Según el escrito de la Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Press, el 28 de diciembre de 2006 el banco firmó un contrato de arrendamiento financiero con la acusada por una máquina retrocargadora en virtud de la cual debía abonar 55 cuotas de un total de 49.613 euros.

Así las cosas, la acusada dejó de abonar las cuotas en el mes de diciembre de 2008, ante lo que la entidad financiera resolvió el contrato, le requirió el pago de las cuantías adeudadas y la restitución de la máquina, momento en el que la acusada no solo no devolvió el vehículo sino que se lo entregó a un tercero en pago de una deuda.