El agua se ha convertido en un recurso escaso

En unos momentos preocupantes en lo que se refiere a la situación hídrica a nivel mundial y en los que existe una gran expectativa sobre las repercusiones que va a tener el cambio climático en todo el Planeta, es evidente que el agua se ha convertido en un recurso escaso: nos encontramos inmersos en un prolongado ciclo de sequía, cada vez llueve menos, excepto en casos muy puntuales, en los que llueve de forma torrencial.

Dado que el cambio climático está afectando, y va a seguir afectando, a la disponibilidad de un recurso tan básico e importante como es el agua, se impone la necesidad de emprender políticas globales encaminas a la consecución de un equilibrio entre socio-economía y medio natural.

Si bien es cierto que nadie puede afirmar rotundamente que hayamos llegado a un momento irreversible en el tema de la sequía, existen suficientes señales de alarma sobre las repercusiones del cambio climático para que tomemos conciencia de esta situación.

En este sentido, José María Tarjuelo, director del CREA y catedrático de Ingeniería Agroforestal de la Universidad regional, cree que todos los gobiernos, así como los organismos nacionales e internacionales, tienen que levantar la voz para que el desarrollo en todos los países procuren ser sostenibles.

Dada la imposibilidad de predecir cuánto va a durar el actual ciclo de sequía, en opinión de Tarjuelo, debemos partir de la cruda realidad en la que vivimos, previendo incluso que los problemas pueden acentuarse, lo que nos obliga a reflexionar sobre “cómo afrontar esta sequía, y las que van a volver a venir, mediante una adecuada gestión de este recurso, transparente y reflexiva, en la que estamos todos implicados y debemos exigir a las autoridades, colaborando con ellas, a que se realice una gestión sostenible, no presionando más allá de lo necesario para extraer más recursos de los razonables, y mucho menos, por modelos económicos”, censura, ahondando en la actitud de los países del Primer Mundo en los que, teniendo nuestras necesidades cubiertas, “no tiene sentido exagerar los consumos de los recursos naturales, que generan distorsiones en la renovación natural de los mismos, con el único objetivo de generar más riqueza”, enjuicia, desde el principio de que el agua es un tesoro que tenemos que disfrutar y permitir que disfruten las generaciones futuras.

Situación de Castilla-La Mancha ante la sequía

Teniendo en cuenta que en los países del Tercer Mundo los principales problemas que se derivan de la escasez de agua son sanitarios y alimenticios, José María Tarjuelo no duda en afirmar que en el Primer Mundo somos unos privilegiados por tener disponible para la población agua con calidad y cantidad suficiente para abastecernos.

En Castilla-La Mancha, concretamente, la situación no es alarmante en cuanto a la disponibilidad presente y futura para cubrir los abastecimientos urbanos.

Sin embargo, José María Tarjuelo considera algo más alarmante la situación en lo que se refiere a los usos socio-económicos, concretamente en el ámbito de la agricultura: “Desafortunadamente, cada vez tenemos menos agua disponible para la agricultura debido, entre otras causas, al crecimiento de las demandas urbanas e industriales. Por ello, tenemos que reconducir nuestros modelos agrarios, ligados al regadío, hacia unos cultivos que consuman menos agua y que tengan mayor valor añadido por cada metro cúbico de agua utilizada, lo que significa un cambio de los modelos agrarios”, plantea.

Ante esta crítica situación, es fundamental, en primer lugar, la concienciación de todos los ciudadanos en general, como usuarios, y en particular de aquellos que más agua consumen, como por ejemplo los agricultores, que ya están sufriendo grandes reducciones en la cantidad de agua que utilizan en sus cultivos de este año y vienen arrastrando otras restricciones de años anteriores.

En definitiva, para José María Tarjuelo, la adecuada concienciación y gestión de la sequía y de los recursos disponibles en cada momento es clave y de ahí la importancia que concede a que se prevea cuáles son nuestras necesidades, presentes y futuras, tanto de aguas superficiales como de aguas subterráneas.

Los cultivos agroenergéticos como nuevo modelo agrario, de momento, carecen de rentabilidad

En un país como España, con una dependencia absoluta del petróleo importado, cuyo precio se eleva cada día más, y una capacidad productiva en su agricultura que se está viendo limitada por la carestía del recurso del agua, los cultivos agroenergéticos parecían una solución a ambos problemas. Sin embargo, la posibilidad de generación de energía a través del mundo agrario, de momento, sigue siendo todavía una potencialidad que, bajo el punto de vista de José María Tarjuelo, hay que seguir investigando.

La perspectiva de los cultivos agroenergéticos como alternativa de solución económica para la agricultura y para los agricultores se ha visto retrasada por un aumento en el coste: “Nadie se podía imaginar este cambio tan brusco que se ha producido en el precio de los cereales en los dos últimos años. Esta circunstancia ha producido un retraso en la rentabilidad de la producción de energía a través de los cultivos agroenergéticos, donde la rentabilidad no solo debe existir para el agricultor, sino también para toda la industria de transformación, así como una garantía de suministro de la materia prima”, observa.

No obstante, José María Tarjuelo señala la importancia de seguir invirtiendo en investigación en este campo: “No debemos dejar de investigar cuáles son las mejores alternativas de cultivos agroenergéticos para estar preparados en el momento en que sean competitivos en el mercado”, manifiesta.

Por ello, en Castilla-La Mancha se están seleccionando los mejores cultivos para cada uso y se están realizando ensayos de adaptación de diversos cultivos con capacidad para producir biomasa, entre ellos cardo, colza, sorgo, arbustos, girasol, etc., para estar preparados y poder adaptarnos a las demandas de cada momento.

Redistribución equilibrada de recursos y riqueza

En el siglo XXI, en el que las políticas de la Unión Europea van encaminadas a una distribución de la riqueza más equilibrada que en el pasado, gracias a lo cual Castilla-La Mancha sigue siendo considerada Objetivo 1, y en el que muchos Estados europeos se están sacrificando por que exista una igualdad, un país como España, que está dividido en Autonomías, debe aspirar también al equilibrio entre las distintas regiones que la componen, “concretamente en lo que respecta a la redistribución del agua, como recurso escaso y fundamental para la vida, para el bienestar y para la economía familiar,”, expone el director del CREA.

En este sentido, no le cabe duda de que hay que intentar reflexionar nuevas formas de reparto, sobre todo en estos momentos en los que se ha abierto en España el proceso de planificación hidrológica que culminará en 2009.

Partiendo del principio de que el agua es de todos y que tiene que estar repartida por el Estado, José María Tarjuelo, como miembro del Consejo Regional del Agua, ve fundamental una solidez de argumentos, tanto por parte de Castilla-La Mancha como por parte del resto de Comunidades españolas, en la negociación que tendrá lugar a nivel nacional.

De manera, que habrá que justificar las necesidades y usos urbanos, medioambientales y agrícolas de cada territorio, por lo que “tenemos que generar estudios que soporten las razones que queremos exponer para garantizarnos el presente y el futuro de las necesidades que tenemos como región”, asevera.

Precisamente una de las ventajas que tiene que nuestro país esté dividido en Autonomías es el profundo conocimiento que tiene cada una de ellas de su propio entorno, por lo que “es más fácil poner de manifiesto los problemas y necesidades propios y, por tanto las reivindicaciones”, señala, para apuntar la consiguiente generación de conflictos entre regiones que se pueden derivar de ello.

Por esta razón, José María Tarjuelo, sin olvidar todos los contenidos territoriales ligados al agua (sociales, económicos, medioambientales…), considera que ciertos recursos, como el agua, tenemos que distribuirlos desde otra perspectiva y desde otra dimensión, al mismo tiempo que reivindica una participación más clara y decisiva en los órganos de gestión y planificación del agua que permita no solo hacerse oír sino también una capacidad de decisión en igualdad de condiciones de voto.

Capacidad de CLM para generar riqueza

Aunque el concepto de trasvasar el agua que sobra de una región a otra parece a simple vista positivo, en el caso del Trasvase Tajo-Segura es indudable que ha generado un gran problema socio-económico, “puesto que se han realizado grandes inversiones en infraestructuras para trasvasar el agua que iba a sobrar, o creían que iba a sobrar, y cuando se han incrementado las necesidades en otras zonas, además de haber restricciones hídricas a causa de la sequía, los receptores siguen reclamando los mismos derechos olvidando la condición inicial: si sobra. Aquí se encuentra la esencia del rechazo a los trasvases”, asevera José María Tarjuelo.

Si bien es cierto que no hay que hacer un gran esfuerzo para entender a los murcianos en sus reivindicaciones sobre el agua, puesto que les supone una riqueza inmediata, “de ahí que la reivindiquen más que las autovías”, apostilla. En estos momentos de sequía extrema en los que es evidente que no sobra agua, Tarjuelo cree que no tienen ningún sentido las reivindicaciones y las protestas sobre un recurso al que se tenía derecho solo en caso de que hubiera agua excedente.

Por otra parte, en Murcia y en Valencia se han desarrollado grandes redes de comercialización e industrias agroalimentarias potentes, toda una infraestructura que les permite incluso venir a Castilla-La Mancha a cultivar los productos.

Este es el caso de Albacete con el cultivo de la cebolla, de la que es la provincia mayor productora de España pero la industria y la comercialización, que es de lo que se obtiene un mayor beneficio, está controlada por los valencianos.

Ante hechos como este, José María Tarjuelo solicita oportunidades de desarrollo y generación de riqueza para Castilla-La Mancha: “Dado que somos de las regiones de Europa con menor densidad de población, si seguimos haciendo políticas de redistribución de recursos naturales de riqueza que conduzcan a la emigración, volveremos a cometer los mismos errores del pasado, en el que hubo mucha emigración, no porque no hubiera recursos, sino por falta de iniciativas, ideas o formas de utilizar mejor esos recursos”, distingue, para añadir que debemos conseguir ese valor añadido que viene después de la producción, puesto que capacidad de producción tenemos y las técnicas para usar el agua de forma eficiente también, poniendo como ejemplo la tecnología de riego castellano-manchega, puntera a nivel mundial, y del sistema de gestión hídrica del acuífero Mancha Oriental.

Plan Especial del Alto Guadiana

El pasado 14 de enero fue aprobado por el Consejo de Ministros el Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG), cuyo objetivo es reducir la extracción de agua del acuífero 23 mediante la adquisición de tierras y de derechos de agua de particulares, así como controlar eficazmente los consumos agrícolas. De esta situación se beneficiará especialmente el Parque Natural de las Tablas de Daimiel que podrá ver aumentado su nivel de agua.

José María Tarjuelo apunta que ya en los años ochenta se detectó el problema de sobreexplotación en el Alto Guadiana, que se vio incrementado en la década siguiente con una gran sequía que duró casi cuatro años, hasta 1995, cuando además empezaron a generalizarse las extracciones ilegales como solución al problema social que generaba a ciertos agricultores la falta de agua para sus cultivos.

Después de casi 30 años buscando una solución a este problema, hasta hoy no había sido posible encontrar el consenso necesario, gracias al cual ha sido posible un Plan Especial, en el que los agricultores, como principales usuarios y conscientes de que hay que adaptarse a los recuros disponibles, se están adaptando a esta nueva situación, bien cambiando su modelo agrario o bien dedicándose a otra actividad.

Sin embargo, José María Tarjuelo cree que tampoco debemos obviar que durante mucho tiempo se ha hablado de aguatenientes como grandes poseedores de derechos de uso de agua, y sigue habiéndolos, que, aunque “tengan unos derechos históricos consolidados, están fuera de la lógica de la realidad de hoy”, mantiene, para añadir que detrás de este problema no solo hay agricultores sino también especuladores y empresas, de manera que lo que puede parecer a simple vista un problema social también es un tema de ambición económica a costa del desequilibrio medioambiental.

El Centro Regional de Estudios del Agua transfiere sus investigaciones a Europa y Latinoamérica

El Centro Regional de Estudios del Agua (CREA) se creó para coordinar y sistematizar los trabajos que se venían haciendo en la Universidad de Castilla-La Mancha en materia de investigación sobre la utilización del agua como recurso sostenible. Actualmente, el CREA tiene en marcha diversos proyectos a nivel local, regional, nacional e internacional. Todos ellos de vital importancia para mejorar la gestión en el uso del agua.

José María Tarrejuelo pone de manifiesto, especialmente, la importancia de las relaciones internacionales, que últimamente se están viendo incrementadas con Europa y Latinoamérica, ya que estas colaboraciones “aportan otra visión y otra perspectiva a nuestras investigaciones”, significa.

En los proyectos europeos se está analizando la vulnerabilidad de la agricultura y del regadío, así como sus posibles efectos sobre la desertificación. También se están intentando aplicar nuevas tecnologías y nuevos equipos a la gestión eficiente del uso del agua de riego, lo que permite utilizar más adecuadamente el agua. En estas líneas de estudio participan numerosos países del entorno mediterráneo.

En el caso de Latinoamérica, el CREA participa en redes Iberoamericanas de conocimiento para ayudar a mejorar en estos países su gestión del agua: “Podemos evitar que muchos de los problemas que hemos sufrido aquí, por contaminación o por una mala planificación, se repitan en Latinoamérica”, destaca José María Tarjuelo.