Ambos proyectos, que han contado con una inversión cercana a los cinco millones de euros, cumplen con los criterios de funcionalidad, versatilidad, economía de medios y ahorro energético, sostenibilidad y accesibilidad a discapacitados, entre otros requisitos.

Las dos piscinas son similares y cuentan con un vaso principal de 25x12,5m de seis calles, apto para competición, y un vaso de enseñanza/terapia de dimensiones 12,5x6 aproximadamente y con una altura no mayor de 100 centímetros.

Las dos utilizan el ozono como principal agente de depuración y desinfección. Se ha abandonado el cloro por su alta toxicidad y agresividad al medio físico y humano. Están preparadas para instalar un completo sistema de colectores solares para calentar el agua sanitaria y residualmente el agua de los vasos.

En la actualidad, en las principales poblaciones de Castilla-La Mancha hay una piscina cubierta por menos de cada 25.0000 habitantes. La media de número de habitantes por piscina cubierta en toda la Comunidad es de 48.500 habitantes, frente a los 59.000 de media nacional.