Así se ha pronunciado el arzobispo durante la homilía que ha pronunciado con motivo de la misa celebrada en la Catedral Primada con motivo de la Festividad de la Virgen del Sagrario.

“Nuestros cuerpos están llamados a resucitar algún día, no ahora, pero sí al final de los tiempos”, ha indicado Rodríguez, quien ha añadido que tal vez eso suena “muy lejos” y que la cultura actual está “acostumbrada” a lo inmediato, sin esperar.

Lo que ha definido el arzobispo como la “cultura de lo efímero y las realidades concretas”. “Ya tendremos tiempo de pensar en el cielo. Es la vida de ahora la que nos interesa vivir en cada día, el fin de semana, las vacaciones o en lo que nos busquemos”, ha criticado.

“Esta manera de pensar nos hace mucho daño y no trae la esperanza, solo el goce inmediato, de modo que no logramos experimentar el consuelo”, ha apuntado, para señalar que “estamos inquietos, estresados, no descansamos, solo pensamos en lo inmediato y nos falta la confianza en el Señor”.

Es por ello que ha afirmado que al contemplar a la Virgen lo “extraordinario de ella” es que no se acopia de nada. “María nos indica que para secundar el amor de Dios hay que elegir la espera en el camino de la verdad, no ese salto a la fama que tantos esperamos conseguir ya mismo”.

Finalmente, en la de la Virgen del Sagrario, el arzobispo de Toledo ha invitado a todos los fieles a que, como María, sean portadores de alegría a los demás. Entendiendo por alegría la del Evangelio, ya que “no es pasajera” y “sin importancia”, ha concluido.