La exposición, fruto de la colaboración entre el Cabildo Primado y el artista José María Cano, ha sido preparada dentro de los esfuerzos del Cabildo por ayudar a conocer y profundizar el valor del patrimonio artístico de la Catedral de Toledo generado a lo largo de los siglos por la fe cristiana. Dicha exposición, que lleva por título ‘Apostolados’, establece un diálogo singular entre la obra de los dos artistas, según ha informado el Arzobispado de Toledo en nota de prensa.

Entre los múltiples encargos que recibió, Doménikos Theotokópoulos, El Greco, pintó al menos seis grupos de apóstoles y el que se conserva en la sacristía de la Catedral de Toledo es el original y fue realizado hacia 1607. La ubicación de este apostolado en la sacristía responde a la misión de los obispos que, como continuadores de la transmisión del mensaje evangélico, debían de incitar al arrepentimiento y la oración. Las pinturas del Greco fusionan el género retratístico con la imagen de devoción y son “extraordinariamente contemporáneas” en su estilo y factura. La dirección de las miradas, seis a la derecha y seis a la izquierda, indica que en su disposición espacial los apóstoles siempre tendrían a Jesús en el centro.

En el caso de José María Cano, ha sido deseo del propio artista de profundizar en el significado que estos personajes pueden tener moral y espiritualmente en nuestros días. La creación de sus doce retratos se produjo en diferentes fases entre 2015 y 2019 y el conjunto ha sido expuesto por primera vez mundialmente en 2019 en una exposición individual en el Museo de Arte de (EEUU), en conexión con la muestra Art and Empire: The Golden Age of Spain (Arte e Imperio. El Siglo de Oro en España). Allí los Apóstoles de Cano convivieron con cuadros de Velázquez, El Greco, Rubens y Murillo, entre otros. Desde San Diego, viajaron directamente a , donde han estado expuestos en el Museu Nacional de Arte Antiga junto a los apóstoles de .

Los apóstoles de José María Cano se exponen ahora junto a los de El Greco en la sacristía de la Catedral y, a pesar de las diferencias de formato y de estilo de ambos autores, su convivencia espacial y temporal permite establecer significativas conexiones iconológicas entre estas figuras separadas por más de 400 años.