Así, los gestores de la Diputación entienden que la ganadería puesta a la venta por segunda vez, al quedar desierta la subasta en el primer intento, “no satisface los objetivos didácticos del proyecto educativo que se impulsa desde la finca El Borril”, por lo que afirman que con esta subasta están “cumpliendo con la promesa de deshacerse de un capricho personal del anterior presidente de la Diputación, , que se aleja dimensionalmente de las prioridades sociales de la institución toledana”.

La intención del equipo de Gobierno del presidente , ha apuntado la Diputación en una nota de prensa, es desprenderse “cuanto antes de estas reses bravas, que no contribuyen para nada al cumplimiento de los fines y competencias de la Diputación provincial y, por el contrario, su mantenimiento obligaría a destinar recursos públicos en detrimento de todos los ciudadanos y sus prioridades reales”.

“Mantener una ganadería es tan cuestionable como rechazable e incompatible con las prioridades esenciales de la Corporación provincial, y en absoluto necesaria desde ninguna perspectiva”, ha aseverado la institución, que ha recordado que los lotes subastados pertenecen a las ganaderías de Mariano Arroyo, , Santiago Pasil, El Montecillo, Conde de Mayalde, El Ventorrillo, Sánchez León y los Cabestros.

Además, han resaltado que si no se vendiese, volvería a salir a licitación por una tercera y cuarta ocasión, con una rebaja, en cada caso, del 15 por ciento, sin descartar la opción de una adjudicación directa si hubiese interés acreditado en los lotes puestos a la venta.