Castilla-La Mancha entregaba ayer a la comunidad autónoma de Galicia cuatro pollos de águila real, nacidos en cautividad en el Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas (CERI) de Sevilleja de la Jara (Toledo) este año, para reintroducirlos en el medio natural gallego.

Este simbólico acto, representativo de la colaboración del Gobierno de Castilla-La Mancha con otras comunidades autónomas en materia medioambiental, tuvo lugar en el propio CERI y fue el delegado provincial de Industria, Energía y Medio Ambiente, Tomás Villarrubia, el que cedía estos pollos de águila real a los responsables del Grupo de Recuperación de Fauna Autóctona (GREFA), que colabora con la Xunta de Galicia en el programa de reintroducción de esta especie en la comunidad autónoma gallega, concretamente en el parque natural Do Xures en la provincia de Ourense.

Según resaltó el delegado, el águila real es la mayor de las águilas ibéricas y ha sufrido en el pasado un fuerte declive, si bien, en Castilla-La Mancha sus poblaciones son relativamente numerosas. “Se estima que en nuestra región existen unas 250 parejas reproductoras y su tendencia reciente es estable, por lo que no son necesarios los refuerzos poblacionales con ejemplares procedentes de la cría en cautividad”.

Sin embargo, “en Galicia la población de águila real es muy escasa y se encuentra en grave peligro de desaparición, y se circunscribe únicamente a la provincia de Ourense sin superar las 10 parejas reproductoras”. Por este motivo, añadió Tomás Villarrubia, “en la comunidad gallega se ha puesto en marcha un plan para reintroducir esta especie en varios puntos donde ha desaparecido y posibilitar la recolonización de la especie de estos territorios”.

Este plan de reintroducción se lleva a cabo con ejemplares nacidos en las instalaciones propias de GREFA y, ahora, tras la solicitud de colaboración realizada por el grupo al Gobierno de Castilla-La Mancha, también con la aportación de pollos nacidos en el CERI de Sevilleja.

Tomás Villarrubia resaltó que no es la primera vez que el Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas colabora el Grupo de Recuperación cediendo pollos y adultos para sus programas de cría.

“De esta forma –agregó el responsable provincial de Medio Ambiente- se continúa y consolida la política de colaboración del Gobierno regional desarrollada por el CERI para participar en diversos proyectos de conservación de aves rapaces que se ejecutan fuera de nuestra comunidad autónoma”.

El Centro de Rapaces de Sevilleja tiene en la actualidad un total de 22 águilas reales que sirven para la investigación en las técnicas de cría en cautividad de grandes águilas, por lo que regularmente se obtienen polladas a través del empleo de diferentes métodos.

Los pollos serán introducidos en un nido artificial

Una vez trasladados a Galicia, los pollos entregados ayer serán liberados mediante el método de “hacking” que, tal y como explicó el delegado, consiste en su introducción en un nido artificial cuando aún son incapaces de volar y con un una edad inferior a los 60 días. Así, serán alimentados hasta que sean capaces de volar y desenvolverse por sí mismos, lo que les permite reconocer el lugar de liberación como lugar de nacimiento.

Tras las primeros vuelos exploratorios en los alrededores del nido, los jóvenes iniciarán un periodo de dispersión que los llevará a desplazarse a cientos de kilómetros, pudiendo incluso llegar otra vez a la provincia de Toledo, debido a que es una de las áreas de dispersión de rapaces más importantes de la península.

Este es un periodo extremadamente azaroso para las jóvenes águilas y sufren una elevada mortalidad debido a la electrocución, el uso ilegal de veneno o la persecución. Trascurridos unos tres o cuatro años, las águilas supervivientes regresarán cerca de donde nacieron, para formar una pareja y permanecer sedentarias regentado un territorio.

Por eso, se emplea la técnica del “hacking” para la reintroducción de rapaces nacidas en cautividad. Todos los pollos liberados están equipados por dispositivos de radioseguimiento que posibilitan conocer estos desplazamientos y la evolución de los ejemplares liberados y detectar posibles problemas.