la experiencia de los antecesores que nos precedieron y permite ver mucho más lejos”, estima, reiterando que en cualquier tipo de práctica profesional y humana “somos niños pequeños a hombros de gigantes que nos antecedieron”, matiza.
Virseda, prolífero colaborador en diversos medios de comunicación, considera que la posibilidad de poder contactar con un elemento que no conocemos, que son esas personas que nos puedan leer o escuchar, es muy emotivo porque una necesidad vital del ser humano es comunicarse.
En sus años de infancia, adolescencia y juventud inicial, Julio recuerda que los meses de vacaciones que pasaba en el pueblo de su madre, Chozas de Canales (Toledo), eran para él una auténtica libertad y muy probablemente el germen de su formación social: “Conocer la vida de la gente del pueblo que apenas tenía nada más que unas manos para trabajar despertó en mí una curiosidad social que me impulsó para el resto de mi vida a tener una forma peculiar de ser”, revela, extrayendo de sus vivencias en el pueblo toledano dos conceptos, “libertad y conocimiento de las circunstancias sociales de las cuales yo era un heredero directo, un testigo de primera línea de lo que pasaba en el país en los años 50 y 60”.
La curiosidad no sólo le ha llevado a participar en hechos culturales de propia satisfacción personal sino que a veces se ha convertido en curiosidad dolosa, “al comprobar que la situación social de desigualdad se mantiene, si no tanto en nuestro medio, por fortuna, sí en medios que nos son cercanos, y no me refiero a distancia o cercanía en kilómetros, sino en cuanto a sentimientos y afectos”, lamenta Julio.
El Doctor Virseda considera que para intentar paliar estas enormes desigualdades, “la contribución de cualquier humano que pise este planeta, en lo que modestamente sus posibilidades le ofrezcan, no es solamente una devoción, sino que puede contextuarse como prácticamente una obligación”.
Bajo el punto de vista de Julio Virseda, las inversiones económicas en materia de Sanidad y, particularmente, en el campo de la investigación siempre “son insuficientes, incluso en aquellos países de nuestro entorno donde se invierte más que en el nuestro”, expone, admitiendo que si en España se invierte menos que en las comunidades de otros países cercanos, “nuestras carencias son mayores”.
Sin embargo, Julio ve muy positivo el avance experimentado, ya que “hace no más de 50 años partíamos, no de cero, sino de menos mucha numeración hacia abajo, y si bien todavía no hemos conseguido completar la inversión, hoy el tanto por ciento en investigación ha aumentado radicalmente, es decir, a pesar de que estamos por debajo, el cambio ha sido enorme”, destaca, aunque cree que el político, administrador de los bienes de todos, no tiene más remedio, bajo el mejor criterio, que hacer un reparto de esos bienes y en Sanidad y en investigación “todo lo que invierta el Estado nunca llega a ser suficiente para las necesidades existentes”, reitera Julio.
A pesar de haber nacido en Madrid, Julio Virseda se considera castellano-manchego (sus padres procedían de pueblos toledanos, trabajó durante más de 10 años en el hospital de Toledo y en la actualidad va a cumplir 20 años en el Hospital Universitario de Albacete) y poseedor de un conocimiento vital de “lo que fue esta tierra, de lo que es actualmente y, lo que es más importante, lo que es planificable que sea en un futuro”, asegura, para garantizar su profundo conocimiento de la realidad social de la Región y el cambio abismal que ha experimentado en los últimos 25 años, desde la constitución de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha y la creación de su Universidad, sinónimo de progreso y libertad.
Una faceta más de la evolución social de nuestra tierra fueron las transferencias en materia de Sanidad que, en opinión de Julio Virseda, “han supuesto la consecución de los sueños de nuestros antecesores que no podrían ni pensar que fuera real que en Albacete, en Castilla-La Mancha, se hicieran, por ejemplo, trasplantes renales con una técnica prácticamente hoy convencional”, advierte, añadiendo que éste era un sueño de idealistas absolutamente utópicos pero de auténticos luchadores a cuyos sueños debemos la realidad práctica del presente.
El cambio, insiste Julio, “de dónde venimos, dónde estamos y, sobre todo, hacia dónde vamos, en todas las circunstancias, ha sido abismal”, defiende, para manifestar que si comparamos la situación actual con la de hace 40 ó 50 años, “nos encontramos en el universo de la bondad social”, dogmatiza.
Centrándonos en el Servicio de Urología del Hospital Universitario de Albacete, en una mirada retrospectiva hacia el pasado, en 1987 en esta especialidad había 3 urólogos, mientras que hoy, 19 años más tarde, hay 17.
En cuanto a técnicas, este servicio ofrece todas las técnicas urológicas, con lo cual “no nos vemos obligados a recurrir al envío de ningún paciente a otra comunidad distinta desde que el 24 de junio de 2003 se realizó el primer trasplante renal”, asevera Julio Virseda Rodríguez.
Hoy por hoy, continúa, “nuestro Servicio de Urología ofrece la misma tecnología que cualquier servicio de un hospital de otra ciudad distinta, en iguales condiciones o en condiciones de población mayores”, insiste, recordando que, incluso, hace 18 años Albacete fue la tercera o cuarta comunidad del país que consiguió ‘la bañera’, una máquina especial capaz de romper las piedras del aparato urinario sin tener que recurrir a la cirugía, con lo que si el flujo habitual de pacientes en aquella época era de Albacete a Murcia, con la llegada de esa tecnología se invirtió ese flujo, porque Murcia no disponía, ahora sí dispone, de esa tecnología y los pacientes venían a nuestro hospital para ser tratados de una forma más puntera y novedosa en aquellos años”, relata Julio.
En próximos meses la provincia contará con dos nuevos hospitales comarcales, Almansa y Villarrobledo, que descargarán de pacientes al Hospital General Universitario de Albacete.
Por otra parte, la apertura de estos dos nuevos hospitales va a suponer “una aproximación de la Sanidad al ciudadano, y no del ciudadano a la Sanidad como ocurre hoy en día cuando los pacientes de Villarrobledo, gran parte de ellos población geriátrica, inician su viaje a la capital a las 6 de la mañana para trasladarse a la consulta del Hospital General para revisiones médicas que perfectamente en su residencia habitual pueden realizarse”, apunta el jefe del Servicio de Urología del Hospital General Universitario, para destacar que es “un bien social increíble que estos pacientes tengan a disposición en su medio, a 10 minutos de su domicilio, la asistencia médica”.
Para Julio Virseda, “el objetivo de la medicina es asistir al ser humano que está enfermo pero, antes de enfermo, es un humano. Por tanto, nuestra manera de asistir es un humanismo médico, humanismo aplicado al hombre y para el hombre, y, en consecuencia, la pérdida de ese concepto es lamentable, por lo que los regímenes sociosanitarios tienen que pensar que el concepto de masificación erosiona profundamente lo que se ha llamado siempre, desde la existencia de la medicina hace 25 siglos, la relación médico-enfermo.
Actualmente, cuando la prestación sanitaria es mejor que nunca, se da la paradoja de que se han incrementado las demandas contra la Sanidad, lo que se debe, a parte de cambios sociales, jurídicos, etc., a una zona de fractura importante en la relación médico-enfermo, porque un paciente atendido correctamente puede entender perfectamente el error médico, siempre que el error médico haya sido en una práctica profesional correcta, pero si ese paciente no tiene contacto humano con su médico, es mucho más dado a protestar que cuando la relación médico-paciente es más cercana, más humana”, reflexiona el Doctor Julio Virseda Rodríguez, para defender que esto es una asignatura siempre “presente, no pendiente, en los administrativos de la Sanidad, quienes a menudo se encuentran con el obstáculo de la masificación”, subraya.
En este sentido, Julio muestra una absoluta confianza en que dentro de un tiempo “en los pequeños pueblos haya centros de salud bien dotados, con especialistas a la mano, medios diagnósticos, sistemas de urgencia médica con laboratorios, electrocardiograma, radiografía básica, etc.”, vislumbra, consciente del enorme gasto que la consecución de esta nueva meta conllevaría, pero convencido de que nos espera “un futuro mucho mejor, abierto a unos cambios tan evidentes, rápidos y sustanciosos que, incluso para los más soñadores, es difícil prever cuál va a ser a corto plazo”, concluye con optimismo Julio Virseda, jefe del Servicio de Urología del Hospital General Universitario de Albacete.
La Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha es la mayor demanda de estudio universitario en la Región, no solamente para los castellano-manchegos sino para estudiantes de otras comunidades, convirtiéndose así en un referente a nivel nacional. Clara muestra de ello son los magníficos resultados de los licenciados en Medicina por la Facultad de Albacete en las últimas pruebas MIR, ya que de casi 6.000 aspirantes, tres alumnos de la Facultad de Medicina de Albacete han conseguido situarse entre los veinte primeros, el primero de ellos es el número 13, y hay cuatro entre los cien primeros. Los resultados de las pruebas MIR, indica Julio Virseda, es una prueba objetiva e importante para medir la categoría de la Facultad de Medicina.
Julio, profesor asociado desde 2002, cree que, en lugar de estancarse, siempre es buena cierta crítica constructiva porque el futuro es más importante que el presente: “La Facultad de Medicina está cumpliendo todos sus objetivos pero no se puede pretender tener todos los aspectos resueltos ya, sino que todavía queda camino por recorrer. La Facultad de Medicina, fusión íntima entre el SESCAM y la Universidad, ha pasado en estos ocho años de funcionamiento por la fase de inicio de la estabilización y debemos seguir esforzándonos para que estas dos empresas, SESCAM y Universidad, trabajen conjuntamente, como ya lo hacen, pero, si cabe, aún todavía mejor si es posible”.
Por otra parte, la existencia de la Facultad de Medicina, continúa Julio, “beneficia a la salud del ciudadano porque no es un concepto puramente de formación, ajeno a la salud, sino que implica una mejor asistencia sanitaria, que se sustenta en dos pilares básicos, en las transferencias sanitarias, gente entusiasmada de la consejería de Sanidad que creyó en un proyecto de Castilla-La Mancha, de Albacete y sus hospitales, y en la mano de la Universidad de Castilla-La Mancha, a través de la Facultad de Medicina, cuyo impacto ha sido capital no sólo en Albacete sino también en Castilla-La Mancha, ya que ha conseguido avances médicos importantes, a través de nuevas tecnologías”, asegura, incidiendo en que el beneficiario de este avance es el paciente.
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