I Convención Nacional del Cambio Climático

Durante tres días, entre el 6 y el 8 de febrero del año 2008, se desarrolló en el Palacio de Congresos de Albacete la Primera Convención Nacional sobre Cambio Climático y Sostenibilidad en España, la reunión más importante realizada hasta la fecha en nuestro país, en la que ha intervenido un amplio elenco de expertos, nacionales e internacionales.

La organización y desarrollo de esta Convención de carácter nacional ha corrido a cargo del Ministerio de Medio Ambiente, el Gobierno de Castilla-La Mancha, el Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE), la Universidad de Castilla-La Mancha y la Asociación de Jóvenes Empresarios de Albacete, con la colaboración del Ayuntamiento de Albacete y la Diputación provincial.

La Convención estuvo estructurada en torno a conferencias temáticas impartidas por expertos en cambio climático, entre otros, Jeremy Rifkin, presidente de The Foundation on Economic Trends; José Manuel Moreno Rodríguez, catedrático de Ecología de la Universidad de Castilla-La Mancha y miembro del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC); Arturo Gonzalo Aizpiri, secretario general del Ministerio de Medio Ambiente para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático; o Teresa Ribera, directora general de la Oficina Española de Cambio Climático.

En el calendario de actividades a desarrollar también tuvieron cabida seis mesas de trabajo y debate. En este foro, el primero que se celebra en España de esta naturaleza, personas pertenecientes al mundo científico, académico y empresarial, además de técnicos y profesionales del medio ambiente de toda España, se dieron cita para conocer las últimas estrategias para hacer frente al cambio climático.

En las mismas fechas que esta Convención de Albacete, se celebraba en Nueva Delhi la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible. Ambos eventos son los más importantes que han tenido lugar en lo que va de año, tras la reciente celebración de la reunión en Valencia del Panel Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático (IPCC) de la ONU, del 12 al 17 de noviembre de 2007, y la décimo tercera Conferencia de las Partes (COP), reunión anual de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en Bali del 3 al 14 de diciembre de 2007.

Esta Convención celebrada en Albacete fue inaugurada el 6 de febrero de 2008 por el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, junto al entonces alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell, y el secretario general para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Arturo Gonzalo Aizpiri, cuya ponencia “Estrategia de mitigación y adaptación al Cambio Climático en España” precedió en el acto inaugural a la videoconferencia de Jeremy Rifkin, experto en cambio climático.

Preludio de la Tercera Revolución Industrial

Si bien es cierto que el petróleo, el carbón y el gas natural seguirán constituyendo una parte sustancial de la energía del mundo hasta bien avanzado el siglo XXI, existe un consenso creciente en cuanto a que estamos avanzando hacia el crepúsculo de este periodo en el que la totalidad de los costes de nuestra adicción al combustible fósil se están convirtiendo en un lastre para la economía mundial.

Partiendo de este consenso, Jeremy Rifkin, presidente de The Foundation on Economic Trends, institución que analiza los impactos económicos, medioambientales, sociales y culturales de las nuevas tecnologías en la economía global, anticipó una Tercera Revolución Industrial ante la crisis del actual modelo energético basado en los combustibles fósiles como el petróleo.

Aunque se está haciendo lo posible para garantizar que las reservas existentes de combustibles fósiles sean utilizadas de una manera más eficiente y se está experimentando con tecnologías de energía limpia con miras a reducir las emisiones de dióxido de carbono procedentes de la quema de combustibles convencionales, en su opinión, una mayor eficiencia energética y una reducción obligatoria de los gases de efecto invernadero no son suficientes, en sí mismos, para enfrentarnos adecuadamente a la crisis sin precedentes del calentamiento global y agotamiento de reservas de petróleo y producción de gas.

Por ello, cree que de cara al futuro todos los gobiernos deberán explorar formas alternativas de energía y crear modelos económicos innovadores, con el fin de que las emisones de carbono sean lo más próximas posibles a cero, para lo cual será necesario apoyarse en tres pilares fundamentales: energía renovable, tecnología de almacenamiento y redes eléctricas inteligentes.

Según indicó Rifkin, estos tres pilares deben desarrollarse simultáneamente e integrarse plenamente para que cada uno de ellos pueda desarrollar todo su potencial y para que el nuevo paradigma económico pueda funcionar.

Castilla-La Mancha destaca en generación e investigación de energías renovables

Con anterioridad a la conexión con Jeremy Rifkin desde Washington, el secretario general para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Arturo Gonzalo Aizpiri, advirtió que el cambio climático no es una hipótesis sino una realidad incontrovertible, por lo que hace menos de un año el Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea decidió que Europa tiene que ser líder en la negociación internacional de lucha contra el cambio climático, marcándose como objetivo para 2020 que el 20% del consumo energético provenga de fuentes renovables, así como reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990.

Aizpiri destacó igualmente la importancia de “la cooperación entre el Gobierno de España, las Comunidades Autónomas y los municipios para ahorrar energía y dar el máximo desarrollo posible a las energías renovables en España”, subrayó, para añadir que Castilla-La Mancha es un buen ejemplo de lo que se puede hacer en esta materia. En este sentido, el presidente regional, José María Barreda, recordó que Castilla-La Mancha está comprometida con la creación del Centro Nacional de Tecnologías de Hidrógeno y Pilas de Combustible, que servirá de referencia a toda la actividad investigadora y de desarrollo tecnológico de los organismos públicos de investigación, incluyendo universidades y empresas interesadas, como es el caso de AJUSA y ELCOGÁS. Del mismo modo, el presidente Barreda mencionó que Puertollano será sede del Instituto Nacional de Investigación de Energía de Concentración y del Instituto Nacional de Economía del Hidrógeno.

Almacenamiento en forma de hidrógeno

Puesto que la producción de energía renovable es intermitente, no garantiza el suministro ininterrumpido, pero sí lo garantizaría en el caso de que se consiguiese almacenar para su uso posterior. Se impone así la necesidad de desarrollar métodos de almacenamiento para facilitar la conversión de los suministros intermitentes de dichas energías en recursos fiables y todas las investigaciones apuntan hacia el hidrógeno como medio universal para almacenar las energías limpias.

Aunque el hidrógeno es abundante por toda la tierra, no se encuentra libre en la naturaleza, por lo que hay que extraerlo de los combustibles fósiles o de la biomasa. Sin embargo, Rifkin señaló que la electricidad obtenida mediante energías renovables se puede utilizar para liberar el hidrógeno del agua mediante electrólisis.

Incluso cuando la aportación de las energías renovables para la producción de electricidad sea significativa, Rifkin advirtió que una interrupción temporal del suministro solar, eólico o hidrológico podría provocar una escasez de suministro, una subida fuerte de los precios y bajadas de tensión o apagones, por lo que para obtener la seguridad del suministro energético afirmó que será necesario utilizar el hidrógeno como medio de almacenamiento de las energías renovables, llegando a aseverar que la sociedad de la energía renovable es viable en la medida en que parte de la energía se pueda almacenar en forma de hidrógeno.

Distribución de energía descentralizada

Partiendo de la base de que los grandes ajustes económicos que han desempeñado un papel decisivo en la historia del mundo tuvieron lugar al converger un nuevo régimen energético y un nuevo régimen de las telecomunicaciones y teniendo en cuenta que a partir de los años 90, gracias a las nuevas revoluciones del software y de las telecomunicaciones, ha aumentado la productividad de todos los sectores industriales, en opinión de Rifkin, el potencial real de la actual revolución de las comunicaciones todavía no ha sido explotado a fondo, ya que dicho potencial reside en su covergencia con la energía renovable, almacenada parcialmente en forma de hidrógeno, para crear los primeros regímenes de energía descentralizada.

Utilizando los mismos principios de diseño y las mismas tecnologías inteligentes que hicieron posible Internet y una red amplia y descentralizada de comunicación global para reconfigurar las redes eléctricas, Rifkin cree que las personas podrán generar su propia energía renovable y compartirla de igual a igual, como actualmente se genera y comparte la información, creando así un uso energético nuevo y descentrallizado.

Reconfiguración de sectores

La Tercera Revolución Industrial exigirá una reconfiguración completa de los sectores del transporte y la construcción, creando nuevos bienes y servicios, originando nuevas empresas y promoviendo nuevas cualificaciones profesionales.

La reconfiguración del sector del transporte exigirá la fabricación comercial a gran escala de pilas de combustible, la fabricación en serie de hidrógeno como combustible, la construcción de una infraestructura de distribución del combustible, el rediseño de los vehículos y la creación de nuevos programas informáticos relacionados con el transporte, lo que permitirá crear nuevas sinergias y tendrá un efecto multiplicador importante.

Incluso, los vehículos impulsados por pilas de combustible se pueden convertir en un medio para almacenar energía en forma de hidrógeno que, a su vez, se convertiría en elecricidad.

Puesto que el coche medio está estacionado la mayor parte del tiempo, durante las horas que no se use se podría conectar al hogar, la oficina o a la red eléctrica principal e interactiva, con el fin de devolver electricidad de primera calidad a la red. Rifkin estima que si el 25% de los conductores utilizasen sus vehículos como centrales eléctricas para vender la energía a la red interconectada, se podrían eliminar todas las centrales eléctricas de la Unión Europea.

Por su parte, la industria de la construcción, al igual que la del transporte, creará nuevas oportunidades. Así, la construcción “verde” creará, de aquí al año 2030, miles de empresas y servicios nuevos y generará millones de empleos a medida que los edificios utilicen diseños, materiales, tecnologías y normativas y códigos de construcción de la Tercera Revolución Industrial.

De la geopolítica a la política de la biosfera

Teniendo en cuenta que la falta de acceso a la electricidad es uno de los factores claves para perpetuar la pobreza en todo el mundo y, por el contrario, el acceso a la energía se traduce en oportunidades económicas, la transición hacia la generación de energías renovables a nivel local que se puedan almacenar en forma de hidrógeno, así como la creación de redes eléctricas interconectadas y descentralizadas que permitan conectar a todas las comunidades del mundo, representa una esperanza enorme para lograr que miles de millones de personas salgan de la pobreza.

Si todas las personas y todas las comunidades del mundo se convirtiesen en productores de su propia energía, se provocaría un cambio drástico en la configuración del poder: las comunidades locales no solo serían más independientes de la voluntad de los centros de poder distantes sino que también podrían producir los bienes y servicios a nivel local y venderlos a nivel mundial.

No hay que olvidar que las luchas geopolíticas que tuvieron lugar durante el siglo pasado tenían como objetivo lograr el acceso militar y político a los depósitos de carbón, de gas natural y de uranio. Sin embargo, el comienzo de la Tercera Revolución Industrial ayudará a disipar las tensiones relacionadas con el acceso a las reservas, cada vez más escasas de combustibles fósiles y de uranio, facilitando una política de biosfera que se base en un sentido colectivo de responsabilidad para salvaguardar los ecosistemas terrestres.

Para el experto en cambio climático, Jeremy Rifkin, la transición de medio siglo desde la Segunda a la Tercera Revolución Industrial y el cambio concomitante desde la geopolítica a la política de la biosfera va a tener una gran repercusión sobre la globalización y supondrá el poder para el pueblo.

Rifkin destacó el papel de liderazgo de España y de Europa en la Tercera Revolución Industrial

En los albores de la Tercera Revolución Industrial, la primera región que consiga sacar el máximo partido a la misma será quien marque el ritmo del desarrollo económico del resto del siglo.

En este sentido, la Unión Europea ha construido los dos pilares de la Tercera Revolución Industrial. Por una parte, goza de los mercados de energía solar más grandes y es líder mundial en producción de energía eólica y se ha convertido en la primera superpotencia en adoptar un compromiso vinculante para que el 20% de la energía total generada en el año 2020 se produzca a partir de fuentes energéticas renovables.

En cuanto al segundo pilar, en el año 2003 creó la Plataforma Tecnológica del Hidrógeno y los gobiernos nacionales de toda Europa han comenzado a establecer sus programas de investigación y desarrollo del hidrógeno.

Por último, la Comisión Europea ha creado una Plataforma Europea de Redes Eléctricas Inteligentes y redactó en 2006 un documento estratégico con una visión a largo plazo para la reconfiguración de la red eléctrica europea con el fin de transformarla en una red inteligente, descentralizada e interactiva.

Ante esta dinámica, Rifkin no duda sobre quién va a conseguir llevar el liderazgo de la Tercera Revolución Industrial: “España liderará Europa y Europa liderará el mundo”, aseveró Rifkin como colofón a su intervención.