OBSERVACIÓN: Si así lo desean, pueden ver esta interesante entrevista a Nicolás Sartorius, en el vídeo adjunto a este texto.

En las últimas semanas, desde el Grupo Multimedia de Comunicación La Cerca*, estamos dedicando distintos programas dentro de nuestra plataforma digital multimedia a poner en valor el **40 aniversario de la Constitución Española, nuestra Ley de leyes, nuestra Carta Magna.

Tertulias, entrevistas, noticias, reportajes, vídeos… una amplia información publicada en nuestra Web para hablar de una efeméride que consideramos crucial para lo que fue el devenir de los españoles, y sobre todo recordar cómo fueron aquellos años que marcaron una de la etapas más importantes de la política española.

El paso de la dictadura a la democracia no fue nada fácil, muy al contrario, supuso un tira y afloja de muchos intereses, ideologías y distintas posturas y formas de ver y de hacer la política de aquellos años en una sociedad, la española, donde los ‘colores’ brillaban por su ausencia, más bien se trataba de una sociedad en ‘blanco y negro’, postergada y apartada de la sociedad internacional, salvo alguna que otra excepción siempre en pro de los intereses ajenos, nunca propios.

En estos ‘Encuentros Digitales’ volveremos a hablar y repasar, de manera especial, sobre lo que fueron aquellos años de 1977 y 1978 donde se fraguó la Constitución Española, no exenta de muchos problemas de consenso aunque, al final, las políticas de Estado, el talante de los parlamentarios y el sentido común junto, a una gran dosis de responsabilidad, culminaron con el Referéndum del día 6 de diciembre de 1978 donde el pueblo español votó nuestra Carta Magna por mayoría. Así comenzó una nueva etapa política de cambio que acabó con 40 años de dictadura y de falta de libertades en España. Este pasado día 6 de diciembre se ha cumplido el 40 Aniversario del citado Referéndum y desde luego no faltan distintos puntos de vista al respecto, no tanto de lo que fueron aquellos años, sino para muchos otros de lo que quizás pudieran haber sido de haberse producido otras conversaciones y por tanto otros acontecimientos.

Muchos se preguntan, sobre todo en la Izquierda:

  • ¿Se podía haber conseguido mucho más?

  • ¿Fue esa Constitución la que realmente unos y otros deseaban, o fue un consenso de mínimos para conseguir salir, como fuera, de la dictadura que maniató a España social, económica y en materia de libertades y justicia durante 40 años?

Hoy tenemos el placer de contar en nuestros ‘Encuentros Digitales’ con Nicolás Sartorius, abogado y periodista de profesión. Fue uno de los fundadores del sindicato Comisiones Obreras, perteneció a su secretariado hasta 1981 y participó en las negociaciones sociales y políticas que implantaron la democracia en España.

Por su actividad contra la dictadura permaneció en prisión durante seis años. Fue diputado del de España (PCE) en el Congreso durante tres legislaturas y ocupó el cargo de portavoz parlamentario de la coalición IU hasta el año 1993. Desde entonces se ha dedicado a su profesión de abogado y a escribir.

Actualmente es presidente ejecutivo de la .

Colaborador con distintos medios de comunicación, es autor de varios ensayos.

Nicolás Sartorius, un hombre que, más allá de vivir la historia de España, es uno de sus grandes artífices de la Transición. Un icono, un referente de la política y el sindicalismo en este país que luchó por establecer en España la libertad y la justicia, y de manera especial la dignidad de una ciudadanía que se encontraba supeditada a un régimen totalitario y dictador.

Nicolás Sartorius ha venido este martes, 11 de diciembre, a Albacete a participar en distintos actos organizados y programados por el sindicato CCOO con motivo del 40 Aniversario de la Constitución Española, y de manera especial a presentar dos de sus últimos libros que llevan por nombre:

  • El final de la Dictadura – La conquista de la Democracia en España (Noviembre de 1975 – Diciembre de 1978)”. Este libro, escrito por Nicolás Sartorius, junto a , profesor titular y catedrático de Historia Contemporánea en la , es una reedición actualizada a junio de este año 2018 con motivo del 40 aniversario de la Constitución Española.
  • La manipulación del lenguaje – Breve diccionario de los engaños”. (Que ya va por su cuarta edición).

Ambos libros editados por la editorial ESPASA.

ENTREVISTA A NICOLÁS SARTORIUS

Nicolás Sartorius comienza nuestra entrevista poniendo en valor la importancia de la Transición y el hecho de que tanto la dictadura como esta Transición deberían de ser mucho más conocidas, especialmente por las nuevas generaciones.

“Yo estoy convencido, y es una pena que no sea así, el que en los institutos o en los colegios de España se explicara lo que fue la dictadura y lo que fue la Transición. Sería un poco, por mi parte, excesivo quizás pensar que este libro, que tiene muchas páginas, se lo estudien los estudiantes de Bachillerato pero sí el contenido, lo que significó la dictadura en España, lo terrible que fue para este país 40 años de dictadura, la pérdida que significó en todos los sentidos, morales, culturales, sociales… de la dignidad de un país. Cuando no hay libertad, no hay dignidad, no hay nada… eres un súbdito, no eres un ciudadano. Fue terrible la dictadura, y eso no se conoce, sobre todo no la han conocido bien las nuevas generaciones, y después la Transición, que fue nada menos que el paso de una dictadura de 40 años al paso de una democracia que ya ha durado otros 40 años. Eso creo que tiene su mérito”.

ELECCIONES EN ANDALUCÍA

Los resultados de las recientes Elecciones en Andalucía (43% de abstención, pérdida de 500.000 votos del PSOE, 12 diputados conseguidos por el partido de ultraderecha VOX) han puesto los focos y la voz de alarma entre la sociedad democrática española y, de manera particular, han cargado las pilas a la clase política constitucional que quizás lleve ya algún tiempo oxidada y aletargada ante los problemas que les plantean los ciudadanos motivados por los grandes cambios sociales que en las últimas décadas han tenido lugar en España, y todo eso unido a la gran Revolución Tecnológica Global a nivel mundial, y a la gran crisis del año 2008 que ha abierto una diferencia mucho mayor que la que había hace diez años entre la clase más y menos pudiente, hablando en términos económicos.

Le preguntamos a Nicolás Sartorius, en este sentido, y como preámbulo a hablar de lo que fueron aquellos años de la Transición Española y que quedan magníficamente reflejados en su libro “El final de la Dictadura”, ¿qué análisis no puede hacer al respecto (sobre los resultados en Andalucía)?

Elecciones en Andalucía: “Hay una parte de la izquierda que, en mi opinión, tiene una posición equivocada de todo el tema del proceso catalán, yo creo que eso a la gente no le gusta y castiga, está en su derecho”

“La abstención en Andalucía es un castigo a la izquierda, por una parte los votos que se han perdido los ha hecho el -que hay una parte de votantes socialistas que se han abstenido- pero también la unión entre Podemos e IU tampoco ha ganado votos sino más bien ha perdido muchos. La izquierda en Andalucía ha perdido muchísimos votos. Evidentemente cuando la izquierda pierde tal cantidad de votos es porque algo no han hecho bien, puede haber muchas causas, puede haber cansancio, la imagen que se ha dado de cierta corrupción, el hecho de que llevaba el PSOE gobernando 36 años… y que hay muchos problemas en Andalucía. Es decir, a lo mejor no se ha explicado bien por qué después de 36 años gobernando se siguen teniendo los índices de paro más grandes de España y casi de Europa… por qué hay ese fracaso escolar, por qué hay esa falta de futuro para esa gente joven…

Hay que cosas que no se han explicado bien y, aunque se han mejorado muchas cosas y de manera notable, es evidente que existen esos problemas.

En relación al fenómeno del secesionismo y del separatismo en Cataluña, ha habido una parte de la gente (en Andalucía) que ha podido entender que no se ha enfrentado adecuadamente a ese fenómeno.

El conjunto de esas causas es lo que yo creo que ha producido este descalabro de la izquierda en Andalucía.

Hay una parte de la izquierda que, en mi opinión, tiene una posición equivocada de todo el tema del proceso catalán, yo creo que eso a la gente no le gusta y castiga, está en su derecho.

La parte de por qué sube VOX a 12 diputados es porque España, en este sentido, era una anomalía. Es decir, en Europa, en todos los países, hay partidos de ultraderecha y en España no había, quizás porque nos habíamos vacunado de 40 años de dictadura, o porque una parte de esa ultraderecha sí existía lo que pasa es que estaban dentro del PP que mientras gobernaba.

En un momento determinado en Europa surgen, y con bastante fuerza, partidos de ultraderecha: estamos viendo el Brexit en Gran Bretaña; en Francia con la Sra. Le Pen, con el Frente Nacional; en Italia con el Sr. Salvini; en Polonia, en Hungría, en Alemania (alternativa por Alemania); y en Sudamérica no digamos, por ejemplo en Brasil; o con Trump en Estados Unidos, el ‘jefe de todos’.

Todo esto en España no surgía pero al final lo ha hecho y, en ese sector (la ultraderecha), probablemente ha influido mucho el tema del secesionismo catalán.

El nacionalismo en un sentido alimenta el nacionalismo en el otro, y a medida que se radicaliza un nacionalismo se radicaliza en el otro en la misma proporción. Es decir, estos son nacionalismos que se retroalimentan y las batallas de las banderas son siempre iguales, simultáneas, el uno saca la bandera en un sitio y el otro saca la bandera en otro. Yo creo que esto es el fenómeno de nuestro tiempo. En mi opinión, lo más peligroso de todo es lo que puede repercutir en ”.

EL FINAL DE LA DICTADURA – LA CONQUISTA DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA (NOVIEMBRE DE 1975 – DICIEMBRE DE 1978)

Un libro escrito hace diez años con una tirada de 7.000 ejemplares y que se agotó en las librerías. Hoy se ha vuelto a reeditar con motivo del 40 aniversario de la Constitución Española. Los autores del libro hacen una profunda reflexión al respecto del momento histórico en que se puede hablar de una Transición política en España, y que quizás no coincida exactamente con los Pactos de la Moncloa o con la aprobación de la Ley de Reforma Política de 1976.

¿Cuándo considera usted que comienza el proceso de Transición política en España?

“Nosotros creemos que la Transición empieza cuando se nombra al presidente y termina cuando esa Transición se culmina, es decir, cuando los españoles liquidan la dictadura, que es cuando votan el 6 de diciembre de 1978 una Constitución que es la negación de la dictadura”

“Uno transita siempre en la vida y el día que no pueda decir eso es porque se ha muerto. Las sociedades y los países están siempre transitando en una evolución continua. Pero aquí es un concepto político que hay que acotar. ¿Cuándo empieza realmente la Transición a la democracia? Pues en el momento en que empiezan a hacerse cosas que conducirán a la democracia, y en nuestra opinión la Transición empieza de verdad cuando el movimiento social liquida el gobierno Arias-Fraga, ¿por qué? porque ese gobierno era un tapón que pretendía una dictadura -con otras formas y de otra manera, pero otra dictadura, no había libertades- y por tanto nosotros creemos que la Transición empieza cuando se nombra al presidente Suárez y termina cuando esa Transición se culmina, es decir, cuando los españoles liquidan la dictadura, que es cuando votan el 6 de diciembre de 1978 una Constitución que es la negación de la dictadura, puesto que deroga todas las leyes de la dictadura del Estado y establece en España una democracia perfectamente homologable, y yo creo que bastante más avanzada que algunas europeas.

Por tanto nosotros acotamos ese periodo, empezamos desde la muerte de Franco, más o menos, hasta la aprobación de la Constitución. Este es para nosotros ese periodo histórico que es nada más y nada menos que pasar de una dictadura de 40 años a una democracia”.

A los que juzgan ese periodo de la Transición, y su resultado, bajo el prisma de los problemas de hoy ¿qué les diría usted? Porque claro, una cosa eran los anhelos de aquellos que querían abrir las puertas de par en par, y otra ser consecuente de dónde se venía y de la situación social del país en aquellos años de 1975.

“Históricamente, si se quiere tener un mínimo rigor, no se puede juzgar el periodo histórico del año 75, 76, 77… con el año 2018, porque eso es no tener ni idea de lo que es el análisis histórico”


“Yo creo que el resultado de la Transición, que fue la Constitución de 1978, es una obra de éxito”

“Históricamente, si se quiere tener un mínimo rigor, no se puede juzgar el periodo histórico del año 75, 76, 77… con el año 2018, porque eso es no tener ni idea de lo que es el análisis histórico… hay que juzgar las fases históricas con la relación de fuerzas, y con la sociedad, y con el Estado, y con Europa, y con el mundo que tenías en esos años, porque, si no, estás haciendo propaganda o estás creando confusión.

¿Qué es lo que nosotros teníamos en el año 75?, un ejército que era el que venía del franquismo, con los jueces que venían del franquismo… bueno con todo el aparato del Estado que venía de la dictadura. Eso era lo que teníamos. Con eso tuvimos que pasar a una democracia, pero con fuerzas a las que no les gustaba nada, la prueba es que hubo un intento de golpe de estado pocos años después, en el año 1981.

Juzgar todo eso desde la óptica de si se podía haber hecho mucho más… pues yo, mi opinión, es que se hizo mucho más de lo que se pudo. ¿Por qué?, porque en realidad nosotros –nuestra generación- conseguimos una cosa que es dificilísima, que es que con una relación de fuerzas más bien adversa, y con un Estado más bien contrario, y con muchas fuerzas a las que no les gustaba nada muchas de las cosas que luego se plasmaron en la Constitución, se hizo una Constitución enormemente avanzada. Por lo tanto, yo creo que el resultado de la Transición, que fue la Constitución de 1978, es una obra de éxito.

Con la crisis económica… la gente le echa la culpa a la Constitución de cosas que son de la política, de los gobiernos o de las cosas que han sucedido después, pero eso no tiene nada que ver con el contenido de la Constitución, aunque haya que reformarla”.

Dice usted en su libro que “si en España, durante esos cuarenta años, no se ha fomentado una cultura democrática basada en un auténtico patriotismo constitucional, no es culpa de la Transición, sino de sus albaceas”. Cuando habla de estos albaceas a quién se refiere: a la clase política en general, a los sindicatos, al poder económico, a los jueces… o a la sociedad española en general para la que quizás su ciudadanía ni fue ni está siendo debidamente instruida de la importancia de esa Transición constitucional.

“No ha habido un esfuerzo por parte de los gobiernos democráticos de explicar lo que fue la dictadura y lo que fue la conquista de la democracia, porque la democracia fue una conquista”


“La responsabilidad es un poco de todos, evidentemente, pero muy especialmente de los gobiernos que han gobernado España en aquella época, y también de los medios de comunicación”


“Hay un dato que es estremecedor, y es que en los tres primeros meses del año 1976 –cuando ya había muerto el dictador- hubo en España más de 17.000 huelgas y 150 millones de horas de trabajo en huelgas… y hubo manifestaciones multitudinarias por la libertad, la amnistía y los estatutos de autonomía”

“La responsabilidad es un poco de todos, evidentemente, pero muy especialmente de los gobiernos que han gobernado España en aquella época, y también de los medios de comunicación. A mí me sorprende que no haya habido referencias en televisión explicando lo que fueron esos años, se ha publicado poquísimo; el que no se haya enseñado en las escuelas, en las universidades…

Fundamentalmente, en la versión que se ha dado de la Transición y de la conquista de la democracia en España a veces ha dado la impresión de que la democracia en España era algo otorgado, que no había sido una conquista del pueblo español.

Nosotros demostramos en este libro –‘El final de la dictadura – La conquista de la democracia en España – (Noviembre de 1975 – Diciembre de 1978)’- que cuando el dictador muere no llega la democracia, llega un gobierno que perpetúa la dictadura, y además, por lo menos, hasta el mes de abril del año 1977. Franco muere en noviembre de 1975 pero la legalización de los partidos políticos, de los sindicatos, etc., etc., y luego las elecciones, es ya en abril, junio del año 1977. Durante ese periodo no había libertades en España para nada.

El ofrece unos datos tremendos, de más de 4.700 procesos en el año 1976, cuando ya Franco había muerto. Había censura, se prohibían conferencias, se prohibían manifestaciones… es decir, eso fue así.

Esa idea de que Franco muere y llega la democracia… sí, llega la democracia después de un año y pico donde hubo que luchar muchísimo, y donde hubo bastantes víctimas. No hubo un choque civil generalizado, eso se evitó, se evitó una nueva guerra civil, porque eso hubiera sido una catástrofe, pero hubo bastantes víctimas. Todo eso no se ha contado.

Cuando en el libro decimos que no ha habido una suficiente cultura democrática, nos estamos refiriendo a que no ha habido un esfuerzo por parte de los gobiernos democráticos de explicar lo que fue la dictadura y lo que fue la conquista de la democracia, porque la democracia fue una conquista, y si no se explica que fue una conquista, en el pueblo español no se genera una cultura democrática porque no lo ven como algo suyo, como una conquista suya, parece que es alguien que les ha dado la democracia.

Muchas veces se da la impresión de que la democracia la han traído el Rey y Suárez, o y Carrillo… pero es que eso no es verdad. Ellos fueron los que pilotaron un proceso que estaba en la sociedad española, con muchísimas huelgas, con muchísimas manifestaciones, que hoy hay que verlas en los documentales y son impresionantes.

La movida que había en España en los años de 1976 y 1977 era tremenda. Hay un dato que es estremecedor, y es que en los tres primeros meses del año 1976 –cuando ya había muerto el dictador- hubo en España más de 17.000 huelgas y 150 millones de horas de trabajo en huelgas… y hubo manifestaciones multitudinarias por la libertad, la amnistía y los estatutos de autonomía. Y hubo una movida entre curas obreros, colegios profesionales… es decir, hay datos verdaderamente impresionantes que demuestran que esto fue una conquista de la sociedad española”.

LA MUJER DURANTE LA TRANSICIÓN

En relación a una foto que aparece en el libro, del 11 de noviembre del año 1976, donde unas mujeres portan una pancarta en la que se puede leer “Supresión del delito de adulterio”, le preguntamos a Nicolás Sartorius por la situación y el papel de la mujer en aquella etapa política de la Transición.

Durante la etapa de la Transición, “la mujer en España era un cero a la izquierda, era un ser completamente sometido a la autoridad, ya fuese del padre o del marido, era una cosa tremenda”

“En el año 1976, hasta la Constitución, la mujer en España era un cero a la izquierda, es que no podía ni siquiera disponer de sus propios bienes, no de los bienes comunes, de los suyos privativos… tenía que tener la orden del marido, no podía viajar, no podía tener pasaporte si no estaba autorizada, ni abrirse una cuenta corriente… es decir, era un ser completamente sometido a la autoridad, ya fuese del padre o del marido, era una cosa tremenda. No había divorcio –el divorcio vino después-. La interrupción voluntaria del embarazo era impensable… y lo mismo el delito de adulterio, sin embargo, si el que lo hacía era el hombre, no pasaba nada.

Esa era la situación de la mujer. Ha habido un cambio espectacular. Pero es que había también muchas cosas muy interesantes, por ejemplo, la huelga –que era una cosa que en Europa se hacía todos los días- aquí era un delito de sedición -el artículo 222 del código penal-; un delito de sedición que estuvo en tribunales militares. Era una cosa verdaderamente seria, esas cosas yo creo que no se han contado bien”.

ESPAÑA EN LA ÉPOCA DEL MAYO DEL 68 FRANCÉS

“En España esto no se vio mucho, yo lo viví en la cárcel porque fue un estado de excepción, estuve un año y pico en la cárcel en ese periodo…

Aquí estábamos en otra órbita, el Mayo del 68 lo vivimos con gran ilusión, había mucho español que participó allí, que se fue a París… pero aquí estábamos con otra batalla, estábamos con la batalla de conquistar las humildes libertades democráticas y de acabar con una dictadura”.

Dedican ustedes en el libro un extenso apartado a hablar de lo que en aquellos años se cocía, en relación a la ultraderecha española, y al hecho de que no estaba dispuesta a ceder el gran poder político, institucional, jurídico, financiero… que durante los 40 años de dictadura tuvo a su disposición y que les permitía campar a sus anchas por todo el sistema totalitario español con el beneplácito del poder establecido. Una actividad frenética, la de la ultraderecha española, que pudo perfectamente dar al traste con la Transición Española y por tanto con el régimen constitucional. ¿De todo esto, en profundidad, no de mera pasada, es consciente la sociedad española? ¿Somos conscientes que la Transición Española tuvo la ‘Espada de Damocles’, de manera constante, durante todo su proceso de desarrollo?

“Aquí hubo dos fuerzas que hicieron todo lo posible para que todo esto fracasara, que era la ultraderecha por un lado y el terrorismo de por otro”


“Veníamos de una crisis económica del petróleo y con una inflación tremenda del 26%. Estaba toda la economía desestabilizada, amenazas golpistas, el terrorismo de la ETA… en ese ambiente había que estar ahí…”

“Aquí hubo dos fuerzas que hicieron todo lo posible para que todo esto fracasara, que era la ultraderecha por un lado y el terrorismo de ETA por otro. Teníamos un golpismo latente por un lado y actos de terrorismo de ultraderecha”

El que fue más espectacular, pero no el único, el más terrible, fue el asesinato de los Abogados de Atocha –de Comisiones Obreras y del PCE- que dio lugar a una inmensa manifestación que fue lo que permitió que se legalizara el PCE –eso fue la conquista-. Pero por otro lado teníamos el terrorismo de ETA, donde se mataba a cien o doscientas personas sobre todo provocando a los militares, provocando a la policía, provocando a las fuerzas para que saltaran y acabaran con el proceso… y luego estaban los grapos –que nunca he tenido muy claro quiénes estaban detrás-. Hubo una semana terrorífica, mataron a los abogados de Atocha… había provocaciones por muchos sitios para acabar con el proceso y, sin embargo, no pudieron acabar con él porque la sociedad española se mantuvo firme, se movilizó de una manera muy inteligente y yo creo que hay jugaron un papel importantísimo los sindicatos. La ultraderecha mató a bastante gente.

Cuando se legaliza al Partido Comunista hay un documento del Consejo Supremo Militar diciendo que era un desastre, que lo acatan pero que no están de acuerdo; el ministro de Marina dimite… lo que se llamaban los ‘ruidos de sable’.

Cuando se legalizan los sindicatos dimite uno que era vicepresidente militar, Fernando de Santiago y Díaz de Mendívil, es decir, había continuamente una tensión que hubo que pilotarla con inteligencia y ahí sí que jugaron un papel muy inteligente los líderes de las fuerzas políticas, el propio Rey, Suárez… porque fuimos capaces de negociar cosas que estabilizaban al país. Por ejemplo, los Pactos de la Moncloa, fueron importantísimos para estabilizar al país, porque, además de todos esos peligros y de todas esas amenazas, teníamos una situación económica catastrófica. Veníamos de una crisis económica del petróleo y con una inflación tremenda del 26%. Estaba toda la economía desestabilizada, amenazas golpistas, el terrorismo de la ETA… en ese ambiente había que estar ahí…”

HECHOS DE ESPECIAL RELEVANCIA DURANTE LA TRANSICIÓN Y ANTERIORES

Proceso 1001

El Proceso 1001 o Proceso 1001 de 1972 del Tribunal de Orden Público tuvo lugar durante la dictadura franquista en España, en 1973, aunque iniciado en 1972. Se saldó con la condena a prisión de toda la dirección del sindicato Comisiones Obreras.

El 24 de junio de 1972, la dirección de Comisiones Obreras, sindicato ilegal y principal opositor a la dictadura en el ámbito obrero, fue detenida en el convento de los Oblatos de Pozuelo de (), donde se encontraba reunida.

Permanecieron encarcelados hasta la celebración del juicio, más de un año después. Este tuvo finalmente lugar los días 20 (jornada que coincidió con el asesinato del presidente del Gobierno, , lo que originó la suspensión del juicio durante unas horas), 21 y 22 de diciembre de 1973. Los acusados se enfrentaron a la acusación de ser dirigentes de Comisiones Obreras, perteneciendo, por tanto a una organización ilegal por su presunto vínculo con el , lo que sería un claro caso de asociación ilícita. El día 30 de diciembre se anunciaron las condenas, que coincidieron con las peticiones del fiscal y cuya severidad se considera relacionada con el asesinato de Carrero Blanco. Los diez miembros de la dirección, que serían conocidos como los diez de Carabanchel, fueron condenados a prisión. Las penas fueron las siguientes: , 20 años de cárcel; Nicolás Sartorius, 19; Miguel Ángel Zamora Antón, 12; , 12; , 20; (sacerdote obrero), 19; , 12; , 12; Juanín, 18; y Fernando Soto Martín, 17.

Un año después, el revisó las penas, rebajándolas considerablemente: Marcelino Camacho a 6; Nicolás Sartorius a 5; Miguel Ángel Zamora Antón a 2; Pedro Santiesteban a 2; Eduardo Saborido a 5; Francisco García Salve a 5; Luis Fernández a 2; Francisco Acosta a 2; Juan Muñiz Zapico a 4 y Fernando Soto Martín a 4 años de cárcel.

Poco después de la muerte del dictador, los encarcelados por el Proceso 1001 fueron indultados por el rey I (25 de noviembre de 1975).

“El Proceso 1001 fue el gran proceso del régimen contra el movimiento obrero”


“Las penas que pidieron eran desorbitadas con respecto a un sindicato… 20, 19 ò 18 años… era una cosa fuera de toda ponderación”

“El Proceso 1001 fue el gran proceso del régimen contra el movimiento obrero. Éramos la dirección nacional de CCOO, entonces Comisiones tenía mucha fuerza, era el gran sindicato, incluso ellos tenían miedo de que pudiéramos crear un sindicato único, unitario… y ese fue un poco el escarmiento. Las penas que pidieron eran desorbitadas con respecto a un sindicato… 20, 19 ò 18 años… era una cosa fuera de toda ponderación. Eso generó una solidaridad y, por otro lado, yo creo que en una parte de la derecha, más inteligente, entendieron varias cosas, primero que si querían entrar en la Unión Europea (UE) –que era una necesidad para la economía y la sociedad española- tenía que ser con democracia. En Europa no podías entrar si no había democracia, la prueba es que en los años 50 ò 60 Estados Unidos estuvo dispuesto a que España entrara en la OTAN –a pesar de que era una dictadura- y los países europeos dijeron que no. Por lo tanto, en la UE no entrabas… y había un sector en el capitalismo español –de la burguesía española- que necesitaba la entrada en la UE, y para eso tenía que haber sindicatos y tenía que haber libertades… por lo tanto ese era un elemento importante.

Aparte, había sectores de la burguesía y de la derecha, y del centro derecha, que querían que hubiera un régimen de libertades en España similar al que había en los países europeos. Eso fue lo que permitió esa confluencia que en un momento determinado se dio entre los sectores, unos que procedían del régimen, otros que estaban en la oposición liberal, cristiano-demócrata, etc., etc., y los que veníamos más de la izquierda, ya sea comunista o socialista, y de los sindicatos… y eso fue lo que hizo luego la unidad de la oposición que negocia con el poder el tránsito a la democracia”.

Matanza de Atocha de 1977

La matanza de Atocha de 1977 fue un atentado terrorista cometido por terroristas de extrema derecha en el centro de Madrid la noche del 24 de enero de 1977, en el marco del llamado terrorismo tardofranquista. Cinco abogados fueron asesinados, lo que marcó la Transición española iniciada tras la muerte del dictador .

Un comando ultraderechista penetró en un despacho de abogados laboralistas de Comisiones Obreras (CC. OO.) y militantes del Partido Comunista de España (PCE), situado en el número 55 de la calle de Atocha y abrió fuego contra los allí presentes, matando a cinco personas y dejando heridas a cuatro. El tribunal que dictó sentencia el 4 de marzo de 1980 consideró que los procesados –secretario del y vinculado a FET de las JONS–, , y constituían un «grupo activista e ideológico, defensor de una ideología política radicalizada y totalitaria, disconforme con el cambio institucional que se estaba operando en España». El fallo condenó a y Carlos García Juliá a un total de 193 años a cada uno de ellos, y a , a un total de 73 años.


¿Considera usted que las instituciones, como también reflexiona en su libro, pueden estar oxidadas o desprestigiadas, o incluso desgastadas, como también indica?

“¿Desgaste? Desgaste no es tanto de la Constitución como de los que han administrado esa Constitución”

“En 40 años, pensar que unas instituciones no se desgastan… en todos los países… en Francia, por ejemplo, que es un país muy avanzado, han tenido que cambiar de constitución… en el plazo de 30 años cambiaron, por los menos, una vez. En Italia, no digamos, no es que fuera un desgaste, es que se hundió el ‘tinglado’… desaparecieron todos los partidos: el partido comunista, la democracia cristiana, el partido socialista, desapareció todo…

La Constitución yo creo que, en lo fundamental, está bien, es perfectamente válida, pero ha habido aspectos que, no solo el paso del tiempo, sino al menos seis grandes problemas que en el año 1978, cuando se aprueba la Constitución no estaban: no estábamos en Europa, no estaba la globalización, no estaba la revolución digital, no estaba la revolución femenina que se está viendo, no había el problema de medio ambiente o de sostenibilidad que hay ahora, y no estaba tampoco, de manera tan aguda, el tema de la inmigración, es decir, hay como seis grandes problemas que no estaban entonces, luego algo habrá que hacer para eso.

En relación al tema territorial, hicimos una Constitución que se ha calificado como ‘cuasi federal’, pero claro uno no puede ser toda la vida ‘cuasi algo’, llega el momento que tiene que ser algo… hay que completar ese tema. Y luego hay derechos sociales, que en el año 1978 no teníamos condiciones para darles la categoría de derechos fundamentales, pero que hoy sí. Por ejemplo, hoy la sanidad es un derecho prácticamente universal, pero que en la Constitución Española no está recogido como derecho fundamental, o por ejemplo las pensiones, o por ejemplo, en determinadas circunstancias límites, el derecho a la vivienda… Hay cosas que la economía española hoy permitiría y que no permitía en el año 1978. Esas tres grandes reformas se podrían hacer para poner al día la Constitución.

¿Desgaste? Desgaste no es tanto de la Constitución como de los que han administrado esa Constitución”.

Una de las amenazas más graves de la Democracia española, en relación a su integridad territorial, más vigente que nunca, es el del movimiento secesionista de una parte de la sociedad catalana. ¿Por qué en los últimos tiempos (pocos años) se está visualizando un fenómeno, de nacionalismos y populismos, no solamente en España sino también en Europa?

“El nacionalismo siempre surge con las crisis del capital, surgió en los años 30 y ha surgido igual ahora, en Europa, en Cataluña, etc.”


“Se tiene la impresión de que la crisis la ha pagado la gente de abajo y que en cambio se han dedicado cifras mareantes de dinero para salvar bancos y para salvar el sistema financiero”

“Es un tema bastante complejo, yo creo que hay varios orígenes o varias concausas, una de ellas es la crisis económica. Las crisis económicas del capitalismo, que las hay pequeñas y luego de repente hay algunas muy gordas, como hubo en los años 30…

En los años 30 hubo una gran crisis del capitalismo –que también empezó en Estados Unidos- con el Crack famoso del 29, y eso trajo los fascismos, trajo la Guerra. En el año 2008 ha habido otra gran crisis -que empieza también en Estados Unidos con - que luego se extiende a Europa y que ha originado unos desastres importantísimos. Es decir, uno de los elementos que ha influido en esto es la crisis económica. En segundo lugar, la administración de esa crisis, porque ¿quién paga los trastos rotos de esa crisis económica? Se tiene la impresión de que la ha pagado la gente de abajo y que en cambio se han dedicado cifras mareantes de dinero para salvar bancos y para salvar el sistema financiero, pero a la gente no se le ha dedicado tanto para salvarles. Esto ha creado una indignación en muchos sectores.

El nacionalismo siempre surge con las crisis del capital –surgió en los años 30 y ha surgido igual ahora, en Europa, en Cataluña, etc.- ¿Por qué? porque es un mensaje muy fácil de decir: ‘todo esto es la globalización, todo esto es Europa, y por tanto lo que tenemos que hacer es volver a los buenos viejos tiempos’, es decir, al estado nación, a la moneda nacional… a nosotros… y eso está resumido en una frase tremenda de Trump, cuando dice: “America first” (“América primero”), y a partir de ahí es, Francia primero, Italia primero, España primero, Cataluña primero… ‘Si viviéramos nosotros solos en Cataluña sería el paraíso’ y eso es una cosa que entra, muy fácil”.

Exponen en el libro que, si bien en aquel momento de la Transición no era tiempo de hablar del “pasado inmediato” porque la prioridad era otra y porque quizás el momento no era el adecuado, ahora, tras cuarenta años, “una vez consolidada la democracia, han de subrayarse lagunas pendientes en materia de ‘justicia histórica’, como atender las demandas de las víctimas del franquismo”, y hablan ustedes de gestionar una “memoria democrática”.

“Hay cosas que son verdaderamente lamentables, como que todavía haya fosas comunes, gente que no ha encontrado a sus abuelos y que no los puede enterrar adecuadamente, de eso se tendría que hacer cargo el Estado”


“Al le ha costado muchísimo decir que aquello fue una dictadura”

“Estaba justificado que en los primeros años de la democracia no se entrara en ese terreno, puesto que todavía estaban las heridas muy abiertas, y porque, además, para que nos vamos a engañar, había una parte de la sociedad española que había apoyado la dictadura de Franco, si no, no había durado 40 años como es obvio.

La dictadura de Franco no era la dictadura de una persona. Franco era un dictador con clases sociales muy determinadas que apoyaron a ese dictador y con sectores sociales muy poderosos. Había ese peligro de meterse en un terreno que dividía, que enfrentaba, y sin embargo había otras tareas más urgentes como era consolidar la democracia, como era crear un estado de bienestar… como era crear un sociedad democrática… pero, a medida que van pasando los años, llega un momento en que es necesario ‘arreglar las cuentas’ con el pasado porque si no el pasado acaba arreglando las cuentas a ti. Eso le ha pasado a todos los países: Francia, todavía está pidiendo perdón por los judíos; en Alemania, el hitlerismo, después de la Guerra, no se hablaba de él… fue un presidente en los años cincuenta y tantos que dijo que la pérdida de la guerra, por parte de Alemania, había sido una liberación. Es decir, que los aliados, cuando entraron en Alemania, liberaron Alemania, no ocuparon y dominaron Alemania. Y aquí (en España) ha costado el que se diga que aquí… vamos, al Partido Popular le ha costado muchísimo decir que aquello fue una dictadura, y que eso no puede ser… se está tardando.

Hay cosas que son verdaderamente lamentables, como que todavía haya fosas comunes, gente que no ha encontrado a sus abuelos y que no los puede enterrar adecuadamente, de eso se tendría que hacer cargo el Estado”.

¿Qué opina usted al respecto de la posibilidad de una España Federal integrada, igualmente, en una Europa Federal?

“Yo soy partidario de ir a una culminación de la España Autonómica en un sentido federal”

“Yo soy partidario de ir a una culminación de la España Autonómica en un sentido federal, creo que la España Autonómica ha sido un avance, ha permitido, entre otras cosas, poner en el mapa a territorios y comunidades que antes no existían –solo Madrid y luego - y ha sido muy positivo en muchos sentidos en cuanto a la cercanía del poder, de un desarrollo de los territorios, que ha mejorado mucho en muchos sentidos, etc., pero no ha llegado hasta el final. Por ejemplo, el , no es una cámara territorial, no sirve para nada… pues hagamos un Senado territorial, además, es lo que dice la Constitución.

Ahora está pasando una cosa bastante peligrosa, que yo creo que no se explica lo suficiente, y es que, como no existen sitios donde se pueda discutir colectivamente los problemas del país en su conjunto, ¿qué es lo que está pasando?, que cada comunidad autónoma -su ambición- es la bilateralidad con el Gobierno central, es decir, ir a La Moncloa y que se reciba al presidente de la Comunidad de turno para decirle, ‘Presidente, ¿qué hay de mi AVE? ¿qué hay de mi deuda histórica?…’ entonces se produce una bilateralidad pero sin pensar en el conjunto; y el Presidente del Gobierno cede o no cede en función de la necesidad que tenga de los votos de quien le pide. Eso es lo que no puede ser, porque entonces se crean desigualdades y se crea malestar, porque claro, depende de tu capacidad de votos en el Parlamento de que te vaya mejor o peor. Hay incluso partidos que, con muy pocos votos, pero que son necesarios para componer una mayoría, sacan lo que no está escrito”.

En definitiva, en el libro “El final de la Dictadura – La conquista de la Democracia en España (Noviembre de 1975 – Diciembre de 1978)”, los autores del mismo concluyen su prólogo manifestando, y teniendo como base los sólidos argumentos de los que informan en el citado libro que “el periodo histórico al que se circunscribe este libro no puede ser juzgado desde los parámetros y las circunstancias actuales, sino conociendo bien las condiciones de todo tipo, internas y externas, que rodearon aquellos acontecimientos”.

“LA MANIPULACIÓN DEL LENGUAJE” – BREVE DICCIONARIO DE LOS ENGAÑOS

En relación a este otro libro de Nicolás Sartorius, se trata de un ensayo, un “breve diccionario sobre los engaños” que no se refiere a nadie en particular y que no quiere decir que los que utilizan estas frases o vocablos deseen manipular a conciencia, o que todos los vocablos o frases contengan la misma cantidad de engaño, pues si bien “manipular”, en su acepción que aquí encaja, significa “intervenir con medios hábiles y a veces arteros en la política, en la sociedad, en el mercado, etc., etc, con frecuencia para servir a los intereses propios o ajenos”, no todo el que los ha utilizado lo ha hecho con medios arteros o para servir a unos u otros intereses. En opinión de Nicolás Sartorius, lo peligroso del asunto es que, si bien, en su origen, los que “lanzaron al mercado” estas expresiones buscaban determinados efectos y defendían concretos intereses, luego se han convertido en lugares comunes, frases o palabras aceptadas por la mayoría. De esta manera se alcanzaba su objetivo primordial, que era que la manipulación se transformase en veracidad.

Al final, Sartorius ha seleccionado 65 ejemplos que aparecen en orden alfabético, “como suele suceder en todo diccionario”. Desde luego, manifiesta el escritor, “no se agotan aquí las posibilidades de nuevas tergiversaciones, pues todos los días es posible encontrar expresiones que merecerían tener su espacio en este ensayo. En algún momento había que parar, y me daría por satisfecho si lograra que, por lo menos, alguna expresión o palabra contenida en este libro se utilizase en el sentido contrario a la realidad o a la verdad”.

Nicolás Sartorius comenta en el libro “La manipulación del Lenguaje – Breve diccionario de los engaños” que lo que al principio fue un “divertimento” (en relación a la definición que iba haciendo sobre determinadas palabras que tenían su posverdad) paso a ser de angustamiento (sentimiento angustioso) y que su desazón se acentuó cuando comprobó que estas palabras o series de palabras se estaban convirtiendo en “sentido común”, esto es, como algo dado e indiscutible.

Un libro, divertido y entretenido, que en cualquier caso no dejará indiferente a ningún lector, y que explica en cada una de sus 65 definiciones como el ‘sistema’ puede llegar a tergiversar el lenguaje (intencionadamente o no) de tal manera que determinadas palabras y/o expresiones terminan siendo utilizadas para definir algo distinto de lo que realmente se quiere transmitir y/o comunicar. En definitiva, tergiversar el lenguaje.

OBSERVACIÓN: Si así lo desean, pueden ver esta interesante entrevista a Nicolás Sartorius, en el vídeo adjunto a este texto.

MÁS FOTOS DURANTE LA ENTREVISTA A NICOLÁS SARTORIUS

OBSERVACIÓN: Si así lo desean, pueden ver esta interesante entrevista a Nicolás Sartorius, en el vídeo adjunto a este texto.