El ministro indicó que sigue trabajando y preparando el Ministerio para el supuesto de que finalmente revierta al Estado alguna de las ocho autopistas quebradas.

“Trabajamos en organizarnos internamente sobre qué departamento se encargaría de su gestión, cómo cobrar y gestionar los ingresos por peaje de las autopistas, el proceso para volver a relicitarlas o si este nuevo concurso sería individual o se agruparían varias”, detalló De la Serna.

Durante su intervención en un desayuno informativo del , el ministro confirmó que el plazo del 1 de julio inicialmente establecido para quedarse con las dos primeras vías que cayeron en liquidación, las radiales R-3 y R-5, actualmente está en el aire.

El plan de liquidación de estas vías está pendiente de que la Audiencia Provincial de se pronuncie sobre los recursos que contra el mismo elevaron tanto la empresa concesionaria (participada por y ) como Fomento.

En fuentes jurídicas indicaron recientemente a que el fallo puede ser “inminente” y emitirse en la misma línea al recientemente fallado sobre otra de las autopistas, la circunvalación de . La Audiencia Provincial acaba de anular la liquidación de esta autopista, de forma que ya Fomento no tendrá que asumirla en julio y su concesionaria podrá volver a negociar con los acreedores.

LIBERACIÓN PARA EL ERARIO PÚBLICO.

En caso de que finalmente Fomento no tenga que quedarse con autopistas, eso liberaría al Ministerio de afrontar una factura que el sector estima en hasta 5.000 millones de euros para el caso de que finalmente rescatara todas ellas. Se trata del importe de la responsabilidad patrimonial de la Administración (RPA), esto es, la obligación de pagar a los concesionarios por la inversión que realizaron en las autopistas.

Ante la nueva coyuntura, por la que el Ministerio no tendrá que asumir las vías, o al menos no todas, el ministro considera que el impacto de estas infraestructuras en el déficit “puede ser muy concreto y limitado, sobre todo en este año que es el más complicado”.

Al nuevo escenario que plantean para estas vías los distintos procesos judiciales en que están inmersas se añade el hecho de que actualmente están registrando importantes aumentos de tráfico, con lo que se recuperan de una de las causas que les llevó a la quiebra, el desplome del número de usuarios que sufrieron durante la crisis. La otra es el sobrecoste que afrontaron por las expropiaciones de los terrenos sobre los que se construyeron.

El resto de las vías que están en quiebra y en concurso de acreedores son las otras dos radiales de Madrid, la R-2 y la R-4, la Madrid-, la Ocaña-La Roda, la -Vera y la que une Madrid con el aeropuerto de Barajas.