La consejera de Cultura, Soledad Herrero, ha visitado recientemente la casa-estudio del artista Kalato, del que ha destacado la capacidad que tenía para “imprimir el alma de las personas en sus esculturas”.

Durante la visita, Soledad Herrero estuvo acompañada por Julia, la viuda del artista, a la que manifestó su cariño y de quien valoró su “alegría de vivir”.

Kalato, que fue “un hombre hecho a sí mismo y un auténtico humanista”, tal y como le calificó la consejera, cuenta en su haber con “una obra inmensa” que supera las 400 esculturas

Conocido familiarmente como el ‘abuelo Kalato’, su viuda, con quien compartió 43 años de matrimonio, señaló que “cuando se enfrentaba a la materia ya sabía lo que había dentro de ella”, refiriéndose a él como “una persona muy libre” que tuvo una vida “espléndida y generosa”.

Asimismo, Herrero destacó la doble vertiente creadora y docente del artista, quien durante 40 años se dedicó a impartir docencia en la Escuela de Arte de Toledo, una ciudad que para él “fue su vida”, ha explicado.

Retrospectiva del Gobierno regional

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha celebrado este 2008 en el Museo de Santa Cruz, la exposición ‘Kalato: creación y didáctica de la escultura’, en la que se rendía homenaje al escultor Francisco García López, como así se llamaba.

En la exposición, que tuvo lugar a comienzos de año, se ofrecía al visitante la posibilidad de conocer cómo se creaba una obra escultórica, sus diferentes técnicas, y comprender los pasos que un escultor sigue desde que tiene una idea o planteamiento personal y original, hasta la plasmación concreta en tres dimensiones. La muestra presentaba el proceso de elaboración escultórica en sus tres vertientes principales: el trabajo de forja artística, la talla en madera y la talla en piedra, evidenciándose así los caminos que un escultor utiliza para transformar en materia sus ideas creadoras.

‘Kalato’

Francisco García López, ‘Kalato’, nació en Gálvez (Toledo) en 1933 y falleció en el año 2004. Mostró una temprana vocación autodidacta, dedicación y pasión de escultor, siendo becado por la Diputación de Toledo para iniciar estudios en la Escuela de Arte de la ciudad, donde se especializó en Talla en Piedra.

Participó activamente en los talleres de restauración del Monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo. Toda su trayectoria, tanto personal como profesional, fue premiada y respaldada con su nombramiento como académico de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.

Dos constantes marcaron su vida: su trabajo como escultor y su labor docente. Su obra, reconocida y premiada en numerosas ocasiones, se encuentra repartida por plazas, calles y colecciones particulares de España, Francia y Portugal.