Los problemas del sueño son una de las consultas más comunes en pediatría. De hecho, este experto calcula que el 30 por ciento de los niños presentan trastornos del sueño a lo largo de su infancia, “si bien en un gran número de casos las expectativas de los padres son muchas veces la causa del supuesto problema de sueño de sus hijos”.

Al respecto, y con motivo del XXXIII Congreso de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), que tendrá lugar del 17 al 19 de octubre en , el experto detalla que una de las herramientas para detectar estos problemas es llevar una agenda de sueño del niño. “El pediatra puede detectar alguna anomalía y empezar por descartar otras patologías, pasando después a la reeducación del niño en el sueño. La medicación sería la última medida”, argumenta.

No existen datos absolutos sobre cuántas horas diarias debe dormir un niño o un adolescente, pero sí hay unas recomendaciones para una salud óptima, realizadas por la Academia de Medicina del Sueño (AAMS): un bebé entre 4 y 12 meses de edad debería dormir de 12 a 16 horas diarias; de 1 a 2 años de edad, de 11 a 14 horas; de 3 a 5 años, de 10 a 13; de 6 a 12 años, de 9 a 12 horas; y de 13 a 18 años, de 8 a 10 horas de sueño.

En cuanto a los adolescentes, indica se está detectando un problema “grave”: el déficit crónico de sueño. Una forma de comprobar este déficit es supervisar si los jóvenes duermen dos o tres horas más el fin de semana que durante la semana. En algunos casos, puede ser por una patología, pero en otros se llega a ello por malos hábitos de retrasar el sueño y muchas veces es por un uso inadecuado de la tecnología antes de ir a dormir. Algunos niños con TDAH presentan también problemas de sueño asociado.