La convocatoria de subvenciones con destino a la financiación de gastos de las entidades locales y organismos autónomos administrativos (Patronatos Deportivos Municipales (PDM), Institutos Municipales de Deportes (IMD), etc) de la provincia contempla una partida presupuestaria para el 2018 de 112.000 euros.

El gobierno de Álvaro Gutiérrez complementa así la oferta realizada en el pasado ejercicio, de cara a que los ayuntamientos que así lo consideren puedan ampliar el número de desfibriladores en sus instalaciones, y que aquellos que no lo solicitaron puedan hacerlo en esta ocasión.

En el año 2017 se instalaron un total de 162 desfibriladores, con una dotación presupuestaria de 249.600 euros, y se realizaron cursos de formación para más de 300 personas, en colaboración con la .

Desde la Diputación se ha tenido muy en cuenta que la instalación de estos desfibriladores debería ir acompañado de un adecuado plan de formación de reanimación cardipulmonar básico dirigido a las personas que utilicen los DESA.

Para los responsables del deporte en la Institución toledana resulta fundamental apostar por la salud y el bienestar, en este caso de los deportistas, que por causas propias del ejercicio pueden sufrir lesiones en el corazón, y que gracias a una acción rápida de reanimación y la correcta utilización de un desfibrilador pueda salvarse una vida.

Con los desfibriladores se puede realizar una acción inmediata ante posibles causas de muerte súbita de los deportistas provocada, entre otros, por la taquicardia ventricular y fibrilación ventricular.

Ahora, se mantienen las condiciones de subvención y las ayudas se concederán, como entonces, en función de la población.

La Diputación provincial subvenciona la adquisición de estos aparatos a los ayuntamientos por tramos de población, asumiendo la Institución el coste de un 70 por ciento para municipios menores de 1.000 habitantes, del 65 por ciento para poblaciones de entre 1.001 y 2.000 vecinos, el 60 por ciento para la franja de 2.001 a 3.000 habitantes, el 55 por ciento entre 3.001 y 5.000 y el 50 por ciento para las localidades superiores a 5.000 habitantes.

Solamente podrán acogerse a la presente convocatoria las entidades locales y organismos autónomos administrativos (PDM, IMD, etc) de la provincia, quedando exceptuados los ayuntamientos considerados por la normativa como grandes ciudades.

Como ya ocurriera en la convocatoria de 2017, las entidades solicitantes de las subvenciones deberán aportar el acuerdo municipal, de la Junta de Gobierno o decreto de la alcaldía, aprobando su participación, así como la certeza del crédito comprometido para dar cobertura del gasto financiable.

Una vez aprobada la subvención correspondiente, la Diputación proporcionará el desfibrilador con autochequeo periódico, con indicaciones de ayuda RCP, batería extra y juego de parches adultos y pediátricos, vitrina homologada con alarma de apertura y led de dia y de noche, juego de señalética oficial, la gestión del equipo en la Comunidad Autónoma y un mantenimiento preventivo y reparación de averías durante cinco años de vigencia.

Desfibriladores semiautomáticos externos (DESA)

El desfibrilador semiautomático externo (DESA) es un aparato electrónico portátil (producto sanitario) que diagnostica y trata la parada cardiorrespiratoria cuando es debida a la fibrilación ventricular (en que el corazón tiene actividad eléctrica pero sin efectividad mecánica) o a una taquicardia ventricular sin pulso (en que hay actividad eléctrica y en este caso el bombeo sanguíneo es ineficaz), restableciendo un ritmo cardíaco efectivo eléctrica y mecánicamente.

La desfibrilación es un tratamiento eléctrico que, aplicado en los primeros minutos, constituye la medida más eficaz para restablecer el ritmo cardíaco en casos de muerte súbita.

Cuanto más rápido se efectúe la desfibrilación mejor es el pronóstico; por cada minuto que se retrasa la misma la supervivencia disminuye entre un 7 y 10%.

La importancia de la desfibrilación para el éxito en la recuperación de la parada cardíaca ha movido a las autoridades sanitarias y a las sociedades científicas a promover el uso de los desfibriladores por las primeras personas que actúan en las situaciones de emergencias.