Castilla-la Mancha, con más de 500.000 hectáreas de viñedo, es conocida como ‘el mayor viñedo del mundo’. La vid es, sin duda, el cultivo más importante de esta región en lo que a extensión se refiere, y también si se tienen en cuenta otro tipo de cuestiones nada desdeñables.

Por ejemplo, la producción regional anual oscila, de media, en torno a 25-30 millones de litros de vino y mosto; origina cerca de 40.000 puestos de trabajo en Castilla-la Mancha y se convierte en el modo de vida que da sustento a unas 70.000 familias a lo largo y ancho de toda nuestra Comunidad Autónoma.

Hoy, en esta tertulia en que se convierte esta semana el espacio ‘Del a la Mesa’ del Grupo de Comunicación La Cerca, el director general de esta casa () hace de ‘maestro de ceremonias’ para, de la mano de tres expertos en este ámbito, ofrecerles muchos datos, detalles y curiosidades en torno al siempre apasionante y rico en matices ‘mundo del vino’.

Julián García, gerente de ‘Vinícola de Villarrobledo’, nos acerca un poco más al día a día de esta cooperativa de cerca de 300 socios y 2.500 hectáreas de viñedo en producción, explicándonos cómo en las seis referencias que ahora tienen en el mercado, se vienen centrando en los últimos años en elaborar “vinos amables y sencillos”, con ‘Don Octavio’ como uno de sus buques insignia y dentro de la Denominación de Origen Mancha.

Pascual Amorós (enólogo de Cooperativa San Antonio Abad, de - Bodegas SaaC) nos comenta (en calidad del ‘padre de vinos’ que, como enólogo, es) de lo complejo y apasionante de ese proceso laborioso hasta dar con el caldo deseado. Nos cuenta, por ejemplo, que en la Cooperativa San Antonio Abad (conformada por unos 1.700 socios, principalmente del municipio de Villamalea) tienen ya desde el pasado mes de noviembre sus vinos nuevos en el mercado, distinguiéndose estos un año más por las calidades bajo el objetivo que siempre guía sus trabajos (y que no es otro que el de “la mejora constante”). Sus vinos pertenecen a la Denominación de Origen Manchuela y a Vinos de la . Con los años, asegura, han aumentado mucho el volumen de embotellado así como las variedades en el producto.

Por su parte, Sebastián Mora (responsable de Exportación de Cortijo de Trifillas, en Liétor) nos presenta este gran ‘complejo’ (de, aproximadamente, 14.000 hectáreas) en el que, además de vinos, se producen otro tipos de productos agroalimentarios, se poseen reses bravas y se dispone de un pequeño hotel ideal para la práctica de actividades como el enoturismo o la celebración de cualquier tipo de evento. En lo relativo al vino, Sebastián nos detalla que se centran en la continua investigación con el enólogo como eje de un proceso en el que el objetivo final es lograr la máxima calidad a partir de la prueba de diferentes variedades en los distintos terrenos que poseen.

Los tres invitados coinciden en señalar que la imagen (embotellado, etiquetado, diseño, etc.) es muy importante, pero que no lo es todo porque, si no va acompañado de un contenido de calidad, por muy espectacular que sea el exterior pocos consumidores volverán a adquirir el vino en cuestión; y no es menos cierto que quizá el mejor vino del mundo tampoco llegaría a ser comprado si, en su aspecto exterior, no llamase la atención del cliente o si la imagen elegida para presentarlo le produjese una impresión totalmente contraria a la calidad que en verdad posee el caldo. Por ello, la conjunción de ambos factores se destapa como ‘clave’ para que un comprador, vuelva a repetir tras probar un determinado vino.

Prácticamente la mitad de este programa está protagonizada por una cata con la explicación de todos los pasos: tres vinos (uno de la cooperativa que representa cada invitado) y que no se deben perder porque aprenderán muchas cuestiones curiosas que influyen en el proceso de la cata y que determinan las características del vino (qué tipo de capa tiene, o si ha evolucionado o no, entre otras).

Les invitamos a visionar al completo, si lo desean, esta entrega tan interesante de nuestro programa ‘Del Campo a la Mesa’ a través del vídeo que acompaña a este texto. Podrán descubrir así todo esto y mucho más para que, finalmente, tengan claro que hay consumir vinos de Castilla-la Mancha porque, como concluyen cada uno de nuestros tres invitados, “su relación calidad-precio es inmejorable; tienen tras de sí un montón de personas trabajando para ser los mejores; y resultan una grandes fijadores de nuestro suelo”.