“Es fundamental decir a la gente joven de Albacete que aquí hubo balonmano de cierta calidad” presenta el Comisario Roldán, contextualizando que en los años ’50 ya este deporte se practicaba en esta tierra (y que incluso “del ’64 hay una fotografía que demuestra que en Escolapios existía un equipo”). José Francisco enmarca esta puesta en valor de aquellos años con un homenaje “a dos personas muy importantes en nuestro balonmano: Manolo Villamón (en Hellín) y Manolo Collado”, del que afirma que fue un referente para muchos en el balonmano albaceteño: “Fue un portero que pudo haber jugado en perfectamente, un atleta en todos los sentidos”, destaca.

Nuestros invitados rememoran cómo en aquellos años ’70, el balonmano sembraba semillas y adeptos en los diferentes colegios pero también cómo, pasada esa época, el turno le llegó a los clubes que se fueron creando por diferentes pueblos.

Soro recuerda la gran afición que se creó en su municipio, Liétor, en torno al balonmano; relata que allí “se organizaban campeonatos entre los barrios hasta que (a los tres o cuatro años) se formó el Club Polideportivo Liétor” y comenzaron a participar en campeonatos provinciales: “Éramos un equipo aguerrido; el nuestro era un campo difícil (de pequeñas dimensiones, sin gradas, y con una afición tremenda…); empezamos a intentar meter a nuevas generaciones, pero llegó un momento en el que ya no tuvo más tirón…” asegura, no sin parte de nostalgia.

Alberto fue “el último entrenador del balonmano albaceteño vigente”; su perspectiva en torno a este deporte en nuestra tierra comienza desde su fichaje por la en los años ’75-’76. “Empezamos allí con cadetes y juveniles y, a partir del ’80, nos metimos ya como Club a jugar Senior; cuando Soro soplaba, los nuestros se caían…”, bromea. “La última época (año ’96-‘97) fue la de los Amigos del Balonmano de Albacete”, añade.

De nuestros protagonistas, el único que sigue vinculado al balonmano actualmente es Herminio Moyano. Milita en el Club Amigos del Balonmano de Villarrobledo. Para él “esto es un vicio que empezó allá por el ’78-’79; comenzamos en la categoría provincial y desde entonces… hasta aquí; por medio, estuvo el ‘Happening’ (que fue entonces la unión de dos clubes) que llegó hasta el ’84 y, de ahí, pasamos un pequeño calvario, una travesía en el desierto… Yo ya me fui a jugar fuera hasta que, por el año ’89, un grupo de amigos pensó en crear lo que hoy es el CAB Villarrobledo, que sigue vigente”.

“Tenemos representantes en todas las categorías regionales; además, hay un grupo (que se llama ) que se formó por varios clubes porque la no se ocupa de los benjamines, así que nosotros organizamos competiciones para ellos una vez al mes, aproximadamente”, detalla Herminio. El próximo mes, celebrarán nuevamente ese día campestre y festivo que, de manera tradicional, el CAB Villarrobledo celebra junto a los suyos, como reconocimiento al trabajo que encarnan durante la temporada. Una cita de la que Herminio abre las puertas a aquel que quiera disfrutar junto a ellos de esta cita en torno a los valores que marca el deporte.

“Las cosas hay que empezarlas por los cimientos, y eso significa que si no hay entrenadores es imposible formar equipos y lograr que reviva el amor al balonmano en estas tierras”

“No espero de demasiado de las instituciones; están para respaldar iniciativas pero menos para promoverlas… necesitaríamos gente de balonmano que pusiese en marcha un acercamiento con los chicos y chicas a este deporte desde los colegios…”. Para José Francisco Roldán, la mejor manera de aprender a socializarse “es perder, y eso se aprende de la mano del deporte”, subraya.

Herminio asegura que, desde su club, lo primero que les interesa es “hacer personas”. Alberto recuerda cómo se llenaban los pabellones en aquellos años en los que Albacete vibraba con los partidos que se jugaban entre equipos de diferentes centros escolares en los ’70. Relata que “cuando las federaciones se empezaron a meter, también lo hizo el dinero y el tema deportivo y educativo fue sustituido por éste interés económico y esa filosofía completamente distinta porque lo federado (los clubes), se apoderaron del deporte…”.

Roldán profundiza en ese ‘declive’ que se produjo porque, coincidiendo con el fin de los llamados juegos escolares, esas figuras emblemáticas (y referentes nuestros invitados) que eran los monitores deportivos, desaparecieron originándose la figura de los profesores de Educación Física (que ya se dedicaban a esa faceta puramente profesional, de lunes a viernes en horario lectivo), lo que dejó un hueco fundamental en el ‘tema deporte’ en los niños y niñas del que, entonces, se fueron ocupando los clubes en horario extraescolar.

Durante esta tertulia distendida, recordarán junto a nuestros invitados anécdotas, momentos y personas que marcaron esa época ‘de oro’ para el balonmano albaceteño (sobre todo, a nivel de afición). Su deseo es, ojalá, poder revivirla realmente entre nuestros chicos y chicas de hoy, sembrar nuevamente esa semilla: “Las cosas hay que empezarlas por los cimientos, y eso significa que si no hay entrenadores es imposible formar equipos y lograr que reviva el amor al balonmano en estas tierras”, afirma Roldán lanzando una reflexión en la que coincide el resto de contertulios.

Si lo desean, pueden disfrutar al completo de esta tertulia a través del vídeo que acompaña este adelanto por escrita de la misma.