El denominado ‘Manifiesto en defensa de un Tajo vivo’ destaca que la permanencia y nuevo régimen de explotación “no permite la recuperación del río” y por ello ve necesario recuperar los volúmenes de agua “hasta unos niveles que garanticen las necesidades sociales y ambientales de los pueblos ribereños”.

Además, solicita la “inmediata derogación” de la limitación de los desembalses máximos mensuales y anuales desde Entrepeñas y Buendía al río Tajo, y la mejora de los sistemas que garanticen una “depuración óptima, continua y eficiente de los vertidos en toda la cuenca del Tajo, especialmente en la Comunidad de Madrid”.

El texto de conclusiones, leído en la clausura, apela a la reducción y eliminación de la contaminación “de todo tipo” en el Tajo, mediante un control efectivo sobre los vertidos industriales, urbanos y agroganaderos; demanda un inventario de obstáculos a la dinámica natural del Tajo y sus ríos; y una política ambiental rigurosa que combata la proliferación de especies alóctonas e invasoras.

“La ciudadanía del Tajo exige una gestión de los ríos de la cuenca que tenga como objetivo evitar su deterioro, recuperarlos como ríos vivos para toda la ciudadanía y potenciar los valores patrimoniales, ambientales y sociales asociados”, concluye el texto.

EL TAJO, AL BORDE DEL “COLAPSO” AMBIENTAL

El Manifiesto comienza reconociendo que el río Tajo, en su eje central y en muchos de sus afluentes está al borde del “colapso ambiental”. De hecho, recuerda que en la parte española esta situación se deriva de “muchos años de gestión irracional, condicionada por las reglas de explotación del trasvase”.

En la parte , prosigue, ha sido la falta de caudales por el exceso de regulación y la limitación de agua que llega desde España la que ha resultado en la colmatación del cauce, la alteración de la dinámica fluvial y del estuario, y la salinización de las aguas subterráneas.

De ahí que, a juicio de los colectivos sociales, municipios y ciudadanos de la cuenca en España y Portugal hayan evidenciado que esta gestión del río “ha condicionado y limitado” a toda la ciudadanía ribereña del Tajo y a sus ríos “del disfrute de un patrimonio ecológico, social, cultural, paisajístico y económico de primer orden”.

El III Foro Ibérico del Tajo se ha desarrollado durante dos jornadas en aunando voces de España y Portugal de diversos ámbitos para abordar los retos de futuro en el corto plazo, buscando blindar un compromiso conjunto por parte de las comunidades del río para defender el patrimonio fluvial común, como ha quedado expuesto en el manifiesto con cuya lectura se ha puesto fin a esta cita.