Monseñor Rodríguez ha presidido la Eucaristía que junto a los niños de la Infancia Misionera se ha celebrado en la Catedral de Toledo, en la que ha estado acompañado por el delegado de Misiones, Muñoz; el deán de la Catedral, ; el canónigo Cleofé Sanchéz, el párroco de San José Obrero; , el párroco de Escalonilla, Francisco Sánchez-Brunete, además del canónigo , como maestro de ceremonias, ha informado la Delegación de Misiones de Toledo en un comunicado.

El arzobispo ha recordado que en la Infancia Misionera “se crece en el conocimiento del mensaje de Jesús, se participa activamente en la oración y en la celebración de los sacramentos, lo que nos lleva al deseo de vivir según el Evangelio y el compromiso de hacer partícipes a otros del amor de Dios Padre”.

En ese sentido, Monseñor Rodríguez Plaza ha indicado que la Infancia Misionera “es una institución de la Iglesia para que los niños y chavales del mundo se ayuden unos a otros”, preguntando a los niños sobre cuál es la mayor riqueza que poseen, a la vez que les decía “la mayor riqueza que tienen los niños católicos es que creen en Jesús”.

“Esa fe hay que compartirla y no ser unos rapiñas que guardéis sólo para vosotros la fe en Jesús que recibisteis gratis. Eso pensó un obispo francés hace casi dos siglos, y así nació la Infancia Misionera, para ayudar a muchos misioneros lejos de España: son sacerdotes, religiosos y cristianos fieles laicos, muchos catequistas”, ha asegurado.

También destacaba el arzobispo de Toledo que “todos somos hijos de Dios, dijo Jesús y nadie puede ser discriminado”, centrando ahí el lema de este año de la Infancia Misionera ‘Yo soy uno de ellos’, porque la principal enseñanza de Jesús es desvelarnos que todos somos hijos de Dios y no hay distinción entre unos y otros. Por ello, ha afirmado, “quienes por la fe y el bautismo se han incorporado a la Iglesia tenemos el deber de decírselo a quien aún no lo sabe, y de esto modo todos nos convertiremos en pequeños misioneros”.

“¡Animaros y vivid la Infancia Misionera”, es la invitación que ha cursado el arzobispo de Toledo, pidiendo a los niños que sen “valientes” y así puedan “ser uno de ellos, de los misioneros”, a la vez que les pedia que no se olviden de “rezar por los misioneros y porque los niños no sufran la guerra, el hambre, el ébola, la falta de escuela, de cariño…”.

Proseguía el Arzobispo recordando que “el Papa Francisco siempre está diciendo que hay que cuidar de los niños, pero de todos, diciéndoles que Jesús les quiere y cuenta con ellos para cambiar el mundo a mejor, con menos odios e injusticias, con más alegría y compartir”.