Según ha informado la Universidad regional en una nota de prensa, en estas tareas destaca el trabajo de catalogación, inventario y documentación arqueológica de las diferentes campañas que se han realizado en el yacimiento agrupadas en los periodos 1986-1990 y 1997-2001.

La literatura científica establece el origen de la necrópolis de Palomar de Pintado en la I Edad del Hierro y su conclusión en la II Edad del Hierro, asociando este último periodo a una manifestación del pueblo Carpetano.

Este yacimiento ha funcionado regularmente como laboratorio de prácticas para varias generaciones de estudiantes de Humanidades, muchos de ellos arqueólogos en ejercicio en la actualidad.

Entre los elementos materiales que destaca el equipo investigador están algunas de las evidencias más antiguas del uso del hierro en la meseta sur, la presencia de importaciones griegas en alguna de sus estructuras funerarias, la abundancia de adornos de collar a base de cuentas de pasta vítrea y algunos elementos de orfebrería de inspiración oriental.

También sobresale una falcata —arma blanca de filo curvado originaria de los pueblos prerromanos— de gran tamaño, decorada con motivos incrustados en plata y asociada a elementos de estatus como el hallazgo de una parrilla.