Raquel nos cuenta que éstas han sido “jornadas muy intensas”, sobre todo, desde el sábado 9 de junio, cuando “se realizaron varios rescates en la zona del Mediterráneo central y donde tuvimos, en el barco Aquarius, transferencias de otros barcos italianos que habían rescatado a personas que estaban a la deriva en el Mediterráneo, hasta hacer un total de 630 personas; desde hace dos sábados hasta este pasado domingo por la mañana (cuando llegaron a ) ha sido un periplo largo donde ha habido mucho cansancio, mucho estrés, pero también mucha esperanza; las personas han tenido un comportamiento ejemplar en cuanto a poder manejar esa incertidumbre de no saber dónde iban a llegar”.

Relata que “algunos de ellos estaban con infecciones, con quemaduras producto del agua de sal y de la gasolina y, sin embargo, lo cierto es que a pesar de todo (también del intenso oleaje, con olas de más de cuatro metros, con lo que ha habido días en los que han estado muy mareados), ha ido todo bien y pudieron llegar el domingo al puerto de Valencia con la ilusión de poder estar en un sitio sintiéndose más seguros”.

“Ha sido una situación atípica porque era la primera vez que nos prohibían el desembarco en Italia, en el puerto más cercano; estábamos a 15 millas y se prohibió ese desembarque…”

A lo largo de estos días, hemos podido ver imágenes impresionantes desde ese buque, muchas de ellas, con la presencia activa de miembros de Médicos Sin Fronteras en compañía de estas 630 personas. ¿Cuál ha sido la misión, el trabajo realizado por MSF en este caso concreto, y cómo se gestiona con esos migrantes esa espera desde hace dos sábados (que ha tenido también momentos complicadísimos, como el no saber quién finalmente les iba a ‘abrir las puertas’ tras esa negativa de Italia)?

“Desde 2015 Médicos Sin Fronteras ha tenido diferentes barcos en la ruta del Mediterráneo central debido a las enormes tasas de ahogamiento y, directamente, de mortalidad, que se habían producido; ahora mismo el cruce del Mediterráneo central es la ruta más mortífera de todo el mundo (según datos de la ) y por eso estamos ahí, es la primera vez que tenemos operaciones en el mar”, introduce.

Sobre estos días en concreto, Raquel explica que “los equipos de Médicos Sin Fronteras estaban en el barco junto con los de SOS Mediterranée (que son franceses, y el barco es de gestión común), y la verdad es que se han encontrado con una situación atípica porque era la primera vez que nos prohibían el desembarco en Italia, en el puerto más cercano; estábamos a 15 millas de Italia y se prohibió ese desembarque, con lo cual, se han visto enfrentados a una situación atípica donde han tenido que manejar, por un lado, los casos más graves de infecciones, de quemaduras graves, de hipotermia y de ahogamiento (porque hubo casos de ahogamiento que se recuperaron) y, evidentemente, estas personas estaban más débiles y peor en términos de salud”.

Señala que “también han tenido que gestionar la falta de comida y agua (les fueron dando suministros desde el Servicio Marítimo Italiano, pero ha sido una dieta muy básica, apenas unas nectarinas con unas barritas energéticas y un poco de pan…); han ido, de alguna manera, ‘tirando’ durante todos estos días; y todo eso se ha ligado con toda esa incertidumbre y ese cansancio de las 630 personas, pero la verdad es que han tenido un comportamiento ejemplar y maravilloso” reitera, recordando esas imágenes que hemos podido ver del coordinador del Aquarius por parte de UNICEF animando a los presentes, que cantaban, mientras él tocaba un acordeón.

“Han estado escuchando mucho a todas estas personas que, al final, son las protagonistas, más que nosotros (que somos un mero intermediario); y creo que han hecho un ejercicio de acompañarles, de empatía, de estar con ellos, de cuidarles y de apoyarse entre todos… extraordinario; no ha habido ningún conato de tensión en el barco, ninguna situación donde se hayan perdido los nervios, y estos es mucho de agradecer…”.

IMÁGENES DEL AQUARIUS EN SU TRAVESÍA POR EL MEDITERRÁNEO CAMINO A VALENCIA (ESPAÑA)

“El punto principal de por qué empezamos a hacer operaciones en el Mediterráneo central fue la enorme tasa de mortalidad: la gente se estaba ahogando y había un número de muertes altísimo”

Como apuntábamos al comienzo, es triste que tengan que darse situaciones como ésta para que, de alguna manera, ‘el foco’ informativo se ponga en un problema que, no obstante, no es de ahora… El Mediterráneo ha venido siendo uno de los puntos fronterizos con más personas muertas del mundo y, como explicaba la propia Raquel González, ya en mayo de 2015 Médicos Sin Fronteras puso en marcha (de manera novedosa para la Organización) tres barcos de rescate y salvamento de personas en el Mediterráneo ¿Por qué? ¿Qué venía pasando para tomar esa iniciativa (y qué otras decisiones, fundamentalmente desde los Gobiernos, motivaron este paso por parte de MSF?

“El punto principal de por qué empezamos a hacer operaciones en el Mediterráneo central fue la enorme tasa de mortalidad: la gente se estaba ahogando y había un número de muertes altísimo, en 2015 fueron 5.000 personas (y esos son los datos oficiales que se han podido conseguir y que, probablemente, son ‘la punta del iceberg’ de algo más grande); eso fue lo que nos motivó”, indica.

La delegada de MSF en Comunidades como C-LM asegura que fue “un reto organizativo” para ellos, porque nunca antes habían tenido operaciones en el mar pero el mandato de la Organización es claro: “Estar en aquellos sitios donde la mortalidad es muy alta”, recuerda.

Lo que motivó que se diera ese alto número de muertes “fue el hecho de que hubo, de repente, una salida masiva, principalmente (aunque no sólo) desde Siria (debido a una Guerra Civil); en 2015, cuando llegó un millón de personas, más de la mitad (unas 600.000) era sirias (aunque también había afganos, iraquíes… es decir, nacionalidades donde había una situación de conflicto, de guerra, que estaban provocando un éxodo)”.

Prosigue relatando que “este éxodo se unió a la anulación de una operación que había (liderada por Italia pero apoyada por ), que era la operación ‘Mare Nostrum’ (de rescate y salvamento marítimo en el mar), pero ésta se anuló a finales de 2014 y se sustituyó por una operación de control de fronteras; es decir, ya el objetivo era totalmente diferente, y esto lo que provocó es que no hubiera barcos en el Mediterráneo haciendo labores de rescate y eso generó que las ONG’s empezáramos a realizar este tipo de labores”.

“Esto no es un ‘efecto llamada’, esto es un ‘efecto huida’: si la gente huye es porque se está viendo sometida a unas situaciones de pobreza extrema o de violencia extrema y, desde luego, pensamos que todos haríamos lo mismo pensando en la supervivencia”

Se ha apuntado, desde el propio , que decisiones como la que aquí se ha tomado al respecto de esas 630 personas, responden a cuestiones puramente humanitarias y que han de ser un gesto que obligue a Europa a afrontar este problema de otro modo porque no puede dependerse de la solidaridad puntual de los países… ¿Qué dice, en este sentido el Derecho Internacional Humanitario, qué tipo de cuestiones son las que habrían de cumplirse (y no se está haciendo)?

“Es cierto que el Gobierno ha explicado que esto ha sido una iniciativa más ‘humanitaria’ pero, con respecto al Derecho Internacional Humanitario, hay un instrumento (la Convención Internacional de , que se realizó después de la II Guerra Mundial tratando de poner ciertos límites al horror de la guerra) y, entre otras cosas, señala el Estatuto de los Refugiados, que establece que es obligatorio dar protección y acoger a personas cuya vida esté en peligro y que vengan huyendo de la guerra”, explica.

Raquel pone énfasis en que esta Convención está firmada “por los veintisiete países de la Unión Europea” y que, según la misma, “esos países deberían acoger y tramitar las solicitudes de asilo de aquellas personas que pueden acreditar que llegan huyendo de un conflicto; esto, automáticamente, les daría una protección internacional”.

Pero lo que pasó fue “que la Unión Europea, a raíz de esta llegada de un millón de migrantes en 2015, lo que hizo fue todo lo contrario: fue aprobar, en 2016, el acuerdo UE-Turquía y decir que no iba a aceptar a más personas (independientemente de si vienen huyendo de la guerra o no); mediante ese acuerdo (a cambio de una cantidad económica) con Turquía, ésta debía ser la que actuara de ‘muro de contención’; es decir, la Unión Europea está haciendo una política de externalización de fronteras donde, por primera vez, no han respetado los Convenios de Ginebra que sus propios países miembro han firmado; esto no es una cuestión de buenismo político ni de humanitarismo, esto es una cuestión de obligación legal”.

Raquel González asegura que para Médicos Sin Fronteras, “las personas que se rescatan en el Mediterráneo son todas iguales”, pero distingue que, entre ellas, habrá “quienes vengan huyendo de la pobreza y de la guerra y quienes lo hagan más por causas ‘económicas’ (en cuyo caso se habla de ‘migrantes’)”, dicho lo cual reitera que “los Estados de la Unión Europea tienen la obligación de habilitar sistemas para que, por lo menos, la gente explique su situación para que, aquellos a quienes es obligatorio darles una protección internacional mayor, la puedan disfrutar”.

No obstante, es contundente: “Esto no está pasando ahora mismo; el sistema de asilo europeo está roto, y lo que sí pedimos a la Unión Europea es que lo haga efectivo (porque, insisto, ellos mismos lo firmaron)”.

Dicho esto, asegura que, por otro lado, “tiene que haber también una política más redistributiva, es decir, no puede caer toda la responsabilidad en los países que están en primera línea, como Italia, o como estuvo Grecia en 2015 (a cuya costa llegaron 850.000 personas) o, tal vez en otro momento, el caso de España; tiene que haber una política más humana, más solidaria y que respete este Derecho Internacional Humanitario para dar una respuesta a un movimiento de personas que no va a dejar de pasar; esto no es un ‘efecto llamada’, esto es un ‘efecto huida’: si la gente huye es porque se está viendo sometida a unas situaciones de pobreza extrema o de violencia extrema y, desde luego, pensamos que todos haríamos lo mismo pensando en la supervivencia, y esto requiere de estrategias políticas que ahora mismo están bastante inactivas”.

IMÁGENES DE LA LLEGADA DE LOS MIGRANTES DEL AQUARIUS AL PUERTO DE VALENCIA (ESPAÑA)

“Puede que estemos en torno a 90 millones de personas que tienen que estar huyendo con lo puesto de su casa por conflicto y violencia; mientras esto siga ocurriendo, estas personas seguirán buscando sitios seguros”.”

En general, en la sociedad sabemos distinguir las diferencias (por ejemplo, a la hora de la respuesta legal) entre la recepción de ‘migrantes’ y de ‘solicitantes de asilo o refugio’ a la que Raquel aludía? ¿Qué se le puede decir a los más críticos con decisiones como la que con el Aquarius se ha tomado en España (o la que apunta a una más que posible retirada de las concertinas de la valla que nos separa de África), a quienes aluden al ‘efecto llamada’…?

Raquel reitera a la gente que acude a ese tipo de argumentos (sobre todo, estos días), que “no es un ‘efecto llamada’, es un ‘efecto huida’”, y aprovecha la ocasión para agradecer “el gesto del , todo el apoyo de la Generalitat Valenciana y del resto de Comunidades que se han mostrado dispuestas a acoger a estas personas” y también a “mucha de la sociedad civil, que ha valorado positivamente este gesto”.

La delegada de MSF en diversas zonas del país desconoce hasta qué punto se conocen, a nivel de sociedad civil, las posibles diferencias entre lo que son ‘refugiados’ y ‘migrantes’: “En todo, caso, para nosotros, siguen siendo personas, todas tienen una dignidad y tienen derecho a un respeto y a que, por lo menos, puedan exponer su caso”.

De aquí en adelante, señala que “lo que sí queda es un trabajo ya político, porque las ONG’s al final tratamos las consecuencias de los problemas, no podemos resolver las causas” y recuerda que “dentro de quince días va a haber una Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Europea donde se hablará este tema de cómo se abordan las migraciones”.

“Hay que ser serio con las cifras y, en función de ellas, analizar la realidad y ver si esto realmente va a suponer un colapso de los sistemas sociales y sanitarios de la UE; pensamos que no, pensamos que se puede asumir”

Raquel se adelanta a mañana, 20 de junio, ‘Día Mundial del Refugiado’, y alude a un informe que hoy acaba de publicar ACNUR donde destaca que “el número de personas que está huyendo de la guerra y de la violencia, el año pasado fue de 67 millones y ha aumentado en 24 millones, es decir, puede que estemos en torno a 90 millones de personas que tienen que estar huyendo con lo puesto de su casa por conflicto y violencia; mientras esto siga ocurriendo, estas personas seguirán buscando sitios seguros”.

También resalta de todas estas personas que están huyendo de la violencia, es que “no están en Europa la mayor parte: tres cuartas partes de esta cantidad de personas están en países en vías de desarrollo (porque les pillan más cerca, porque comparten un acervo cultural y social, un idioma, unas costumbres, un tipo de alimentación…); generalmente, nadie quiere irse muy lejos de su hogar, de donde ha crecido, de donde ha vivido, de donde entiende la forma cultura y social de relacionarse… solamente si te ves obligado por causas de supervivencia es cuando emprendes este tipo de viajes (como en el caso de la gente que para por el Mediterráneo central)”.

Al hilo de esto, subraya que “Libia es un ‘agujero negro’ en cuanto a Derechos Humanos y es un país donde hemos recogido testimonios de las personas (que, alrededor de un 30% han sufrido abuso o directamente torturas)”, lo que la lleva a reiterar que “nadie emprende un viaje así si realmente no hay un motivo muy muy muy potente, que es el de la supervivencia”.

Pone como ejemplo que, en 2015, cuando ese millón de personas llegó a Europa por el Mediterráneo, “si dividimos ese millón entre los 260 millones que somos en la Unión Europea, el porcentaje no llega al 1% de la población europea, es decir, que creo que hay que ser también serio con las cifras y, en función de las cifras, analizar la realidad y ver si esto realmente va a suponer un colapso de los sistemas sociales y sanitarios de la Unión Europea; pensamos que no, pensamos que se puede asumir; insistimos en que no es un problema fácil, pero a veces se han utilizado expresiones como ‘avalanchas’, ‘invasión’… que, realmente, si miramos los números, no se corresponden con la realidad”.

En este sentido, Raquel continúa explicando muy gráficamente sus argumentos, y expone un nuevo ejemplo: “Sí es ‘presión migratoria’ lo que tiene Jordania (que tenía cuatro millones de habitantes), que es un país que hace frontera con Siria y al que, desde que empezó el conflicto, Sirio, han llegado un millón de personas, es decir, que ahora uno de cada cinco son sirios; eso sí es ‘presión migratoria’ y sí es un auténtico reto el dar atención a esas personas; en el caso de Europa no estamos ahí, no estamos en esos porcentajes”.

MÁS IMÁGENES DE LA LLEGADA DE LOS MIGRANTES DEL AQUARIUS AL PUERTO DE VALENCIA (ESPAÑA)

“Pediría que no nos dejemos vencer por el miedo a lo diferente y que, antes de dejarnos vencer por ese miedo, nos paremos un momento a pensar qué ha podido hacer que esas personas emprendan un viaje de tantos kilómetros, con tantas dificultades, para llegar a un sitio seguro”

¿Es cada vez más complicados seguir trabajando en ámbitos como los que son el escenario fundamental de la acción de Médicos Sin Fronteras? A pesar de que los tiempos y (en teoría) también las sociedades van avanzando, ¿estamos dando pasos hacia atrás en cuestiones fundamentales como éstas?

“Sí es cierto (y es preocupante) que en los últimos años ha habido una involución en determinados derechos como el Derecho Internacional Humanitario; que la Unión Europea firmase en marzo de 2016 el acuerdo con Turquía prohibiendo la entrada a refugiados sirios es una involución porque, por primera vez desde la II Guerra Mundial, ellos mismos han incumplido un Convenio que firmaron, que nadie les obligó a firmar pero que firmaron”, recalca.

“Sí vemos una cierta involución en el respeto al Derecho Internacional Humanitario, igual que lo vemos en la continuada tendencia de ataque a hospitales, a centros de salud (no sólo de Médicos Sin Fronteras sino de otros organismos) en países en conflicto cuando también los hospitales están protegidos por ese Derecho Internacional Humanitario; se están produciendo esos ataques, que van directamente a generar miedo en la población y hay una absoluta impunidad internacional porque parece que ‘no pasa nada’… Si no hubiera esta impunidad, probablemente no habría tantos ataques, porque estamos en datos preocupantes desde los últimos cinco años”, afirma.

Hay mucho trabajo por hacer, como apuntaba Raquel previamente, ahora ya fundamentalmente desde el lado de la política; mientras tanto, es tajante: “Aquí seguiremos, gracias a todos los que nos apoyan desde el posicionamiento; lo único que pediría es que no nos dejemos vencer por el miedo a lo diferente y que, antes de dejarnos vencer por ese miedo, nos paremos un momento a pensar qué ha podido hacer que esas personas emprendan un viaje de tantos kilómetros, con tantas dificultades, para llegar a un sitio seguro; que nos tratemos de poner un poquito en su lugar”, concluye.

Si lo desean, pueden escuchar al completo esta entrevista a la delegada de Médicos Sin Fronteras en Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha, Raquel González Juárez, a través del archivo de audio que acompaña a esta versión por escrito de la misma.