Con la colaboración de los correspondientes ayuntamientos y el tejido social, el proyecto pone en valor la diversidad cultural, étnica, lingüística y religiosa de los municipios y barrios, en favor de la convivencia ciudadana intercultural, ha informado la entidad financiera en un comunicado.

En Castilla-La Mancha, entre los proyectos impulsados, se encuentra el del barrio del Polígono de , donde se han llevado a cabo las primeras Jornadas de Experiencias en Salud Comunitaria en la UCLM, en el marco del Proyecto Innovador y su .

También, por primera vez, se ha impulsado un Encuentro Interreligioso y una Jornada sobre Diversidad Religiosa que se ha impulsado con la implicación de las diferentes confesiones existentes en el Polígono, visibilizando su potencial para la cohesión social del territorio.

Además, por otro lado, se han realizado las V Jornadas de Convivencia Ciudadana Barrio en Transparente y Saludable, durante más de un mes, sacando a la calle más de 50 actividades y acciones colectivas. Asimismo, se puso en marcha un Programa de Éxito Educativo articulado con todos los centros educativos del barrio, Ampas y entidades sociales.

En el total de España, el 32,5% de las personas que han participado en el programa durante este año son procedentes de grupos cultural o étnicamente diferenciados, reforzándose el carácter intercultural del proceso y el objetivo de generar espacios de sociabilidad, en los que se está propiciando la interacción positiva y la construcción de una identidad común.

En 2019, el Proyecto ICI ha movilizado en los territorios de intervención a 519 representantes de , 3.339 recursos técnicos y profesionales de los servicios sociales, 1.534 entidades sociales, 282 centros educativos y 88 centros de salud. El trabajo conjunto de todos estos agentes se ha traducido en la organización de 2.787 actividades y proyectos en las que han participado 157.612 personas.

El mayor logro del proyecto es la promoción de un nuevo modelo de intervención social, gracias a la adaptación mutua entre personas y colectivos diversos y a la adecuación de las instituciones a dicha realidad. A partir de este modelo se está cimentando una nueva cultura de prevención, regulación y resolución pacífica de conflictos y de convivencia ciudadana intercultural y que supone una valiosa aportación en la búsqueda de nuevas vías para hacer frente al reto europeo y mundial de gestionar en positivo la diversidad cultural, étnica, lingüística y religiosa.