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Con 19 años recién cumplidos, el joven albaceteño Rubén Pinar está considerado como una de las promesas más importantes del panorama taurino actual por su estilo y buen hacer en las plazas. Con tan sólo 8 años se puso por primera vez delante de una becerra en casa de un amigo en Almansa. A los 14 años se tuvo que marchar a América Latina para conseguir sus sueños, al no poder torear en España hasta los 16 años. De este modo, Rubén Pinar se convirtió en un “niño torero”, alcanzando grandes éxitos en las dieciséis novilladas que lidió en México. Una temporada intensa que, según recuerda el diestro, “me ayudó a madurar y a dejar a un lado el niño que era para empezar a pensar como hombre y como torero”.
A pesar de la ilusión que le hacía torear en la Feria de su tierra, Rubén Pinar es uno de los grandes ausentes de los carteles taurinos de este año. Una noticia que ha provocado gran indignación entre los aficionados, siendo la falta de entendimiento entre su apoderado y la empresa Serolo el principal motivo.
Un poco supersticioso, como todo torero que se precie, confiesa que no tiene predilección por ningún color para sus trajes a la hora de torear, aunque prefiere que sean en oro. Un furgón de cuadrilla, que está deseando estrenar, es la primera cosa que se ha comprado como matador de toros. En la actualidad vive en Caudete, muy cerca de los suyos, luchando por alcanzar el que sin duda ha sido siempre su mayor sueño: convertirse en una gran figura de toreo.
A pesar del malestar existente entre la afición albaceteña por la ausencia del diestro local en los carteles de la Feria Taurina de este año, Rubén Pinar sostiene que “prefiero esperar para torear en la Feria de septiembre de Albacete, antes que aceptar condiciones con las que no estoy de acuerdo, a pesar de la ilusión que me hacía torear en mi tierra”.
La falta de entendimiento entre el apoderado de Rubén Pinar, Santiago López, y la nueva empresa concesionaria de la plaza de toros de Albacete, Serolo, ha sido el principal motivo de su ausencia en los carteles taurinos de este año.
El diestro albaceteño ha descartado la oferta realizada por Serolo, que consistía en hacer el paseillo sólo una tarde en la Feria de septiembre, al considerar que “hay otros toreros que estarán en la plaza dos tardes y yo, que estoy haciendo un año importante y también soy albaceteño, quería lo mismo”. Rubén Pinar se ha quedado fuera de los carteles taurinos, a pesar de ser uno de los toreros albaceteños que más éxitos está cosechado en los últimos tiempos. “No hemos podido llegar a un acuerdo porque no nos han dado el trato que merecemos”, lamentaba el diestro albaceteño.
De este modo, sino hay cambios de última hora, la afición albaceteña se quedará sin ver a Rubén Pinar torear durante la Feria de septiembre.
A pesar de no tener antecedentes taurinos en su familia, Rubén Pinar ha tenido muy claro desde pequeño que quería ser una gran figura del toreo. Con este objetivo comenzó su andadura en la Escuela Taurina de Albacete cuando a penas tenía 12 años de edad. Una forja de hombres y toreros que, según apunta el diestro albaceteño, “te abre muchas puertas y te da una formación muy buena para el futuro”.
Rubén Pinar se siente muy agradecido por el apoyo que siempre le ha brindado la Escuela Taurina de Albacete, tanto en su año de formación como en la actualidad.
Su paso por la Escuela se vio interrumpido cuando conoció al torero Víctor Puerto. “Gracias a Víctor pude entrenar en el campo y aprendí muchas cosas de él”, señalaba agradecido.
Durante este tiempo, y antes de marcharse a México, Rubén Pinar tuvo que compaginar su formación taurina con sus estudios. El joven torero “lo llevaba como podía”, ya que tenía que ir al colegio y entrenar, marchándose en numerosas ocasiones a Sevilla, donde se encontraba Víctor Puerto, para torear.
Rubén Pinar comenzó su carrera profesional dentro del mundo taurino con Gabriel de la Casa como apoderado. A partir de enero de 2008, lo apodera Santiago López. Un apoderado que, en palabras de Rubén Pinar, destaca por un nivel de exigencia muy alto que tiene como objetivo hacer del diestro una gran figura del toreo.
En su andadura profesional le acompañan como picadores los albaceteños Agustín Moreno y Daniel López Candel, así como Basilio Mansilla, que también es de la tierra, y los valencianos Alberto Martínez y Miguel Ángel García.
En relación al concepto del toreo, Rubén Pinar apuesta por la pureza. “Intento buscar lo más profundo, que es lo que verdaderamente llega al público”, apuntaba el diestro albaceteño.
En este sentido considera que “la calidad del toreo se ve cuando llevas al toro a la velocidad que quieres. Algo muy complicado de conseguir, pero por lo que hay que luchar ”.
A pesar de su juventud, Rubén Pinar sabe emocionar a la afición como nadie, poniendo lo mejor de sí mismo en cada faena. Según señalaba, “cuando salgo a la plaza necesito expresar todo el arte que llevo dentro toreando”.
El diestro local sostiene que “los toreros están hechos de una pasta especial” por su capacidad de sacrificio y entrega.
En su caso, afirma que ha madurado antes que otros jóvenes de su edad por el tipo de vida que ha elegido.
A pesar de la templanza que les caracteriza, Rubén Pinar sostiene que, a la vez, “los toreros somos muy sensibles, y las cornadas que te da la vida duelen más que las que puedas recibir en la plaza”.
Rubén Pinar persigue un estilo único y personal sin embargo, “es inevitable tomar ejemplo de otras figuras del toreo a la hora de abrirse camino en el mundo taurino”.
El diestro albaceteño confesaba que entre sus referencias se encuentran toreros de la talla de Enrique Ponce, José Tomás, El Juli, Perera o Morante de la Puebla.
Durante la entrevista, Rubén Pinar repasa los momentos más importantes de su corta pero intensa trayectoria taurina.
Entre ellos, se encuentra el día en el que debutó con caballos, en enero de 2006, en Santa Fe de Bogotá. Una tarde que el diestro jamás olvidará y que supuso el pistoletazo de salida en su carrera profesional como matador.
Rubén Pinar compartió cartel con José Luis Roballo y Victoriano García, lidiando toros de la ganadería de Armerías.
En aquella tarde lluviosa dio vuelta al ruedo en el que sin duda fue uno de los días más importantes de su vida.
“En aquel momento tenía inseguridades que ahora no tengo, y cuando me pongo delante del toro, los objetivos que persigo son también distintos, centrados principalmente en la profundidad del toro”, añadía el diestro local.
En 2007 Rubén Pinar tuvo una temporada cargada de éxitos y cumplió además uno de sus mayores sueños: torear en la plaza de toros más importante de España.
De este modo, el 8 de julio de dicho año, vestido de nazareno y oro, el diestro albaceteño se presentó por primera vez en Las Ventas (Madrid) acompañado de Oliva Soto y Sandra Moscoso en el cartel. Un novillo de Carmen Segovia llamado “Bandolero”, de 470 kilos, le hizo merecedor de una ovación y ganador indiscutible del Certamen de Novilladas de Las Ventas. “Una tarde importante que viví con muchas ganas y sobre todo con mucha responsabilidad”, añadía.
Además, en la temporada 2007, Rubén Pinar salió a hombros en su presentación en la plaza de Valencia el 10 de agosto, cortando dos orejas.
Los éxitos se sucedieron en diferentes plazas de la geografía española, como por ejemplo Tobarra, Torrejón del Rey, Torrelaguna, Arganda, Albacete, Guadalajara y Villa del Prado, entre otras, hasta que el 24 de septiembre es herido en el muslo derecho, con dos trayectorias, en Collado Mediano (Madrid). Una vez recuperado, corta tres orejas en Pantoja (Toledo) la tarde del 26 de septiembre.
La temporada continúa con más trofeos en Arnedo, Guadarrama, Fuente Álamo, donde corta seis orejas y rabo, o Cieza, con cuatro orejas y dos rabos el 21 de octubre.
Otro de los momentos significativos en la carrera de Rubén Pinar fue el día en el que tomó su alternativa. Fue el 21 de septiembre de 2008, en Nimes, contando como padrino de excepción con Enrique Ponce y con Miguel Ángel Perera como testigo.
Se lidiaron reses de Victoriano del Río en una tarde en la que el joven albaceteño cortó oreja y dos orejas.
Todavía hoy, Rubén Pinar recuerda las sabias palabras de Enrique Ponce quien le aconsejó que nunca perdiera la ilusión por la profesión y que siempre la respetara.
En este mismo año, en el mes de mayo, tuvo lugar su presentación en la Real Maestranza de Sevilla. Durante la temporada 2008 destacan las faenas realizadas por Rubén Pinar en distintas plazas españolas, como Valencia, donde corta dos orejas la tarde del 9 de marzo, o Las Ventas, donde corta una oreja en abril y otra en mayo.
El diestro albaceteño torea además en Bilbao, Zaragoza, Alicante, Torrejón de Ardoz y corta dos orejas en el Festival del Cotolengo en Albacete, la tarde del 21 de junio.
A continuación, Rubén Pinar seguirá atesorando trofeos en las plazas de toros de Pamplona, Cieza, Ávila, Santander, San Sebastián de los Reyes, Alcalá de Henares, en la Feria de Albacete o en la Real Maestranza de Sevilla, la tarde del 14 de septiembre, entre otras plazas.
Ya en el 2009, Rubén Pinar confirma su alternativa en Las Ventas, acompañado en el cartel por Morante de la Puebla y José María Manzanares, lidiando toros de Juan Pedro Domecq.
Una tarde histórica para el torero Morante de la Puebla que terminó por hacer sombra a la confirmación de Rubén Pinar.
“Lo mejor es que pude ver a Morante de la Puebla torear como los ángeles, sin que nadie tuviera que contármelo”, señalaba el diestro local.
En la temporada de 2009 el torero albaceteño ha conquistado además la primera puerta grande de la Feria del Toro de Pamplona para un matador de toros, cortando dos orejas.
Además de una posible pero no confirmada temporada en las Américas, Rubén Pinar señalaba que en estos momentos tiene varios contratos firmados en importantes Plazas de España y de fuera de nuestro país.
Tras triunfar en Pedro Muñoz y Villarrobledo, durante el mes de septiembre, Rubén Pinar paseará su arte por las plazas de Salamanca o Nimes, entre otras.
Además, le gustaría volver a torear en Sevilla, Madrid y México.
Una vez abandonada la Escuela Taurina, el joven albaceteño tuvo que marcharse a América Latina para poder forjarse sus sueños de torero. Las limitaciones que impone la legislación española, fijando en los 16 años la edad permitida para torear, hicieron que se convirtiera en uno de los últimos “niños torero”.
Una temporada intensa, en la que lidió dieciséis novilladas, que “me ayudó a madurar y a dejar a un lado el niño que era para empezar a pensar como hombre y como torero”, según señalaba Rubén Pinar. Los triunfos que cosechó durante esta etapa le ayudaron profesionalmente a la hora de enfrentar su regreso a España.
De momento desconoce si hará la temporada de las Américas, aunque no descarta la posibilidad de pasar por estas tierras una época más extensa de lo habitual para no parar de torear durante el invierno. Rubén Pinar opina que, aunque los entrenamientos son duros y constantes para un torero, “soy partidario de no parar en todo el año, porque luego se nota cuando te vuelves a enfrentar al toro en una plaza”.
Según apuntaba, su familia le ha apoyado desde el día en el que dijo que quería ser torero. Prueba de ello es que su padre le acompaña siempre a las plazas en las que torea. A pesar de esto, Rubén Pinar sostiene que “conforme avanza mi carrera profesional, mi familia lo pasa peor, sobre todo mi madre, porque los toros son más grandes y hay que arriesgar mucho más”.
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Grupo de Comunicación La Cerca
Hola,
Con mucha sinceridad, si necesitan algun traductor para sus articulos en frances, les ayudaré.
Mi madre es prima de la madre de Ruben, yo he nacido en Francia y con mucho placer les daré una mano.
Atentamente,
Isaebl