La sequía es la principal causa del “importante” descenso de la producción de uva, ha informado Asaja en nota de prensa, pues la provincia toledana es una de las más afectadas por la falta de lluvias.

De hecho, en primavera tan solo se recogieron una media de 36,5 litros por metro cuadrado, un tercio de lo que se considera normal para esta época del año.

Las consecuencias de la sequía se tradujeron en brotes irregulares, disparidad de estados fenológicos en una misma parcela, yemas sin brotar, mucho corrimiento en el cuajado y, al final, en una “importante” reducción del número de racimos. A esto hay que sumar que el fruto es de pequeño tamaño y peso.

Además de la sequía, Asaja destaca el impacto de los ataques de ácaros y de la araña roja en la cepa, que han actuado debilitando la planta. A esto se suman los daños provocados por la sobrepoblación de conejos, especialmente en la comarca de Méntrida.

En cuanto al inicio de campaña, la próxima semana se comenzarán a vendimiar algunas variedades tempranas como chardonnay o sauvignon blanc, al encontrarse ya en el estado óptimo de maduración.

No obstante, la vendimia no se generalizará hasta primeros de septiembre, si bien esta podría retrasarse algo más si persistieran las temperaturas nocturnas de los últimos días, más suaves de lo habitual, y que inciden en una maduración más lenta del fruto.