El artista (Toledo, 1935) celebra medio siglo de trabajo en obra gráfica en la Calcografía Nacional con una exposición que resume su labor en este campo y que reconoce el Premio Nacional de Arte Gráfico 2011 que le fue concedido. La presentación de esta muestra ha servido además para anunciar el fallo del jurado de este galardón en 2012 que ha recaído en Luis Gordillo.

Canogar se ha hecho eco de unas palabras de con motivo de la primera catalogación de su obra gráfica en el Museo de Bellas Artes de Bilbao en 1990 que, en su opinión, aporta las “claves” de su trabajo.

“En cualquiera de los medios utilizados por Canogar, la libertad de expresión persiste como la primera premisa ética y formal que da unidad a toda su trayectoria plástica. Tanto la pintura como la obra gráfica, las dos disciplinas en las que se expresa habitualmente, constituyen dos versiones paralelas de una misma vocación creativa”, decía el hoy director del Museo del Prado.

Rafael Canogar ha recordado el trabajo pionero realizado por Picasso y Miró a principios del siglo pasado en París y ha aludido al despegue fundamental que se produjo en la obra gráfica en los años 50, en los que el artista “intenta técnicas acordes a su estilo” apoyadas también por la industria, que atiende las demandas del momento.

“Esa búsqueda de lenguajes y aportar algo más a la gráfica” han sido los ejes del trabajo de Canogar para quien las nuevas tecnologías digitales ofrecen muchas posibilidades. Sin embargo, el artista confiesa su interés por la “huella de la plancha, la tinta o el collage” y el mundo digital lo considera “una herramienta más”.

En su opinión, la obra gráfica “es otra forma de expresarse que tiene su propia autonomía y riqueza”. El artista considera que en España “hay que recorrer aún cierto camino” pero ha valorado la riqueza creadora y de artistas que existen en nuestro país. “La salud es más o menos buena” ha dicho recomendando mirar hacia lo que se hace en Estados Unidos en este campo.

Asimismo, ha reivindicado la edición de la obra gráfica como auténtico original y ha indicado que el boceto debe ser eliminado, “algo que no siempre se hace”.

DE TODAS SUS ETAPAS

La muestra inaugurada en la Calcografía Nacional acoge ahora 41 estampas seleccionadas por el propio artista de todas sus etapas creativas que conforman un recorrido íntegro y esencial de su concepción de la imagen, sus rupturas estéticas y sus experimentos sintácticos.

El recorrido comienza con una litografía de 1960 con la fuerza gestual de los planteamientos expresionistas de El Paso. También se muestran un conjunto de litografías impregnadas del compromiso social y político del artista a finales de los 60 e inicios de los 70.

Durante la siguiente década, Canogar indaga en la abstracción geométrica sirviéndose de la práctica del aguafuerte y desarrolla su serie de cabezas cuya producción abarca los años 80. La depuración formal y la búsqueda de la esencia mediante superficies limpias y puras de color caracteriza su etapa más reciente y está representada por estampas que resultan de la hibridación de procedimientos en los años 90 y del recurso a la serigrafía durante la primera década de este siglo.

Rafael Canogar ha bromeado asegurando que siempre dice que tiene “más pasado que futuro” pero aún así, ha prometido “poner interés y realizar mucha obra nueva”.