Estamos, sin duda, ante “un tema muy serio y preocupante que creo que nadie en la sociedad debería dejarnos indiferente”. Fundamentalmente cuando hablamos de ‘refugiados’ a todos los viene a la cabeza la realidad de Siria y los miles de personas que de allí están intentando huir porque están siendo amenazados, perseguidos, incluso asesinados. Mujeres, niños y hombres, familias enteras que, en el mejor de los casos, aguardan en campos de refugiados un futuro incierto y una respuesta que, desde Europa, no está estando a la altura de las circunstancias.

No obstante, hay miles personas pidiendo asilo procedentes de muchos otros lugares del planeta y por razones muy diversas. “Dicen los expertos que, en el siglo XXI y a partir de la II Guerra Mundial, es cuando más personas tienen que salir de sus países por motivos de persecución por cuestiones de raza, de religión, de género, de política… y creo que una sociedad tan avanzada como la nuestra no se podría permitir vivir en esta vergüenza en la que está viviendo la humanidad, familias enteras que tienen que abandonar sus vidas estables por razones en la mayor parte de los casos muy cuestionables y donde hay por medio luchas de poder o la búsqueda de otro tipo de beneficios (por ejemplo, en Siria, un país con mucho petróleo, mucho gas… muchas posibilidades por las que, seguramente, a otros países les interesa ‘invadir’ o ‘dominar’), y esto se da también en otros puntos del planeta como África, Latinoamérica… Toda la gente de bien tenemos que concienciarnos ante esto, los políticos tienen que concienciarse y ser generosos”, señala Braulio Carlés, coordinador regional de ACCEM en C-LM.

Fue en 2015, a raíz del crecimiento del conflicto Sirio cuando, sensibilizados por las imágenes que de ese terror nos mostraban los medios de comunicación, la gente aquí comenzó a poner la alerta en la necesidad de ayuda que reclamaban miles de personas. “En esos primeros momentos mucha gente nos llamaba ofreciéndose para ayudar, para ofrecer sus casas… eso ahora ha decaído pero, no obstante, tenemos que decir que la sociedad de Albacete es solidaria; de hecho, tenemos un equipo de voluntarios fuerte en la provincia que nos está apoyando desinteresadamente para desarrollar los programas que ofrecemos, y la gente sigue cooperando” nos cuenta Danilo Campos, coordinador de ACCEM en la provincia de Albacete.

La abogada de ACCEM en la provincia de Albacete, Donelia Roldán, señala que estamos ante un tema de “justicia social” que hace necesario que “intervengamos todos en la medida de nuestras posibilidades”; así, los “Gobiernos han de implicarse con medidas, bien por la vía diplomática (para intentar solucionar todos estos conflictos con intereses políticos y económicos al fin y al cabo y que llevan a la gente a tener que huir de sus países), y también incentivando a la sociedad para que todos nos tomemos este tema como lo que es: algo muy serio; ¿qué pasaría si los españoles tuviéramos que irnos de España porque hay un conflicto político, porque no se cumplen nuestros derechos fundamentales…? Pues por eso huyen quienes solicitan asilo, no sólo escapando de guerras, sino de otras realidades como la trata de seres humanos (no sólo la trata de mujeres sino la laboral, porque mucho buscan mano de obra barata fomentando que haya mafias que utilizan a las personas originando trata laboral), la violencia de género (porque hay países en los que las mujeres ni siquiera pueden poner una denuncia), persecuciones por identidad sexual… con todo eso trabajamos, y debemos concienciarnos de que éste es un tema de justicia social”, resalta.

Una Europa incumplidora y “cada vez más egoísta” ante los refugiados y en la que “los grupos de extrema derecha están ganando espacio, llevando entre sus planteamientos políticos cerrar puertas y fronteras…”

En julio de 2015, fruto de un primer acuerdo en (UE), los Estados se comprometieron a reubicar a 32.256 solicitantes de asilo procedentes de Italia y Grecia, con el compromiso de ampliar esta cifra en diciembre hasta los 40.000, pero esto último no se hizo. Dos meses después, tras la icónica foto de Aylan, este compromiso se multiplicó y la UE reubicó un segundo acuerdo a través del cual 22 Estados europeos aceptaron la reubicación de 120.000 solicitantes de asilo desde Italia, Grecia y Hungría, lo que situaba el compromiso en 160.000 a repartir proporcionalmente entre terceros países. Sin embargo, Hungría se salió del acuerdo y quedaron 54.000 refugiados pendientes de reubicación, un cupo que finalmente quedó sin ser reasignado.

España ha acogido desde septiembre de 2015 a unos 2.190 solicitantes de protección internacional de los 17.337 que se comprometió a recibir antes del 26 de septiembre de 2017, fecha en la que expiraba el plazo para asumir, cada Estado, su compromiso. Eso supone un 11’4% de lo acordado por España, cifra aún por debajo de la, de por sí, baja media del conjunto de la UE en la acogida de refugiados (del 17’5%).

Al preguntar qué ha fallado, Braulio comienza señalando que lejos de ser un problema de España, se extiende al conjunto de Europa que, en este sentido, “cada día está demostrando ser más egoísta; para llegar a la justicia social tenemos que romper con el egoísmo y no deja de ser preocupante que, ante la cantidad de países que viven en situación complicada, la reacción de los países de Europa es que los grupos de extrema derecha están ganando espacio, llevando entre sus planteamientos políticos cerrar puertas y fronteras y el ‘primero nosotros y, después, nosotros’… esto es una barbaridad y, sin embargo, van ganando espacio estas líneas y estos planteamientos políticos” señala Braulio, que lamenta que nada queda de “la Europa solidaria y abierta de otros momentos, y que ahora es egoísta, raquítica y sólo piensa en su bienestar olvidando los problemas de los demás”.

Sobre nuestro país, apunta que hacen falta “políticas más solidarias y más generosas” y, si bien deja claro que “no se puede poner puertas al campo ni acoger a todo el mundo, es cierto que se puede ser mucho más generosos y solidarios de lo que estamos siendo”. La respuesta a dar frente a situaciones insostenibles en muchos lugares en los que nuestra ‘crisis económica’ es una mera anécdota frente a la pobreza supina y permanente que les rodea, puede ser, por un lado, la de acoger a cuanta gente podamos (lo cual para Braulio no deja de ser “un parcheo”, necesario, pero insuficiente) y, por otro, la de “trabajar en los países de vías en desarrollo y potenciar mucho más la cooperación internacional”, situación frente a la cual critica que “un político diga que ‘primero que no le falte a nadie un plato de comida aquí’ y, luego, abandone la ayuda a terceros países que sufren calamidades…”.

Para el coordinador regional de ACCEM en C-LM, alcanzar la cifra de 17.337 refugiados a acoger por nuestro país antes del fin del pasado septiembre “era posible y era relativamente fácil llegara esos niveles (y más…); pero, repito, el problema no sólo es de España sino de Europa; se suele tardar tres o cuatro meses desde que se dice que van a venir hasta que llegan… También la ola de generosidad de la gente al principio (muchas personas ofrecían sus hogares, y esto parecía un movimiento de ‘pon un sirio en tu casa’…) se fue diluyendo y, por ejemplo, nosotros ahora tenemos que decir que nos cuesta mucho encontrar casas de alquiler para acoger refugiados (vengan de donde vengan)… la gente ha proyectado mal lo que es la realidad del refugiado”.

“El terrorista no es refugiado, es terrorista, y busca cuáles son las formas para poder entrar, nada más; el refugiado es una persona que viene huyendo de una persecución”

En este punto, entra en la tertulia otro factor que también ha influido mucho en la capacidad de sensibilización y de empatía en la sociedad: el peligro del terrorismo internacional. “El refugiado, la persona que viene pidiendo protección internacional no es un terrorista y, normalmente, cuando hablamos de sirios mucha gente relaciona directamente ‘refugiado’ con ‘terrorista’, cuando hablamos de islámicos, relacionamos ‘refugiado’ con ‘terrorista’… pero ya no sólo eso: llega un punto en que directamente consideramos que todas las personas que vienen solicitando asilo político, son terroristas”.

Dicho esto, Braulio incide muy especialmente en que “el terrorista no es refugiado, es terrorista, y busca cuáles son las formas para poder entrar, nada más…” y apela “a la experiencia y los medios contra el terrorismo que tiene nuestro país”, reiterando una vez más que “el refugiado no es un terrorista, es una persona que viene huyendo de una persecución y, desde ahí, tenemos que buscar ser más acogedores y, quien tenga posibilidad, facilitar el alquiler de viviendas y, a nivel de Gobiernos, trabajar para que esos países recuperen la paz y esas personas tengan la posibilidad de retornar si quiere…”.

Al hilo de esto, Danilo explica que “sí hay cierto miedo, desconfianza, resquemor con esto entre la gente, sobre todo, una vez que estos refugiados con los que trabajamos aquí salen a la segunda fase (la de autonomía) tras esos primeros seis meses que pasan en nuestros pisos; en esa segunda etapa en la que ellos tienen que alquilar un piso, buscar su independencia… nos cuesta porque la gente tiene cierta reticencia, porque no conocen, porque los relacionan con terrorismo… Tenemos que trabajar más con las comunidades de vecinos y con la gente para que vean que son personas que han venido y que sólo quieren buscarse la vida, que están integrándose, aprendiendo castellano, formándose… para ser parte de la sociedad española con todos sus derechos y sin causar ningún tipo de problema”.

Los mecanismos que hay detrás de la protección internacional

Donelia nos explica que estas personas que buscan refugio tienen dos formas de llegar: Por un lado, “están aquellos que ya lo solicitaron y a los que se les ha concedido asilo (por ejemplo, quienes están en los campos de refugiados que hay en Europa y que vienen ya con una plaza adjudicada), casos en los que el trámite (de tipo administrativo) es rapidísimo porque ya tienen el asilo concedido”.

La otra posibilidad que esas personas soliciten el asilo una vez que están aquí: “ahora, por ejemplo, hay mucha gente que está llegando de Venezuela y de Colombia y que está entrando como turista por la frontera…; en estos casos, se pone en funcionamiento el dispositivo de protección internacional y se les cita para una entrevista muy profunda (una dos o tres horas) en la que tienen que explicar los motivos concretos de la persecución que les llevan a solicitar esa protección internacional; y de ahí a la resolución (a pesar de que le ley de asilo dice que debería estar el expediente resuelto en seis meses) nos encontramos a gente que está dos o tres años esperando (porque ahora mismo ni siquiera el Gobierno está preparado a nivel administrativo para tantas solicitudes que hay)”, relata.

El tema de la protección internacional depende de los Gobiernos Centrales de cada país y se gestiona de un modo diferente según el Estado. Por ejemplo, en Alemania desde 1949 se utiliza el Königstein Quota System (KQS) para distribuir territorialmente a las personas solicitantes de asilo. El KQS considera dos factores diferenciadores de cada Lander: su población (con peso 1/3) y su riqueza (los 2/3 restantes). De esta forma la distribución de solicitantes de asilo (que en terminología europea también se ha denominado “la carga del refugio”) se hace según el peso relativo de la población de cada territorio y su capacidad económica.

En España, “el Gobierno tiene conveniado con diferentes organizaciones (entre ellas, ACCEM) todo un programa de plazas de acogida para protección internacional (en nuestro caso, hablamos de unas 1.500 plazas en todo el territorio español); en Castilla-La Mancha nosotros tenemos plazas en Sigüenza (60), en Guadalajara (36), en (36) y en Albacete (60); la forma de que lleguen a nuestros dispositivos es a través de los trabajadores que tenemos en nuestra sede central de (que tienen como un mapa de la situación que hay en todo el territorio español y, de ahí, en función de las plazas que hay libres en un sitio u otro, van derivando y van llegando (no es lo mismo que venga una familia completa que una persona sola, o alguien muy mayor… todo se estudia mucho para que luego la integración pueda llevarse a cabo de la mejor forma posible”, explica Braulio.

Actualmente, todas esas plazas de las que dispone ACCEM en nuestra región “están ocupadas al cien por cien”, y existe incluso una especie de lista de espera para acceder. Un porcentaje total de ocupación que, señala, se extiende al conjunto del país y ésas 1.500 plazas que reflejaba. El trabajo se va dividiendo en etapas pero el máximo que los refugiados pueden estar con ACCEM es un periodo de 24 meses, tiempo (para muchos, menor) en el que van pasando por los diferentes programas que les permiten acceder a ayuda psicológica, a formación o al aprendizaje del idioma con el fin de que su integración sea lo mejor y más rápida posible, tal y como nos detalla Danilo en esta tertulia.

Sobre el modelo alemán, el coordinador regional de ACCEM en C-LM explica que “la presidenta Merkel fue inicialmente una de las más generosas en todo esto y al principio acogió a bastantes, pero vio que esto le repercutía negativamente en su electorado y ha dado un poco marcha atrás…” y destaca que, a diferencia del alemán, nuestro modelo es más “de integración”. Nos cuenta cómo están llegando aquí “gente con titulaciones, médicos, arquitectos que terminan de peones de obra (por ejemplo…)”, personas que se encuentran con un panorama complicado también en lo laboral y que dista mucho de las posiciones que algunos tenían en sus países de origen.

“Le pido a la sociedad, a todos, que tengan confianza en ellos”

Danilo explica que el primer gran problema con el que se topan los refugiados que llegan es “el choque cultural de un país totalmente desconocido y diferente al suyo” y, seguidamente, la dificultad de no saber el idioma; “nosotros les dotamos rápidamente de todo lo necesario para que conozcan la estructura y el funcionamiento del país y de la ciudad y de los recursos con los que pueden contar; nuestra labor es de acompañamiento y de impulso, estamos para ayudarlos”, subraya el coordinador provincial de ACCEM en Albacete.

Pero el principal reto al que se enfrentan es a la reparación psicológica de toda aquella huella que ha podido dejar en ellos el pasado que han dejado atrás y el proceso (incluso de años) que han vivido hasta poder salir de ese infierno, tal y como nos van relatando nuestros protagonistas en este programa.

“En muchos casos hablamos de personas que siempre han tenido un estatus social alto, que han vivido bien y que, de repente, se han visto en la nada” explica Braulio, reflejando por ejemplo el caso de los sirios que huyen de la guerra y que, en el mejor de los casos, han logrado cruzar el mediterráneo dejando en el camino todo su dinero víctimas de las mafias; tras pasar por campos de refugiados (en muchos casos, de endebles tiendas de campaña y lodo, y el más frío gélido como hemos visto en el invierno) logran llegar a Europa, pero estos tres, cuatro, cinco años de infierno es complicado de olvidar ni aun estando ‘a salvo’, aunque sea un país en el que, de algún modo, el entorno recela de ellos… Sin duda, una realidad profundamente compleja y cuyo alcance puede considerarse desconocido realmente.

“Que la gente sepa que estas personas son normales, como nosotros, que vienen a trabajar tranquilamente y a convivir con nosotros porque han tenido que huir de su país (no han venido porque han querido); le pido a la sociedad, a todos, que tengan confianza en ellos”, pide Danilo. “Debemos ser conscientes de que mañana ellos podríamos ser nosotros, y es de justicia que acojamos al que lo está pasando mal; no podemos tener respuestas frívolas ni superficiales frente a esto, ni mantener estereotipos falsos que sólo generan rechazo”, añade Braulio.

En el tramo final de esta tertulia sobre la realidad de los refugiados y la respuesta que está dando Europa, comentamos algunas noticias de actualidad relacionada con ello. Por ejemplo, la liberación del barco de la ONG española Proactiva Open Arms que había sido inmovilizado en Sicilia el pasado 17 de marzo tras desembarcar a 216 migrantes rescatados en el Mediterráneo, algo por lo que sorprendentemente la Fiscalía de Catania les acusa de ‘tráfico ilegal de personas’.

Proactiva Open Arms es una organización catalana nacida de una empresa de socorrismo y salvamento que decidió fletar una embarcación en septiembre de 2015 para rescatar del mar a los migrantes y refugiados que arriesgan su vida para llegar a Europa. Desde entonces, y hasta marzo de 2018, la organización ha salvado a casi 59.000 personas en sus misiones en la ruta marítima que une Italia y Libia, así como en el Egeo. Eso mismo hicieron el 17 de marzo, cuando se encontraron con más de 200 refugiados a la deriva en una situación muy peligrosa en la que decidieron salvar sus vidas porque las autoridades libias (que eran quienes habían dicho que iban a acudir) no aparecieron hasta mucho más tarde (y con actitud hostil tanto hacia los refugiados como hacia los seis socorristas del Open Arms). El barco fue inmovilizado y ellos, acusados de tráfico ilegal de personas.

Un hecho que condenan nuestros invitados, ensalzando el trabajo con el que estas ONGs dejan en evidencia la inacción de los Gobiernos que parecen querer a estos colectivos de salvamento y humanitarios lejos del profundo agujero negro y del cementerio que está siendo para miles de personas el Mediterráneo.

Finalmente, y al hilo de la necesidad de trabajar también en los países de origen de los refugiados para que estos no tengan que huir, concluimos reflexionando sobre si esto va en la línea del ataque que la madrugada del pasado domingo EE.UU., Reino Unido y Francia lanzaban contra Siria… “Yo creo que siempre hay que poner todos los medios posibles y dialogar todo lo posible para llegar a la paz; hoy una guerra siempre es injustificada porque las consecuencias pueden ser tan bárbaras que no sabemos qué puede acarrear todo esto”, concluye Braulio tras su reflexión a esta compleja situación.

Si lo desean, les invitamos a ahondar en este interesante tema de los refugiados y la respuesta que Europa está dando al problema, visionando al completo el vídeo de esta entrega de ‘Tertulianos en la Red’ que acompaña a este adelanto por escrito de algunas de las cosas que en el programa podrán escuchar.