La detenida afirmaba que fue una empleada la que cerró el negocio y al regresar a la mañana siguiente se percató de que la puerta principal estaba abierta, sin signos aparentes de forzamiento y habiendo sido sustraída la recaudación.

A partir de ese momento los investigadores lograron averiguar que fue la detenida la que realmente abandonó en último lugar el establecimiento y que lo hizo a través de una puerta trasera conectada al garaje del edificio, ha informado la Delegación del Gobierno en un comunicado.

Finalmente los agentes detuvieron a la denunciante que sería quien presuntamente se habría apoderado de la recaudación y dejado la puerta principal abierta para simular el robo y que creía que las cámaras de seguridad que había instaladas en unas dependencias oficiales contiguas no podrían aportar datos de interés para la investigación, como finalmente sí sucedió.

Simular ser víctima de una infracción penal, denunciar o acusar a otra persona de ser responsable de un hecho inexistente, es un delito tipificado en el artículo 457 del Código Penal y sancionado con multas que pueden llegar según el caso hasta los 24 meses e incluso, conllevar pena de prisión.