Emblema de la poesía ligada al toro en la tierra de Albacete, Ismael Belmonte (nacido en 1929 y fallecido en 1981, y padre de nueve hijos) sembró de amor a su tierra y a los toros buena parte de los escritos que, gracias a él, nos acompañarán e identificarán eternamente.

Una serie de imágenes de José maría Mondéjar traen a Belmonte entre nosotros y nos lo plasman entre gentes de toro, aquellas que convirtió también en su familia; en La Petronila (así se conocía a la modesta ganadería de los hermanos Jara López que pastaba muy cerca de Albacete, a pocos kilómetros, por la carretera de Jaén; hoy en día la finca está completamente remodelada, tanto en los terrenos que ocupa como en las instalaciones, las cuales han pasado a llamarse ‘LOS PRADOS’, siendo esta propiedad de Dámaso González y lugar donde pastan sus reses, las cuales se lidian a nombre de su hija Sonia González), tal y como Mondéjar explica en su blog.

‘Aquí en Albacete tan seco y tan escueto, aquí donde he nacido, donde la muerte espero, aquí precisamente, aquí hay toreros’. (Ismael Belmonte)

El homenaje nos permite escuchar en la voz de la magnífica y sensible poetisa, escritora y rapsoda albaceteña Mar Herrero el ‘Anclado en la orilla’ de Belmonte y emocionarnos una vez más con la sensibilidad del que muchos han calificado como ‘el poeta del pueblo’ de Albacete. Y nos muestra al periodista Carlos Herrera en el Lope de Vega de Sevilla poniendo fin a un pregón con versos de su admirado Ismael Belmonte, al que considera “un torero metido a poeta”.

También, de la mano de Valeriano Belmonte, rememoramos la cantidad de telegramas que éste le llevó al Club Taurino de Dionisio Guardiola 5 y el propio Valeriano aprovecha la ocasión para rendirle tributo una vez más a través de algunos versos.

Ismael Belmonte a través de sus hijos, Pedro y Joaquín

“Un hombre muy conversador, afable, cariñoso, con carácter, de gran corazón y que, como aficionado taurino, para mí es todo un ejemplo; leyendo ahora sus crónicas taurinas me doy cuenta de que lo que hacemos ahora… es ‘una mierda’ porque no sabemos llevar al lector a sentir lo que se ve en la Plaza como él lo hacía”, dice Pedro Belmonte cuando toma el hilo del homenaje a su padre de la mano del director de La Cerca, Manuel Lozano.

Nos lee Pedro la crónica que Ismael Belmonte en 1975 dedicó “al gitano” Sebastián Cortés, y también aquélla espectacular y emocionante del ’68, sobre la segunda corrida que un entonces desconocido Dámaso González lidiaba con picadores… ‘Torerillo de frasco pequeño y esencia cara (…); una savia nueva que seguramente nos hará el milagro de quitarnos veinte años de encima’, vaticinaba sin errar entonces. “Es un orgullo ser su hijo pero a veces también es una losa cuando te comparan con él porque él… es irrepetible”, concluye Pedro.

Apenas había cumplido su hermano Joaquín 11 años cuando su padre murió: “Una parte muy amplia del ser poeta (tal vez para conocerlo) se lo debo a él”, dice. Se ha empapado de sus letras y manuscritos, descubriendo a ese poeta existencial que buscan el significado de la vida, al poeta profundo, al poeta decepcionado al que todo le suena a vacío, al poeta amigo de manos tendidas, al poeta taurino amante de la Fiesta, y de todo ello da muestra Joaquín al compartir con nosotros también algunas obras propias que dejan bien a las claras que podemos decir, con orgullo, que el don de Ismael está en él.

Si lo desean, pueden visionar al completo este tributo-homenaje al poeta albacetense Ismael Belmonte, mediante el vídeo que acompaña a este texto.